La esposa del casero: Pasión ardiente 15
Los sonidos de al lado y la torpe primera noche
Traducción: Asure
1:23 am.
Lin Xiaoman estaba con los ojos bien abiertos, mirando fijamente la fina grieta del techo. Volvían a escucharse ruidos al otro lado de la pared: esos gemidos ahogados e intermitentes, junto al golpe seco del espaldar de la cama contra el muro: '¡pum, pum!'
Sabía que era Shen Yuzhi. Sabía perfectamente lo que significaban esos sonidos.
Las noches anteriores había sido igual. A veces eran los rugidos graves y roncos de Chen Lie, a veces los jadeos perezosos de Su Manqing, a veces los gemidos erráticos y urgentes de Lin Shuyi. Pero, sin importar de quién se tratase, aquellas voces cobraban vida propia, colándose por sus oídos y encendiendo dentro de su cuerpo un fuego imposible de apagar.
Se dio la vuelta, hundió la cara en la almohada y apretó las piernas con fuerza.
Pero no sirvió de nada. Recordaba los dedos de Shen Yuzhi, recordaba ese temblor al ser guiada hasta el clímax. Su cuerpo ya había sido despertado; ya conocía el sabor de aquel placer, pero no podía alcanzarlo por sí sola.
Al otro lado de la pared, los sonidos se hacían cada vez más frenéticos y los golpes de la cama, más seguidos. De pronto, un grito ahogado, luego un suspiro prolongado y, finalmente, el silencio absoluto.
Lin Xiaoman se quedó tendida en la oscuridad, sintiendo cómo los latidos de su corazón retumbaban como un tambor.
Necesitaba... ¿Qué necesitaba? No lo sabía. Lo único que sabía era que no podía seguir sola en esa habitación.
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Quince minutos después, estaba parada frente a la puerta de Lin Shuyi cargando su laptop, golpeando la madera con dedos temblorosos.
—¿Quién es?
la voz de Lin Shuyi sonaba adormilada.
—Soy yo... Xiaoman.
su voz salió mucho más ronca de lo que esperaba.
—Mi computadora... se malogró. ¿Podrías revisarla un ratito?
La puerta se abrió. Lin Shuyi vestía una polo suelta y un short; tenía el cabello alborotado y los ojos bien abiertos detrás de sus lentes:
—¿Ahorita?
—Perdóname.......
Lin Xiaoman agachó la cabeza.
—Mañana tengo que entregar un informe, pero la pantalla no para de parpadear....
Era mentira. Ella lo sabía y sabía que Lin Shuyi también se daba cuenta. Aún así, él se hizo a un lado para dejarla pasar.
En el cuarto solo estaba encendida la lámpara del velador, cuya luz tenue proyectaba sombras oscuras sobre la pared. Lin Xiaoman colocó la computadora sobre el escritorio con las manos todavía tiritando.
—¿Dónde está el problema?
preguntó Lin Shuyi, con la voz algo tensa.
—Aquí......
señaló ella la pantalla, pegándose a él a propósito.
Su hombro rozó el brazo de él. Ambos se quedaron congelados.
El aire se volvió denso de golpe. La respiración de Lin Shuyi se aceleró; Lin Xiaoman podía oler esa fragancia limpia a jabón recién usado, mezclada con el aroma característico a hormonas de un muchacho joven.
—A...... a ver......
Lin Shuyi se sentó y comenzó a teclear sin rumbo en el teclado, aunque su mirada no dejaba de desviarse hacia ella.
Lin Xiaoman, de pie a su lado, lo miraba de perfil. Recordó los sonidos que había escuchado noches atrás al pasar frente a su cuarto: los murmullos de Shen Yuzhi y los gemidos ahogados de Lin Shuyi, casi como si estuviera llorando.
—Shuyi.......
lo llamó suavemente por su nombre.
Él levantó la mirada; sus rostros quedaron a centímetros de distancia.
—Tú.. ¿por qué viniste de verdad?
Lin Xiaoman no respondió. Su mano se deslizó 'sin querer' hasta rozar el dorso de la mano de él.
Ambos se estremecieron como si hubieran recibido una descarga eléctrica.
—Lo...... lo siento.......
dijo ella, pero no retiró la mano.
Lin Shuyi la miró con un deseo incrédulo reflejado en los ojos. Luego, giró despacio la palma de su mano, permitiendo que los dedos de ella se entrelazaran con los suyos.
Se quedaron así, tomados de la mano, mirándose fijamente bajo la luz tenue, con los corazones latiendo tan fuerte que parecía que se escuchaban en toda la habitación.
—Escuché.......
dijo Lin Xiaoman en voz baja, con la voz temblorosa.
—Las noches pasadas...... lo que pasó entre tú y la hermana Yuzhi.......
El rostro de Lin Shuyi se puso rojo al instante:
—Yo...... perdón...... fuimos muy ruidosos......
—No......
Lin Xiaoman negó con la cabeza.
—Yo...... yo también quiero.......
Su voz fue tan baja como el zumbido de un mosquito, pero Lin Shuyi la escuchó. Abrió los ojos de par en par y su nuez se movió al tragar saliva:
—Tú... ¿qué dijiste?
—Enséñame.......
dijo Lin Xiaoman, sintiendo cómo las lágrimas se le agolpaban repentinamente en los ojos.
—Como lo hizo ella...... enséñame.......
Lin Shuyi la contempló, fijándose en sus labios temblorosos y en el rubor de sus mejillas. Algo despertó dentro de él: no era simplemente deseo, sino el valor de sentirse necesitado y depositario de su confianza.
Se puso de pie sin soltarle la mano y, con la otra temblando, le acarició suavemente la mejilla.
—Yo...... yo no sé mucho......
admitió él con la voz temblorosa.
—Solo con la hermana Yuzhi...... solo lo he hecho una vez.......
—No importa...... Aprendamos juntos.......
La mano de él fue descendiendo despacio, moviéndose desde el hombro hasta la cintura para luego 'como si tomara una decisión gigantesca' tocarle el muslo.
Lin Xiaoman se estremeció, pero no se alejó.
—¿Puedo?
preguntó él, con un tono de súplica en la voz.
Ella asintió y luego —bajo la luz tenue de la lámpara, en medio del silencio tras el encuentro que acababa de terminar al otro lado de la pared— fue abriendo las piernas despacio.
A Lin Shuyi se le cortó la respiración por un instante.
Se puso de cuclillas con torpeza y le tocó la parte interna de los muslos con ambas manos. Su piel era suave y tibia, con la delicadeza propia de una mujer joven. Sus dedos avanzaron con cierta torpeza hacia arriba hasta tocar el borde del vestido.
—¿Te...... te va a doler?
—No.......
dijo Lin Xiaoman, aunque su voz delataba los nervios.
—Pero despacio.......
La tocó a través de la trusa, sintiendo la tela ya húmeda. Lin Xiaoman dejó escapar un gemido ahogado y le entretejió los dedos en el cabello.
—¿Así... está bien?
preguntó él, presionando suavemente e imitando los movimientos que Shen Yuzhi había hecho con él.
—Sí.......
asintió Lin Xiaoman, arqueando levemente el cuerpo.
—Un poco...... un poco más arriba........
Él encontró ese pequeño punto sensible y comenzó a estimularlo suavemente por encima de la tela. Los gemidos de Lin Xiaoman se volvieron más seguidos y sus dedos sujetaron con fuerza los hombros de él.
—Shuyi....... vamos... vamos a echarnos........
Se acomodaron en la cama con movimientos torpes y apurados. Lin Shuyi se quitó el polo, dejando al descubierto su pálido torso, luego le ayudó a ella a quitarse la prenda superior. Cuando le desabrochó el brasier y sus pechos quedaron expuestos al aire, ambos se quedaron helados.
—Qué bonita.......
murmuró Lin Shuyi con un todo de admiración.
Se inclinó y rozó suavemente uno de sus pezones con los labios. Lin Xiaoman soltó una pequeña exclamación y arqueó el cuerpo bruscamente.
—¿Te dolió?
preguntó él, levantando la mirada con susto.
—No.......
negó ella con la cabeza, roja como un tomate,
—Es solo que...... se siente bien raro.......
Él continuó, estimulándola suavemente con la punta de la lengua, imitando la manera en que Shen Yuzhi le había enseñado. Los gemidos de Lin Xiaoman se hicieron cada vez más acelerados y sus dedos se agarraron con fuerza de las sábanas.
—Shuyi....... yo...... yo quiero......
Ella sabía lo que eso significaba, él también.
Lin Shuyi se quitó el short con manos temblorosas, dejando al descubierto su deseo completamente erguido. Lin Xiaoman se le quedó mirando —era la primera vez que veía un órgano masculino de tan cerca— con una mezcla de temor y, sobre todo, curiosidad en la mirada.
—¿Dolerá... dolerá mucho?
preguntó con la voz sumamente baja.
—Voy a ir despacio.......
dijo Lin Shuyi, aunque él mismo tampoco estaba muy seguro.
Le quitó el calzón y contempló la zona húmeda y rosada. En el aire flotaba un aroma denso: una mezcla de la humedad de ella con las hormonas masculinas de él, algo novato pero intenso.
—Voy...... voy a entrar.......
dijo él, con la voz temblorosa.
Lin Xiaoman asintió, abrió las piernas y se agarró con firmeza de las sábanas.
Lin Shuyi se sujetó y buscó la entrada a tientas. Sus movimientos eran tan torpes que la punta rozó la hendidura, sacándoles a ambos un jadeo de sorpresa.
—Lo... lo siento.......
—No pasa nada....... Yo te ayudo........
Extendió la mano y lo guio hacia su entrada. Al sentir el contacto cálido y húmedo, Lin Shuyi respiró hondo y comenzó a empujar despacio.
—¡Ah!
soltó Lin Xiaoman un quejido de dolor, poniéndose rígida al instante.
Él se detuvo habiendo entrado solo hasta la mitad, comprimido por la estrechez de ella a tal punto que casi no podía ni respirar:
—¿Te... te dolió?
—Un poco.......
los ojos de Lin Xiaoman se empañaron de lágrimas,
—Pero... no pares........
Él continuó, adentrándose poco a poco, sintiendo cómo las paredes internas de ella se contraían y temblaban. Cuando logró entrar por completo, ambos dejaron escapar un largo gemido: era el alivio de haberse vuelto uno solo por fin, mezclado con el temblor de un dolor aún novato.
—Está bien apretado.......
jadeaba Lin Shuyi, apoyando la frente en el hombro de ella.
—Xiaoman... estás bien apretada....
—Tú...... muévete.......
dijo Lin Xiaoman con la voz entrecortada,
—Pero despacio........
Empezó a embestir con movimientos inexpertos y apresurados. Su ritmo era irregular: por momentos iba tan profundo que la hacía chillar de dolor, por momentos se quedaba tan corto que lo desesperaba a él mismo. Sin embargo, ambos estaban aprendiendo: aprendiendo del cuerpo del otro, aprendiendo a acoplarse y a encontrar el placer en medio del dolor.
—¿Así... está bien?
—Un poco... un poco más adentro.......
dijo Lin Xiaoman, rodeándole la cintura con las piernas.
—Eso...... justo ahí.......
Encontró el ángulo adecuado y empezó a embestir con más ritmo. Los gemidos de dolor de Lin Xiaoman se fueron transformando en placer; sus dedos le sujetaban la espalda con fuerza, hundiéndole las uñas en la piel.
—Shuyi........siento...... siento algo bien raro........
—Yo también... Xiaoman...... yo...... creo que me voy a.......
—Juntos.......
le dijo ella, sintiendo cómo esa ola de calor se iba acumulando.
—Los dos juntos.......
Los movimientos de él se volvieron desenfrenados, chocando cada vez contra su zona más sensible. Los gemidos de Lin Xiaoman llegaron a su punto más alto mientras su cuerpo comenzaba a temblar convulsivamente:
—¡Ah!
Su orgasmo llegó de forma intensa y repentina: sus paredes internas se contrajeron con fuerza, aprisionando el miembro de él. Al sentir esa estrechez irresistible, Lin Shuyi dejó escapar un rugido ahogado:
El semen caliente brotó a borbotones, llenándola hasta lo más profundo.
Quedaron abrazados y exhaustos sobre la cama, con los cuerpos sudados y la respiración agitada. Lin Shuyi seguía dentro de ella, sintiendo los últimos espasmos de su interior.
—¿Te dolió?
preguntó él con culpa en la voz.
—Un poco........
respondió Lin Xiaoman, aunque lucía una sonrisa de satisfacción en el rostro.
—Pero...... también estuvo muy bueno......
Se quedaron así, abrazados bajo la luz tenue de la lámpara, escuchando los latidos del corazón del otro. Al otro lado de la pared se escucharon los pasos de Shen Yuzhi y el sonido de una puerta al abrirse: había salido de la habitación para regresar a la suya.
Lin Xiaoman y Lin Shuyi se miraron a los ojos y se sonrieron.
—Nosotros... ¿Qué venimos a ser ahora?
—¿Compañeros?
dijo Lin Xiaoman, pero de inmediato negó con la cabeza:
—No....
—¿Amigos?
—Tampoco....
Guardaron silencio un momento, hasta que Lin Shuyi dijo:
—Somos... dos personas aprendiendo juntas.
Lin Xiaoman sonrió y hundió el rostro en el cuello de él:
—Entonces... la próxima me sigues enseñando, ¿ya?
—Ya.
respondió Lin Shuyi, abrazándola con fuerza.
—Aprendemos juntos.
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