EMPERADOR DIVINO ETERNO 647
Montaña de Dioses Antiguos
La Onda de Espada de Lin Yue había dejado herido a Pang Long, quien figuraba entre los tres mejores discípulos internos. Esto dejó en shock a muchos de los que estaban mirando.
No podían creer lo que veían sus ojos. Se restregaron los ojos con ambas manos y los volvieron a abrir, pero seguían viendo al mismo —Lin Yue— parado de lo más fresco frente a ellos.
—¡Hermano Mayor Lin Yue, es usted un grande! Su movimiento de ley ha sido la Onda de Espada de los Diez Canales. ¡Esta es solo una técnica marcial de la clase Superior de la Etapa Espiritual, y aun así barrió con la técnica de espada de Nivel Fantasma de Hermano Mayor Pang!
—Hermano Mayor Lin Yue ha alcanzado el nivel de Perfección de las Artes Marciales en su Onda de Espada de los Diez Canales. ¿Acaso no lo ven? Su nivel en el Tao de la espada parece haber superado por completo al de Hermano Mayor Pang.
—Hermano Mayor Lin Yue ya ha roto la barrera hacia el Reino Pez Dragón. De aquí en adelante, es un eminente discípulo del Santo.
Muchas discípulas del Patio Sunyu le tenían camote a Lin Yue. Cuando vieron que —Lin Yue— derrotaba al famoso Pang Long con un dedo y sin despeinarse, se volvieron locas.
Lin Yue no solo era recontra simpático, sino que también había alcanzado un nivel de cultivo sumamente profundo. A los ojos de las discípulas, él era el hombre de sus sueños perfecto.
A muchas de ellas les picó el bicho del amor. Se quedaron contemplando a Lin Yue con ojos de admiración y total infatuación.
Por otro lado, a los discípulos internos que habían mirado por encima del hombro a Lin Yue se les cortó la cara. Retrocedieron como si tuvieran al frente a su peor enemigo, mirándolo con ojos llenos de terror.
Por fin se habían dado cuenta de que el poder de Lin Yue había crecido a un nivel espeluznante.
Si a Lin Yue se le ocurría cobrársela, no iban a poder ganarle ni aunque se le fueran encima todos juntos.
Zhang Ruochen volteó a mirar a Pang Long.
Pang Long sintió una tremenda presión que lo obligó a dar un paso hacia atrás. Sin embargo, al toque aplacó su miedo interno.
—Lin Yue, ¿qué es lo que quieres? No te creas la gran cosa solo porque ya entraste al Reino Pez Dragón. Mi Bisabuelo Maestro es Medio Santo Yuanlong. ¿Acaso tienes los huevos de tocarme?
Zhang Ruochen sonrió levemente y dijo de forma amigable:
—¿Por qué tanto miedo? Yo no he dicho que te vaya a hacer algo. Todos somos compañeros de la misma secta y no deberíamos andar peleando entre nosotros. He venido al Patio Sunyu solo para ponerme al día con Hermana Menor Han Qiu. No tengo ninguna otra intención. ¿Te vas a marchar ahora mismo o prefieres quedarte a acompañarnos?
Si Pang Long no hubiera buscado el pleito primero, Zhang Ruochen ni se habría molestado en hacerle el pare.
Después de todo, siempre era mejor voltear la torta y transformar la enemistad en amistad.
—¡Lin Yue, tú ganas! Pero ya verás. Cuando yo entre al Reino Pez Dragón, me voy a cobrar la humillación de hoy y te la voy a pagar con pases e intereses.
Pang Long era un tipo recontra soberbio. Le importó un comino el gesto amigable de Zhang Ruochen y sintió que este último solo estaba buscando dejarlo en ridículo.
Por lo tanto, le agarró todavía más saña a Zhang Ruochen y juró en su corazón que se vengaría.
Pang Long había quedado en ridículo frente a Han Qiu el día de hoy. Le dio demasiada vergüenza quedarse, así que se marchó del Patio Sunyu con la cabeza baja y con el rabo entre las piernas.
—¡Otro enemigo más a la lista!
suspiró Zhang Ruochen.
A veces, uno simplemente no podía evitar las circunstancias en las que se metía.
Si alguien viene con todas las ganas de darte una lección, ¿acaso te vas a quedar cruzado de brazos a que te reviente a golpes sin defenderte?
Han Qiu se le quedó mirando a Zhang Ruochen.
—Tu nivel de cultivo ha subido a la velocidad de la luz. Tu Tao de la espada de ley debe haber alcanzado el nivel del Corazón Integrado a la Espada.
En cuestión de dos meses, el poder de Lin Yue de verdad se había elevado a un nivel sorprendente. Acababa de demostrar el nivel de Perfección de las Artes Marciales de la Onda de Espada de los Diez Canales. Han Qiu no se lo podía creer.
¿Cómo diablos el Tao de la espada de Lin Yue había llegado a semejantes alturas?
Zhang Ruochen fijó sus ojos en Han Qiu. Las esquinas de sus labios se curvaron en una sonrisa y soltó un comentario que dejó a Han Qiu completamente desconcertada.
—¿Acaso tu nivel de cultivo no ha subido igual de rápido estos últimos años?
Con estas palabras, Zhang Ruochen dio la vuelta y se marchó del Patio Sunyu. Se dirigió directo hacia las faldas de la montaña.
—¿Se fue así por así? ¿Qué habrá querido decir con lo último?
Han Qiu se quedó contemplando la silueta de Lin Yue. Sus cejas largas y bien perfiladas se juntaron, mostrando un rostro de total desconcierto. Sentía que las palabras de Lin Yue traían un doble sentido.
En el pasado, Lin Yue le había dejado la peor de las impresiones. Era un picaflor recontra soberbio.
Esta vez, sin embargo, Lin Yue se había mostrado bastante reservado. Había una elegancia extraordinaria en su porte que hacía imposible que te cayera mal.
¿Sería posible que alcanzar el Reino Pez Dragón provocara un cambio tan radical en un hombre?
A Han Qiu todavía le reventaba Lin Yue, pero ahora, también le había entrado la curiosidad por él.
¿Cómo era realmente este tipo?
—El altar no está en el Patio Sunyu.
Cuando estuvo en el Patio Sunyu, Zhang Ruochen había liberado su Poder Espiritual. Rastreó las seis montañas sagradas del Patio Sunyu. Incluso sondeó hasta 300 metros bajo tierra, pero no halló ni el más mínimo rastro del altar.
Como el altar no se encontraba en el Patio Sunyu, Zhang Ruochen decidió largarse de una vez. No se iba a quedar a perder el tiempo.
Zhao Han'er continuaba siguiéndole los pasos a Zhang Ruochen, con los ojos achinados como dos medias lunas. Al ver que su Hermano Mayor Lin Yue había barrido con Pang Long, la alegría no le cabía en el pecho.
¡Hermano Mayor Lin Yue había estado recontra imponente hoy día, sumamente poderoso! Con una sola Ola de Espada se había bajado a un peso pesado como Hermano Mayor Pang Long. ¿Quién diablos se iba a atrever a dudar de las capacidades de Hermano Mayor Lin Yue después de lo de hoy?
Tras terminar de bajar de la montaña sagrada, Zhang Ruochen se detuvo frente a un sendero empedrado de unos 10 metros de ancho. Clavó la mirada en una caravana que se veía a poca distancia.
Cada uno de los vehículos de la caravana era jalado por un elefante bruto, una bestia salvaje de cuarto nivel. Diez cajas de hierro estaban amarradas sobre el lomo de cada elefante. Avanzaban como si cargaran cerros de metal sobre sus espaldas.
Zhang Ruochen usó su Ojo Celestial para revisar el interior de las cajas de hierro. Descubrió que estaban repletas de Cristales Espirituales.
Zhang Ruochen se hizo el loco y preguntó:
—¿Qué es lo que están llevando ahí?
Zhao Han'er se sintió recontra emocionada de que —Lin Yue— hubiera iniciado la conversación. Se apresuró a responder:
—Esos Cristales Espirituales vienen de las minas antiguas del abismo. Los están llevando al Pabellón de la Espada. Según dicen, esos cristales se van a utilizar durante la Conferencia de Espada. Pero si todavía falta más de medio año para la Conferencia, que es el noveno día del noveno mes. ¿Por qué se están preparando con tanta anticipación?
Zhao Han'er miró a Zhang Ruochen con ojos de extrañeza. Estaba desconcertada.
—Hermano Mayor Lin Yue, ¿acaso no sabe que la Conferencia de Espada es un megaevento que se realiza solo una vez cada siglo? Nuestra Secta empezó con los preparativos desde hace dos años.
Zhang Ruochen se dio cuenta de que había metido la pata, así que reaccionó al toque:
—Lo que quiero decir es que, por más que la Conferencia de Espada sea un evento enorme, no hay necesidad de usar tantos Cristales Espirituales, ¿o sí?
Este no era el primer día que los vehículos transportaban Cristales Espirituales hacia el Pabellón de la Espada. Diariamente llevaban una cantidad descomunal.
Esto era justamente lo que le parecía sospechoso a Zhang Ruochen.
—¡La verdad no estoy muy segura! Se van a activar muchísimas matrices durante la Conferencia de Espada. También tienen que levantar un altar central. Por eso me imagino que necesitan semejante cantidad de Cristales Espirituales,
La palabra —altar— hizo que a Zhang Ruochen se le iluminaran los ojos. Fue como si un hombre perdido de pronto encontrara el rumbo de regreso a casa.
—¿En qué dirección queda el Pabellón de la Espada?
—Hacia el suroeste. Está ubicado en la Montaña de los Dioses Antiguos del Palacio Pureza Suprema. Ese es el lugar más sagrado de toda la Secta Yin Yang. Solo los discípulos del Santo pueden entrenar ahí... oiga... Hermano Mayor Lin Yue... ¿a dónde se ha ido?
Zhao Han'er aún no había terminado de hablar. Simplemente parpadeó y se dio con la sorpresa de que Zhang Ruochen había desaparecido sin dejar rastro.
—Con razón es un maestro del Reino Pez Dragón. ¡Hermano Mayor Lin Yue es recontra veloz!
Zhao Han'er se agarró la barbilla con ambas manos, idolatrando todavía más a su Hermano Mayor Lin Yue.
Zhang Ruochen se dirigió a toda mecha hacia el Palacio Pureza Suprema, listo para investigar el lugar.
Levantar el Altar del Cielo y la Tierra era una obra colosal. Requeriría una cantidad descomunal de mano de obra y recursos, por lo que la Secta Yin Yang de ley buscaría una buena excusa para ocultar su verdadero propósito.
Y prepararse para la Conferencia de la Espada era una excusa perfecta.
Zhang Ruochen estaba casi seguro de que el Altar del Cielo y la Tierra se encontraba escondido en la Montaña de los Dioses Antiguos del Palacio Pureza Suprema.
Cuando llegó al Palacio Pureza Suprema, sacó su medalla de discípulo interno y logró entrar sin el menor problema.
El Palacio Pureza Suprema era uno de los tres palacios principales. Gobernaba sobre las 36 montañas sagradas y ocupaba la Tierra Santa más antigua de toda la Secta Yin Yang: la Montaña de los Dioses Antiguos.
Según la leyenda, la Montaña de los Dioses Antiguos se había formado a partir de los restos de una deidad de la antigüedad. Sus siete Manantiales Sagrados eran los siete meridianos de sangre de dicha deidad. Un monje que tomara de esa agua con frecuencia podría percibir el Camino Sagrado con mucha más facilidad. Incluso tendría el chance de alcanzar el reino de Medio Santo.
Zhang Ruochen miró en dirección a la Montaña de los Dioses Antiguos. Las siluetas de un monte rojizo se veían a medias, ocultas entre las nubes y la neblina. Solo alcanzaba a distinguir sus imponentes contornos, mas no podía ver toda la montaña con claridad.
La Montaña de los Dioses Antiguos tenía siete niveles. Incluso el nivel más bajo medía nueve mil metros de altura. Ningún guerrero común y corriente podría escalarla.
—Mi padre, el Emperador, solía contarme que un gran secreto de la Antigua Edad Media estaba oculto dentro de la Montaña de los Dioses Antiguos de la Secta Yin Yang, y que él casi se muere en esa montaña.
Estando en la montaña, Zhang Ruochen sintió un aura milenaria que le golpeaba el rostro. Se quedó maravillado ante tal presencia.
¿Sería verdad que la Montaña de los Dioses Antiguos eran los restos de una deidad antigua?
Emperador Ming había aprendido sus artes marciales en la Secta Yin Yang. E incluso con su valentía sin igual, por poco pierde la vida en la Montaña de los Dioses Antiguos. Claramente, el monte no era tan simple como parecía. Algún peligro tremendo debía estar acechando en su interior.
Zhang Ruochen liberó su Poder Espiritual e intentó sondear la Montaña de los Dioses Antiguos.
Sin embargo, antes de que su Poder Espiritual pudiera siquiera tocar la montaña, una fuerza invisible lo rebotó con todo. El impacto dejó aturdido a Zhang Ruochen, obligándolo a dar tres pasos hacia atrás.
—Es demasiado poderoso.
Zhang Ruochen se agarró la cabeza con ambas manos; le había empezado a doler horrible. La fuerza del rebote fue recontra intensa. Incluso con su Poder Espiritual en el nivel 44, por poco sufre un colapso mental.
Le tomó una hora completa recuperarse para, por fin, volver a abrir los ojos.
—No puedo ponerme a investigar con mi Poder Espiritual. Tengo que ir yo mismo en persona a revisar.
La mirada de Zhang Ruochen se volvió firme otra vez. Comenzó a avanzar con pasos largos hacia la Montaña de los Dioses Antiguos.
Dos viejos sacerdotes que hacían de guardianes le cerraron el paso a Zhang Ruochen apenas llegó a los exteriores de la Montaña de los Dioses Antiguos.
A la izquierda de la entrada, un sacerdote anciano un poco maceteado le dijo:
—Ningún discípulo puede ingresar hoy a la Montaña de los Dioses Antiguos. Regrésate de inmediato por donde viniste.
Zhang Ruochen miró a los dos viejos sacerdotes y se dio cuenta de que se encontraban en el Noveno Cambio del Reino Pez Dragón. Sus cuerpos emanaban una aureola glaseada, haciéndolos ver como dos deidades guardianas.
Que dos maestros del Noveno Cambio del Reino Pez Dragón estuvieran sirviendo como simples vigilantes de la entrada exterior...
De verdad se notaba a leguas que esta Montaña de los Dioses Antiguos no era ninguna broma.
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