EMPERADOR DIVINO ETERNO 581
Wan Zhaoyi, de los Nueve Estados de la Región Central
A pesar de que Wan Ke solía ser calmado, igual se quedó frío al escuchar las palabras de Wan Zhaoyi.
En la actualidad, solo una persona se atrevía a ser llamada la Emperatriz. Ella era la Santa Reina de la Majestad y la Moralidad, la Dominadora del Primer Imperio Central.
—¿Qué habrá hecho el hermano aprendiz menor? ¿Por qué la Emperatriz enviaría gente para detenerlo?
Wan Ke reaccionó de inmediato. Juntó sus puños en ambas manos, dio un paso adelante y se inclinó. Preguntó con cautela:
—Príncipe, ¿qué hizo mal Zhang Ruochen?
En las Mansiones Santas de la Región Oriental, el hombre se identificó a sí mismo como el príncipe, por lo que al menos debería estar al mismo nivel que el Príncipe de la Región Oriental.
Por ejemplo, el Príncipe de la Comandancia Qianshui no se atrevía a llamarse a sí mismo príncipe cuando venía a las Mansiones Santas de la Región Oriental, porque su rango era muy inferior al del Príncipe de la Región Oriental.
Príncipe de la Región Oriental ostentaba el rango de —príncipe inferior—, pero gozaba de los derechos de un —príncipe medio—.
Si el hombre frente a él era un príncipe, Wan Ke ya podía adivinar quién era por el apellido 'Wan'.
Solo un hombre se había convertido en príncipe a una edad tan temprana.
Este era Pequeño Rey Santo, Wan Zhaoyi.
Aunque Wan Zhaoyi y Príncipe de la Región Oriental tenían el mismo título, poseían diferentes derechos e influencias.
Un Soldado de la Armadura Dorada se le quedó mirando a Wan Ke y dijo con arrogancia:
—¿Acaso la Emperatriz necesita darte una razón para detener a una persona?
Wan Ke se picó y fulminó al soldado con una mirada furiosa. Después de todo, él era un Medio Santo. Pensó que, aunque el Soldado de la Armadura Dorada fuera un sargento imperial, no debería ser tan conchudo como para gritarle en su cara.
Justo en ese momento, Santo Qing Xiao y Chen Wutian salieron caminando de la puerta lado a lado. No fueron capaces de reprimir sus auras del Camino Santo. Se pararon ante la puerta de la Mansión del Príncipe Santo, como dos montañas imponentes.
Santo Qing Xiao le lanzó una mirada al soldado.
El tipo de pronto sintió como si una aguja le hincara el ojo. Todo se le puso negro y su cuerpo recibió un sacudón. Con un golpe seco, se fue de avance y se cayó del lomo de la Bestia de Armadura Dorada.
Santo Qing Xiao no lo mató, sino que más bien le dio una lección para que les mostrara a los Medio Santos y Santos el respeto que se merecen.
Luego de que Wan Ke y Zhu Hongtao esparcieran la noticia, Santo de la Espada Xuanji no regresó a tiempo porque un asunto de suma importancia requería su atención inmediata.
Santo de la Espada Xuanji le había enviado un mensaje a Santo Qing Xiao. En él, le pedía que regresara al toque a la Región Oriental para proteger a Zhang Ruochen.
Santo Qing Xiao había llegado hoy a las Mansiones Santas de la Región Oriental. Estaba negociando con Chen Wutian cómo contraatacar al Mercado Negro cuando percibió la llegada de Wan Zhaoyi. Por lo tanto, detuvo la negociación y salió a encarar a Wan Zhaoyi.
Wan Ke dio un paso hacia atrás y susurró:
—Hermano Mayor, este hombre es…
Santo Qing Xiao levantó una mano e hizo un ademán a Wan Ke para que se callara.
Santo Qing Xiao miró fijamente a Wan Zhaoyi, quien permanecía encima de un dragón de inundación blanco, se mostró severo.
—Wutian del Este y Wufa del Oeste. Xinshu del Sur y Yutian del Norte. Wan Zhaoyi de las Nueve Provincias de la Región Central. ¿Cómo no iba a saber de él?
Wan Zhaoyi se rió y dijo:
—Qing Xiao, has hecho grandes contribuciones en el Campo de Batalla del Mundo Primitivo a lo largo de los años. ¿Acaso tienes suficientes méritos militares como para obtener el título de príncipe inferior?
—Wan Zhaoyi, me estás diciendo que mi título de nobleza es inferior al tuyo. Entonces, ¿debería inclinarme ante ti?
Dijo Santo Qing Xiao con tono sombrío y con las manos detrás de la espalda.
—¡Exacto!
Dijo Wan Zhaoyi sin pelos en la lengua.
Todos los monjes en el Campo Kunlun sabían que Wan Zhaoyi era increíblemente arrogante.
Sin embargo, tomaban su arrogancia como algo natural. Él nunca intentaba disimular su altanería, tal vez hasta pensaba que tenía todo el derecho de ser así de creído.
Si no fuera orgulloso o arrogante, no sería Wan Zhaoyi.
Tanto Santo Qing Xiao como Wan Zhaoyi pertenecían al Ministerio de Guerra, donde los subordinados tenían que cuadrarse e inclinarse cuando se encontraban con sus superiores.
Ciertamente, los Santos de la Guerra tenían un estatus noble, por lo que no necesitaban inclinarse. En el Ministerio de Guerra, ningún príncipe obligaría a los Santos de la Guerra a inclinarse ante él.
Sin embargo, Santo Qing Xiao y Wan Zhaoyi tenían resentimientos personales, por lo que Wan Zhaoyi le estaba haciendo la contra a propósito.
—¡Wan Zhaoyi, me temo que te vas a quedar con las ganas!
Santo Qing Xiao sacó una insignia de príncipe y se puso a juguetear con ella entre las manos. Luego, la guardó.
Wan Zhaoyi se mantuvo calmado y dijo:
—¿Por qué no me dijiste de antemano que te habían otorgado el título de príncipe? Si lo hubiera sabido antes, habría ido a tu mansión a felicitarte.
—Dado que ese es el caso, entremos a la mansión a tomarnos un trago.
Wan Zhaoyi sacudió la cabeza y se puso serio.
—Vine aquí esta vez para cumplir con un encargo de la Emperatriz. Me temo que no tendré la oportunidad de beber contigo. La próxima vez, yo invito en la Capital Imperial. Tienes que hacerme el honor de asistir.
Wan Zhaoyi les dio una orden a los dos Soldados de la Armadura Dorada que estaban detrás de él.
—Traigan a Zhang Ruochen, no se demoren demasiado.
Los dos soldados saltaron del lomo de la Bestia de Armadura Dorada.
Llevaban armaduras doradas con espadas de oro a los costados. Se veían severos y arrogantes. Subieron a grandes zancadas los escalones de piedra y corrieron hacia el interior de la Mansión del Príncipe Santo.
—Un momento.
Chen Wutian no se anduvo con rodeos con Wan Zhaoyi. Dijo con voz ronca:
—Wan Zhaoyi, eres demasiado atrevido como para llevártelo de las Mansiones Santas de la Región Oriental sin declarar cuál es su delito.
Al soltar ese bramido, los dos Soldados de la Armadura Dorada se vieron abrumados por el ímpetu único de un Santo.
Los dos soldados no fueron capaces de resistir su poderoso ímpetu. Sus cuerpos crujieron y se fueron de porrazo contra el suelo.
El piso debajo de sus rodillas se hundió.
Wan Zhaoyi levantó la cabeza y se tocó suavemente su anillo de jade del pulgar. Le lanzó una mirada de reojo a Chen Wutian y luego miró a Santo Qing Xiao.
—Zhang Ruochen confabuló con la secta demoniaca y mató a sargentos del Ministerio de Guerra en el Campo de Batalla del Mundo Primitivo. Es un traidor y un villano de lo peor. Qing Xiao, no me digas que no sabías nada de estos hechos.
Santo Qing Xiao sacó la cabeza y dijo:
—Es la primera vez que escucho algo así.
—¿Ah, sí?
—Wan Zhaoyi, aseguras que mi hermano aprendiz menor cometió esos delitos. ¿Acaso tienes alguna prueba?
Wan Zhaoyi enderezó el cuerpo y clavó los ojos en Santo Qing Xiao. Después de un momento, dijo:
—Entonces, ¿piensas proteger a Zhang Ruochen?
—Toda acción legal necesita pruebas. Sin ninguna evidencia, te lo estarías llevando basándote solo en tu palabra. Si ha habido un error, ¿quién se va a hacer responsable de eso?
Santo Qing Xiao dijo con severidad:
—Para serte franco, mi hermano aprendiz menor es ahora uno de los jóvenes maestros nominados del Banco del Mercado Marcial. Si quieres llevártelo, tienes que ir primero al Palacio Langhuan de la Montaña del Señor de la Guerra para pedir permiso. ¿Quién se atreve a controlarlo sin la autorización de Venerable Wu?
Wan Zhaoyi dijo con una sonrisa:
—¿Y qué pasa si me lo tengo que llevar sí o sí?
¡Swoosh!
Sin previo aviso, Wan Zhaoyi movió el cuerpo y desapareció de la parte superior del dragón de inundación blanco. De pronto apareció ante Santo Qing Xiao y Chen Wutian y lanzó ambas manos al mismo tiempo.
¡Howl!
¡Howl!
Tras emitir el rugido del dragón dos veces, dos siluetas de dragones gigantes salieron disparadas desde el centro de sus palmas. Atacaron a Santo Qing Xiao y a Chen Wutian con gestos amenazantes.
Había ejecutado el décimo movimiento de la Palma Prajna del Dragón y el Elefante: Dragón Vuela en el Noveno Cielo.
Santo Qing Xiao y Chen Wutian arremetieron simultáneamente y colisionaron con las manos de Wan Zhaoyi. Con un estallido, dos círculos de ondas de energía estallaron entre sus manos, mandando a volar por los aires a los guardianes de los Chen y a las Tropas de la Armadura Dorada.
Incluso dos Medio Santos de los Chen, que se encontraban parados no muy lejos, no fueron capaces de resistir el poder. Fueron empujados hacia atrás más de 100 pies.
¡Swoosh!
Al sacudir ligeramente el cuerpo, Wan Zhaoyi voló hacia atrás e hizo un giro en el aire. Luego, se posó nuevamente sobre la cabeza del dragón de inundación blanco.
Santo Qing Xiao y Chen Wutian dieron tres pasos cada uno antes de estabilizarse. Mientras tanto, dejaron tres profundas huellas marcadas en el suelo.
Los guardianes de los Chen se pusieron pálidos del susto.
Debido a que siempre se quedaban en la Región Oriental, solo conocían a Wan Zhaoyi de nombre, pero no conocían su fuerza. Sin embargo, sabían perfectamente de lo que eran capaces Santo Qing Xiao y Chen Wutian.
Ambos eran dominadores de la época actual. Sus cultivos eran lo suficientemente profundos como para sembrar el terror entre la gente del mal por toda la Región Oriental.
Wan Zhaoyi estuvo en desventaja en la batalla anterior, pero era tan poderoso que podía pelear contra dos enemigos a la vez.
Movilizó su Qi Santo y desató el poder de sus brazos. Dijo con una sonrisa:
—En el mundo actual, solo unas pocas personas pueden pelear conmigo, así que se me hace difícil encontrar a dos oponentes. Si no hubiera recibido una orden imperial, de verdad querría ponerme a pelear con ustedes.
—Nuestro antepasado ayudó a la Emperatriz a pacificar la Región Oriental y fue una de las 12 personas distinguidas de la fundación del estado. Se le otorgó el título de 'príncipe superior'. Las 'Mansiones Santas de la Región Oriental' obsequiadas por la Emperatriz fueron la mejor recompensa para nuestros Chen. Ahora, te atreves a irrumpir en las Mansiones Santas de la Región Oriental. Sin lugar a dudas, puedo detenerte como a un rebelde.
—¿Y qué pasa si tengo un edicto imperial?
Dijo Wan Zhaoyi con una sonrisa forzada.
—Un edicto imperial.
Tanto Chen Wutian como Santo Qing Xiao cambiaron de semblante.
En el Campo Kunlun, solo una persona podía emitir un edicto imperial. Esta era, por supuesto, Emperatriz Chi Yao.
Wan Zhaoyi sacó una caja de brocado de un pie de largo de la parte posterior del dragón de inundación blanco. Luego, extrajo un pergamino dorado.
Aunque el pergamino estaba plegado, la palabra bordada 'Imperial' era clara y nítida.
¡Boom!
Cuando abrió la caja, esta despidió una luz dorada brillante. La majestad imperial se irradió por todas las Mansiones Santas de la Región Oriental.
Todos los guerreros tuvieron que arrodillarse en el suelo, a excepción de los Medio Santos y Santos, como si la Emperatriz se hubiera presentado en persona.
—Su Majestad, es un gran honor encontrarme con usted aquí.
Fuera de la Mansión del Príncipe Santo, multitudes de personas se arrodillaron.
Dentro de la mansión, todos los guardias, sirvientas, esclavos y amas de llaves cayeron de rodillas, influenciados por la majestad.
Era una especie de represión espiritual. Mientras uno se arrodillara, la represión quedaba sin efecto. Si uno no se arrodillaba, era una falta de respeto para la Emperatriz. El poder de la majestad rompería la voluntad de un guerrero y lo obligaría a ponerse de rodillas.
Una vez que la voluntad humana era doblegada, en los casos más graves, el guerrero se volvería un idiota y perdería la capacidad de pensar.
Si los casos eran relativamente menores, también causaría un gran impacto en las Artes Marciales del guerrero. Su cultivo marcial se estancaría.
En la actualidad, Zhang Ruochen también estaba siendo subyugado por la majestad.
—Después de todo, igual terminó viniendo.
Zhang Ruochen salió de la habitación y se paró en el jardín. Miró hacia la puerta y vio cómo una luz dorada se elevaba poco a poco. Además, la luz dorada se movía rápidamente hacia él.
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