La Villana Vive Dos Veces 9
Primer Encuentro (5)
La expresión de Cedric cambió.
Dejó su taza de té y miró enojado a Artizea.
"¿Quieres sembrar en mà ideas conspirativas?"
"Estoy hablando de la sucesión, ¿cómo podrÃa ser eso una conspiración? Su Majestad aún no ha elegido al PrÃncipe Heredero."
Artezia dijo con calma.
"Si el Gran Duque Roygar tiene derecho a la sucesión del trono, Su Excelencia también lo tiene. Su madre era la hermana mayor del Gran Duque Roygar, una princesa legÃtima del imperio y Su Excelencia es el nieto del difunto emperador, nacido de un matrimonio legÃtimo."
Thud.
Cedric le dio un puñetazo a la mesa y se levantó bruscamente de su asiento. "No puedo seguir escuchándote hablar de esto."
"Su Excelencia."
Se dio la vuelta y se fue rápidamente.
Alice, que estaba observándolos desde lejos, se acercó corriendo hacia Artezia sorprendida.
"Mi Señora, ¿se encuentra bien?"
"¿Por qué lo dices?"
"Bueno... Se fue enojado."
"Eso era lo que esperaba."
Artizea vertió tranquilamente más té en su taza de té y se lo bebió. Se habrÃa sentido decepcionada si él no hubiera mostrado su rechazo.
La posición del PrÃncipe Heredero no era algo que se pudiera discutir a la ligera. Y mucho menos sobre una 'conspiración'.
Incluso mencionarlo, aunque tuviera derecho a la sucesión, podrÃa hacer que lo trataran como un conspirador.
Cedric lo sabÃa mejor que nadie. Porque sus padres fueron incriminados y asesinados por conspiración.
Además, Artizea era la hermanastra de Lawrence. Más bien, hubiera sido extraño que él no dudara de sus intenciones.
.
'Necesitará tiempo para pensar en ello'.
La anterior incursión de Cedric en la polÃtica vino después de la caÃda de Roygar y luego de que Lawrence se convirtiera en el PrÃncipe Heredero.
Sin embargo, mientras Roygar estuvo en la lucha por el trono, siempre se mantuvo alejado de estos asuntos.
¿El hijo ilegÃtimo del emperador o el hijo legÃtimo de la hermana del emperador? ¿El favoritismo o la lÃnea de sangre?
Solo ese hecho hizo que la confrontación se intensificara, pero nadie habÃa considerado al sobrino del emperador como su sucesor.
Cedric nunca habÃa mostrado la ambición del Gran Duque Roygar.
Todos pensaban que odiaba la polÃtica y el poder, y que sólo querÃa proteger el Gran Ducado Evron.
Incluso cuando comenzó a enfrentarse con Lawrence. Lo hizo para sobrevivir, no por algún interés en el poder polÃtico.
Pero, ¿El propio Cedric habÃa pensado alguna vez en ello?
Artizea pensaba que no. No, estaba segura de que no.
HabÃa estado observando a Cedric durante casi veinte años. Artizea habÃa sido cautelosa incluso antes de que destacara.
No podÃa decir que lo comprendÃa, tampoco que simpatizaba con él.
Pero lo conocÃa mejor que nadie.
Era un hombre de fuertes convicciones. Cuando alguien debe ponerse al frente para afrontar situaciones adversas, es quien se pone al frente.
'Tomar una decisión antes de que la balanza se incline, podrÃa ser un comienzo mucho mejor'.
Empujar la espalda de Cedric no serÃa una tarea difÃcil.
Incluso sacando a relucir una de las tragedias que la lucha de poder entre ambos causarÃa, Cedric se sentirÃa responsable.
Hasta ahora, probablemente habÃa ignorado el asunto, pensando vagamente que Lawrence o Roygar podrÃan hacerlo bien.
Sin embargo, cuando descubriera que ese no serÃa el caso, sentirÃa la necesidad de hacerles frente.
Pero Artizea decidió no hacer eso.
Consideraba a Cedric su amo.
Por lo tanto, un ayudante cercano debe esforzarse por cumplir la voluntad de su amo.
Estaba fuera de discusión conspirar para influir en las acciones y pensamientos de su amo.
Por supuesto, tenÃa que convertirse en su ayudante primero.
La primera decisión debÃa ser tomada por Cedric.
El tiempo era un recurso valioso, pero el preocupante proceso de pensamiento y resolución también era importante.
Y si tras ese preocupante proceso él llegaba a la conclusión de que Artizea no era necesaria, entonces ella tendrÃa que hacer algo más.
"Mi Señora, coma algo. Lo único que comió hoy cuando se despertó fue una pequeña porción de ensalada."
"Ah. Lo siento, lo lo habÃa olvidado."
Artizea finalmente agarró una pequeña rebanada de sandwich y se la metió en la boca.
Luego le ofreció el tazón con las rebanadas de sandwich a Alice para que comiera también.
De todos modos, habÃa tantos que no podrÃa comérselos todos.
"Mi Señora, ¿Volverá a casa ahora?"
"Esperemos un poco más."
"¿Por qué? El Gran Duque Evron ya se ha ido."
"Bueno, solo esperemos. No tenemos prisa para llegar temprano a casa de todos modos."
"Eso es verdad."
Alice suspiró.
Sin embargo, no habÃa necesidad de esperar más tiempo.
Luego de una hora, uno de los caballeros que la ayudó a reparar el carruaje llegó a la glorieta.
"Soy Benjamin Corner del Ejército Occidental."
El caballero se presentó con un saludo militar.
"He venido por órdenes de Su Excelencia, el Gran Duque Evron, para escoltarla a usted lady a casa del Marquesado Rosan."
Hace un rato, se habÃa mostrado enojado, pero ahora estaba enviando a este hombre para escoltarla, dejando abierta una posibilidad.
Si estuviera realmente enojado con Artizea porque consideraba que sus palabras eran inaceptables, no habrÃa enviado a nadie para escoltarla.
Ahora ella esperaba con ansias su próximo encuentro.
"Gracias por su amabilidad. También me gustarÃa que le transmitieran mi agradecimiento por separado a Su Excelencia."
Artizea dijo cortésmente. Alice guardó todo rápidamente en la cesta de mimbre y en la caja del juego de té respectivamente.
Benjamin la ayudó a llevar la pesada caja del juego de té.
Artizea los seguÃa, caminando lentamente por el hermoso sendero del templo, llevando su sombrilla.
***
Cuando estaba de regreso al Marquesado Rosan, el sol se estaba poniendo.
Cuando se podÃa observar la mansión a lo lejos, el paso también estaba cerrado. La Guardia Imperial estaba en alerta y levantaron las manos cuando el carruaje se acercó.
El cochero estaba acostumbrado a esto, asà que detuvo el carruaje con calma.
Benjamin tocó apresuradamente a la puerta del carruaje. Artizea abrió la cortina de la ventana del carruaje y miró hacia fuera.
"¿Qué sucede?"
“Ah, perdón por molestarla. Parece que hay un puesto de control. Averiguaré qué está pasando y…”
Fue entonces cuando uno de los caballeros de la Guardia Imperial se le acercó y preguntó.
"¿No es ese el uniforme del Ejército Occidental? ¿Qué hace un caballero del Ejército Occidental aquÃ?"
"¡Ah! Soy Benjamin Corner, Caballero del Cuarto Cuerpo del Ejército Occidental! Estoy escoltando a la Señora a su casa por órdenes de Su Gracia, el Gran Duque Evron."
Benjamin respondió con una voz tensa. Uno podrÃa pensar que los Caballeros del Ejército Occidental, los Caballeros del Ejército Central y los Caballeros de la Guardia Real poseÃan el mismo estatus, pero en realidad, habÃa diferencias notables entre ellos.
En particular los Caballeros de la Guardia Imperial no solo tenÃan acceso al Palacio Imperial, sino que también podÃan reunirse con el Emperador en cualquier momento y empuñar un arma cerca de él. RecibÃan un trato similar al de un Conde.
El Emperador no era tonto. No seleccionó a los caballeros que lo custodiaban por su estatus o linaje, sino que los escogió personalmente entre los caballeros de élite del Ejército Central.
Incluso la gente común podrÃa convertirse en caballero con solo conseguir logros militares.
En un imperio constantemente amenazado por monstruos y piratas, el camino se encontraba abierto para quienes tuvieran las habilidades necesarias.
De hecho, la Guardia Imperial era la posición más alta a la que una persona común podrÃa ascender.
El caballero de la Guardia Imperial preguntó sorprendido.
"¿Su Excelencia el Gran Duque Evron?”
Cuando Artizea escuchó la voz, abrió la puerta del carruaje.
Entonces el caballero de la Guardia Imperial se acercó al carruaje.
Este hombre de mediana edad llamado Henry Kishore, era uno de los seis comandantes de la Guardia Imperial. Y también, uno de los hombres de confianza del emperador. No habÃa nada malo en estar cerca de él.
"Hola, Sir Kishore."
"¿De dónde vienes tan tarde? Señora Artizea.”
Preguntó Kishore con una expresión severa.
"Estaba volviendo del templo, pero tuve un percance y se me hizo tarde."
HabÃa sido un ayudante cercano al emperador desde la época en que nació Artizea. Y a menudo frecuentaba el Marquesado Rosan para visitar a Miraila por órdenes del Emperador.
Asà que a veces actuaba como un tÃo protector con Artizea.
"Ya veo. Pero, por qué estás con un soldado del Ejército Occidental…?"
"El Gran Duque Evron me ayudó a reparar el carruaje cuando quede varada en la carretera.
Se sorprendió de que estuviera sin escolta, asà que le pidió a Sir Connor que me acompañara de regreso a casa.”
Artizea se sonrojó deliberadamente.
El Emperador confiaba en Kishore porque era un hombre honesto y desinteresado.
También era una figura no partidista leal al Emperador y sin conexión alguna con las familias nobles.
No era exagerado decir que su única debilidad era su frágil hija, Mielle.
Mielle era un año menor que Artizea. Por esa razón, Kishore era gentil con Artizea.
Era la persona perfecta para hacer que su encuentro de hoy con Cedric llegara a los oÃdos del Emperador en un tono natural y favorable.
Este encuentro con Kishore no estaba previsto por ella. Pero Artizea pensaba que era lo mejor que pudo haber sucedido.
"Has crecido ya no eres una niña, te has convertido en toda una mujer, Artizea."
Dijo eso con una cálida sonrisa en su cara.
Artizea se volvió a sonrojar, pero esta vez no estaba actuando. Incluso sus orejas se enrojecieron y su temperatura corporal se elevó.
"Oh, no es momento para hablar de esto. La escoltaré a casa."
"Bueno, entonces me iré ahora."
"Me has escoltado hasta aquÃ. Si gustas, puedes acompañarnos y tomar una taza de té antes de irse."
"No. El Gran Duque me dio la orden de escoltarla a casa de forma segura. Pero a partir de ahora, lo más seguro es que el Caballero de la Guardia Imperial la escolte. Ya he cumplido con mi deber, asà que me retiraré."
"Esta bien, gracias."
Artizea dijo con una sonrisa. Kishore le dio una suave palmada en el hombro y le dijo, "Buen trabajo."
Benjamin se puso rÃgido, se despidió con un saludo militar de Kishore, y se fue rápidamente como si estuviera huyendo.
Artizea se rió internamente. Aunque Benjamin era educado y cortés, debió haberse sentido nervioso. Después de todo, era un joven Caballero del Ejército Occidental, que se habÃa encontrado con un Comandante de la Guardia Imperial.
Kishore cerró la puerta del carruaje y Artizea dijo por la ventana.
"Ah, hoy recibà una vela de oración después de rezarle a la estatua del hijo de Dios en el templo. Está bendecida y me gustarÃa dársela a la Señorita Mielle."
"Gracias por su consideración."
Kishore lo dijo con sinceridad.
"Espero que algún dÃa, cuando la salud de la Señorita Mielle mejore, podamos ir de picnic."
"Mielle se alegrará cuando se lo diga."
"El Sir Kishore también nos acompañará."
Artezia habló con una sonrisa, y Kishore se cubrió la cara con las palmas de sus manos.
"Esa niña, me ha estado molestando últimamente..."
Era una chica de 17 años, asà que no era de extrañar. Le agradara o no su padre, no querrÃa estar toda su vida al lado de él.
Artizea se rió.
"Seguramente no lo hace en serio. Por cierto, si usted, Sir Kishore, está aquÃ, eso significa que Su Majestad el Emperador también se encuentra en el Marquesado Rosan, ¿Cierto?”
"Asà es."
Artizea respiró hondo.
No podÃa recordar todos los detalles de los eventos que ocurrirÃan. Sin embargo, recordaba la fecha de la primera visita del Emperador, después de que habÃa cumplido 18 años.
Porque ese dÃa sucedió 'algo' que le permitió a Artizea darse cuenta de cómo podÃa ayudar a Lawrence.
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