GUANGYIN ZHI WAI 999






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 999

El extraño mar exterior



El cielo no estaba completamente a oscuras esta vez.

La nube de sangre se convirtió en una fuente de luz, esparciendo una tonalidad carmesí por todo el entorno.

Xu Qing y Erniu permanecían de pie sobre las nubes, contemplando el mar mientras escuchaban atentamente a Yu Liuchen.

En la superficie del agua, el negro y el violeta se fusionaban, trazando una línea interminable.

Era tal cual una frontera divisoria que cortaba el Mar Prohibido entre lo interior y lo exterior.

El mar interior, aunque peligroso, resultaba dentro de todo manejable.

Ya fuera la Provincia Yinghuang, el Continente Nanhuang, la Región Isla del Sur o las incontables islas repartidas por las aguas, las distintas generaciones habían explorado una gran porción del mar interior a lo largo de las últimas decenas de miles de años.

Dependiendo de los niveles de cultivo, el alcance de la exploración variaba bastante. Sin embargo, gracias al esfuerzo de muchísima gente, el mar interior… ya no podía considerarse un misterio absoluto hasta cierto punto.

En cambio, el mar exterior… incluso cuando el Sol y la Luna patrullaban el mundo en sus mejores épocas, siempre fue un lugar totalmente prohibido para todos los seres vivos.

Eran poquísimos los que contaban con el nivel necesario para pisar esas aguas.

Si alguien no poseía una base de cultivo lo suficientemente alta y se atrevía a cruzar a la fuerza, no pasaba mucho tiempo antes de que su cuerpo y su alma quedaran hechos trizas.

De hecho, la gran mayoría de las veces, ni siquiera llegaban a enterarse de qué fue lo que los mató.

Por si fuera poco, tras la caída del Príncipe Heredero Cuervo Dorado y de Robin hace decenas de miles de años, el mar exterior se quedó sin sol y sin luna, quedando sumido en una tiniebla eterna durante todo el año.

Aquellos capaces de adentrarse para ver la situación se volvieron aún más escasos.

El misterio y lo desconocido terminaron siendo el sello característico del mar exterior.

Las explicaciones de Yu Liuchen terminaron por levantar el primer velo sobre este lugar, pero por debajo de esa capa aún aguardaban secretos sin fin.

Poseía una profundidad insondable.

Erniu guardó silencio. No se sabía con certeza qué rondaba por su cabeza, pero su mirada reflejaba un matiz bastante complejo mientras contemplaba la inmensidad del mar exterior.

Por su parte, a Xu Qing se le venían mil ideas a la mente.

Lo que Yu Liuchen acababa de revelar sobre el mar exterior, sumado a todo lo que él mismo observó desde el interior del carruaje de dragones y la herencia que logró obtener, le hacían ver que lo dicho por la deidad era muy probable que fuera verdad.

'La historia del mar exterior es incluso más antigua que la de la mismísima Raza Divina Cielo Brillante…. La Raza Divina Cielo Brillante surgió originalmente del mar exterior…. Siendo así, ¿cuál es entonces el verdadero origen de este mar exterior?'

Una sospecha comenzó a tomar forma en la mente de Xu Qing. Levantó la mirada y contempló el rostro fragmentado del dios que flotaba en lo más alto del firmamento, fuera de Wanggu.

'¿Por qué… habrá venido a Wanggu en primer lugar?'

Aquella pregunta llevaba rondando en las mentes de todos los seres vivos durante decenas de miles de años, sin que nadie hubiera dado jamás con una respuesta.

En ese preciso instante, mientras Xu Qing formulaba sus propias teorías, Yu Liuchen tomó un respiro profundo y habló con voz pausada:


—¿Alcanzan a olerlo?


Xu Qing asintió con la cabeza.

Era el olor a sangre.

Un tufo que venía flotando directamente desde el mar exterior… Para ser más precisos, ese era el verdadero olor del mar exterior.

Era similar al olor a marisco del mar interior, pero su esencia resultaba totalmente distinta.


—De hecho, antes de que Padre descendiera, el color de este mar exterior ya era así. El negro era el aura divina de la Raza Divina Cielo Brillante, la cual estaba mezclada con la sangre de existencias desconocidas. Por eso… el color del mar se volvió violeta. Tras el descenso de Padre, su aura divina envolvió el mundo entero e invadió el mar exterior. Por eso… el aura divina de aquí, lo que ustedes los cultivadores llaman sustancias anómalas, está aún más mezclada y resulta absurdamente densa. Dando forma así a un olor tan maravilloso. Esto me hace recordar una leyenda que circulaba por todos los anillos estelares.


Yu Liuchen tomó otro respiro profundo, disfrutando del olor del mar exterior. Un destello extraño brilló en sus ojos.

Cuando sus palabras alcanzaron los oídos de Xu Qing y Erniu, los dos no pudieron evitar cruzarse miradas. Acto seguido, Xu Qing habló con voz baja:


—Me pregunto cuál será esa leyenda que menciona el Señor.


Yu Liuchen le lanzó una mirada cargada de significado a Xu Qing. Se quedó contemplando el inmenso rostro fragmentado que colgaba en lo alto del firmamento y habló con total serenidad:


—Es la leyenda del Dios Padre.


Era evidente que Yu Liuchen no tenía la menor intención de entrar en detalles sobre esa leyenda. En ese instante, agitó la mano derecha. De inmediato, la nube roja en la que se encontraban se extendió hacia la frontera que separaba los mares interior y exterior.

Al instante siguiente, la nube roja arrastró a Xu Qing y a Erniu cruzando la frontera entre el negro y el violeta.

¡Habían pisado oficialmente el mar exterior!

Una vez aquí, la nube roja no continuó avanzando, sino que comenzó a disiparse a toda prisa.

Al mismo tiempo, la voz de Yu Liuchen volvió a resonar:


—Ustedes dos tendrán que avanzar por su propia cuenta e adentrarse lo más que puedan hacia las profundidades del mar exterior. No hace falta que hagan nada más. Con el simple hecho de estar aquí parados, ya son carnadas.


Conforme la voz resonaba, una fuerza de empuje expulsó a Xu Qing y a Erniu de la nube roja que terminaba de esfumarse.

Terminaron aterrizando sobre el mar violeta.

En ese preciso instante, la gran ala de la vieja bruja de Xu Qing hizo su aparición y se posó sobre la superficie del agua.

Si se hubiera tratado del mar interior, el descenso de la gran ala habría levantado un alboroto descomunal.

Sin embargo, en el mar exterior, incluso estando apenas en la orilla, el agua marina era notablemente más espesa. Por eso, las olas eran tan tenues que resultaban imperceptibles. Si uno no miraba con detenimiento, jamás se habría dado cuenta de que el agua se movía.

Toda la superficie del mar parecía agua estancada, completamente inmóvil.

Lo mismo aplicaba para la gran ala posada encima.

Xu Qing y Erniu, parados sobre la gran ala, sintieron el peso abrumador del mar exterior. Mientras se mantenían en máxima alerta, el misterio que emanaba del mar exterior se transformó en una presión inexplicable. Acompañada de un aura aterradora, esta se mezcló con las sustancias desconocidas, dando forma a una tormenta mental invisible que se abalanzó directo hacia ellos.

El cuerpo de Xu Qing dio un fuerte temblor y la respiración de Erniu se volvió agitada de golpe.

En ese preciso momento, ambos sintieron cómo sus almas se estremecían por completo.

Una palpitación intensa e incontrolable les brotó del pecho y se les extendió por todo el cuerpo.

Esta sensación le hizo recordar a Xu Qing la mismísima primera vez que se hizo a la mar en Siete Ojos de Sangre.

En aquel entonces, para él, el mar interior resultaba ser un lugar envuelto en el misterio pero cargado de un peligro interminable.

Tal cual como ahora.

Solo al cabo de un buen rato lograron acostumbrarse a la presión. Tras cruzarse miradas, Erniu dejó escapar un suspiro.


—Pensé que nos iba a llevar directo al punto exacto para recién ponerse a llamar a su presa. Jamás me imaginé… que nos fuera a soltar la correa de arranque.


Erniu se sentía algo desprotegido. Le daba la impresión de que esta deidad era recontra haragana. Pase que los usara a él y al Pequeño Qing como carnada para pescar, ¿pero encima dejar que las carnadas anduvieran nadando por su cuenta?


—Se nota a leguas que no es para nada un profesional.


Erniu se puso de cuclillas y se quedó observando el agua violeta que los rodeaba.

Tras meditarlo un instante, Xu Qing no pudo evitar hacerle una advertencia:


—Hermano Mayor, desde el carruaje de dragones del Cuervo Dorado alcancé a ver a grandes rasgos lo que hay en este mar exterior. En este lugar abundan cosas extremadamente aterradoras, así que tú… mejor no te busques la muerte.


Al escuchar esto, Erniu se piconeó de inmediato.


—Pequeño Qing, ¿cómo le vas a hablar así a tu Hermano Mayor? Esas palabras duelen bastante, ¿ah? Yo soy un tipo que jamás anda buscándose la muerte. Si no, ¿cómo crees que seguiría vivito y coleando a estas alturas?


Erniu estaba de lo más indignado.

Xu Qing no dijo absolutamente nada y se le quedó viendo fijamente con total serenidad.

Bajo su mirada inquisidora, Erniu comenzó a sentirse algo palteado poco a poco. Al final, no le quedó más que carraspear.


—Ya, ya, está bien. ¡Prometo no buscarme la muerte!


Xu Qing asintió con la cabeza. Realizó una serie de sellos manuales e inmediatamente las defensas de la gran ala se activaron. Bajo el influjo de su conjuro, la peculiar embarcación con forma de anciana comenzó a retumbar mientras avanzaba a paso firme.

El tiempo siguió su curso y transcurrieron tres días.

Durante esos tres días, no existió distinción alguna entre el día y la noche en el mar exterior. Todo permanecía sumido en una oscuridad eterna.

Por si fuera poco, el silencio era absoluto.

El sonido del oleaje casi ni se escuchaba, provocando la falsa ilusión de no encontrarse en medio del mar.

Sin embargo, la humedad que emanaba del agua y el tufo a sangre cada vez más penetrante le recordaban a Xu Qing a cada segundo que este lugar… efectivamente era el mar exterior.

La gran ala tampoco se salvó de los efectos. Sin importar si se trataba del mar interior o de las tierras de Wanggu, este colosal barco siempre demostró una defensa formidable; sin embargo, con tan solo tres días en el mar exterior, su superficie ya se encontraba cubierta por una capa de niebla violeta.

Una sensación de corrosión comenzó a manifestarse gradualmente.

Tras examinar la embarcación con detenimiento, los rostros de Xu Qing y Erniu se pusieron sumamente serios.

Era un tipo de desgaste que parecía acelerarse con el simple paso del tiempo.


—Este mar exterior sí que es bien raro. No solo es una tiniebla total y un silencio de sepulcro, sino que las sustancias anómalas están muchísimo más cargadas y entremezcladas. El impacto que tiene sobre las cosas externas es evidentemente más estrafalario… Lo que le ha provocado a esta gran ala en apenas tres días es como si hubieran transcurrido mil años de golpe.


Erniu tomó un respiro profundo y levantó la mano para tocar la neblina depositada sobre la superficie de la nave.

Xu Qing mantenía un semblante sombrío. Justo cuando estaba a punto de responder, clavó la mirada en la distancia.

El capitán sintió lo mismo y volteó a ver hacia el mismo punto.

Con los niveles de cultivo que se manejaban, aunque la visión no fuera 100 % clara en medio de las tinieblas del mar exterior, sí alcanzaban a distinguir las siluetas. En ese preciso instante, ya se habían percatado del objeto que venía flotando sobre la superficie del mar justo delante de ellos.

Eran algunas rocas de forma irregular.

Estaban desvencijadas y flotaban sobre la superficie del agua, como si resultara imposible que se hundieran.

Cada una de ellas emanaba un aura ancestral, como si hubieran sido testigos del paso de un tiempo infinito.

Xu Qing ya había visto una escena similar desde el carruaje de dragones anteriormente. Sabía muy bien que muchísimas zonas de la superficie del mar exterior estaban plagadas de ruinas flotantes, lo cual no debería haber sido motivo de tanta alarma. Sin embargo, en este preciso instante, una luz sombría brilló en sus ojos.


—Hermano Mayor, algo no anda bien…...


Mientras hablaba, Xu Qing caminó hasta el borde de la gran ala y dirigió la mirada hacia las rocas. Su fuente divina se concentró en sus ojos y miró fijamente hacia allá.

En la oscurísima superficie del mar, detrás de las rocas, yacían unas ruinas.

Era como si una ciudad entera se hubiera derrumbado y hecho añicos, esparciendo muros destruidos y escombros sobre el agua. El área que abarcaba no era para nada pequeña.

¡En todo el centro, se erigía un templo en ruinas completamente inclinado!

Y sobre ese templo en ruinas, ¡había de verdad la figura de una niña!

Era una pequeña vestida con ropajes antiguos, sentada sobre el muro destruido del templo, descalza y balanceando las piernas de arriba abajo, luciendo de lo más feliz.

Tenía la boca abierta, dando la impresión de estar cantando, pero no emitía el menor sonido.

La única excepción era una multitud de sombras espectrales, tan numerosa que resultaba asombrosa, apretujada a su alrededor como si le estuviera rindiendo culto.

En el instante en que vio a esta niña, el corazón de Xu Qing dio un vuelco. Un escalofrío le recorrió desde lo más profundo del alma sin razón aparente.

¡Era un puro instinto emanado de su alma, advirtiéndole de un peligro extremadamente grave!

Erniu también recurrió a sus propios métodos para observar la escena. Sus pupilas se contrajeron de golpe y soltó una bocanada de aire.


—¿Qué diablos es esa vaina? No parece un espectro, ni un dios, ni un cultivador. Esa cosa ni siquiera tiene aura de muerte encima. Es más, ¡no tiene absolutamente ningún tipo de aura! ¿No será esta la deidad que Yu Liuchen anda buscando pescar? ¡Pero me da la impresión de que esta cosa es todavía más aterradora que el propio Yu Liuchen!


La respiración de Erniu se volvió agitada. Su intuición jamás le fallaba. En este momento, era evidente que un peligro que sobrepasaba a Yu Liuchen estaba aumentando a pasos agigantados.


—Pequeño Qing… ¿Tú crees que a ese pata de Yu Liuchen se le vaya a pasar la mano con la pesca, termine enganchando un tiburón y se lo lleven de encuentro?


Erniu tembló y le transmitió su voz a Xu Qing a toda prisa. El rostro de Xu Qing lucía sumamente serio mientras maniobraba la gran ala en la que se encontraban, preparándose para dar un rodeo y alejarse de ese perímetro.

Sin embargo, en ese preciso instante, la niña sentada sobre el templo en ruinas giró la cabeza de golpe y los contempló fijamente con sus ojos totalmente oscuros.

Los labios se le curvaron en una sonrisa.

Al instante siguiente… el corazón de Xu Qing dio un vuelco brutal. La fuente divina concentrada en sus ojos colapsó al instante. Incluso su visión se esfumó y todo se le volvió tinieblas, perdiendo la vista por completo.

Al mismo tiempo, sintió que la espalda se le ponía helada, como si tuviera a algo trepado encima.

Inmediatamente después, una voz tierna resonó con total nitidez desde atrás, como si se la estuvieran pegando directamente al oído:


—Hermanito, no sigas avanzando. Más adelante queda el fin del mar y el final de la vida…

Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario

801 - 1000        SIGUIENTE

Publicar un comentario

0 Comentarios