INTENTA ROGAR 180
Volumen IX - EPÍLOGO
Cantidad Caracteres: 20426
Siendo padres, es natural que pasen por ciertos ritos de iniciación a medida que los hijos crecen. Las preguntas difíciles e ineludibles eran precisamente uno de esos ritos.
¿Por qué muere la gente? ¿Mamá y papá también morirán? ¿Cuando mueres te conviertes en fantasma?
¿Cómo nacen los bebés? Pero, ¿por qué Santa Claus le dio un gato a Ellie en Navidad, en lugar del hermanito que pedía? ¿Es Santa Claus real?
Era un día cualquiera, defendiendo la paz del hogar al derrotar con éxito las preguntas que surgían sin previo aviso. Finalmente, llegó el momento que tanto había rogado que no llegara.
—¿Cómo se casaron mami y papi?
De la boca de la niña salió esa pregunta que, para otros padres no sería difícil, pero para los padres de Ellie era la más incómoda.
—¿Nuestra hija quiere saber eso?
—Papá te lo contará.
—Soy muy tímido, no soy bueno para estas historias. Cuéntaselo tú.
—¡Yo también soy tímida!
Grace se colgó del brazo del padre de la niña y le suplicó. Si fuera por su carácter, no le daría una respuesta, sino que le estrangularía el cuello.
'¡Díselo tú, bastardo!'
Simulando cambiar de postura, pateó el pie del hombre sentado a su lado por debajo de la mesa. Solo entonces él comenzó a recitar la respuesta que ya había preparado.
—Mamá y papá se conocieron en unas vacaciones cuando eran pequeños, se separaron, y se volvieron a encontrar de mayores para casarse. Fue nuestro primer amor. ¿Quieres saber también por qué nos casamos?
—No, eso no me interesa.
'¿Entonces las preguntas incómodas terminan aquí?'
Grace, como si celebrara haber superado otra vez un obstáculo, vació su copa de vino. Era un brindis un poco prematuro.
—Pero mami y papi se querían muchísimooooo y por eso nació Ellie, ¿verdad?
—Así es.
—¿Entonces ahora también se quieren muchísimooooo?
—Por supuesto.
El hombre tomó la mano de Grace y la llenó de besos ruidosos en el dorso. Grace, lejos de apartarlo, lo miró profundamente con ojos llenos de amor y sonrió.
La niña jamás imaginaría que los amantes que se adoraban hasta el punto de no poder vivir el uno sin el otro, alguna vez habían intentado matarse mutuamente. Frente a la niña, ambos fingían amarse de una manera tan intensa que no soportaban separarse ni un instante.
Sin embargo, en el momento en que salían del campo de visión de la niña, giraban la cabeza y se soltaban las manos. Claro, era Grace quien lo hacía.
—Si se quieren muchísimooooo, ¿por qué no nace el hermanito de Ellie?
—…...
—…....
Solo entonces se dieron cuenta. Había una pregunta aún más incómoda que rompería la paz del hogar.
La niña había estado pidiendo un hermanito como regalo desde la Navidad pasada. Naturalmente, su deseo no se había cumplido y la niña había empezado a desconfiar de Papá Noel, echándole la culpa a quien no era, pero sus padres no corrigieron su creencia equivocada.
—Hazme un hermanito para Ellie.
Habían creído que se habían librado de la acusación contra Santa Claus, pero ¿sería que la niña había oído por algún lado que los hermanos no los hacía Santa Claus, sino los padres? Ahora se lo exigía a sus padres.
—¿Por qué quieres un hermanito?
Mientras Grace se quedaba sin palabras, aturdida, el hombre le preguntó a la niña con calma.
—Si tengo un hermanito, podemos jugar juntos y….....
—¿Estás segura de que no van a pelear si juegan juntos? ¿Estás segura de que no llorarás si tu hermanito juega con tus juguetes favoritos?
—…Pero si tengo un hermanito, Ellie también le hará trencitas…....
—¿Y si es niño?
—….....No quiero.
El hombre refutó de forma tan exhaustiva que parecía excesivo, hasta que logró que la niña dijera por sí misma que no quería un hermanito.
—Uhm… A mamá le gusta tener un hermano mayor, la verdad.
Grace, sin darse cuenta, se puso del lado de la niña. No era solo por la pena que le daba ver a su hija desanimada. Últimamente había estado pensando que podría ser bueno para la niña tener hermanos en quienes apoyarse.
—Eso es desde el punto de vista del hermano menor.
'¿Será? ¿Será que Joe también pensará que no hay nada bueno en tener una hermana menor?'
Como Joe se había involucrado con ese lunático por su culpa, era muy posible que así fuera.
—Ellie, papá también tiene una hermana menor. ¿Lo sabes? Escucha bien a alguien con experiencia. No hay nada bueno en tener un hermano menor.
Después de eso, el hombre siguió enumerando las desventajas de tener un hermano menor, intentando cambiar la opinión de la niña. Sonaba bastante desesperado.
'¿Hasta ese punto? ¿De verdad no quiere un segundo hijo?'
Grace sospechaba que la insistencia de Ellie en querer un hermanito últimamente era el resultado de que ese hombre la había incitado en secreto. Un truco para acostarse con ella y, de alguna manera, convertirse en "un matrimonio de verdad".
'¿No era un truco?'
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El impacto seguía al impacto. Incluso si no lo había provocado ella, le costaba creer que ese hombre se negara rotundamente a la oportunidad de intimar con Grace.
'Pero no es que no le exite…'
Recordó lo que había sucedido hacía poco. A altas horas de la noche, Grace estaba sentada cómodamente en el sofá, escuchando la radio y disfrutando de una copa de vino. Sin darse cuenta, se encontró mirando fijamente al hombre que leía el periódico vespertino en el otro extremo del largo sofá.
El hombre parecía no sentir su mirada, no le prestó atención a Grace, solo al periódico. De repente, sin embargo, con los ojos todavía fijos en el periódico, preguntó:
—¿Soy guapo?
—Sí.
Solo entonces el hombre miró a Grace, con una expresión de incredulidad. No solo él era capaz de tomarla por sorpresa con palabras asombrosas. De todos modos, era cierto que en ese momento había estado pensando que era guapo.
'Ahora, ¿qué descarada respuesta dará ese hombre?'
Esperaba algo, pero él dejó el periódico y se levantó, dirigiéndose hacia la salida de la sala.
—¿Por qué?
—Se me paró.
Informó de su estado, que no era en absoluto indiferente, con una total indiferencia. Y luego, simplemente se fue. Sin ningún intento de seducir a Grace.
'¿Lo va a resolver solo? ¿Me va a dejar aquí?'
Un hombre que se iba a masturbar dejándola a ella a un lado. Su sentimiento había sido indescriptiblemente extraño. Y esa misma sensación extraña la invadió ahora, al ver al hombre que rechazaba la oportunidad de intimar con ella.
'¿Está esperando hasta que yo dé el primer paso?'
Esa noche, después de acostar a Ellie y antes de ir cada uno a su habitación, Grace lo llamó.
—Ey.
Ya no podía llamarlo Winston como antes, así que hacía tiempo que solo lo llamaba "Ey" o "Tú". Al principio, el hombre se quejaba diciendo que también tenía un nombre, pero ahora, como si se hubiera rendido, se giraba incluso si lo llamaban como a un completo extraño. Grace se humedeció los labios secos una vez y preguntó con un suspiro:
—¿De verdad no quieres otro hijo?
Los ojos del hombre se entrecerraron. La miró fijamente como preguntándose con qué absurda intención preguntaba algo así, luego, girando la cabeza con decisión hacia la puerta de su habitación, respondió:
—No.
'Entonces, ¿todo lo que le dijo a Ellie hoy era verdad?'
—Pues yo sí.
La mano que abría la puerta se detuvo. El hombre se giró para mirar a Grace. Su entrecejo se frunció profundamente. Era comprensible que la confesión de Grace de querer tener un hijo con él fuera desconcertante.
—Las relaciones entre hermanos no siempre son malas, ¿verdad? Lo importante es cómo se comportan los padres. ¿No crees que podríamos criar a dos hijos en paz y armonía?
—¿Padres que no se llevan bien entre sí? ¡Claro que sí!
—¿Qué tiene de malo? Yo creo que nos llevamos bastante bien.
No se peleaban a puñetazos ni se apuntaban con pistolas para matarse. Para Grace, su relación era bastante pacífica y cómoda.
El hombre la miró con ojos atónitos y luego suspiró, murmurando:
—No quería decirlo porque sería cavar mi propia tumba, pero al final me obligas a hacerlo.
—Dime.
—¿Ya lo has olvidado?
—¿Qué?
—Me refiero a todo el sufrimiento que pasaste cuando tuviste a Ellie ¿De verdad quieres volver a pasar por eso?
—Ah, las náuseas matutinas…....
—Yo me niego.
'¿Me está rechazando porque tiene miedo de que me ponga flaca de nuevo por las náuseas?'
Ahora era el turno de Grace de mirarlo atónita.
'¿Se habrá vuelto humano ese lunático? ¿Ahora me ama de forma normal?'
Durante todo el tiempo que vivieron juntos, él se había comportado como una persona, como si amara. La única duda era si era real o una actuación.
'¿Será esto también un truco?'
Un truco para ganarse su corazón sacrificando su cuerpo. Ese tipo de trucos ya se pueden desenmascarar fácilmente.
Slip.
Revelándose a sí misma.
La bata que llevaba Grace se deslizó por sus brazos hasta desprenderse por completo y caer al suelo del pasillo. Lo único que llevaba puesto era un camisón de seda.
La tela fina se ceñía a su piel, revelando descaradamente desde la redondez de sus senos y la forma puntiaguda de sus pezones, hasta su ombligo cóncavo y el pubis, que se abultaba generosamente debajo. Era prácticamente como estar desnuda, pero vestida de una manera que la hacía aún más provocativa.
—¿Esto también lo rechazas?
Como era de esperar de un erotómano que enloquecía por el cuerpo de Grace, él no se hizo el recatado y la examinó con avidez, con ojos que mostraban un deseo voraz por la semidesnudez frente a él. Cuando sus ojos se detuvieron en la punta de sus senos, incluso se humedeció el labio inferior con la lengua, revelando descaradamente su deseo de morder. Luego, como si ya no pudiera contenerse, suspiró y extendió la mano.
'Sí, sabía que si me desnudaba, sacaría su verdadera naturaleza y se abalanzaría sobre mí'
Sin embargo, la mano que extendió no agarró a Grace, sino la bata que ella había dejado caer. El hombre se la ofreció como si le dijera que se la pusiera de nuevo, y sonrió curvando los ojos.
—Te agradezco que hayas contribuido a mi placentero momento de esta noche, pero preferiría terminar en mi mano que dentro de ti.
En ese instante, Grace, sin quererlo, se indignó.
—Está bien. Entonces, tú no quieres un hijo y yo sí, así que no tiene por qué ser tuyo.
Le anunció que se acostaría con otro hombre y agarró la bata que él le ofrecía, pero él no se la entregó. Su expresión, que se había vuelto feroz, le dijo que estaba a punto de volverse loco de celos.
Ese hombre tenía otra naturaleza además de la de ser un erotómano: la encarnación de los celos. Era un hombre que no soportaría que Grace le entregara su corazón a otro hombre más que a él. Desde que empezaron a vivir juntos, siempre se había mostrado relajado, pero la frecuencia de su sonrisa relajada disminuyó a partir de que Grace consiguió un trabajo y amplió su mundo, un mundo al que él no pertenecía.
Cuando Grace fue sola a la fiesta de Año Nuevo de la empresa, a la que iban las parejas, y se relacionó con otro empleado que también había ido solo, se quedó mudo por un tiempo.
El dios de los celos, que apareció al mencionar a otro hombre, abrió bruscamente la puerta de su dormitorio y masculló entre dientes una sola palabra:
—Entra.
'¿Solo así se desabrocharía ese cinturón tan caro?'
Había intentado desenmascarar su truco de intentar ganarse su corazón sacrificando su cuerpo, pero inesperadamente había confirmado que ese hombre se conmovía más por el corazón que por el cuerpo, y de alguna manera se sintió extraña.
Aunque empezó a dudar si esto era lo correcto, su decisión de tener un segundo hijo ya estaba firmemente tomada. Grace entró sin dudarlo en el dormitorio del hombre.
Boom.
La puerta se cerró a sus espaldas.
Bump-bump.
Su corazón empezó a latir al ritmo de los pasos del hombre que se acercaba a ella.
Antes, cuando ese hombre se acercaba para intimar con ella, no se sentía así. Aunque le molestara, no sentía miedo. Así que no había razón para que su corazón latiera de miedo ahora, cuando ni siquiera entonces lo había sentido.
El cuerpo del hombre se acercó a Grace, que estaba de pie incómodamente en el centro de la habitación. A pesar de la estación fría, su cuerpo se calentó en cuanto se tocaron.
Una gran mano le rodeó la cintura. A diferencia de lo habitual, la agarró con fuerza y la hizo girar. En cuanto se dio la vuelta, sus ojos se encontraron. El hombre la miró con ojos misteriosos, que mezclaban frialdad y pasión, y susurró, casi rozando sus labios:
—¿Estás lista?
¿Se refería a si estaba preparada para sufrir las náuseas del embarazo, o si podría manejar una relación que podría cambiar a partir de esta noche? De cualquier manera, le daba igual. Grace solo sentía curiosidad por saber cómo este hombre iniciaría su "primera relación", la única que ambos reconocerían.
Apenas Grace asintió con la cabeza, los labios que estaban a punto de unirse se tocaron.
'Ay, un beso…'
Giró bruscamente la cabeza y él, en lugar de besarle los labios, le rozó la oreja y preguntó:
—¿No deberíamos hacer el segundo hijo con amor?
—Entonces contigo nunca lo haremos.
Solo entonces, su descarada boca se cerró.
—Deja de decir sandeces sobre el amor, que te vacían la conciencia, solo mueve la cadera.
Un suspiro de desaprobación le rozó la oreja.
—Como ordene, señora.
La cama estaba a solo un paso, pero el hombre, insistente, la alzó como a una princesa y la acostó. Se preguntó si ese era el verdadero gusto de este hombre o si simplemente estaba actuando como un amante común.
¿Insinuarse desde las piernas de Grace sin siquiera quitarle el camisón?
Quizás no estaba actuando en absoluto como un amante común.
—Solo si está mojado lo meteré y lo moveré.
El hombre bajó la cabeza. Grace no se negó a que él le besara la entrepierna.
Chup, tsuup.
—Mmm, ah, uff, ahh…....
Cuanto más explícito se volvía el sonido de los lametones desde abajo, más se elevaban los gemidos de Grace. La sensación de los preliminares, después de años, era más de lo que recordaba. El placer, que le hacía temblar el interior de los muslos, de repente le dio miedo. Grace agarró la cabeza rubia entre sus piernas, pero no lo apartó.
—¡Ahh!
¿Acaso su cuerpo estaba hambriento, a pesar de estar satisfecha con la vida de equilibrio y paz que tenía ahora? Se fue increíblemente rápido, sorprendiéndose a sí misma, y se mojó con una rapidez lamentable.
Creak, creak.
Si el simple preámbulo era así, ¿cómo sería la penetración? Se fue y se fue sin parar, y después de que el hombre entró en ella, sus recuerdos eran tan confusos que apenas podía recordar.
'Este erotómano, esto sí que lo hace bien'
Con sus caderas aún hábiles y su resistencia de bestia salvaje, si seguía estimulando sus zonas erógenas, era imposible no llegar.
—Haa…...
Después de que Grace alcanzara el clímax una vez más, el hombre detuvo el movimiento de sus caderas, dándole un respiro. Mientras tanto, él también recuperó el aliento y enderezó la parte superior de su cuerpo, que había estado acurrucada sobre Grace mientras movía sus caderas. Su pecho y abdomen sudorosos quedaron expuestos ante los ojos de Grace. Aunque ya no era militar, no había dejado de hacer ejercicio y entrenar, por lo que tenía más músculos que antes.
Con aire de pesar, él seguía moviendo ligeramente las caderas, frotando su miembro contra la carne íntima de Grace. Un suspiro de admiración, como si le gustara, escapó entre los labios resecos del hombre. Con cuánto placer lo estaba disfrutando, ¿con qué descaro lo había rechazado hace un momento?
Sus miradas se cruzaron con las del hombre, que se había pasado una mano por el cabello, que se le había pegado a la frente por el sudor que ni la pomada podía contener. Se veía que sus ojos estaban emborrachados y desenfocados por el placentero éxtasis, pero aun así preguntó:
—¿Te gustó?
Cuando Grace asintió sinceramente, una tierna sonrisa se dibujó en la boca del hombre. Él bajó la cabeza.
'Otra vez buscando un beso sorpresa, sin conciencia'
Grace, que aún no estaba tan aturdida como para recibirlo pasivamente, giró rápidamente la cabeza y los labios, presionando su mejilla, se retiraron.
Creak, creak.
—Ah, ah, ahhh…....
El movimiento de sus caderas comenzó de nuevo. Esta vez, él la observó fijamente con los ojos claros todo el tiempo. Parecía estar concentrado en cómo reaccionaba Grace a sus movimientos, más que en su propio placer.
Si ella se quedaba en silencio, él se mordía el labio inferior con fuerza. Pero si empezaba a enloquecer de placer, las comisuras de sus labios se elevaban tan alto como los gemidos de Grace.
—Ah, mmm, ahí, mmm, más fuerte, uff…....
Ese hombre tan perspicaz no podía ignorar que la mujer debajo de él solo buscaba su propio placer…....
—Hermosa.
Sin embargo, el hombre que intentaba hacer el amor solo de repente le dio lástima. ¿Lástima? ¡Pero si en momentos como este, con una diferencia tan marcada en la temperatura de cada uno, Grace encontraba una fuente inagotable de placer!
—Véngate a mi lado. Sin darme nunca tu corazón.
—¿Cómo sería eso una venganza?
—Yo creo que si pudiera ganar tu corazón, incluso arriesgaría mi vida.
Alguna vez, mientras intentaba convencer a Grace de que vivieran como los padres de Ellie, le había dicho esto, como si fuera sincero, durante un tiempo se esforzó por ganarse su corazón, solo para frustrarse una y otra vez. Cada vez que eso sucedía, Grace sentía una catarsis vulgar al ver al hombre que lo tenía todo sufrir por no poder tenerla a ella.
Pero, ¿por qué ahora sentía lástima por ese hombre que lo tenía todo?
—Bésame, hngh…...
Arrastrada por la emoción del momento, permitió el beso, que había sido su última línea de defensa. Si el hombre hubiera vuelto a ser arrogante después de esto, Grace sin duda se habría arrepentido.
Chiii, chiii, chup, slurp.
—Ah, uff, ah, ah, ah, ahh, me vuelvo locaaaa…...
—Haa, mmm.
Sin embargo, él solo había soltado las riendas de la razón que había sostenido firmemente hasta entonces. ¿Habría alguna forma de resistir cuando una bestia lo acorralaba con todas sus fuerzas? El clímax fue tan abrumador que superó todo lo que había sentido antes, dejándola sin poder ni siquiera gritar, y en ese momento, el hombre también fue arrastrado por la fuerza de ella que lo consumía, alcanzando un éxtasis deslumbrante.
El beso, tan largo como el clímax, terminó y sus cuerpos se separaron. El hombre vio el líquido que brotaba de la vagina palpitante de Grace y, atípico en él, sus ojos mostraron una expresión de incomodidad.
—Quizás debimos hacerlo en tu cama.
Lo dijo porque si caminaban de aquí allá, el semen se le saldría todo. Eso significaba que él pensaba que Grace volvería a su propia cama.
—¿Te divertiste y ahora quieres que me vaya?
—Solo te estoy tratando como un caballero.
No, Leon en realidad solo se estaba protegiendo a sí mismo.
Había dicho que le bastaba con la oportunidad de suplicar, pero él, desprovisto de conciencia, no sabía cómo renunciar a sus deseos. Esperaba que algún día Grace lo reconociera como su esposo, aunque no fuera su amante.
Si no hay expectativas, no hay frustraciones. Después de innumerables esperanzas y decepciones durante varios años, ahora se había acostumbrado a no esperar nada desde el principio. Aunque el beso había sido electrizante, lo más sensato y seguro era creer que había sido un error de Grace, arrastrada por la atmósfera y el placer de esa noche, que probablemente no volvería a ocurrir.
—…También es una oportunidad para enmendar mis errores, a mí también me gustaría que fuera tu hijo…....
Prometió cumplir con sus deberes como esposo y padre, sin engreírse ni ser arrogante por lo de esta noche, como siempre, pero Grace cometió la cruel acción de darle una expectativa vana.
—Leon.
Lo había llamado por su nombre.
—¿Por qué? No puedo llamarte "Ey" en la fiesta de la empresa, ¿verdad?
—… ¿Fiesta?
—El próximo mes hay una fiesta de aniversario de la fundación y es con pareja.
'Aunque me frustre, esperaré'
Su ambición desvergonzada desplegó sus alas, que habían estado encogidas.
—No hay más remedio. Por mi amada esposa, el deber de un esposo será el de mezclarse gustosamente con personas insignificantes que no están a su altura.
En lugar de recibir un agradecimiento, lo que obtuvo fue una aceptación arrogante, pero Grace, lejos de retirar la propuesta, sintió alivio y hasta euforia.
—Sí, este es Leon Winston.
<Intenta Rogar Extra 3: Secuestra a mi hija> Fin
Asure: Hoy jueves 20/06/25 Lo prometido es deuda .... Volumen IX terminado, novela finalizada :v ... gracias lectores en general por su apoyo y ayuda, disfruten. Pasen buen jueves.
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