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MAZMORRA (14)



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Un laberinto es, por definición, un lugar donde se sella a un demonio. Sin embargo, el demonio sellado en cada uno es distinto, y en este Laberinto de Hierro se encuentra nada menos que Asmodeus, uno de los Siete Pecados Capitales. Si fuera cualquier otro demonio de otro laberinto sería otra cosa, pero tratándose de ella, no había de qué avergonzarse por sentir un poco de miedo.


—Eh...


Pero Judah, pensando que no valía la pena bajarles la moral soltando ese dato, no respondió de inmediato; alargó la frase y soltó una risa algo forzada.


—Claro, claro. Jaja.


Tras intercambiar un par de frases más, abrieron la puerta del décimo cuarto. La habitación estaba sumida en la oscuridad y no se sentía presencia de nadie. No se escuchaba ni la respiración pesada de algún monstruo, pero Judah ya sabía qué había adentro.

Lo que el mensaje de la puerta llamaba "Guardián", se refería a los Golems. Este lugar se llamaba Laberinto de Hierro precisamente por ellos.

Primero, para asegurar la visión, mandaron las esferas de luz de Arhil hacia el interior. En el amplio salón, se veían enemigos que aún no aparecían marcados en el 〈Mapa〉.

Eran golems de más de dos metros de altura, parados firmemente sobre sus dos piernas como si fueran estatuas. Tenían un aspecto bastante tosco, pero como todo su cuerpo era de metal, se veían recontra duros.


—Ya veo, a eso se referían con lo de "guardián".

—Deben tener resistencia mágica por defecto, así que, Lime, tú apoya con defensa y soporte junto a Arhil. Yo me encargo de los golems con Iris. ¿Les parece bien?


Ante la pregunta de Judah, Iris estuvo a punto de sacar su libreta, pero se detuvo y simplemente asintió con una mirada llena de confianza, como diciendo "déjamelo a mí".


—Listo. Entonces, vamos.


Recordaba que el primer patrón de ataque era que, apenas detectaban enemigos, daban un pisotón para generar una onda de choque y dejar a toda la party estuneada, o sea, mareada.

En el momento en que todo el grupo entró al salón, la puerta se cerró solita y cinco golems se activaron. Sus ojos brillaron y empezaron a moverse. Era increíble ver cómo, a pesar de los años, se movían con total fluidez gracias a la magia, sin una pizca de óxido.

Apenas los golems despertaron, aparecieron cinco puntos rojos en el 〈Mapa〉.

Y de pronto, el golem que estaba justo al frente flexionó las rodillas y saltó.


—¿¡Qué!?


Un movimiento totalmente inesperado. Nunca se imaginó que un golem fuera a impulsarse para volar por los aires. Un golem gigante hecho de puro metal tiene una masa impresionante. El bicho juntó sus dos puños como si estuviera entrelazando las manos y los elevó por encima de su cabeza.

Parecía que pensaba caerles encima con todo. Justo cuando Judah iba a gritar que se movieran, pensando en lo dinámico que era ese golem para ser un trozo de fierro, Lime activó su magia desde atrás.


—¡Protección!


Un escudo formado por piezas hexagonales apareció en el aire para frenar el golpe del golem.



¡Kuaaaaang!



Pero parece que la fuerza y el peso eran demasiado, porque al escudo le salieron grietas de inmediato, ¡trac, trac!, y se hizo añicos. El escudo cumplió su función aguantando un solo golpe. Mientras caían los fragmentos como si fuera vidrio roto, Judah ya había sacado a Yakal de su 〈Bolsa〉 y activó una técnica contra el golem que caía del cielo.

Técnica de Espada de Sombra: Segunda Forma Corte

Hacía rato que ya tenía activos sus buffs como el Ojo Mágico y la Liberación de Potencial. Un aura negra generada por el maná de Judah cubrió el filo de Yakal y lanzó el tajo. Una línea perfecta se dibujó justo en medio del cuerpo del golem que venía resbalando tras romper el escudo.

En cuanto los pies del golem tocaron el suelo, se partió en dos de forma vertical y se desplomó sin fuerzas.

'No sé si es que yo estoy muy fuerte o si el arma es demasiado buena'.

A lo mejor eran las dos cosas. Tras despachar al primer guardián sin tanto lío, Judah se llenó de confianza y se movió a la izquierda hacia otro golem que venía haciendo retumbar el piso, mientras que Iris, por instinto, se movió hacia el lado opuesto.

Quedaban cuatro golems.

Dos para cada uno.

Lime y Arhil solo tenían que mirar. No hacía falta que se metieran a ayudar; es más, sentían que si intervenían, más bien les iban a estorbar.

No sé con qué clase de magia estarían potenciados esos golems, pero tenían una agilidad que no cuadraba con su tremendo peso. Lanzaban puñetazos enormes que cubrían un área gigante.

Judah e Iris esquivaban con facilidad esos puños que venían con toda la intención de aplastarlos, y destruían sin problemas el núcleo que los golems tenían en el centro del cuerpo.

Que Judah lo hiciera era comprensible por ser dueño de una espada espiritual, pero Lime se quedó frío al ver a Iris.

Con movimientos que parecían una danza, esquivaba los puñetazos y se metía con total ligereza en la guardia de los golems para reventarles el núcleo.

Por fuera se veía como una chica delicada que ni hablaba, pero en realidad era una asesina con un nivel alucinante.

'Fijo que es por ser del Reino de las Sombras'

pensó Lime mientras la miraba con un poquito de recelo, esperando a que terminaran con los golems de una vez.

Parece que sus deseos llegaron al cielo, porque los golems no duraron casi nada.

Fue al toque.

Si un grupo de aventureros o mercenarios comunes hubiera entrado aquí, se habrían muerto del susto por la defensa de los golems y por el hecho de que no eran uno ni dos, sino cinco. Si se hubieran puesto tercos por no querer irse con las manos vacías, habrían perdido un montón de tiempo para terminar hechos un panqueque. Esa imagen se le vino a la mente a Lime.

Pero Judah e Iris acabaron con los "guardianes" demasiado rápido.

Y eso que el núcleo de maná no estaba a la vista. Tuvieron que tajar bloques de hierro reforzados con magia para romper lo que había adentro. Lime lo vio de cerquita y aun así no podía creerlo.


—Buen trabajo.


les dijo Lime cuando Judah e Iris regresaron tras bajarse a dos golems cada uno. Sin embargo, notó que Judah tenía la cara seria—. Tiene un semblante algo preocupado. ¿Pasó algo?

Mmm.

Ante la pregunta de Lime, Judah puso una cara de compromiso. ¿Cómo iba a explicarle que sentía una especie de bajón porque el laberinto, que en el juego tenía una dificultad para romperse la cabeza, estaba siendo pan comido?


—No, no hay ningún problema.

—¿Entonces...?

—¿Será porque está muy papaya?


Si decía que se sentía un poco decepcionado como el creador que le puso tanto punche a este laberinto, fijo que lo tomaban por loco. Lime se quedó callado un rato, seguro pensando que lo que dijo Judah no tenía ni pies ni cabeza. Arhil, tratando de seguirle la corriente, intervino como quien entiende la jugada.


—... Ah, ya veo. O sea, lo dice porque después de tanto miedo que metían esos grabados en las puertas, que haya sido tan fácil resulta sospechoso, ¿no?


No era exactamente a eso a lo que se refería, pero Judah no la corrigió aunque ella lo interpretara de otra forma.

Echó una mirada a su alrededor.

Ya habían despachado al guardián que cuidaba el último cuarto del segundo piso. En el primero, los monstruos que brotaron del portal activaron por las puras todas las trampas que debían frenar a los intrusos; y en el segundo, los monstruos "Named" que debían estar en cada cuarto ya estaban más muertos que otra cosa, dejando solo a los más debiluchos.

Incluso los cinco golems que solían darles dolor de cabeza a los jugadores con sus ataques de mareo, fueron eliminados sin asco por Iris y Judah. Viendo que todo iba viento en popa, el demonio que hacía de jefe en el tercer piso no debería ser tan tranca.

'Aunque me preocupa Morgan'.

A lo mejor no era una enemiga. Pensándolo bien, ahora que Cain está muerto, esta podría ser la oportunidad perfecta para reclutarla. Si lo miraba por el lado positivo y no se ponía en el peor de los casos, había muchas posibilidades.

¿Acaso no era eso lo que sugería el nuevo mensaje en la puerta del décimo cuarto? Judah sintió que se le quitaba un peso de encima.


—Vamos.


Les avisó a sus compañeros y se dirigió a la salida. Justo cuando iba a caminar hacia la puerta, vio que unas llamas negras empezaron a oscilar bajo los pies de Iris. De un momento a otro, brotaron con una fuerza explosiva. No hubo aviso, ni rastro de maná, nada. Fue puro instinto visual.


—¡Iris!


Gritó su nombre al mismo tiempo que la jalaba del brazo. Quizás fue un gesto innecesario; ella tenía más nivel que él, mejores stats y hasta un Fragmento. Seguro que, aunque el enemigo la atacara a quemarropa, ella lo habría esquivado como si nada. Pero en ese microsegundo no te pones a sacar la cuenta; simplemente vio el peligro y reaccionó por puro reflejo.


—!


Le sujetó la muñeca. Efectivamente, Iris también se había dado cuenta del fuego y su cuerpo ya empezaba a ponerse borroso como la niebla. En el momento en que Judah la agarró, ella volteó a verlo y terminó cayendo directo en sus brazos.



¡Fuuuosh!



Las llamas rojo oscuro ondearon con fuerza, soltando un calor que quemaba.



¡Uuuuuuun!



—¿Están bien?


Así como Judah reaccionó al toque, Lime no se quedó atrás y creó un escudo protector. Una pared de maná se levantó frente a ellos, frenando el calor de esas llamas que parecían serpientes retorciéndose. Por su parte, Judah estaba ileso.


—¿Estás bien?


preguntó Lime, pero Judah le volvió a preguntar a ella.

Iris lo miró desde sus brazos con una expresión de desconcierto, luego se separó, se revisó un poco el cuerpo y asintió. Solo fue el susto. No tenía quemaduras ni heridas. Sacó su libreta.


-Estoy bien. Gracias por ayudarme.


Menos mal no le puso que su ayuda no servía para nada. De hecho, a Judah le preocupaba haberla fregado; capaz ella sola lo esquivaba perfecto y al jalarla casi hace que se queme. Se sentía un poco culpable.

Esquivando el lugar donde brotó el fuego, abrieron la puerta de hierro. Mientras la puerta se deslizaba, Arhil frunció el ceño.


—¿Eh? Un ratito. Siento una energía conocida allá abajo.

—?

—Es poder sagrado... Alguien ha puesto una barrera con magia divina. Y es una bien potente.

-Decía que tenía la bendición del Rey Santo, ¿no? Seguro es esa persona.


Escribió Iris en su libreta. En vez de ponerse a adivinar, decidieron bajar de una vez para ver quién era.

'Fijo que es Morgan'

Al abrir la puerta del todo, aparecieron unas escaleras que bajaban en línea recta, a diferencia de las anteriores que eran en caracol.

Y al final de los peldaños, se veía una cortina de luz dorada.

Como las barreras de poder sagrado solo bloquean a seres impuros como demonios o monstruos, no tuvieron problemas para pasar. Judah estiró la mano, vio que pasaba sin resistencia y entró.


—Esto es...


El tercer piso parecía un salón gigante. Era tan amplio que no sentías ese encierro típico de las cuevas, y el techo estaba altísimo. Pero lo más increíble era que en todo ese espacio había miles de armas clavadas en el suelo: lanzas, espadas, hachas, escudos, flechas... de todo tipo. Eran de un color plateado brillante, como si todas hubieran sido fabricadas con el mismo material, desde el mango hasta la punta.



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