MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1001
El misterioso hombre dentro del cuerpo de Suixu
En el mar exterior, existía un pez conocido como Suixu.
Habitaba en el vacío y rara vez se le veía.
Cada vez que aparecía, su mandíbula superior se convertía en un cielo rojo y la inferior en un sinfín de mares, tragándose la luz de los soles y las lunas, devorando a todos los seres y vidas. Incluso el tiempo y el espacio quedaban consumidos dentro de sus fauces.
Muy pocos seres vivos conocían su forma exacta. Solo sabían que, cuando Suixu aparecía, el cielo y la tierra se quedaban completamente vacíos.
Justo como ahora.
Cuando el cielo rojo cayó, todo dejó de existir. Hasta el mar se hundió, como si le faltara un pedazo.
Un vórtice apareció en la superficie del mar. Conforme retumbaba, resonó un sonido ensordecedor.
Este sonido hizo eco en el mar exterior, provocando incontables temblores. También se convertiría en una tormenta que no se disiparía en meses.
Xu Qing y Erniu desaparecieron sin dejar rastro.
Después de mucho tiempo, la tormenta barrió el agua del mar, haciendo que aparecieran relámpagos en el cielo. Flotaron alrededor y salieron disparados a la distancia.
En el mar exterior, empezó a llover. Cuando caía sobre la superficie del agua, formaba ondas.
En medio de la lluvia, la figura de Yu Liuchen permanecía en el aire, completamente atónita.
Hacía un momento, en el instante crítico, con Su capacidad, solo pudo evitar a las justas el destino de ser devorado, no fue capaz de salvar a Xu Qing y a Erniu.
Esto se debía a que Suixu no solo devoraba cuerpos físicos. En su lugar, cercenaba el destino de su presa, el tiempo y todos sus demás aspectos para convertirlos en sus nutrientes.
Por eso, solo pudo quedarse mirando impotente cómo Xu Qing y Erniu desaparecían de Su vista.
—Hasta Suixu hizo su aparición. ¿Cómo podría ser esto una simple coincidencia?
Yu Liuchen se quedó en silencio. Quería renegar, pero inmediatamente después, entrecerró los ojos y todo Su cuerpo brilló con una luz sanguinolenta.
—No puede ser…... ¡Desde que vine al mar exterior, mis emociones están un poco raras!
Yu Liuchen sabía que las historias necesitaban contener emociones. Solo las historias capaces de conmover a uno mismo podían conmover a los demás.
Por eso, muchas veces, no parecía tan frío como los otros dioses. Aquello se debía a Su autoridad.
Sin embargo… la esencia de un dios era la indiferencia.
Esto era algo que nadie podía cambiar. Por lo tanto, aunque parecía estar lleno de emociones, era totalmente intencional.
Aun así, este viaje al mar era muy diferente.
—¡Me está afectando! ¿Alguna existencia habrá alterado mis emociones?
A Yu Liuchen le dio un vuelco el corazón mientras miraba al mar con una expresión complicada. Tras un largo rato, habló de pronto.
—Un día, Xu Qing y Chen Erniu salieron juntos al mar bajo la voluntad del dios llamado Yu Liuchen…... El mar exterior no le era ajeno a Yu Liuchen. Sin embargo, para Xu Qing y Chen Erniu, estaba lleno de incertidumbres. Por ende, bajo la influencia de alguna fuerza externa desconocida, los dos se topardes primero con una estatua de mal agüero, luego con el sol del sueño divino y, más tarde, con un demonio marino que se desplazaba por el mar…... Hasta que se encontraron con Suixu. Suixu no tiene hambre, es solo un tragar del cielo cualquiera. En diez horas…....
Mientras Yu Liuchen hablaba, el poder de Su autoridad divina se expandió y se fundió con el cielo, marcando el mar, formando palabras verdaderas y proclamándolas con Su nombre verdadero.
Al instante siguiente, el color del mundo cambió y resonaron retumbos. Las palabras verdaderas mostraron señales de resquebrajarse.
Esta era una señal de que la historia no podía hacerse realidad.
Al ver esto, las palabras de Yu Liuchen cambiaron de inmediato.
—En un día…...
Las palabras verdaderas retumbaron y volvieron a formar la marca. Sin embargo, penas apareció, esta volvió a rajarse y estuvo a punto de destrozarse.
—¡En siete días…!
Yu Liuchen corrigió de nuevo.
Aunque las grietas se aliviaron un poco, se seguían expandiendo.
—¡En un mes!
La autoridad divina de Yu Liuchen se estremeció mientras continuaba corrigiendo.
Esta vez, aunque la marca aún temblaba, no se llegó a romper.
Viendo esto, Yu Liuchen continuó.
—En un mes, al este de este lugar en el mar exterior, a cuarenta millones de kilómetros, ellos saldrán disparados con el agua hacia el cielo.
En el instante en que terminó de hablar, tronó el cielo y el mar se agitó. La marca se volvió cada vez más deslumbrante, como si se hubiera convertido en la absoluta verdad.
Yu Liuchen finalmente soltó un suspiro, dio un paso hacia el cielo y desapareció.
La lluvia se hizo más fuerte.
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—¿Qué clase de lugar de porquería es este? ¡Hasta la lluvia es corrosiva!
En el mundo dentro del cuerpo de Suixu, Xu Qing y Erniu avanzaban a toda velocidad por el aire con cara de pocos amigos.
Aquí también estaba lloviendo.
Sin embargo, era una lluvia ácida y corrosiva.
Llevaban diez días atrapados en este lugar.
Hace diez días, cuando el cielo se vino abajo y el mar fue devorado, perdieron el sentido de la orientación.
Cuando el mundo frente a sus ojos recobró la claridad, ya estaban aquí.
El cielo de este sitio parecía tener estrellas que no paraban de titilar, pero mirándolas de cerca, no eran estrellas, sino unas flores luminosas.
En cuanto al suelo, era un pantano repleto de ruinas.
En estos diez días, Xu Qing y Erniu ya habían confirmado que se encontraban en el mundo interior de esa descomunal existencia que se los había tragado.
También se dieron cuenta del tamaño del cuerpo de esa criatura.
Ni siquiera habían llegado al final después de volar durante diez días enteros.
De hecho, según la observación del entorno, Xu Qing calculó que el área que habían recorrido en esos diez días era probablemente menos de una diezmilésima parte de esta bestia.
Este cálculo hizo que se les cayera el alma al piso.
Por suerte, no se cruzaron con ningún peligro en el camino.
Aparte de la lluvia incesante, no había ningún otro ser vivo en este lugar.
Sin embargo, la inmensidad frente a ellos y lo borroso de los alrededores aún le hacían sentir un poco de frustración.
Esto era así sobre todo cuando de vez en cuando veían estatuas en las ruinas. Algunas estaban destrozadas y otras seguían intactas. Estas estatuas tenían distintas formas y tamaños. En este mundo silencioso, bajo la brumosa luz de las estrellas, parecían demonios y monstruos.
Aunque no mostrasen ninguna señal de cobrar vida, el aura que emanaban aun así hacía que Xu Qing y Erniu se sintieran sofocados.
—Pequeño Qing, no podemos seguir así…....
En ese momento, mientras avanzaba a toda velocidad, Erniu murmuró.
Xu Qing no dijo nada. Se quedó mirando hacia la distancia. La sensación de ser observado era aún más intensa aquí. Tenía una ligera corazonada…
La existencia que lo observaba fijamente estaba justo más adelante.
'¿Acaso será posible que los encuentros del camino hayan sido arreglados a propósito?'
Xu Qing se puso a pensar.
Al ver que Xu Qing no le estaba prestando atención, Erniu suspiró.
—No me queda otra opción que usar mi carta bajo la manga. A las finales, si esto sigue así, no habrá forma de salir.
Xu Qing miró a Erniu. Sabía lo que el otro pretendía hacer.
Erniu respiró hondo y miró al vacío a su alrededor mientras decía en voz alta:
—¿Acaso ni se escucha el sonido de la respiración por aquí? Parece que deberíamos estar a salvo en este lugar…....
Tras decir eso, Erniu se puso alerta de inmediato y estuvo atento a cualquier accidente que pudiera ocurrir.
Sin embargo, tras esperar un rato, no pasó nada fuera de lo normal. Erniu parpadeó y se quedó algo desconcertado cuando Xu Qing habló de pronto.
—Hermano Mayor, más adelante… parece que hay una existencia mirándonos.
Cuando Erniu escuchó esto, dirigió la mirada hacia allá.
Mucho tiempo después, intercambió miradas con Xu Qing. Tras ello, la determinación apareció en sus ojos. Como no encontraban una salida, tenían que explorar el camino aunque de verdad hubiera algo más adelante.
Los dos salieron disparados hacia el frente al instante.
Unos días después, una masa de fuego se hizo especialmente evidente bajo la brumosa luz de las estrellas. Se reflejó en los ojos de ambos.
Xu Qing se detuvo en seco. La alerta en su corazón había llegado al límite. Sin embargo, la escena que observó hizo que el corazón de él y el del capitán se estremecieran.
La luz frente a ellos provenía de una fogata.
Junto al fuego estaba sentado un anciano de aspecto humano. Tenía una apariencia común y corriente, con un pie vistiendo una sandalia de paja y el otro descalzo. En la mano, sostenía una trinchera de hierro con varios pedazos de carne desconocida, asándolos sobre el fuego.
Al percatarse de la presencia de Xu Qing y Erniu, el anciano levantó la mirada, con sus ojos triangulares entrecerrándose mientras miraba fijamente a Xu Qing.
—No me equivoqué. Pareces un dios pero no eres un dios, pareces un cultivador pero no eres un cultivador, aun así posees la fortuna de un humano. Parece que alguna vez fuiste humano. Aunque tu cuerpo ya no lo sea ahora, todavía se te puede considerar uno a las justas.
Luego miró a Erniu.
—En cuanto a ti, ¿qué demonios eres? ¿Alguna clase de monstruo peludo?
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