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Las Tierras ardientes (2)



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Ante las audaces palabras de Lime, Judah soltó una sonrisita. A decir verdad, ya había muerto dos veces. Es más, si Asmodeus no lo hubiera sacado del laberinto usando el desplazamiento espacial, habría muerto una tercera vez; y si en ese proceso hubiera logrado salvar a Arhil —le dolía por Lime, de verdad—, no se habría esforzado tanto en revivirlo a costa de repetir su propia muerte. Probablemente... así habrían sido las cosas.

'Al final, si repetí mi muerte fue para revivir a Arhil'

Se habría dado por satisfecho con salvarla y habría puesto todo su empeño en salir de ahí. Si Iris hubiera muerto, la historia sería otra. Pensándolo bien, sentía que estaba siendo muy injusto con las diferencias, pero el corazón es así y no hay nada que hacer. Además, le daba miedo que, si iba por ahí reviviendo a cada compañero que moría, terminara perdiendo la sensibilidad ante la muerte misma.

En fin, como Judah no veía la necesidad de contarle a Lime que ya había estirado la pata dos veces, siguió hablando con una sonrisa.


—Es verdad. ¿Qué más puede pasar aparte de morir? Total, hemos salido vivos de los poseedores de Fragmentos del Imperio y de los famosísimos Caballeros de la Lanza Azul.

—¡Ahora que lo dice, es cierto! Salimos vivos de esos caballeros... Jajaja, caramba. Si cuento esto al volver a la Torre de Magia, nadie me va a creer. Ya tengo más historias que contarle a mi esposa y a mis hijos.


¿Ah?

Judah se quedó mirando a Lime por un pensamiento que le vino de repente. Él estaba ahí, con cara de no tener ni una sola preocupación, comiendo su comida que ya se estaba enfriando. Tenía una sonrisa en el rostro, como si estuviera emocionado por lo que vendría.

'Un momento'

¿Acaso el Imperio de Byron no conocerá nuestras identidades? No es que "acaso" no las conozcan, es que las conocen de sobra. Matamos al Basilisk, pero Calícteser está vivo y Morgan está con ellos. Saben nuestros nombres y quiénes somos.

¿Qué pasaría si Metatrón usa el Templo para proclamar que Judah se ha aliado con un demonio? ¿Podría anunciar públicamente a los países vecinos que Judah es peligroso porque tiene varios Fragmentos en su poder?

Si el anuncio no viene del Templo de Metatrón, sino de la posición del Imperio Sagrado, las cosas definitivamente se pondrían feas.

El Imperio de Byron, como ha perdido a su héroe nacional y encima le han arranchado el Fragmento, obviamente lanzará una orden de captura. Y aunque existe la posibilidad de que nos persigan hasta el cansancio... si en Baekje se enteran de que el Basilisk ha muerto, no se van a quedar de brazos cruzados.

Podrían pensar que esta es su oportunidad y armar una guerra. Si eso pasa, Calíctese, por más que quiera vengar al Basilisk, no podrá perseguirnos así nomás. Tendría que quedarse en la frontera esperando a Baekje y preparándose para el conflicto.

Y claro, en una situación donde una guerra así puede estallar, aunque sepan lo de Iris y que el arma que usaba era un Fragmento... ni locos se atreverían a meterse con el Reino de las Sombras en ese estado. Si el Reino de las Sombras se alía con Baekje, ahí sí que estarían en problemas.

Lo mismo va para el Gremio de Aventureros. Un poseedor de una Espada Espiritual es básicamente una garantía importante para que el gremio extienda su influencia y presuma de su poder ante los demás; no se van a prestar así de fácil a una captura solo por presión del Imperio. Los gremios de mercenarios y aventureros tienen influencia no solo en el primer continente, sino en todo el segundo, así que no cometerían la "falta" de marcar como criminal a un dueño de una Espada Espiritual solo por quedar bien con el Imperio. Es más, sabiendo que ese dueño tiene hasta un Fragmento, dudo que les caiga mal.

'Lo que no sé es cómo reaccionarán si se creen eso de que me alié con un demonio'.

Igual, si el Gremio de Aventureros le da la espalda a Judah, le daba lo mismo. Aunque la Placa de Platino —el símbolo de los dueños de las Espadas— perdiera su efecto, él solo la usaba para identificarse. Con la ayuda de Iris, podía crearse una identidad falsa cuando quisiera.

Incluso si el Imperio mandaba gente al Castillo de Serenia, el lugar de origen de Judah, para investigar, lo único que encontrarían es que sus padres ya fallecieron, que en su casa viven miembros de la tribu de las bestias, y que su maestro es Kaseun Sabnak, un noble honorario de Baekje y poseedor de una Placa de Platino... y...

'Gentia'

Mmm. Gentia le preocupaba. Su nivel apenas debía rondar los 50... pero, ¿qué podrían hacer en un lugar donde hay dos dueños de Espadas Espirituales? No es como si pudieran mandar un ejército a una zona neutral al suroeste del continente, ¿acaso mandarían asesinos? Pero si mandan asesinos, a menos que sean del Reino de las Sombras, casi nadie podría matarla. Aun así, sería un fastidio y siempre cabe la posibilidad de que algo salga mal.


—Señorita Iris.

—?

—¿Cree que podamos hablar un momento? Por escrito.


Cuando Judah se lo pidió, ella aceptó de buena gana y le prestó un cuaderno y un lápiz.


-¿De casualidad se puede contactar con el Reino de las Sombras desde aquí?

-Es posible.


Si tienes un pergamino mágico, se puede sin importar la distancia. No se puede de continente a continente, pero entre reinos es más que suficiente. Eso sí, cuesta un ojo de la cara.


-Entonces, ¿podría pedirle un favor? Yo pagaré la comisión. Tengo a mi maestra en el Castillo de Serenia; quiero que rechacen cualquier encargo para asesinarla y... que me la protejan, por favor. Su nombre es Gentia, es de la tribu de las bestias (del clan de los tigres) y... le gusta mucho fumar. Ah, por cierto, como estamos hablando por papel, esto no se ve afectado por la "subordinación", así que puede negarse si desea.


Tras leer el largo texto, ella entendió por qué Judah le pedía algo así. Tenía miedo de que el Imperio de Byron, buscando venganza por el Basilisk, le hiciera algún daño a su maestra.

Iris pensó en su ubicación actual y asintió con la cabeza.


-Está bien. Le concederé ese favor. No es nada del otro mundo. No me pague la comisión, mejor lo dejamos como una deuda pendiente.

-Muchas gracias.


Ante el pedido de que le devolviera el equipaje que le había encargado, Judah lo sacó al toque de su 〈Bolso〉. Iris escribió algo en el pergamino, miró a Judah y luego le alcanzó el cuaderno con un nuevo mensaje.


-Si tienes algo que decirles, yo se los hago llegar.

—¡Ah!


Judah abrió los ojos como platos y se quedó pensando un rato qué escribir en el cuaderno que ella le ofrecía. Una oportunidad así no se da todos los días. El corazón le empezó a latir a mil por la propuesta. Se preguntó si estaría bien mandar un mensaje así, pero, si no era de esta forma, ¿cómo diablos se comunicaría con ella en este mundo?

Tras pensarlo un poco, escribió: 'Por ahora no puedo ir a verte, pero estoy bien de salud. Te iré a buscar sin falta, Tia. Y si pasa cualquier cosa, vete a la mansión de Kaseun o a cualquier otro lado; yo te encontraré'. Luego le entregó el cuaderno a Iris.

Al ver a Iris transcribiendo las palabras al pergamino, Judah soltó un suspiro de alivio y gratitud. Si se trataba del Reino de las Sombras, podía estar tranquilo; ya no tendría que preocuparse tanto por Gentia.

Ahora los que quedaban eran Arhil y Lime. En el caso de Arhil, no se hacía muchas bolas porque, básicamente, los Reyes Santos se respetan entre ellos. Aunque Metatrón es el que tiene más peso e influencia... si el juego mantenía la lógica con la que Judah lo diseñó, Jophiel no botaría a Arhil. Aunque ella se había convertido en la santa de Gabriel, seguía registrada en el templo como sacerdotisa de Jophiel. E incluso si Jophiel le quitara su poder sagrado, mientras Gabriel no le revocara el título de santa, ella podría seguir usando el poder divino, que es como la magia del cielo.

No sabía cómo reaccionaría Gabriel, pero no creía que fuera a quitarle el título de santa solo por lo que dijera Metatrón. Entonces, solo quedaba la Torre de Magia...

¿Acaso la Torre de Magia de Langrisser se chuparía ante las amenazas del Imperio?

Incluso si usaran magia negra como la necromancia, mientras no dañaran a civiles, la Torre —al igual que el Gremio de Aventureros— respetaba la libertad de los magos y les permitía expresarse como quisieran.


—Lime.

—¿Sí?

—La Torre de Magia de Langrisser no es tan débil como para arrugar ante las amenazas del Imperio, ¿no?

—...? No sé por qué me pregunta eso de la nada, pero veamos... Si fuera el único Imperio, tal vez... pero estando Baekje de por medio, no se van a rendir tan fácil aunque el otro bando tenga un Fragmento.


Lime también asintió, dándose cuenta de por dónde venía la pregunta de Judah ahora que había soltado la lengua.


—Ya veo. ¿Se está preocupando por mi esposa y mis hijos? Por eso ni se gaste. Mi esposa también es maga y mis hijos están estudiando para serlo; mientras no se metan a la fuerza en la Torre donde vivo, no podrán tocarlos. Si les hicieran algo a mi familia dentro de la Torre, Langrisser... no, todos los magos de Calypso, incluso los que están dentro del Imperio, no se quedarían de brazos cruzados.


¿Se había preocupado por las puras?

Bueno, pensándolo bien, con la tensión que hay con el Imperio de Baekje, no serían tan tontos de abrir otro frente de batalla.

'Haber creado un Imperio rival fue la mejor idea que tuve'

Lo había puesto en el diseño del juego pensando que sería divertido, pero nunca imaginó que mantendría el equilibrio de esta manera. Judah asintió ante las palabras de Lime y terminó de comer. Luego, se fue a dormir temprano para descansar como se debe.

Judah fue el primero en hacer la guardia. La fogata que ardía con fuerza lo mantenía calientito a pesar de la noche cerrada. A cambio de ese calor, alimentaba el fuego con leña mientras observaba a sus compañeros dormir. Parecía que todos estaban molidos porque cayeron redondos al instante. Los miraba dormir, respirando profundo, casi como si estuvieran desmayados.

'Ya van... Valentine, Carpe Diem, Altemia, Yakal, Lysen Ardahan... Ludmilan, Gaia. ¿Ya junté siete?'

Un año. ¿Un año y dos meses, más o menos?

En ese tiempo tan corto ya había recolectado siete Fragmentos. Sentía que fue ayer cuando salió del Castillo de Serenia, y miren, ya tenía siete. Judah soltó una risita tonta mientras miraba la leña arder. Pensándolo bien, haber juntado siete Fragmentos en apenas catorce meses era una locura total.

'Y yo que pensaba que me iba a tomar años de años'

Iba más rápido de lo esperado. Sumando el que tenía Iris, ya eran ocho. Y si ahora conseguía el 〈Réquiem del Apocalipsis〉 en las Tierras Ardientes, serían nueve Fragmentos reunidos en un solo lugar.

Si seguía así... si lograba mantener el ritmo... Juntar los veinticuatro no le tomaría más de diez años, a menos que pasara algo imprevisto.

'¿Y qué haré cuando los tenga todos?'

... ¿Volver a mi mundo original? Esa era su meta al principio, pero sentía que cada vez se le borraba más de la cabeza. Ahora, ya que tenía varios, le daban más ganas de juntar los veinticuatro, seguir los pasos de Perlennern y quedarse con el puesto de soberano. Como decía Sian, se movía casi por un sentido del deber.

Daba igual si se quedaba a vivir en algún lugar ahora mismo, pero ya sea que muriera de viejo o por enfermedad... bueno, con los Fragmentos dudo que muera por enfermedad, pero si llegaba a experimentar la muerte, el sistema lo regresaría a la fuerza al punto de guardado; así que, tarde o temprano, no le quedaba otra que juntarlos todos.

Gracias al rasgo de 〈Jugador〉 que le dio Sian, no se volvería loco, pero tampoco quería vivir en un bucle infinito hasta que sus emociones se terminaran desgastando por el cansancio. Judah soltó un suspiro bajito.

Cada vez que recolectaba un Fragmento pensaba en lo mismo, y le costaba mucho hallar una respuesta. Quizás era porque todavía faltaba mucho para eso. La verdad, podía pensar seriamente en eso después de tenerlos todos; no había apuro.

Si decidía volver a su mundo, sentía que con el poder de Sian podría regresar... y si decía que prefería quedarse en este mundo, Sian lo recibiría con los brazos abiertos. Después de todo, parecía que él quería que Judah se quedara por aquí.


—.......


Judah dejó de darle vueltas al asunto. Pensar más solo lo ponía cabezón. El sueño empezó a nublarle la mente; se quedó mirando el fuego como un zonzo un rato más, tirando la leña que quedaba a un lado, hasta que despertó a Lime y se echó a dormir.


—¡Judah! Despierta. Ya es de mañana.


Alguien decía su nombre. Era una voz tan bonita que se le escapó una sonrisa sin querer. Parecía música. Pero por más linda que fuera la voz, si te llaman tanto, no queda otra que abrir los ojos.


—Lime ya preparó el desayuno. Hay que comer para salir, ¿ya?


Arhil le sonreía mientras le hablaba. Como ella estaba acuclillada, su mirada se fue directo hacia su derrier por puro instinto, así que volvió a cerrar los ojos fingiendo que seguía dormido mientras asentía.

Daba gusto empezar el día con una vista así, pero sentía que había amanecido demasiado rápido. Sentía que recién había cerrado los ojos y ya era de día.


—Uajaaaaaaa


Soltó un bostezo medio raro mientras se levantaba, pero se quedó sin fuerzas y se desplomó de nuevo sobre el saco de dormir. Quería seguir durmiendo; no quería salir del saco por nada del mundo. Pero tras pestañear un par de veces mirando al cielo, se despejó por completo. Se levantó, tomó el desayuno que le dio Lime, ordenó sus cosas y partió de nuevo hacia las Tierras Ardientes.

Cruzaron un cañón larguísimo, despachando monstruos y bestias que aparecían a joder a cada rato; cruzaron un río, pasaron por un bosque y, al atravesar una llanura, la vegetación empezó a desaparecer de a pocos. A lo lejos, empezó a asomar un desierto lleno de dunas de arena.

Dos semanas después de salir del laberinto, por fin llegaron a las Tierras Ardientes.



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