GUANGYIN ZHI WAI 1000






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1000

Nervioso, arrepentido, cansado



Aunque esa voz sonaba tenue, traía consigo un escalofrío inexplicable. Apenas rozó los oídos de Xu Qing, este sintió como si su mente entera se hubiera transformado en un glaciar.

Era tal cual como si un pedazo de hielo hubiera brotado de la nada en lo más profundo de su alma.

Aquel témpano emanaba ráfagas de un frío helado que se expandían desde el alma de Xu Qing y alteraban toda su percepción, haciendo que perdiera por completo cualquier rastro de calor en ese instante.

Únicamente el frío penetraba hasta el último rincón.

Cada letra de esa voz resonaba como una auténtica maldición, agitando su mar de conciencia junto con la corriente helada. En ese preciso momento, la fuente divina de todo su cuerpo perdió su vitalidad, quedando estancada como agua muerta.

Bajo el azote de estas capas de frío, daba la impresión de que terminaría congelado hasta la muerte.

Semejante sensación hizo que la conciencia de Xu Qing se fuera paralizando. Sin embargo, un respiro antes de que su mente quedara completamente en blanco, Xu Qing recurrió a la última chispa de su sentido divino para estimular al Cuervo Dorado en su interior.

Al instante siguiente, el chillido del Cuervo Dorado resonó en la mente de Xu Qing.

Esa voz sonaba como un llamado imperioso.

Invocaba al sol desde el interior del cuerpo de Xu Qing.

Por ello, el cuerpo de Xu Qing pasó a ser como un mundo entero. ¡El sol de este mundo se elevó por los aires e iluminó su alma!

Unas llamas negras estallaron al instante. Tras quemar absolutamente todo el perímetro, los diez rayos de la Técnica Luz Inmortal del Sol Profundo también se alzaron, emanando una luz y un calor interminables.

En este momento, el amanecer en su mar de conciencia brillaba con todo su esplendor.

En el preciso instante en que chocó contra el frío, una ligera risita resonó en los oídos de Xu Qing:


—Hermanito, acuérdate de mi advertencia. Además, eso que dijo tu amigo está recontra mal. Yo no soy ningún espectro. Si me vuelve a maldecir, me lo voy a llevar conmigo.


Aquella voz resultaba inexplicable, como si estuviera cargada de un trasfondo muy profundo. Tras resonar en el aire, no se sabía si fue por la fuerza del sol en el cuerpo de Xu Qing o porque la niña prefirió cambiar de opinión, pero el frío en la espalda de Xu Qing se desvaneció a toda prisa.

La risa en sus oídos también se fue apagando poco a poco.

Al instante siguiente, las tinieblas ante los ojos de Xu Qing y el frío en su corazón fueron calcinados por completo por las llamas.

La helada fue incinerada y su percepción volvió a la normalidad.

En cuanto recuperó la vista, la respiración de Xu Qing se volvió agitada y volteó la cabeza de golpe.

No había absolutamente nada detrás de él.

Solo Erniu, que no estaba muy lejos, se había convertido en una auténtica escultura de hielo.

Sin embargo, desde el cuerpo de Erniu emanaba un calor cargado con el aroma del té. Ese calor le hacía frente al frío y poco a poco iba derritiendo el hielo.

Aquel té se lo había invitado Yu Liuchen.

Al percibir que su hermano mayor se encontraba bien por el momento, Xu Qing reprimió a la fuerza el revoloteo en su pecho y maniobró la gran ala para acelerar el paso. Tras unos quince minutos, lograron bordear y dejar atrás esa zona en ruinas.

Cuando ya se encontraba bastante lejos, con la cara totalmente pálida, giró la cabeza para darle una última mirada a las ruinas que apenas se alcanzaban a distinguir, sumergidas en la tiniebla a la distancia.

Con respecto a este mar exterior, su nivel de alerta se volvió aún más riguroso.

'¿Qué clase de dios será ese?'

A Xu Qing le dio un vuelco el corazón. Había visto a muchísimas deidades en su vida, pero la sensación que esa niña le dejó parecía guardar cierta relación con los dioses, aunque sin llegar a serlo del todo.

'Y en ese último momento, puede que mi luz inmortal haya tenido cierto impacto, pero dio la impresión… de que prefirió retirarse por su propia cuenta. ¿Por qué habrá sido? En cuanto a lo que dijo de que no es ningún espectro como mencionó mi hermano…'

Xu Qing guardó silencio. Le echó una mirada a la escultura de hielo donde estaba el capitán y agitó la mano. La luz inmortal de su cuerpo se expandió y cubrió la estructura congelada.

Poco a poco, el hielo comenzó a ceder. Tras más de diez minutos, finalmente se derritió por completo. Los ojos de Erniu se abrieron de golpe. Lo primero que hizo fue aspirar con fuerza la ráfaga de aire helado que salía del hielo al derretirse.

Al tragar ese aire, todo el cuerpo de Erniu dio un temblor violento, una capa de escarcha le brotó en las cejas y en el cabello.

Meterse cosas heladas era su método habitual, el peligro de esta ocasión no parecía ser capaz de frenar la glotonería de Erniu. Aunque su cuerpo mostraba señas de querer congelarse de nuevo, igual se trago ese buche de aire helado a la fuerza.

Sin embargo, al instante siguiente, la cara de Erniu se desencajó y se puso a vomitar como loco.

Lo que le salía de la boca no era otra cosa que una cantidad asquerosa de cabellos marchitos y podridos.

Apenas esos pelos tocaban el suelo, se transformaban en aire helado y se esfumaban sin dejar rastro.

Tras vomitar por un buen rato y expulsar finalmente hasta el último de esos cabellos, Erniu se quedó sentado tambaleándose, todavía con el susto en el cuerpo.


—Cálculé pésimo. Esta vaina no era energía helada. Es un menjunje de energía de muerte con peste de cadáver. ¡Apesta horrible y no sirve para ni mrd! ¿Qué mrd era ese espectro de…?


Erniu se agarró la barriga y se le quedó viendo a las ruinas que habían dejado atrás. Pero antes de que terminara la frase, Xu Qing lo cortó en una.


—Me dijo que te avisara que si la vuelves a maldecir, va a venir a llevárselo.


Al escuchar esto, Erniu tomó un respiro profundo y cerró el pico al toque.

Estaba desconcertado. Se acordó de que cuando la niñita giró la cabeza para mirarlos instantes atrás, él efectivamente había pensado para sus adentros:

'¿Qué clase de espectro es este…? ¿Será que se apareció solo por ese pensamiento que se me cruzó? ¿Tan picona es?'

Erniu la dudó.

En ese preciso momento, quien la dudaba aún más que Erniu era el propio Yu Liuchen.

Oculto en medio del vacío, se le quedaba viendo a las ruinas con un rostro sumamente serio.

Lo que Él alcanzaba a ver era totalmente distinto a la escena que Xu Qing y el capitán habían presenciado instantes antes.

Esa huaca no tenía nada de ruinas.

En su lugar, era una cantidad incontable de mechas de cabello entrelazadas entre sí, dando forma a una gigantesca bola de pelo…

La putrefacción, la marchitez y un hedor insoportable se propagaban por el lugar.

En cuanto a la niñita, se trataba de una figura tejida a partir de una masa abrumadora de cabello, la cual emanaba una malevolencia sin fin mientras clava la mirada en Yu Liuchen.

'Me pregunto si habrá sido por lo especial que es Xu Qing o por las rarezas de ese toro que terminaron atrayendo a semejante cosa…'

Yu Liuchen la pensó un segundo, pero prefirió llevar la fiesta en paz. Por eso, desprendió un chispazo de su fuente divina, le dio forma de una taza de té y la mandó flotando hacia la niñita.


—Por favor, sírvase un poco de té.


La niñita soltó una sonrisa macabra y una gran cantidad de cabellos brotó de su cuerpo. Tras envolver la taza de té, se volvió a fundir con la bola de pelo y desapareció.

Y así, el tiempo siguió su curso nuevamente.

Aunque Erniu vomitó a más no poder, era evidente que el estómago le había quedado hecho trizas. A lo largo del siguiente medio mes, el cuerpo entero se le fue poniendo negro y le comenzaron a brotar unas mechas podridas y largazas por todas partes.

En el momento más crítico, terminó totalmente cubierto de pelo. Aunque se quitara la ropa, daba la facha de estar forrado en pelambre puro.

Por si fuera poco, por más que se rascara o intentara rasurarse, no había forma de arrancárselo.

Sin embargo, hay que reconocer que la actitud de Erniu era bien fuera de lo común. Más allá de haberse palteado un poco al principio, con el pasar de los días pareció acostumbrarse por completo. De hecho, hasta se le notaba medio engreído con su nuevo aspecto.


—Pequeño Qing, ando sintiendo que estos pelos tienen una defensa recontra brava. ¡Estar cubierto así es tal cual como andar con una armadura de pelo encima! ¡Y encima es abrigadorazo! Nada mal, nada mal. Cuando me crezca un poco más, veré la forma de cortármelo para mandárselo a la Raza Tela para que me lo tejan. ¡En una de esas hasta lo vendo a un precio altísimo!


Erniu se sobaba el pelo del cuerpo mientras le brillaban los ojos.


—Además, me he dado cuenta de que desde que me creció este pelambre, el viaje se ha vuelto muchísimo más tranquilo. Mira no más, no nos hemos cruzado con ni un solo peligro… Lo malo no más es que la presión por acá está fuertaza y no aguantamos mucho tiempo. Si no, avanzaríamos en una volando por los cielos.


Xu Qing no le hizo ni caso al palabreo de Erniu. Mantuvo los ojos cerrados y siguió meditando. Por su parte, Erniu estaba a punto de seguir mandándose con su floreo…

Sin embargo, en ese preciso instante, Xu Qing abrió los ojos de golpe. La parlana de Erniu también se detuvo en seco.

Los dos clavaron la mirada en la distancia.

El mundo que se extendía muy lejos de la gran ala estaba sumido originalmente en una tiniebla total. Sin embargo, en ese preciso instante, un sol… emergió desde la mismísima superficie del agua.

Era un sol inmenso y descomunal. Apenas hizo su aparición, el cielo se iluminó y el mar comenzó a ondular, reflejando el gran astro. La luz que brotaba del cielo y del agua encendió absolutamente todas las direcciones.

Esta luz era de un rojo sangriento, muy parecida a la de un atardecer.

A Xu Qing le dio un vuelco el corazón y a Erniu se le salieron los ojos de las órbitas. Sin embargo, no tardaron mucho en percatarse de que lo que estaba emergiendo tal vez no era ningún sol.

Y es que… en otra dirección, un segundo sol venía brotando de la superficie del mar.

Y la cosa no quedó ahí. Todavía más lejos, un tercer sol hizo su aparición.

Luego el cuarto, el quinto, el sexto… El mundo se iba volviendo cada vez más y más resplandeciente. Finalmente, tras poco más de diez minutos, ¡más de treinta soles terminaron elevándose por los aires!

Cada uno emanaba un brillo de intensidad variada.

La luz que soltaban no alcanzaba a extenderse demasiado lejos, siendo incapaz de cubrir todo el mar exterior y limitándose a iluminar únicamente ciertos perímetros.

En cuanto al calor que irradiaban, no había absolutamente nada de eso.

Lo más extraño de todo era que estos soles ascendentes volvían a descender a toda prisa uno tras otro, cruzándose sin patrón alguno, a veces surcando el firmamento y a veces hundiéndose de nuevo en el mar.

Por eso, la luz en el mar exterior no paraba de parpadear.

Las sustancias anómalas se pusieron cada vez más cargadas y el aura divina alcanzó una densidad abrumadora.

Al instante siguiente, en medio del revuelo que agitaba los pechos de Xu Qing y Erniu, una ranura se abrió de golpe en el centro del sol que tenían más cerca.

Acto seguido, la ranura se extendió y terminó de abrirse.

¡Tenía toda la facha de un ojo!

Para ser más precisos, ¡efectivamente se trataba de un ojo!

Parecía estar despertando de un sueño profundo, clavando su mirada directamente en la gran ala de Xu Qing.

En el preciso instante en que esa mirada cayó sobre la nave, la gran ala comenzó a retumbar y a desintegrarse. La distorsión que emanaba de esa mirada también terminó alcanzando a Xu Qing y a Erniu.

Sus cuerpos comenzaron a mutar al instante.

En medio del espanto, Erniu se puso a temblar y se le afagó la voz por completo:


—¡Pequeño Qing, rápido, haz el baile ritual conmigo! ¡Esto es el sueño de un dios desconocido! ¡Este dios es tan aterrador que su mismísimo sueño es capaz de alterar la realidad hasta cierto punto!


Mientras hablaba, Erniu dio un brinco en una. Todo el pelambre que le cubría el cuerpo salía sacudido por doquier mientras ejecutaba el baile ritual diseñado especialmente para las deidades.

Incluso se puso a balbucear un par de oraciones de culto.

Xu Qing no se atrevió a hacerse el loco. Se puso de pie al toque y empezó a bailar a la par con el capitán.

En su vida pasada, Erniu, quien fue el Gran Danzante Ritual en la Región de la Ofrenda Lunar, tenía evidentemente muchísimo más recorrido sobre lo que implicaba el sueño de un dios. En ese momento, conforme bailaban, el ojo con forma de sol se detuvo en medio del aire como si se hubiera quedado enganchado con la danza.

El tiempo fue pasando despacio. Transcurridas seis horas, el enorme ojo se fue cerrando poco a poco. Junto a los demás ojos-soles, se hundió en el mar y desapareció.

Xu Qing maniobró la destartalada gran ala para salir volando de ese perímetro y adentrarse nuevamente en medio de las tinieblas.

Tras percibir que ya no había más rarezas a la vista, tanto Xu Qing como Erniu soltaron un suspirazo de alivio al mismo tiempo sobre la gran ala. Los dos se cruzaron miradas y sonrieron con bastante amargura.


—Pequeño Qing, ¿tú crees que el pata ese de Yu Liuchen siga rondando por acá? A mí me da la impresión de que este lugar está demasiado picante. Digo no más que Yu Liuchen ya habrá enganchado algo a estas alturas. ¿Por qué no nos regresamos mejor?


Xu Qing lo meditó un instante. Tras echar un vistazo a su alrededor, asintió con la cabeza.


—Regresemos. Si Señor Yu Liuchen no está de acuerdo, le va a tocar aparecerse y decírnoslo…...

—Claro que sí. Si no da la cara, significa que nos está dando luz verde para arrancarnos.


Erniu se sumó al toque. Tras cruzarse miradas una vez más, Xu Qing cambió el rumbo de la gran ala sin dudarlo ni un segundo, poniendo dirección hacia el mar interior.

En ese preciso instante, el Yu Liuchen del que andaban hablando se encontraba en lo más profundo del fondo marino…

En el lecho del mar, la treintena de soles que se habían hundido instantes atrás recuperaron su apariencia original, amontonándose de forma hiperdensa.

Efectivamente se trataba de más de 30 ojos colosales, unidos entre sí por una serie de hilos delgados y borrosos, dando la facha de un racimo de uvas.

Todos le tenían clavada la mirada directamente a Yu Liuchen.

Yu Liuchen guardaba silencio, pero por dentro andaba soltando todo tipo de lisuras.

Esta no era su primera vez en el mar exterior. Tiempo atrás, ya había venido a sondear la zona en un sinfín de ocasiones.

Si bien el mar exterior resultaba insondable y muchísimas zonas le generaban a Él mismo una sensación de peligro extremo, la inmensidad de estas aguas garantizaba que, mientras no se adentrara hasta lo más recóndito, resultaba rarísimo toparse con seres a los que tuviera que invitarles una taza de té.

Sin embargo, esta salida había resultado ser totalmente distinta.

El cruce con la niñita podía catalogarse como una mera coincidencia, pero estos ojos que tenía enfrente… Él recordaba perfectamente que solían habitar en lo más profundo del mar exterior. Y sin embargo, contra todo pronóstico, ¡andaban haciendo de las suyas por aquí!

Por si fuera poco, este punto estaba recontra lejos de las profundidades…

Quedaba prácticamente cerca de la orilla del mar exterior.

'¡Los traje hasta acá para pescar tranquilamente, pero así… ¿cómo mrd voy a poder lanzar el anzuelo a lo loco?!'

Yu Liuchen dejó escapar un suspiro de pura impotencia para sus adentros. Agitó la mano, sacó una taza de té y la mandó flotando hacia ellos.


—Por favor, tómense un tecito.


Todos esos ojos apeñuscados como uvas se achicaron al instante, soltando una serie de apéndices en forma de tentáculos que envolvieron la taza de té. Acto seguido, se fueron hundiendo despacio en el mar, perdiéndose en las profundidades.

Yu Liuchen andaba con la moral por los suelos.

Al percibir que Xu Qing y Erniu andaban emprendiendo la retirada, la pensó un segundo pero al final no movió ni un dedo para frenarlos.

'Solo espero que lo que queda de tiempo esté lo suficientemente tranquilo como para terminar de atraer a ese Dios Verdadero que anda de regreso. Puedo sentir claramente… que ya comenzó a agitarse. Además, está recontra débil…'

La expectativa se encendió de nuevo en el pecho de Yu Liuchen.

No obstante, sus cálculos distaban muchísimo de la cruda realidad. Daba la impresión de que su autoridad sobre las historias había sido alterada y distorsionada por las propias aguas del mar exterior.

Quizá la explicación detrás de esto se debía a algo que Erniu soltó unos días después, en medio del absoluto silencio del mar exterior.


—Pequeño Qing, he estado haciendo memoria estos días. Esa niñita se nos tiró encima por culpa de mis pensamientos. Luego, ese sol pareció reaccionar justo porque dije que andábamos fuera de peligro…...


Sobre la gran ala, Erniu mostraba un semblante sumamente serio mientras contemplaba a Xu Qing.


—¡Siento que algo anda bien mal por acá! ¡Da la impresión de que en este mar exterior, mis palabras cobran un poder recontra raro! ¿Será que las leyendas antiguas eran ciertas?


Al escuchar esto, Xu Qing volteó a ver a Erniu y su rostro se puso sombrío. Y es que él también venía dándole vueltas a una duda bastante similar a lo largo del trayecto. Sin embargo, en lugar de atribuírselo a su Hermano Mayor, sospechaba que se debía a su propia condición como el Cuervo Dorado.

No dejaba de sentir que, desde el instante en que pisó el mar exterior, una mirada ancestral lo venía observando fijamente desde las sombras.

Tras escuchar lo dicho por Erniu, Xu Qing preguntó:


—¿De qué leyenda me estás hablando?


Erniu tomó un respiro profundo.


—Cuenta la leyenda que el mar exterior tiene un dueño y señor. Ese pata era recontra fachero, el más grande de todos los cielos y tierras, con una elegancia sin igual, mil flacas en su harem y una presencia sagrada e inmortal. Pero un buen día se aburrió de ser tan invencible y decidió dejar este mar. Antes de arrancarse, dejó un mensaje bien claro: '¡Cuando yo vuelva, hasta los mismos dioses me van a rendir culto!'


Erniu soltó una tosecita.

Al principio, Xu Qing lo venía escuchando con la mayor seriedad del mundo. Sin embargo, no tardó mucho en darse cuenta de que la cosa no olía nada bien.


—Hermano Mayor, ¿de dónde coño sacaste esa leyenda?

—De mi propia cosecha, pues.


Erniu soltó una risita entre dientes y sacudió todo el pelambre que le cubría el cuerpo.


—Es una jodienda no más, ja, ja. Es que vi que andábamos demasiado tensionados estos días. Tranquilo no más, no te paltees. Ya me memoricé toda la ruta de regreso. Por esta zona ya hemos pasado antes. Está recontra segura…..


Antes de que Erniu pudiera terminar de hablar, ¡ocurrió un cambio drástico!

Una explosión ensordecedora retumbó de la nada por toda la zona en la que se encontraban. Semejante estruendo resultaba completamente insólito en medio del silencio sepulcral del mar exterior.

Unas olas descomunales se levantaron de golpe sobre la superficie del agua.

Era tal cual como si se hubiera desatado un tsunami.

Esta era, sin duda, una situación jamás antes vista.

A Xu Qing le dio un vuelco el corazón. A Erniu se le salieron los ojos de las órbitas y soltó una bocanada de aire.

Los dos intentaron maniobrar la gran ala de inmediato para elevarse por los aires y esquivar el oleaje en la superficie; sin embargo, al instante siguiente… ¡la superficie del mar en toda esa área comenzó a alzarse hacia el cielo antes que ellos!

Si alguien estuviera contemplando la escena desde lo más alto del firmamento, vería con total claridad cómo el agua de ese sector se iba elevando en forma circular, abarcando una extensión verdaderamente colosal. La gran ala donde se encontraban Xu Qing y Erniu no era más que un simple puntito insignificante.

A medida que ese mar circular se elevaba y cobraba una forma más definida, resultó tratarse… ¡de un tazón!

Toda esa zona marina era, en realidad, un mar contenido dentro de un tazón.

Un demonio marino de múltiples brazos, con una magnitud tan inmensa como la de una provincia entera, dejó al descubierto una porción de su silueta.

¡Era una visión estremecedora y de una vastedad abrumadora!

En cada una de sus manos sostenía diversos objetos. En una de ellas llevaba sujetado… el tazón marino en el que se hallaban Xu Qing y Erniu.

La criatura avanzaba a paso firme.

A Xu Qing y a Erniu les retumbaba el pecho a más no poder y no se atrevían a mover ni un solo pelo.

Era evidente que la presencia de ambos resultaba completamente insignificante para semejante demonio marino aterrador. Por ello, tras el paso de varias horas, la gigantesca bestia volvió a sumergirse en la superficie del agua y se esfumó.

El tazón también reingresó al mar.

Sobre la gran ala, las caras de Xu Qing y Erniu estaban pálidas como un papel.

En el vacío distante, la cara de Yu Liuchen tampoco tenía ni una sola gota de sangre.

'Esos dos tienen un problema gravísimo encima. Si no, ¡resulta imposible que unas carnadas tan débiles atraigan a una existencia tan ancestral! ¡Los traje para pescar, pero no para sacar a semejantes monstruos!'

Yu Liuchen sintió que si la cosa seguía así, ese par terminaría atrayendo a entidades todavía más aterradoras. Para ese momento, antes de que llegara la presa que Él esperaba, tanto las carnadas como Él mismo, el pescador, terminarían muertos y bien muertos.

Al pensar en esto, Yu Liuchen no la dudó más. Se esfumó al instante y, cuando volvió a reaparecer, ya estaba parado sobre la gran ala al lado de Xu Qing y Erniu.

Al ver a Yu Liuchen, los ánimos de Xu Qing y Erniu se agitaron por completo. Sintiéndose algo culpables, le hicieron una inclinación de inmediato.


—¡Déjense de saludos, que me los voy a llevar de acá de una vez!

—¿Ah? ¿Pero no nos había dicho que avanzáramos por nuestra cuenta?

—Si siguen avanzando solos, me da miedo que terminen topándose con una criatura capaz de tragárselame a mí de un solo bocado.


Yu Liuchen no tenía la menor intención de seguir perdiendo el tiempo. Mientras lo decía, agitó la mano, enganchó a Xu Qing y a Erniu, dio un paso hacia el firmamento.


—Señor, no sea tan exagerado. Tampoco es que nos vayamos a cruzar justo con una entidad capaz de tragárselo a usted de un bocado…...


Apenas Erniu soltó esas palabras, Xu Qing tomó un respiro profundo mientras sentía que el cuero cabelludo se le ponía helado de la impresión. Se le vino a la mente lo saladas y aterradoras que resultaban ser las palabras de su Hermano Mayor e intentó advertirle a Yu Liuchen a toda prisa.

Sin embargo, al instante siguiente, Yu Liuchen levantó la cabeza de golpe y su rostro cambió de forma drástica.

Xu Qing y Erniu también percibieron la anomalía y alzaron la mirada hacia lo alto.


—¿Cómo corno se puso el cielo rojo de la nada?


Erniu balbuceó con los ojos abiertos de par en par, entrando en pánico total.


—¿En serio mis palabras tienen tanto poder en este mar exterior?


Por su parte, más allá del impacto, Xu Qing experimentó una sensación totalmente distinta.

Podía sentirlo claramente: ¡aquella mirada apenas perceptible que lo venía observando desde que pisó el mar exterior se sentía muchísimo más nítida en este preciso instante!

Al instante siguiente, ¡el firmamento entero se vino abajo!

Era tal cual como si una existencia capaz de sacudir los cielos y la tierra hubiera abierto la boca…

O mejor dicho, como si esa entidad hubiera mantenido la boca abierta desde hacía muchísimo tiempo y, en este mismísimo momento, estuviera terminando de cerrarla…

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