24 CORAZONES 268
LUJURIA (3)
⋅-⋅⋅-⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅∙∘☽༓☾∘∙-⋅⋅⋅-⋅⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅
'¡Maldita sea...!'
El insulto me salió del alma. Aunque ya había juntado cinco fragmentos, mi poder seguía siendo una minucia. Bueno, pensándolo bien, es lógico. Por más que los fragmentos se hicieron trozando el corazón del Monarca, eran veinticuatro pedazos en total y yo apenas tenía cinco.
Por más que un fragmento te permita superar la fuerza humana, pretender enfrentarse a Metatrón, conocido como el más fuerte de todos los ángeles del cielo, es simplemente imposible. Quién sabe, si lograra reunir los veinticuatro y heredara el poder de Pernen, quizás tendría alguna chance. Pero está claro que eso es algo de un futuro muy lejano.
Sin embargo, no porque sea poderoso pienso arrugar y someterme así por así ante el poder de Metatrón. Al final, si muero, simplemente resucito. Y la única que sabe ese secretito es 'Sian'. Entonces, puedo darme el lujo de ser un poco imprudente aquí. En vez de rendirme, decidí resistir.
—¡Kgh!
Se escuchó el crujir de mis dientes. Clavé a Yakal en el suelo y forcé la mirada hacia arriba. Sentía que el cuello se me iba a romper por la presión que me aplastaba la cabeza, pero aun así logré levantar la cara para clavarle la mirada a Metatrón.
—¡Jo!
Parece que mi esfuerzo le hizo gracia, porque Metatrón esbozó una ligera sonrisa. Se notaba que disfrutaba ver mi cara de pocos amigos, pues soltó una risita burlona.
—¿Tanto así querías mirarme? Está bien. Por tu valor, te doy permiso de que me mires desde abajo.
—Hablas huevadas.
En cuanto escuché eso, se me escapó la lisura sin miedo alguno. Qué mala pata tengo, de verdad. Mis primeros encuentros con estos "Reyes Santos" siempre son una desgracia. Parece que me han echado una saladez tremenda. Hasta el encuentro con Bel-Terza fue mil veces más decente.
—Ah, vaya. Ten cuidado con lo que dices. A diferencia de otros Reyes Santos, yo no soy muy misericordioso que digamos; a los que se creen valientes les doy el castigo que se merecen. Si quieres, puedo hacer que tu cuerpo arda en llamas ahora mismo.
—.......
Metatrón me miró de arriba abajo mientras yo mantenía la boca cerrada, y retiró su poder divino. Esa presión que me obligaba a arrodillarme fue aflojando poco a poco hasta desaparecer.
—¡Fuuu!
Solté un largo suspiro. No había hecho casi nada y ya estaba empapado en sudor y agotado. Me dio una risa amarga verme en ese estado.
'Con Bel-Terza fui extrañamente amigable... ¿por qué con Metatrón todo se ha enredado así?'
¿Habría sido distinto si hubiera sido sumiso y respetuoso como con Bel-Terza? ...Lo dudo. Tal vez hubiera sido posible. Pero él sabe que hice descender a Bel-Terza al mundo intermedio, aunque fuera por un momento. Por cómo es la historia, Metatrón no pasa a los Monarcas del mundo demoníaco. Es más, los ve como enemigos a los que debe eliminar tarde o temprano, así que por más que me pusiera respetuoso ahora, no creo que se porte buena gente conmigo.
Seguro me puso la puntería y ha estado chequeando cada uno de mis pasos desde que invoqué a Bel-Terza.
'Eran 360,000, ¿no?'
Metatrón recibió un poder y una bendición incalculables por ser el engreído de Dios; tiene 36 alas gigantes y casi 360,000 ojos con los que puede ver cualquier rincón del mundo si se le antoja.
Pero claro, a menos que esté concentrado, no podría procesar toda la información de tantos ojos a la vez. Así que seguro ni me registraba hasta que invoqué al Monarca; ahí recién se habrá dado cuenta de quién era yo y que andaba recolectando fragmentos.
Como él ya sabía dónde estaba el siguiente fragmento y mi ruta coincidía, supuso que vendría para acá y mandó a Organ a esperarme.
'Esa explicación suena más lógica, ¿no?'
Aunque no era más que una suposición mía. Me limpié el sudor que me corría por el cachete con el dorso de la mano y lo miré. A pesar de sus amenazas, no tenía ninguna intención de fingir una sonrisa o andar de sobón cuando lo que sentía era puro fastidio.
—Ya, bueno, yo soy Judah Arche. ¿Y bien? ¿Qué se le ofrece al gran Rey Santo conmigo?
—Cuide sus palabras. Por su propio bien, debería mostrar respeto al Rey Santo. Solo Dios está por encima de su excelencia Metatrón.
—¡Ja!
Ante el comentario de Organ, no pude evitar soltar una risotada irónica. "Entonces puedo hablarle como quiera". Según lo que dijo Sian, yo soy el creador de este mundo. Pero como sabía que ni Metatrón ni Organ me creerían si les decía que soy Dios, preferí guardarme el dato.
Metatrón soltó una risa sarcástica ante mi falta de respeto y asintió.
—Saber que soy Rey Santo Metatrón y mantener esa actitud... parece que de verdad has perdido el miedo.
—¿Algún problema con eso?
—No, al contrario, ¡así me gustas más! Si no tuvieras esos huevos, ¿cómo habrías podido recolectar los fragmentos? O quizás..., ¿haces esto porque confías en que Sian te está protegiendo?
—!
Sentí un vuelco en el corazón. Pero bueno, si alguien con el rango del primer Rey Santo no supiera eso, el cielo estaría perdido. Si hasta Bel-Terza dijo que sentía la energía de un Monarca en mí, era obvio que él también se daría cuenta.
—Si hicieras todo esto sin saberlo, serías un tipo realmente loco. ¿No es cierto, Sian?
Metatrón preguntó esto dirigiendo la mirada hacia un rincón oscuro de la cueva. Sorprendido, miré hacia donde él señalaba, pero no había nada. Pasaron los segundos y no hubo ni rastro ni respuesta. Podía ser un desplante total o que Metatrón se estuviera equivocando. Yo me inclinaba más por lo primero.
—Jum. ¿O sea que me vas a ningunear?
Parece que Metatrón pensaba lo mismo que Judah, porque entornó los ojos y movió sus alas hechas de pura luz. En ese microsegundo, Judah vio cómo Metatrón se plantaba frente a sus narices. Lo tenía a un paso de distancia y, aunque intentó blandir su espada, el cuerpo no le respondía; estaba como paralizado.
—A ver, vamos a comprobar si ese tipo al que le diste tu bendición sale a dar la cara aunque te mueras.
Una llama blanquecina envolvió la mano derecha de Metatrón. Judah sabía que el puñetazo venía directo hacia él, pero sus músculos seguían tiesos. Solo podía quedarse ahí, como un tonto, mirando cómo se le venía la muerte encima.
'¿Aquí quedé?'
Justo cuando pensó eso...
─........!
Judah sintió que, por un instante, el mundo se teñía de gris y se quedaba sin sonido. Cuando todo recuperó su color, Metatrón ya había lanzado el golpe al aire y estaba parado a lo lejos, mientras que él se dio cuenta de que alguien lo había sujetado y retrocedido para ponerlo a salvo.
—Con lo mosca que eres... hubiera sido mejor que tus acciones fueran igual de prudentes...
Una voz que te ponía los pelos de punta sonó justo detrás de él. Judah volteó y vio a un hombre rodeado de una oscuridad tan densa que parecía rechazar la luz. Tenía una pinta increíble: era tan guapo y su porte era tan perfecto que compararlo con cualquier otro era casi un insulto. Si Judah hubiera sido mujer, probablemente se habría sentido honrada de solo verlo.
Era el Primer Monarca, el que Judah conocía muy bien: Sian. Al reaccionar, Judah soltó su nombre:
—¡Sian!
El tipo que lo trajo a la fuerza a este mundo sin pedirle permiso, el que lo dejó a su suerte de lo más irresponsable y que no se había asomado desde el inicio, aparecía por segunda vez.
'¿Segunda vez?'
Le dio la impresión de que ya lo había ayudado antes, pero como no podía recordarlo bien, dejó la duda de lado. Sin embargo, aunque lo llamó por su nombre, Sian ni se inmutó.
—Con permiso.
Dijo eso en voz baja, sin quitarle la vista de encima a Metatrón, empezó a caminar hacia él. El poder divino que emanaba de Metatrón y el maná que brotaba del cuerpo de Sian empezaron a chocar. Organ, que miraba la escena tan estupefacta como Judah, sacó su lanza Bulgasari e intentó dar un paso al frente.
—En el momento en que levantes el pie y des un solo paso, mueres.
Sian lo dijo sin levantar la voz. Fue un tono bajo, pero todos lo escucharon clarito. Aquella mujer que fue capaz de invocar a un Rey Santo, la misma que, según la historia, había reventado a golpes a alguien poseído por el Bulgasari, se quedó temblando de puro miedo. Había sentido la muerte de cerca.
Si daba ese paso para proteger a su Rey Santo, estaba muerta. Pero si se quedaba quieta, su juramento de dar la vida por él no valdría nada. La elección ya estaba tomada.
—Por Dios.
No se entendía por qué decía "Por Dios" cuando en realidad era por el Rey Santo, pero Organ, dispuesta a morir, intentó mover el pie.
—Quieta.
Pero Metatrón no se quedó mirando sin hacer nada.
──────────────────────
Ajuste 12. 「Metatrón」
Si en el mundo demoníaco tenemos a Sian como el monarca absoluto, en el cielo está Metatrón. Pero ojo, no se les puede comparar así por así. El poder de Sian no tiene techo; es más, tiene esa particularidad de que se vuelve más fuerte con el paso del tiempo aunque él no quiera, pero con Metatrón la cosa no es así.
La primera vez que Sian y Metatrón chocaron, sus fuerzas estaban tan parejas que quedaron en empate. Sin embargo, en un segundo encuentro "no oficial", Metatrón mordió el polvo ante Sian. Quizás perdió por confiado, pero en el tercer y cuarto round, la diferencia de nivel ya era demasiado evidente.
Metatrón se sentía capaz de ganarle a cualquier monarca, incluso de bajarse a dos o tres al mismo tiempo, pero con Sian no podía evitar sentir un miedo real.
Vivía con los nervios de punta pensando que Sian lideraría a los monarcas para invadir el cielo; pero por suerte, parece que Sian se asustó de su propio poder descontrolado, así que selló su cuerpo y se metió en el envase de un humano debilucho.
Al ver eso, Metatrón pensó que Sian se estaba burlando de él y lo buscó para pelear, pero ni siquiera estando así de "débil" pudo ganarle. Eso sí, tampoco perdió. Quedaron igualados y, desde entonces, no se han vuelto a cruzar.
...Vaya, me fui por las ramas. Volvamos a lo importante.
Metatrón es el primer Rey Santo del cielo. De los tres Reyes Santos, él es el más poderoso y todos los ángeles confían en él a ojos cerrados. El tipo impone respeto; dicen que si se para firme en la tierra, su cabeza llega a tocar el fin del cielo, y que ha recibido bendiciones incalculables por ser el preferido de Dios. ¿Y eso es todo? Para nada. Tiene 36 alas gigantes y nada menos que 365,000 ojos.
Sus alas, que son muchísimas más de las que tiene cualquier ángel, están repletas de poder divino y pueden llevarlo a donde quiera, incluso saltar entre dimensiones no es problema para él. Pero si las alas son increíbles, sus ojos son de otro planeta.
Con esos 365,000 ojos puede verlo absolutamente todo en este mundo:
A los que se reúnen a escondidas para armar complots.
A los niños que corren por las calles empedradas.
A las hadas echadas mirando el lago en campos llenos de flores.
A los muertos que vagan amarrados por una maldición en tierras yermas.
A los trolls que prenden su fogata para asar lo que cazaron hoy.
Nadie se le escapa. No solo ve el cielo o el mundo intermedio; si se lo propone, puede sapear hasta el rincón más oculto del mundo demoníaco.
Es un ángel fuera de serie y un Rey Santo de peso. Sus apodos lo dicen todo: El Ángel más Grande, el Delegado de Dios, el Canciller del Paraíso, el Escriba del Cielo, el Ángel del Contrato, la Columna de Fuego... tiene como 72 títulos. Impresionante, ¿no?
Pero aunque tiene toda esa autoridad y un nombre que significa algo tan pomposo como "El que está junto al Trono", no es precisamente un pan de Dios. No es nada tierno ni considerado; al contrario, tiene un carácter cruel que no cuadra con la imagen que uno tiene de un ángel.
Hay muchas historias, pero para que te hagas una idea: se dice que una vez atravesó y mató a cientos de humanos que lo desobedecieron usando una lanza de fuego larguísima.
Así que ten cuidado. Si te lo cruzas, mejor no le busques la lengua. Tendrá pinta de ángel, pero su personalidad es más tirando a despiadada que a bondadosa.
──────────────────────
⋅-⋅⋅-⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅∙∘☽༓☾∘∙-⋅⋅⋅-⋅⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄

0 Comentarios