EMPERADOR DIVINO ETERNO 648
Diosa de los Nueve Cielos
Zhang Ruochen no se atrevió a entrar a la fuerza. Dio media vuelta y ya estaba por retirarse cuando vio una luz sagrada y blanca surcar los cielos por encima de su cabeza. La luz descendió y se detuvo justo a las afueras de la entrada de la montaña.
Esa luz blanca y sagrada emanaba un aura sumamente poderosa de Qi Sagrado. A medida que bajaba, los dos viejos sacerdotes del Noveno Cambio del Reino Pez Dragón se arrodillaron en el suelo llenos de reverencia.
Los dos viejos sacerdotes se inclinaron tocando el suelo con la frente y dijeron al unísono:
—Nuestros respetos a los Patriarcas.
La luz sagrada se fue disipando poco a poco, revelando cinco siluetas.
Dado que solo un Medio Santo podía volar por los cielos del Palacio Pureza Suprema, las cinco personas que tenían al frente debían ser, de ley, Patriarcas de la Secta Yin Yang.
Zhang Ruochen tenía miedo de terminar delatando su identidad, por lo que se puso recontra precavido. De inmediato bajó la cabeza y se hizo a un lado del camino.
Levantó ligeramente los párpados y miró hacia el frente.
Vio que cuatro de las cinco siluetas llevaban túnicas taoístas de color púrpura. De ellos emanaba un Qi Sagrado sumamente imponente. Un monje común y corriente ni a balas se atrevería a mirarlos a la cara.
Aparte de los cuatro sacerdotes, había una mujer joven vestida de blanco parada adelante, liderando el grupo.
La mujer de blanco todavía se veía bastante joven. Con su largo cabello negro y su esbelta figura, tenía un aspecto místico y trascendental. Parecía un hada caminando sobre aguas cristalinas.
Su cuerpo irradiaba una deslumbrante aura sagrada, rebosante de una delicadeza maravillosa. Aunque Zhang Ruochen no alcanzaba a distinguir bien su rostro, estaba segurísimo de que debía ser una belleza espectacular.
Los cuatro Medio Santos de la Secta Yin Yang parecían considerarla su superiora, ya que prefirieron mantenerse detrás de ella.
Uno de los cuatro, un viejo sacerdote con túnica púrpura que estaba parado en el extremo derecho, estiró el brazo y le indicó el camino.
—Señorita talentosa, por aquí por favor.
La mujer de blanco asintió con la cabeza y dio un paso hacia el frente.
De pronto, se detuvo como si hubiera notado algo. Volteó los ojos hacia Zhang Ruochen, que estaba a un lado del camino, esbozó una leve sonrisa.
—La Secta Yin Yang de verdad está llena de talentos.
La mujer de blanco solo le dio una mirada casual a Zhang Ruochen, pero sus ojos eran recontra brillantes. Zhang Ruochen sintió como si su propio cuerpo se volviera transparente frente a ella.
Sintió como si todos sus secretos hubieran quedado completamente al descubierto ante esta mujer de blanco.
Los cuatro viejos sacerdotes de túnica púrpura voltearon a ver a Zhang Ruochen y mostraron rostros de sorpresa.
Cuando venían volando hace un momento, el Aura Sagrada que emanaban había dejado tan intimidados a los dos guardianes que estos tuvieron que arrodillarse, eso que ambos eran monjes del Noveno Cambio del Reino Pez Dragón.
Sin embargo, este joven discípulo todavía seguía parado frente a ellos.
Muy pocos discípulos del Santo podían resistir el Aura Sagrada de cuatro Medio Santos juntos.
Este joven discípulo de verdad no era ninguna perita en dulce.
Le lanzaron una sola mirada a Zhang Ruochen y luego cruzaron juntos la entrada de la montaña, desapareciendo entre la neblina de la Montaña de los Dioses Antiguos.
—¿Quién diablos será esa mujer? ¿Por qué le tienen tanto respeto?
Zhang Ruochen soltó un largo suspiro de alivio en cuanto se marcharon. El corazón le latía a mil por hora y tenía todo el cuerpo empapado en sudor frío.
Los dos viejos guardianes también se levantaron y soltaron un hondo suspiro.
Obviamente habían estado bajo una presión tremenda y recién ahora sentían el alivio.
Los dos viejos sacerdotes se quedaron mirando con curiosidad a Zhang Ruochen a la distancia. Que un simple discípulo interno fuera capaz de resistir el Aura Sagrada de cuatro Patriarcas Medio Santos... era algo increíble.
Zhang Ruochen se acercó y les preguntó:
—Mayores, ¿acaso no dijeron que hoy nadie tenía permitido entrar a la Montaña de los Dioses Antiguos? ¿Quién era esa mujer de blanco? ¿Por qué a ella sí la dejaron pasar?
Los dos viejos sacerdotes ya se habían dado cuenta de que Zhang Ruochen era alguien bastante fuera de lo común, así que le hablaron de una forma más amable.
El viejo sacerdote de la izquierda dijo:
—¿Acaso no la conoces? Ella es la favorita de las Diosas de los Nueve Cielos, Lady Santa. Ella sirve directamente a la Emperatriz.
El otro sacerdote anciano se metió en la conversación.
—Ella es una Santa. Una Santa del Poder Espiritual.
Se decía que Emperatriz Chi Yao mantenía a nueve funcionarias a su alrededor, que colectivamente se les conocía como —Diosas de los Nueve Cielos—
La responsabilidad principal de Lady Santa era supervisar el mundo entero. El —Reporte de las Cuatro Regiones—, el cual informaba sobre todos los acontecimientos importantes dentro de todo el Campo Kunlun, era compilado por ella misma.
Ella se sabía al derecho y al revés los secretos de cada Secta, de cada familia poderosa y de cada Academia dentro del Campo Kunlun.
Zhang Ruochen se quedó mirando en dirección a la Montaña de los Dioses Antiguos.
'Con que ella es Lady Santa'
En algún momento, el mayor deseo de Zhang Ruochen había sido descubrir la verdad de lo que pasó hace 800 años a través de la Santa Dama.
Jamás se imaginó que ella estaría bajo las órdenes directas de Chi Yao.
Ahora, Zhang Ruochen consideraba a Lady Santa como un personaje sumamente peligroso. Tenía claro que ni a balas se metería con ella a menos que alcanzara el Reino Santo.
Zhang Ruochen les preguntó a los dos sacerdotes cómo se podía ingresar a la Montaña de los Dioses Antiguos.
Los dos viejos sacerdotes le explicaron que solo los discípulos del Santo tenían permitido entrar a la Montaña de los Dioses Antiguos, únicamente el primer día de cada mes.
A pesar de que Zhang Ruochen ya había alcanzado el Reino Pez Dragón, todavía no había participado en la ceremonia de coronación. Técnicamente, aún no era un discípulo del Santo.
De regreso en la Montaña Sagrada Zixia, Zhang Ruochen volvió a su apariencia original. Entró al Mundo del Pergamino y sacó dos Cristales Espirituales, apretándolos en su mano y haciendo circular sus ejercicios de Qi por todo el cuerpo.
Con su nivel de cultivo actual, el Qi Sagrado dentro de su cuerpo solo podía mantener su disfraz por un día.
Después de una jornada llena de tantos imprevistos, el Qi Sagrado en el cuerpo de Zhang Ruochen se había agotado casi por completo.
Le tomó dos horas enteras de meditación lograr que su Qi Sagrado se reabasteciera.
—Si logro dar el salto al Quinto Cambio del Reino Pez Dragón, podré empezar a cultivar mi segundo meridiano sagrado. Después de eso, seré capaz de mantener mi disfraz por cinco días seguidos.
Tenía una sola meta metida en la cabeza: seguir elevando su nivel de cultivo a como diera lugar.
Sacó la Fuente del Fuego Espiritual, uno de los Tesoros Espirituales de los Cinco Elementos. La sostuvo con ambas manos y comenzó a absorber y refinar su esencia.
Refinar la Fuente del Fuego Espiritual no solo lo ayudaba a cultivar el Cuerpo Atesorado de los Cuatro Espíritus, sino que también aceleraba su cultivo una barbaridad.
Tras practicar de forma ininterrumpida por un mes dentro del Mundo del Pergamino, el cuerpo de Zhang Ruochen llegó a un estado de saturación. Ya no podía absorber ni una gota más de la Fuente del Fuego Espiritual.
La calidad física de Zhang Ruochen había mejorado apenas un poquito. Todavía le faltaba un mundo para consolidar el Cuerpo Atesorado de los Cuatro Espíritus.
Por supuesto, todo ese mes de entrenamiento había elevado el cultivo de Zhang Ruochen a pasos agigantados. Era comparable a un año entero de práctica para cualquier otro monje.
El Tao de la espada de Zhang Ruochen también había dado un gran salto.
No faltaba mucho para que alcanzara el quinto reino de la Espada Uno.
—Hoy es el día de la ceremonia de coronación. Intentaré dar el salto al quinto reino después de esto.
Zhang Ruochen salió del Mundo del Pergamino y regresó una vez más al pequeño patio en la Montaña Sagrada Zixia.
Olfateó un poco e instantáneamente sintió un tufillo a sangre.
—¿Qué diablos pasó?
Zhang Ruochen liberó su Poder Espiritual y salió de su habitación con bastante cautela. Al poco rato, vio un cadáver ensangrentado tirado sobre el pasto del patio.
Era... el cuerpo de Zhao Yibing.
Blackie bajó de un salto desde una viga de la casa y se acercó sigilosamente.
—Este viejo sacerdote se coló al patio y decía que quería bajarte. Ya no me lo aguantaba más, así que lo mandé al otro mundo. No te va a causar problemas, ¿o sí?
Zhang Ruochen se quedó mirando el cadáver y suspiró.
—De verdad que no había necesidad.
Zhao Yibing había sido rebajado a un simple minero del abismo por Medio Santo Zixia. El tipo no se había quedado resignado. Quería matar a Zhang Ruochen antes de marcharse para desquitarse de su resentimiento.
Sin embargo, tuvo una saladez tremenda, porque se topó con Blackie.
Un Anciano de túnica cian muerto de un manotazo por una gata gorda. Zhao Yibing de ley se debió haber ido al más allá con una espina clavada en el pecho.
—No traerá problemas, ¿verdad?
Zhang Ruochen sacudió la cabeza y dijo:
—Ya que el hombre está bien muerto, ¿qué más puedo hacer? Lleva su cuerpo al Mundo del Pergamino de una vez y deshazte de él.
La ceremonia de coronación se realizaba una vez al mes dentro de la Secta Yin Yang.
El lugar de la ceremonia era el ashram del Palacio Pureza Suprema.
Ese día de cada mes, una enorme multitud se congregaba en el ashram del Palacio Pureza Suprema. Todos los discípulos internos de los tres palacios y 72 patios asistían para ganarse con el alboroto. Si tenían suerte, hasta podían pegarle el ojo a algún Patriarca Medio Santo.
Finalmente, un discípulo del Santo había salido de la Montaña Sagrada Zixia. Como era de esperarse, Medio Santo Zixia le dio una importancia tremenda al asunto. Salió de su meditación aislada y llevó personalmente a Zhang Ruochen al Palacio Pureza Suprema.
El estatus de Medio Santo Zixia era tan especial que no se iba a mostrar ante la gente común. Tras dejar a Zhang Ruochen en el ashram, se transformó en un destello de luz sagrada y voló hacia el Palacio Pureza Suprema para reunirse con los demás Medio Santos.
Zhang Ruochen había prendido incienso y se había bañado desde temprano por la mañana. También se había cambiado por una túnica cian que solo vestían los discípulos del Santo.
—Es solo la ceremonia de coronación mensual, aun así ha venido un montón de gente a mirarla.
Zhang Ruochen echó un vistazo desde el ashram y descubrió que había una multitud de los mil demonios reunida. Aparte de los discípulos externos, una gran cantidad de discípulos internos también se habían hecho presentes.
—Yue, ¿acaso no sabías que en la ceremonia de coronación de este mes se iba a ver a una tremenda mamacita? Además, vamos a presenciar una mecha recontra brava. Esas cosas no pasan todos los meses. Por eso es que todos han venido a ganarse con el show.
Una risa siniestra resonó a la espalda de Zhang Ruochen.
Mientras hablaba, el tipo estiró el brazo y lo apoyó con total confianza sobre el hombro de Zhang Ruochen. Con la otra mano se acariciaba el mostacho por encima de los labios, dándoselas de bacán y picaflor.
¿Yue?
Zhang Ruochen recién reaccionó. El tipo le estaba hablando a él.
Zhang Ruochen se dio la vuelta y lo miró.
Este hombre parecía estar en sus treintitantos años. Tenía una nariz aguileña bien pronunciada, encorvada como el pico de un águila.
Zhang Ruochen se mostró recontra tranquilo mientras le preguntaba:
—¿Y tú quién eres?
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