24 CORAZONES 292
Caballero Azul (12)
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—Vámonos.
Judah les dio la orden a los caballeros espectrales de inmediato, le avisó a Iris y arrancó a toda velocidad. Con el cubo ya hecho trizas, no había nada que les cerrara el paso. Le preocupaban un poco esos tajos que venían por el suelo y las lanzas que volaban, pero como todavía estaban lejos y solo tenía que salir de la zona, pensó que no habría mayor drama.
¡Kua-ka-ka-ka-ka-kak!
Sin embargo, algo no cuadraba: el sonido de la tierra siendo triturada no se alejaba para nada. Al contrario, se sentía cada vez más cerca. Judah volteó y vio que esos tajos, como si tuvieran sensor de movimiento o algo así, habían cambiado de rumbo y les estaban pisando los talones.
'¿Será el poder de Gaia?'
Por la forma en que aceleraban y crecían cada vez más, no había duda: era el fragmento 〈Gaia〉. Al principio parecían tener unos dos metros de alto, pero cuando ya los tenía encima, los tajos habían crecido hasta los cinco o siete metros. Eran una bestialidad. Iban levantando la costra de la tierra, haciendo volar tierra por todos lados y rompiendo rocas profundas que venían hacia ellos como un tsunami de escombros.
—… ¡Wow!
Judah miró hacia atrás, soltó una risa nerviosa y soltó lo primero que se le vino a la mente. En el juego esa vaina no te perseguía, pero ahora parecía un bicho vivo que no lo quería soltar. Dejó de correr, plantó bien los pies y estiró la mano izquierda frente al ataque que se le venía encima.
¡Uuuuuuung!
Activó el 〈Dispell〉 de su fragmento Valentine, el anillo que llevaba en el dedo, el tajo que estaba a punto de arrollarlo desapareció por completo, como si nunca hubiera existido.
'Pucha, mi nivel de maná es demasiado bajo'
Era la pura verdad. En fuerza y agilidad les había metido casi todos los puntos que ganó al subir de nivel, así que estaban bien parados, pero en vitalidad y maná seguía estancado en rango C. Con la vitalidad no se hacía tanto problema porque se recuperaba rápido, pero el maná era otra historia.
Si no fuera por el fragmento Valentine, la hubiera pasado bien feo. Judah chequeó su ventana de estado al toque.
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「Ventana de Estado」
Nombre: Judah Arche
Título: El Honorable (5)
Nivel: 60
Clase: Garra Negra _ Caballero Mágico de las Sombras (Hidden_A)
Resurrecciones: 25
Fuerza: 72 (B) / Potencial A
Vitalidad: 58 (C) / Potencial S
Agilidad: 82 (A) / Potencial SS
Maná: 52 (C) / Potencial B
Resistencia Mágica: 72 (B) / Potencial S
Carisma: 37 (D) / Potencial A
Liderazgo: 26 (D) / Potencial S
Percepción: 66 (B) / Potencial B ◀ Especial
Conocimiento: 28 (D) / Potencial B ◀ Especial
Suerte: 89 (A) / Potencial S ◀ Especial
Puntos restantes: 3
Puntos de logro: 2
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Hasta hace poco pensaba que sus estadísticas estaban cañón, pero en una situación así, ver su vitalidad y maná en C le dio una bronca bárbara.
'Solo me quedan 3 puntos'
Sabía que ponerlos ahora no iba a ser un cambio del cielo a la tierra, pero la diferencia entre un rango C y un B se nota. Así que le metió 2 puntos a Vitalidad para subirla a rango B. Sintió el cuerpo un poco más ligero, o eso quiso creer.
Aunque, la verdad, la vitalidad la podía recuperar absorbiendo sangre con Artemia, así que no era lo que más le urgía.
'Tengo que subir el maná'
Esta vez lo aprendió a la mala. Necesitaba más maná sí o sí. Judah frunció el ceño y se esforzó por alcanzar a Iris. Por suerte, después de ese tajo rastreador, no hubo más ataques por un momento.
Pero en eso, las tropas que estaban esperando bien formaditas adelante empezaron a moverse. Los caballeros lanzaban sus lanzas y los soldados disparaban flechas. Las lanzas venían de frente y las flechas caían en parábola. Iris empezó a revolear su guadaña para desviar las lanzas, mientras Lime activaba su magia y congelaba la lluvia de flechas en el aire. Las flechas caían al suelo como palitos sin fuerza, y mientras tanto, Iris se mandó directo hacia donde estaban los caballeros y empezó la masacre.
Parece que estos eran Caballeros de la Lanza Azul de rango medio, porque ni podían reaccionar a los ataques de Iris. Bueno, aunque fueran de rango alto, la historia no hubiera cambiado mucho, pero a estos se los bajaba con una facilidad increíble. Cada vez que movía la guadaña, volaba una cabeza o partía a alguien por la mitad.
─.........!
Esos caballeros eran guerreros que habían entrenado toda su vida y tenían mil batallas encima, eran un grupo de temer, pero frente a Iris y su fragmento, eran como papel. A diferencia de los soldados comunes, ellos tenían armaduras completas y escudos pesados, pero morían igualito que los demás.
A un caballero se le cortaba el cuello y empezaba a chorrear sangre de la nada; al que estaba al lado, que intentaba clavar su lanza, le volaban el brazo y se quedaba gritando de dolor. Iris estaba en un lado y, en un parpadeo, ya estaba detrás de ellos despedazando al resto.
Los movimientos de su guadaña eran tan rápidos que ni se veían. Lo único que se llegaba a distinguir era su pelo largo, sujeto por tres cintas rojas, moviéndose por todos lados. Pero incluso su cabello parecía estar bailando solo en el aire.
De pronto, se le vino a la mente lo que decían esos tipos de Baekje sobre la Parca: si la muerte tuviera cara, de seguro sería igualita a Iris. Los caballeros que se quedaron mirando la escena, escondidos tras sus cascos, no solo estaban sudando frío; tenían unas caras de desesperación que daban ganas de ponerse a llorar ahí mismo. Sin embargo, su entrenamiento los obligó a sacar fuerzas de flaqueza para intentar levantar la lanza, pero para cuando quisieron reaccionar, Iris ya tenía la guadaña sobre sus cabezas.
Esa guadaña, que parecía no tener una forma sólida y que daba la impresión de que se desvanecería como el humo del cigarro si uno le pasaba la mano, tenía un filo descomunal que no cuadraba con su apariencia. Un caballero pensó que la había bloqueado al levantar su escudo, pero la guadaña atravesó el metal como si nada y le partió el cráneo. Mientras sentía que perdía el conocimiento, el Caballero de la Lanza Azul soltó la lanza que tenía bien sujeta.
—…….
Iris, con la cara totalmente seria y sintiendo el calor de la sangre que le había salpicado en la mejilla, agarró el mango de la guadaña con las dos manos y dio un tajo circular enorme. En un segundo, a todos los caballeros y soldados que la rodeaban se les marcó una línea en la cintura y, sin que nadie pudiera decir "ay", sus torsos se deslizaron de sus piernas. Los que miraban de lejos esa carnicería tan aplastante se quedaron helados cuando la mirada de Iris se posó en ellos. Ella se disponía a usar el "movimiento de sombras" para seguir con el siguiente grupo, pero se detuvo al escuchar que la llamaban por detrás.
Era Judah, que ya se había vuelto a juntar con los Caballeros Espectrales. Iris se fundió en las sombras y apareció al costado de él.
—Buen trabajo.
Judah le habló mientras ella corría a su lado, saliendo de su propia sombra. Sabía que se les venía más candela, pero no quería dejar pasar el esfuerzo que ella acababa de hacer limpiando el camino. Iris solo asintió. Estaba bañada en sangre de pies a cabeza; sentía cómo le goteaba del cabello y el olor a hierro le llenaba la nariz.
Judah invocó a Artemia. Lanzó una de las dagas hacia el charco de sangre que Iris acababa de dejar atrás e invocó otra para absorber la sangre que empapaba el cuerpo, el pelo y la ropa de su compañera.
—Ah…...
Iris soltó un pequeño ruidito al ver cómo esa sangre pegajosa y asquerosa se convertía en un humo rojo que era succionado por la daga de Judah. Qué alivio, se sentía mucho más fresca. Se quedó mirando la daga un momento y luego preguntó:
—… ¿Hacia dónde vamos a ir?
Judah no respondió al toque. Estaba concentrando sus sombras para chequear el 〈Mapa〉. Había muchísimos más enemigos de los que pensaba. Le parecía increíble que en el poco tiempo que estuvieron en el laberinto hubieran movilizado a tanta gente para rodearlos.
Además, vio un punto rojo que se acercaba a una velocidad de locos por detrás, y más atrás aún, otros dos puntos rojos seguidos por una mancha de enemigos imposible de contar a simple vista.
El punto más rápido de ley era Basilisk, el que lanzó los tajos. Los otros dos debían ser Morgan y Calicteser. Y lo que venía atrás sería la caballería o los Caballeros Sagrados que estaban con la Santa.
Judah suspiró. ¿Qué podía hacer? No estaba seguro de si solo corriendo lograrían darles el avión. Pelear era una opción, pero si esos tipos se iban contra Arhil o Lime, ahí sí que estaba frito.
En ese momento le dolió no tener disponible la "Descensión de Bel-Terza". 'Pucha, no debí usarla en el bosque de los elfos, debí guardarla para esto'.
'Bueno, capaz si la usaba acá, el Rey Santo también bajaba y todo se volvía un sancochado', pensó para consolarse. Pero como el poder de monarca ya lo había gastado hace tiempo y no había marcha atrás, dejó de lamentarse. Entonces se le ocurrió pensar en Asmodeus.
Podría intentar pelear contra Basilisk, Calicteser y Morgan de una vez y… '¿Y si empiezo todo de nuevo?'.
O sea, morir y, esta vez, chapar a Asmodeus antes de que se mande a mudar para pedirle que los lleve a todos a un lugar seguro. Pero Asmodeus era uno de los 7 Monarcas, subordinada de Artemia, y encima estaba metida con ese grupo de los "Recolectores de Fragmentos" que ni el mismo Judah conocía bien. No le latía mucho eso de deberle un favor tan grande a alguien así.
—Vamos al sur.
dijo Judah, cambiando de rumbo.
Si seguían de frente, terminarían en Ahman, el reino de la alquimia. No era mala idea usar el poder misterioso de esa gente, pero dudaba que ese reino pudiera aguantar mucho contra un grupo que tenía cuatro portadores de fragmentos.
Mejor era ir a las Tierras Ardientes, como habían planeado. Allá hay cañones y desfiladeros, así que sería más fácil perder a los perseguidores. Judah hizo que los espectros siguieran galopando mientras él e Iris se abrían paso a punta de golpes contra los pelotones que les bloqueaban el frente, absorbiendo toda la sangre con Artemia para avanzar.
—…….
Judah miró a Iris de reojo. Él se mantenía parado porque Artemia le recuperaba la vitalidad constantemente, pero ella lo estaba haciendo todo a pulso, solo con su propia fuerza. Por más que las bendiciones y la magia sagrada de Arhil le quitaran el cansancio, era obvio que el peso de la pelea le iba a pasar factura tarde o temprano. De hecho, ya estaba empezando a jadear bajito. Judah lo pensó un poco y se le pegó más.
—Iris. Escúchame bien y no lo tomes a mal.
Ella asintió mientras seguía corriendo.
—No tengo tiempo para explicarte todo el rollo y sé que va a sonar un poco raro, pero… ¿no te gustaría estar subordinada a mí?
—…….
A Iris le tembló el párpado. Su mirada decía clarito: "¿De qué diablos hablas en un momento como este?". Judah se sintió un poco palteado, pero fue directo al grano.
—Ya sabía que ibas a poner esa cara. Pero mira, si te vuelves mi subordinada, puedo prestarte este fragmento, Artemia, por un rato. Así podrías recuperar tus fuerzas con su poder.
Para pasar un fragmento a otra persona hay varias formas. Algunos, como Valentine o Yakal, se pueden pasar simplemente entregándolos. Pero otros, como Ludmilan o Artemia, se pegan al cuerpo o al alma del dueño, para que cambien de manos, el dueño tiene que estirar la pata.
Sin embargo, Judah tenía un as bajo la manga. Cuando consiguió a Valentine teniendo ya a Carpe Diem, se dio cuenta de que el anillo tenía una habilidad que él no había programado:
〈Préstamo (Hidden)〉
Permitía prestarle un fragmento a alguien que estuviera subordinado a él. El dueño original y el que lo recibe no pueden usarlo al mismo tiempo, pero como Judah podía recuperar el fragmento cuando quisiera, no tenía miedo de que se lo roben. Su plan era prestárselo a Iris para que ella se recupere. Iris lo miró de reojo sin dejar de correr y al final asintió.
—Ya está bien. A ver, inténtalo.
Atrás, Arhil y Lime los miraban con una cara de no entender ni michi de lo que estaban hablando esos dos.
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