MAS ALLÁ DEL TIEMPO 998
La petición de Yu Liuchen
La aparición de Yu Liuchen desprendió una fuerza invisible que envolvió tanto el firmamento como el Mar Prohibido.
Esto hizo que el cielo pareciera congelarse en ese instante.
Lo mismo ocurrió con el Mar Prohibido.
Las olas en la superficie del agua quedaron estáticas, manteniendo su forma en el aire.
El flujo del agua marina también se detuvo por completo.
Todo parecía haberse convertido en una pintura, retratando una historia jamás contada a los demás.
Solo la deidad del relato, mientras tomaba té, extendió la invitación.
Erniu soltó una sonrisa algo incómoda. No se atrevía a rechazar el té de Yu Liuchen.
Él mismo había presenciado al Antepasado Vida Maligna dentro de la historia de esta deidad. Por no tomar el té al principio, todo terminó distorsionándose para él, como si lo arrastraran de un lado a otro en un sufrimiento miserable.
Al final, hasta la mente se le terminó de desarmar.
'Este pata, con toda su facha de dios y todo, pero ya me han contado que entre los dioses tiene fama de ser recontra picón. Encima tiene un maña bien rara: mientras menos ganas tenga alguien, más le vacila obligarlo a la fuerza. Además, ¡con el estómago que me manejo, ¿qué cosa no voy a poder digerir?! ¡¿A qué le voy a tener miedo?!'
Al pensar en esto, Erniu no lo dudó más. Agarró la taza de té y le dio un buen sorbo. Acto seguido, puso una cara como si estuviera probando el manjar más exquisito del mundo y empezó a deshacerse en halagos.
—¡Buenazo el té, qué tal delicia!
A su lado, Huang Yan no mostraba expresión alguna y ni tocó la taza de té.
Yu Liuchen le echó una mirada a Huang Yan y achicó los ojos. Sin embargo, al final pareció acordarse de algo y dejó escapar una risita entre dientes. No dijo nada más y prefirió dirigir su mirada con bastante interés hacia Xu Qing, quien permanecía meditando.
—Mocoso, se nota a leguas que ya despertaste, pero te pones a analizar la situación como loco por dentro haciéndote el dormido. Eso me hace recordar una historia parecida. El personaje principal de esa historia también se llama Xu Qing. ¿Te la llegué a contar?
En el preciso instante en que la palabra «historia» llegó a los oídos de Xu Qing, este abrió los ojos de golpe, sin dudarlo ni un segundo.
Apenas abrió los ojos, el Cuervo Dorado salió volando de su cuerpo. Entre el mar y el cielo completamente estáticos, comenzó a arder en llamas.
Conforme daba vueltas en el aire, soltaba chillidos potentes y bien claros.
Volaba cada vez más alto.
Al final, al borde mismo del firmamento, todo el cuerpo del Cuervo Dorado dio un fuerte temblor. Un fuego aún más feroz brotó de su ser, dando forma a una luz y un calor aterradores. Era como si se hubiera transformado en un sol en pleno esplendor, iluminándolo todo a su alrededor.
Un aura ancestral y la majestuosidad de un dios comenzaron a brotar de su cuerpo.
Además, diez destellos de luz inmortal rodeaban al Cuervo Dorado. No eran otra cosa que la Técnica Luz Inmortal del Sol Profundo de Xu Qing.
Había pasado de ser un solo rayo en un inicio a convertirse en diez.
A medida que giraban, los diez rayos de luz inmortal se volvieron cada vez más resplandecientes. Se fundieron con el Cuervo Dorado y se potenciaron mutuamente, haciendo que el Cuervo Dorado realmente pareciera un sol verdadero.
Encendió la oscuridad en un abrir y cerrar de ojos.
Después de eso, la luz volvió a fluir hacia los ojos de Xu Qing, desvaneciéndose sin dejar rastro.
El cielo volvió a quedar completamente a oscuras.
Solo los ojos de Xu Qing permanecían tan brillantes como el mismísimo sol. Se puso de pie y le hizo una reverencia a Yu Liuchen.
Xu Qing estaba más que dispuesto a escuchar la historia que Yu Liuchen tenía sobre Antepasado Vida Maligna, pero no se atrevía por nada del mundo a escuchar una historia sobre sí mismo. Por eso, no le quedaba más que ser lo más educado posible.
—Me interesa muchísimo la historia del Cuervo Dorado.
Yu Liuchen miró a Xu Qing y sonrió.
Xu Qing guardó silencio. La herencia del Cuervo Dorado era demasiado imponente y compleja sobremanera; no era algo que pudiese asimilar por completo en tan corto tiempo. Por ello, guardó esta herencia en su mar de conciencia para ir absorbiéndola poco a poco.
Antes de que terminara de fusionarse del todo, la historia del Cuervo Dorado… también permanecía incompleta.
—Señor, puedo contarle lo que usted desea escuchar.
Xu Qing meditó la situación y habló con total serenidad.
Yu Liuchen negó con la cabeza.
—Una historia incompleta trae consigo demasiadas incertidumbres que terminan afectando la calidad. Preferiré escucharla cuando conozcas el relato entero. Por supuesto, tampoco la escucharé gratis. Así que esta vez, el favor que me debes… me lo pagarás sirviendo de carnada. Ven conmigo. Haremos un viaje hacia el mar exterior.
Yu Liuchen asentó su taza de té y habló sin inmutarse.
Xu Qing se quedó callado. La mención de la carnada y del mar exterior hecha por Yu Liuchen lo llevó a atar algunos cabos de inmediato. Unas cuantas respiraciones después, fijó la mirada en la deidad.
—Señor, por favor explíqueme.
—Voy a salir de pesca al mar exterior.
Yu Liuchen esbozó una sonrisa.
A Huang Yan le brillaron los ojos y se puso de pie al instante.
Yu Liuchen giró la cabeza y se le quedó viendo fijamente. Un destello de sentido divino brotó de su ser, como si le estuviera transmitiendo un mensaje en privado a Huang Yan.
Huang Yan frunció el ceño, pero la firmeza en su mirada no decayó en lo absoluto mientras hablaba con voz grave:
—Yo respetaré la decisión que tome Xu Qing.
Xu Qing volvió a guardar silencio. Ya había estado en el mar exterior hace un rato a bordo del carruaje de dragones del Cuervo Dorado. Aunque no conocía los pormenores del lugar, logró percibir lo aterrador que resultaba ser ese mar.
Sin embargo, el Xu Qing de hoy ya no era el mismo de antes. Especialmente gracias a la herencia del Cuervo Dorado, la cual le brindaba un entendimiento bastante certero sobre ese entorno.
Mientras actuara con cautela, adentrarse no era una idea imposible.
Y lo más importante de todo: tenía que saldar la deuda con Yu Liuchen.
—¿Ahora mismo?
Xu Qing preguntó despacio.
—Ahora mismo.
Yu Liuchen sonrió, asintió y se puso de pie.
—Andando.
Con esas palabras, dio un paso hacia el firmamento.
Xu Qing respiró hondo. Huang Yan, a su lado, arrugó la frente.
—Xu Qing, no me voy a meter en tu decisión, pero si en verdad no quieres ir, solo dímelo. ¡Yo veré cómo solucionarlo!
—En aquel entonces, Señor Yu Liuchen me salvó la vida. Tengo que devolverle el favor.
Xu Qing permaneció callado un breve instante antes de negar con la cabeza. Su principio siempre había sido bien claro: jamás olvidar ni los agravios ni los favores.
Dicho esto, Xu Qing dio un paso hacia el cielo y se colocó detrás de Yu Liuchen.
Huang Yan se le quedó viendo fijamente a Xu Qing. Al constatar la firmeza en su mirada, prefirió no seguir insistiendo.
Al ver que Xu Qing y Yu Liuchen estaban a punto de partir, Erniu parpadeó y soltó una tosecita. Poniendo una cara de lo más franela, le gritó a Yu Liuchen desde el barco:
—Bueno, siendo así, yo tampoco voy a aportar mucho que digamos. Mejor no voy no más. ¡Les deseo el mayor de los éxitos al Señor y a mi Hermano Menor!
—Este... nosotros ya nos vamos retirando.
Apenas terminó de hablar, Erniu intentó maniobrar el buque de guerra mágico para salir embalado del lugar, como si se moriera de miedo de terminar embarrado en el asunto.
Yu Liuchen, desde lo alto, bajó la mirada y le echó un ojo a Erniu.
—Erniu, si tantas ganas tienes de ir, dilo de frente no más. No hay necesidad de que me salgas con todo ese floreo.
Al escuchar esto, Erniu movió la cabeza en una a toda prisa y se dio un manotazo en el pecho, hablando a todo pulmón.
—¡Señor, me ha malinterpretado totalmente! Yo no voy. Para nada. ¡Ni aunque me muela a palos voy!
Yu Liuchen levantó las cejas con una sonrisa socarrona.
—O sea que si no te muelo a palos, ¿sí vas? Bueno, si tantas ganas tienes de ir, ya fue. En mi caña de pescar entran dos anzuelos; una carnada más no le hace daño a nadie.
Mientras lo decía, agitó la mano derecha e inmediatamente el cuerpo de Erniu salió volando por los aires hasta quedar plantado al lado de Xu Qing. Apenas Yu Liuchen dio un paso al frente, la rojez que cubría todo el firmamento se juntó a toda prisa, dando forma a una inmensa nube roja.
Y así, se pusieron en marcha rumbo al mar exterior.
Desde el buque de guerra mágico, Huang Yan contemplaba en absoluto silencio cómo la nube roja se alejaba en la distancia.
Dentro de la nube roja, Erniu andaba frunciendo el ceño y soltando un suspirazo tras otro.
Sin embargo, para los ojos de Xu Qing, conociendo como conocía a su hermano mayor, alcanzaba a notar un toque de engreimiento escondido en lo más profundo de sus gestos.
—No te me hagas el loco no más. Desde un principio tú eras una de las carnadas para esta salida. Aunque no hubieras dicho nada, igual te iba a llevar a la fuerza.
La voz de Yu Liuchen resonó entre la niebla roja.
—Mientras no te de por buscarte la muerte, aunque este viaje vaya a estar bien picante, tampoco va a ser fatal.
Si no hubiera dicho nada, la cosa pasaba tranquilamente. Pero al escucharlo, a Xu Qing le entró de golpe una corazonada bien rara e intranquila en el pecho. De inmediato volteó a ver a Erniu, que estaba a su lado.
Y es que si de buscarse la muerte se trataba, su Hermano Mayor se llevaba de lejos el primer puesto.
Sintiéndose algo palteado bajo la mirada de Xu Qing, Erniu carraspeó suavemente.
—Señor, para poder pescar mejor y hacer que se regrese con las manos llenas de este viaje... este... ¿no le gustaría contarnos la razón de esta salida?
—Nuestras vidas no valen nada, pero si por nuestra culpa se le retrasa un asunto tan importante, la cosa sí se pone seria.
Al escuchar esto, Xu Qing levantó la cabeza y miró hacia la niebla roja que tenían enfrente. Las palabras del capitán eran exactamente lo mismo que él pensaba preguntar, pues conocer los detalles de esta excursión le daría muchísima más seguridad.
En medio de la nube, Yu Liuchen los caló al toque y soltó una risita entre dientes.
Sin embargo, habiendo venido a pedirle a Xu Qing que le pagara el favor, lógicamente no se iba a guardar la información. Además, este asunto resultaba de suma importancia para Él.
Por eso, mientras la nube roja avanzaba a paso firme hacia el mar exterior, su voz retumbó claro en los oídos de Xu Qing y de Erniu:
—Antes de contarles la razón principal, tengo que ponerlos al tanto sobre lo que es el mar exterior. El mar exterior es un lugar aterrador, envuelto en un misterio insondable. Su historia es incluso más antigua que la de la mismísima Raza Divina Cielo Brillante. Ni yo mismo sé con certeza desde hace cuántos milenios existe. De hecho, hay un montón de zonas ahí dentro que ni conozco. Según mis propios cálculos, lo más probable es que la Raza Divina Cielo Brillante haya surgido originalmente de las profundidades de ese mar exterior. Ese lugar es el mismísimo origen de su raza... Luego de salir de ahí, terminaron fundando Cielo Brillante. Más adelante, aunque los ancestros de ustedes, los cultivadores, terminaron aplastando y sellando a la Raza Divina Cielo Brillante para construir Wanggu por encima de Cielo Brillante, tampoco pudieron hacerle absolutamente nada al mar exterior. Cálculo que esa es también la razón por la que dejaron atrás al Príncipe Heredero Cuervo Dorado y le dieron el derecho de patrullar el mundo. No porque fuera absurdamente fuerte, sino por una cuestión de su linaje puro. Al mar exterior se le puede considerar prácticamente como un mundo totalmente aparte.
La voz de Yu Liuchen resonaba en el aire. La información encerrada en sus palabras era colosal, algo que poquísimos seres en todo el mundo llegaban a conocer. Tanto Xu Qing como Erniu sintieron un sacudón en el pecho.
—En cuanto a mi verdadero objetivo…...
Yu Liuchen hizo una pequeña pausa.
—Xu Qing, ¿tienes clara la diferencia real entre los inmortales y los dioses?
Xu Qing aún seguía procesando la información anterior. Al escuchar la pregunta, meditó la respuesta un momento antes de responder con voz baja:
—La esencia del cultivo inmortal reside en su origen, mientras que el cultivo divino abarca la omnisciencia.
Yu Liuchen dejó escapar una sonrisa.
—Aciertas y te equivocas al mismo tiempo. ¡La respuesta es que el cultivo inmortal busca el verdadero ser, mientras que el cultivo divino busca el verdadero nombre! Por eso, aunque los Inmortales de Verano sí pueden morir, los Dioses Verdaderos son imposibles de destruir. Incluso si un Dios Verdadero perece, mientras su verdadero nombre siga resonando en el cosmos estelar, terminará regresando al cabo de muchos años. Sin embargo, el que vuelve sigue siendo Él, pero a la vez deja de ser el mismo.
La voz de Yu Liuchen traía consigo una vibra ancestral, haciendo que la niebla que se interponía entre Él y Xu Qing se disipara, dejando al descubierto su figura ante los ojos de Xu Qing y Erniu.
Sus ojos permanecían fijos en dirección al mar exterior. Su voz parecía haber viajado desde el mismísimo tiempo para resonar en el mundo presente.
—La historia de Wanggu está teñida de guerra. Por ejemplo, cuando los ancestros de ustedes, procedentes del reino inferior, aplastaron a la Raza Divina del Cielo Brillante en este mismo lugar. A pesar de que yo no viví esa contienda en carne propia, observando a través del tiempo de Wanggu me percaté de que un Dios Verdadero de la Raza Divina Cielo Brillante fue ejecutado en el mar exterior. Por eso, tras resultar herido en aquel entonces, me pasé decenas de miles de años contándole al tiempo una historia sobre este Dios Verdadero. Por fin, a lo largo de este último milenio, el tiempo le ha dado su visto bueno a mi relato. Ya puedo percibir el aura del retorno de ese Dios Verdadero. Todavía es sumamente débil y se encuentra en pleno proceso de recuperación. Sin embargo, me basta y me sobra para terminar de tejer esta historia del Dios Verdadero hasta volverla completa. Y la razón por la que los elegí a ustedes como carnada es porque guardan una conexión con el Inmortal de Verano y están amarrados por el karma. A ese Dios Verdadero lo liquidó un Inmortal de Verano en sus días. E incluso si no fuera directamente por ustedes, quedan poquísimos Inmortales de Verano en todo este cosmos estelar. Así que ustedes son, de lejos, la mejor carnada posible. Pienso usar sus auras para atraer a este débil Dios Verdadero que está volviendo, así volver real mi historia a nivel de un Dios Verdadero. Quiero restaurar mi Plataforma Divina a su punto máximo y tentar esa oportunidad de una en diez mil de alcanzar el camino de un Dios Verdadero.
Yu Liuchen no guardó ningún secreto. Tras revelar la razón absoluta a Xu Qing y al capitán, la nube roja que cruzaba el cielo se detuvo de golpe.
Habían llegado al mar exterior.
Una línea interminable se dibujaba sobre la superficie del agua.
De un lado, la oscuridad azabache: el mar interior.
Del otro lado, un matiz violeta: el mar exterior.
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