NUERA LUJURIOSA 13
Zhang Shuwei
Traducción: Asure
Zhang Shuwei es un ejecutivo de nivel medio-alto que trabaja en una empresa tecnológica extranjera, responsable principalmente de mantener la relación con clientes clave y de impulsar proyectos en la región. Tiene un trabajo ajetreado, pero tampoco llega al extremo de no tener vida; como viaja con frecuencia, la mayoría de sus viajes son solo de ida y vuelta entre algunas de las principales ciudades de Asia.
En su día a día, siempre luce pulcro e impecable; en cada uno de sus gestos se percibe un aire de compostura y rectitud. De mirada serena y atractiva, habla siempre de forma concisa y directa; sus emociones parecen estar cuidadosamente moldeadas, sin mostrarse nunca con facilidad.
Tiene el hábito de afrontar la vida con racionalidad y, al relacionarse con los demás, mantiene siempre una cierta distancia táctica. A los ojos de los demás, Shu Wei es, sin duda, el modelo de un joven competente y con un futuro brillante.
Por supuesto.
Por más perfecta que sea la superficie, siempre hay grietas ocultas.
En este momento, en la habitación de un hotel, este joven elogiado por innumerables personas está tratando a una mujer de una manera brutal y casi fuera de control.
La mujer cayó sobre la cama tras haber sido abofeteada; Shu Wei aprovechó el momento para subirse a la cama, le separó las piernas y le hizo a un lado el calzón. Sin siquiera rozarla, le encajó directamente el miembro ya erguido y comenzó a embestirla sin parar.
—Mmm...... Zhang...... Zhang Shuwei......
gemía la mujer mientras se cubría con la mano la mejilla enrojecida por el golpe, con los ojos ligeramente cristalizados.
—Jeje... Cada vez que...... sale el tema de tu esposa...... mmm...... tú......
—Concha tu madre.
una chispa de ferocidad cruzó por los ojos de Shu Wei. Con una mano le sujetó con fuerza el cuello —su mano grande y estilizada alcanzaba justo para apresarlo con firmeza—, apretando la palma gradualmente mientras aceleraba el ritmo de las embestidas abajo.
—Chen Shihan, vuelve a mencionar a mi esposa una vez más y te juro que te mato, ctm.
El rostro agraciado de Shi Han empezó a ponerse rojo y contorsionado; intentaba apartar la mano de Shu Wei con las suyas sin lograrlo, sus piernas abiertas comenzaron a agitarse con dolor.
—¡¡Ugh... ugh!!
¡Zaz! ¡Zaz!
El sonido de los cuerpos impactando se volvió cada vez más violento.
—¡Ugh! ¡Ugh ugh!!
Al no poder soltar la mano de Shu Wei, Shi Han comenzó a retorcer el cuerpo desesperadamente, mientras sus piernas pataleaban salvajemente como las de alguien que se ahoga y lucha por instinto.
Pero Shu Wei la mantenía sometida con fuerza, con una mirada cada vez más desquiciada.
¡Zaz, zaz, zaz, zaz!
El impacto de la carne resonaba cada vez más rápido.
Justo cuando a Shi Han se le empezaban a ir los ojos hacia atrás y el movimiento de sus extremidades perdía fuerza, el cuerpo de Shu Wei se estremeció de pronto.
Soltó un gruñido bajo:
—¡Perra asquerosa!
inmediatamente liberó el cuello de Shi Han. Tras una serie de espasmos en su cuerpo, su pinga derramó su semen dentro de su concha.
Shi Han tembló convulsamente. Entre el placer en su zona íntima y el instinto de tomar aire, cayó en un clímax intenso, gimiendo sin control mientras jadeaba con fuerza.
—Oh, ugh... ah ah ah mmm... ¡¡mmm mmm mmm ah ah!!...
el cuerpo de Shi Han no dejaba de convulsionar, hasta que se detuvo después de un momento.
Shi Han quedó tendida en la cama con el cuerpo temblando levemente, con voz un poco ronca dijo:
—Carajjo... m...da... Me volviste a... hacer venir, carajo...
—Zhang Shuwei... qué basura eres, pero cómo sabes cachar a una mujer......
—Ja...... Perra asquerosa......
Shu Wei soltó un par de risas frías, se aflojó la corbata, se quitó la ropa de la parte superior del cuerpo y volteó a Shi Han, haciendo que levantara bien el culo.
—A ver cuánto tiempo más te dura la bocaza, a ver si no te deshago a pichulazos.
Shi Han de inmediato movió las caderas, volteó con una mirada coqueta y dijo:
—Ja, entonces deshazme, apúrate.
—¡Puta!
Shu Wei le subió de golpe la falda ceñida, le bajó el calzón e introdujo su pene, que apenas se había quedado entre semierecto tras haber descargado hace un instante, reanudando el estridente sonido de la carne chocando.
—Ha mmm...... oh ugh......
—Mmm...... hermanito Shu Wei...... qué potente......
Shu Wei le agarraba las nalgas mientras la embestía con brutalidad constante, generando un sonido húmedo y denso.
—Ah ha....... Ya... ya lo sé...... De ley que tu esposa...... mmm...... no es tan perra como yo......
—¡Carajo!
gritó Shu Wei con furia. Con una mano le sujetó las nalgas y con la otra empezó a darle palmadas violentas en el culo.
¡Zaz, zaz!
—¡Iii! ¡Qué dolor... qué rico... Tu esposa es...!
¡Zaz, zaz, zaz, zaz!
—Mmm ah...... No...... no es tan perra como yo...... y gimiendo tampoco...... suena mejor que yo...... ah ha......
—¡Cállate!
—Por eso...... tú...... mmm ah...... a cada rato... buscas mujeres afuera......
—¡¡CÁLLATE!!
Shi Han tenía una de las nalgas completamente roja por los golpes, pero no le importaban las nalgadas que Shu Wei le seguía dando; soltaba obscenidades una tras otra mientras se dejaba cachar.
Al ver que no cerraba el hocico, Shu Wei le dio la vuelta, le encajó el miembro directamente y, agarrándola de la cintura con una mano, empezó a darle de manotazos en la cara con la otra.
—¡Perra!
¡Zaz!
—¡Ay, me duele......!
sorprendida, Shi Han empezó a cubrirse la cabeza con ambas manos, esquivando las manotazos de Shu Wei.
—Mmm... ay... me duele... oh... qué... qué rico...
¡Zaz, zaz!
—¡Puta asquerosa! ¡Yo amo a mi esposa! ¡Ella no es como una zorra como tú!
—Mmm...... jeje...... ah ha...... Zhang... Shuwei... eres un...... reconchadesumadre... bien asqueroso...... oh......
su cuerpo comenzó a temblar de forma no natural, señal de que estaba a punto de llegar a otro clímax.
Luego, Shu Wei la agarró firmemente de la cintura con ambas manos y, tras unas cuantas embestidas brutales, soltó un grito:
—¡Me vengo!
su cuerpo se estremeció y volvió a chorrearle todo el semen adentro.
—Mmm mmm ah ah mmm.......
el rostro y el pecho de Shi Han se tiñeron de un tono carmesí; tras una serie de espasmos por todo el cuerpo, quedó completamente desplomada en la cama.
Shu Wei jadeaba pesadamente e intentó ponerse de pie, pero las piernas le fallaron y cayó encima de ella.
—Oye...... Zhang Shu Wei...... no te me tires encima.
dijo Shi Han mientras tomaba aire, con los residuos del clímax aún recorriéndole el cuerpo, aunque su tono de voz empezó a cambiar paulatinamente.
—......
Shu Wei se quedó ahí echado, inmóvil como un pescado muerto.
—Aash, carajo. Pesas un huevo, muévete, Zhang Shuwei.
la mujer debajo de él ya no le hablaba con rodeos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para quitárselo de encima.
Shi Han lo miró de reojo.
—Jeje.
soltó un par de risas frías y se fue gateando hasta salir de la cama.
—Si no fuera porque eres simpático y tienes una buena picha, ¿Quién michi querría acostarse con un tipo como tú? ¿Encima amas a tu esposa? Qué asco......
Shi Han se fue quitando la ropa mientras caminaba hacia el baño sin voltear a mirarlo.
—......
Shu Wei permaneció echado en la cama, en completo silencio.
De pronto, Shi Han asomó la cabeza desde la puerta del baño.
—Ah, por cierto, tus golpes ni duelen, jiji.
dicho esto, volvió a meterse al baño e inmediatamente se escuchó el ruido de la ducha.
—....... Maldita perra .......
Después de quedarse echado un rato, Shu Wei se dio la vuelta, se acomodó en la cama y prendió un cigarro.
Agarró su celular y empezó a revisar las redes sociales sin rumbo fijo, hasta que al final soltó un ligero suspiro y tiró el teléfono a un lado.
El humo ascendía lentamente en la penumbra de la habitación; Shu Wei se quedó mirando fijamente al techo, con la respiración impregnada de un amargo olor a quemado. El placer físico ya se había esfumado por completo, dejando únicamente un vacío indefinible que se expandía por su pecho.
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