Anillo Roto: Este matrimonio fracasará de todos modos 453
Extras: ILLESTAYA (24)
Inés inclinó la cabeza, y como si dijera 'debe haber sido un comentario inútil', acarició la mano de Kassel y continuó:
—Él también se autolesiona mucho, igual que tú. Por eso me preocupa tanto.
—Yo no soy como ese pequeño Escalante, torpe e inexperto.
—Por eso siempre me preocupas más que él…
—Me corrijo. El inexperto soy yo.
Inés soltó una risa ahogada, como si dijera 'claro que sí', soltó la mano de Kassel. Luego, apoyó el mentón en el reposabrazos, fingiendo seriedad, y continuó:
—¿Qué harás si escoge Las Sandías para su primera asignación? Ya sea por competitividad, por espíritu aventurero o porque quiere autolesionarse…
—Que vaya. No va a morir.
—¿No se dice que la traición es la naturaleza de los de La Mancha? ¿Cómo sabes que no habrá peligro?
—Los castramos por completo. Ser asignado allí ahora es como ir de paseo. Por eso todos se pelean por ir.
—Eso es porque no lo saben. Están tan ocupados usando el cuerpo que ¿crees que se ponen a pensar mucho?
—…...
A Kassel le vino a la mente el trato que recibió una vez y se quedó callado por un momento. Había un dicho entre la tropa que decía que él no usaba la cabeza y que cuando por casualidad lo hacía, se enfermaba…
—De hecho, ya le hablé al Almirante Noriega. Le dije que no espero ningún trato de favor para el hermano de mi marido…
—Acabas de decirme que presione a El Redekia, pidiendo tratos de favor y tiempo libre.
—Eso es solo para que tenga un día libre para escribirle una carta a Miguel o algo así de vez en cuando. De forma extraoficial. De todos modos, le dije que no esperaría ningún favor. Siempre y cuando Miguel sea asignado a Calstera.
—… ¿Y el Almirante?
Fue una pregunta ambigua. Inés, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta, continuó con una expresión brillante:
—Dijo que, como no es nada difícil, por supuesto que lo haría.
—…....
—Y justo a tiempo, Mayor Lorenzo, que vive dos casas más abajo de nuestra residencia, podrá conseguir la casa espaciosa debajo de la colina Logorno. Teniente Coronel Salas se retira pronto y se va a su pueblo natal, ¿verdad?
Kassel miró a su esposa con una mirada sospechosa mientras ella exponía las noticias de Calstera que él desconocía, como una chismosa del barrio. En esa mirada, por supuesto, había un atisbo de mal presentimiento.
—He solicitado que ese lugar sea asignado a Miguel.
—…....
—Vivirá cerca de tu hermano. ¿No es genial?
—…....
—¿No te parece increíble cómo las cosas se dan justo a tiempo?
Dado que Inés había fusionado esas dos casas en una, significaba que viviría justo en la casa de abajo.
「Para Miguel Escalante de Espoza.
Miguel. Aunque El Redekia sea miserable, si no te estás muriendo, al menos envíale una carta de saludo a Madre de vez en cuando.
Inés me regaña porque Madre tiene pesadillas todos los días por tu culpa.
Arréglatelas. Con tacto.
Kassel Escalante de Espoza」
—¿Eso es todo?
—Tiene todo lo que necesita.
—Escríbela de nuevo.
—Ah, Inés. Escribir una carta de más de tres líneas es una tortura. Si son más de cinco líneas, incluyendo el destinatario y el remitente…
—…....
Para Inés, que tenía cientos de cartas escritas por él en su caja fuerte personal, era una respuesta de lo más extraña. Sin embargo, Kassel tenía un rostro fresco y digno, como si todas las cartas detalladas que le había enviado a su esposa fueran cosas de una vida pasada.
Viéndolo bien, siempre se había limitado a informar brevemente a su madre y a su prometida de su supervivencia, y ni siquiera sus cartas, tan concisas, eran recibidas por su padre o su hermano a menudo.
La carta más larga que Juan había recibido de su hijo mayor era:
「La situación en Elo Flores es deplorable, pero yo estoy bien, a diferencia de los idiotas despistados. Miente apropiadamente sobre el estado de la guerra a Madre」
Con eso estaba todo dicho. Era una carta de dos líneas, una de ellas se trataba de la preocupación por su madre.
Aun así, aunque no lo dijera, Juan guardaba esa carta de su hijo mayor como un tesoro. Mantenía el secreto porque a Kassel le daba mucha vergüenza.
—Además, tu hermano debe estar recibiendo muchas expectativas en la academia militar, siendo el 'héroe de Las Sandías'. ¿Cuánta presión no sentirá? Si le llega una carta tuya, que apenas le escribes, todos se reunirán para leerla.
—Está en un punto en que se autolesiona de tan bueno que es. ¿De qué te preocupas?
—Esa autolesión es el problema, te digo. Has educado mal a tu hermano…
Kassel, que inconscientemente murmuró que en ese campo ni siquiera Luciano Valeztena parecía haber educado bien a su propio hermano, fue golpeado de inmediato en el dorso de la mano con el mango de la pluma. ‘Si me golpea con una pluma…’ Justo cuando pensaba que, como lo amaba, era blanda, fue golpeado de nuevo con la parte más pesada.
Eso fue porque Inés se dio cuenta de su error y lo corrigió inmediatamente. Pero justo después de golpearlo, su mano se sobresaltó, tiró la pluma y acarició su dorso, como si creyera que le había dolido mucho, por lo que no le dolió en absoluto.
Preocuparse por algo tan trivial. De verdad que Inés Escalante era demasiado blanda con él.
Kassel sonrió complacido de que ella se preocupara por él, e Inés le dio una palmada suave en el hombro, como para que volviera en sí. En respuesta, Kassel asintió sin más.
—Tienes razón. Pero aparte de eso, la educación de Luciano Valeztena fue excelente. Tú eres la perfección en persona.
—Crecimos por separado, como hierbas silvestres. Somos de Pérez, por eso nuestra naturaleza es tan dura, pero Luciano no hizo nada malo conmigo…
—De acuerdo, de acuerdo. Tu hermano es inocente. Así que deja de pegarme. ¿Sí? Tu mano se lastimará…
No lo decía por decir, era un hecho. Kassel se preocupaba más por ese punto cuando Inés lo golpeaba sin usar una herramienta.
Antes, ella lo atacaba con tanta malicia que lo lastimaba, incluso si era a propósito, pero ahora no había ni rastro de malicia. Si ella lo golpeaba así, a él solo le hacía cosquillas y a Inés le dolía, era una desventaja solo para Inés.
—Como has educado mal a tu hermano, esfuérzate más.
—Es una nota de disculpa que ni mi padre escribiría.
—Rápido.
「Para Miguel Escalante de Espoza.
Por cierto, no sé si estás comiendo bien. Tú solo trabajas duro sin comer una mierda, morirás de hambre」
—Grosería.
—Ah. Se me escapó.
—Escríbelo de nuevo, con decoro.
Ella quería que lo reescribiera, pero él solo tachó esa parte.
—¿Por qué te da pereza reescribirlo, si apenas habías escrito nada…?
「Madre está muy preocupada por si te saltas comidas y llegas al punto de morirte de hambre. La juventud y la fuerza son pasajeras, no seas arrogante y recuerda que debe haber algo para escupir si vas a comer」
—¿Escupir?
—Si quieres guiar a un caballo, tienes que alimentarlo. ¿No es decoroso?
—Ah… Esto parece más bien escupir saliva, es mejor que lo cambies.
Tachó de nuevo la frase.
「Si quieres guiar a un caballo, debes alimentarlo. Un dueño estúpido que espera que el caballo siga corriendo sin alimentarlo, sí, hablo de ti. No hay otro igual en el mundo. Si vas a usar el cuerpo, tienes que alimentarlo」
—¿Tu hermano es un burro?
—Ah.
「Para que un humano use su cuerpo, debe combinar la ingesta de alimentos con un sueño adecuado. De lo contrario, morirá. Espero que nunca olvides esta sencilla verdad」
Dijo que la gente muere si no come ni duerme, de forma muy elaborada. Inés chasqueó la lengua con pesar.
「Y si te avergüenza que tu padre y tu madre te vean como a un niño de diez años, o que tu cuñada te abrace como a un polluelo herido, siendo tú tan grande y monstruoso, entonces cuídate. Haz un 6 o un 7 cuando los demás hacen un 5. Nada es más vergonzoso que caer de bruces por andar solo, diciendo que harás un 10 porque eres diferente a los demás」
—Yo hago un 100 cuando los demás hacen un 5…
—Solo hago lo que puedo. Inés. Nunca hago tonterías ni imprudencias como ese tonto.
—Tan prudente que hiciste que tu esposa, embarazada de dos de tus hijos, recibiera una notificación de tu muerte.
—…....
—Si no hubieras sido prudente, ya estarías bajo tierra.
「… Y otra cosa. ¿Qué tiene de tan difícil y molesto escribir unas líneas a Mendoza para que te des aires como si fueras el único que está en El Redekia? Mocoso patético. Arréglatelas.
Si esta vez no quieres casarte con esa desvergonzada que está a cargo de tía, escríbele una carta a Madre ahora mismo. Escríbele también a Inés. Escríbele a Padre. A mí no me hace falta.
No tienes que responderme nunca.
Kassel Escalante de Espoza.」
—Solo estás desahogando tu frustración con tu hermano porque te sientes aludido.
Inés le arrebató la pluma y escribió en letra pequeña e inclinada delante del nombre de Kassel:
「Quien siempre te ama y se preocupa por ti」
Kassel le quitó la pluma de nuevo y añadió:
「El esposo de Inés Escalante, quien siempre te ama y se preocupa por ti, Kassel Escalante de Espoza」
—Es largo. Es tan largo que parece patético…
—Con que evite la palabra amor, es suficiente.
—Cuando sí amas a Miguel.
—…....
—Bien. Con esto, Miguel se sorprenderá.
Inés dobló el papel pulcramente, como si no esperara nada más. La mirada de Kassel se dirigió instintivamente a la forma retorcida de los dedos de ella, y luego cambió naturalmente de mirada hacia su esposa, que levantó la cabeza con un rostro inocente. Tenía una expresión de pura satisfacción al pensar que a Miguel, en el fondo, le gustaría.
Kassel se rió con un golpe seco, como si se hubiera quedado sin fuerzas.
—… ¿No es tu hermano, y te hace feliz algo tan simple como esto?
—Todo lo que es tuyo es mío, así que tu hermano también es mío. Es mi hermano.
A duras penas se contuvo de agarrar fuertamente la mano de su esposa. Si lo hacía, ella se daría cuenta de lo que él había estado mirando.
—Enviemos también esta [carta] tan corta. Así parecerá que ha recibido dos cartas tuyas.
—De acuerdo.
—Entonces Miguel quedará bien parado. También será una garantía de que Kassel Escalante se interesa por él y lo vigila en El Redekia, por lo que los instructores y los cadetes…
—Me da igual. Esas cosas.
Así que, en lugar de su mano, la abrazó fuertemente por completo. Inés, sin entender por qué, se quedó abrazada a él con los ojos muy abiertos, y tan pronto como fue liberada, salió de la habitación emocionada, diciendo que le enseñaría todo a Isabella. Aunque probablemente se daría cuenta en el pasillo de que Isabella no estaba y regresaría. Ella solía olvidar cosas triviales de forma tan inocente desde el parto.
La razón por la que él no se lo dijo, a pesar de saberlo, fue:
「Inés te ha conseguido una prisión, digo, una residencia en Calstera después de tu nombramiento. Actúa con discreción」
Inés, que decía que su hermano era su hermano, era deslumbrante, pero él no tenía la afición de seguir pinchándose los ojos al tener un dolor de cabeza tan cerca.
Parecía que su concepto de hermano era diferente al nuestro… Él selló la carta corta rápidamente y se la metió en el bolsillo.
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