INTENTA ROGAR 178
Volumen IX - El secreto de la Familia Everheart (1)
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Grace finalmente pisó el Nuevo Continente, una tierra que, aunque similar a su paÃs de origen, era a la vez muy diferente. Sin tiempo para adaptarse, lo primero que hizo fue verificar la información que Campbell le habÃa proporcionado.
Se dirigió a la dirección donde vivÃa la niña. La casa de sus padres adoptivos resultó ser un lujoso apartamento en el trigésimo piso de un rascacielos. Si bien la buena seguridad era una bendición para la niña, para Grace significaba una desventaja al no poder observarla desde el exterior.
El nombre en el buzón de la unidad coincidÃa con los nombres de los padres adoptivos que Campbell le habÃa dado: John y Gloria Everheart. Grace solo conocÃa sus nombres, no sus rostros. Aun asÃ, se apostó cerca de la entrada del edificio, observando a quienes entraban y salÃan. Aunque no la habÃa visto en tres estaciones, tenÃa la esperanza de reconocer el rostro de su hija.
'¡Mi pequeña!'
Los ojos de Grace no la traicionaron. La bebé sentada en el cochecito, empujado por un grupo de hombres y mujeres, apenas mostraba su perfil, pero sus rasgos faciales eran idénticos a los del padre, confirmando que era su hija.
Cada mañana, a las 10 en punto, mujeres que parecÃan niñeras salÃan del edificio rodeadas de guardaespaldas, empujando el cochecito con la niña. Su destino era el parque al otro lado de la calle.
—¡Joven señorita! ¡No puede correr!
—¡No quierooo!
Y asÃ, finalmente, Grace pudo ver a su hija, no solo dando sus primeros pasos, sino incluso corriendo, aunque fuera desde la distancia.
La risa de la niña, llena de alegrÃa, llegó nÃtidamente a los oÃdos de su madre, que la observaba a varias decenas de pasos de distancia. La hija parecÃa tan sana y feliz, pero las lágrimas de Grace no cesaban.
—¡Ay!
—¡Oh, cielos!
—¡Snif!
—Te dije que no corrieras.
La necesidad de correr y abrazar a la niña con fuerza si se caÃa se hacÃa cada vez más fuerte. ¿SerÃa un castigo por las duras palabras que le dijo a la pequeña cuando dio sus primeros pasos, el hecho de tener que limitarse a observarla con tristeza desde la distancia?
Grace observó a su hija asà durante diez dÃas más. Y entonces, comenzó a notar algo extraño.
'¿Por qué no veo a los padres adoptivos?'
Nunca los habÃa visto con la niña. Al principio pensó que quizás estaban ocupados durante la semana, pero incluso los fines de semana, solo las niñeras jugaban con ella afuera.
'¿A qué se dedican? Necesito averiguar más sobre esos padres adoptivos'
Infiltrarse en oficinas gubernamentales no era muy difÃcil para una exdelincuente, ni en su paÃs ni aquÃ. Grace encontró y verificó los registros de la pareja Everheart en el ayuntamiento.
La profesión del hombre era inversor inmobiliario. La mujer estaba desempleada. Ninguno de los dos parecÃa estar demasiado ocupado como para no poder salir con la niña.
Mientras investigaba los bienes de la pareja, sus relaciones familiares y demás, Grace se topó con la información más crucial, se quedó sin palabras:
[Hijos: Elizabeth Everheart]
La pareja Everheart no tenÃa hijos biológicos ni otros hijos adoptados. Por lo tanto, 'Elizabeth Everheart' no podÃa ser otra que la hija de Grace.
'......¿Elizabeth?'
¡Ese es el nombre de la madre de Winston!
Era un nombre que, si aquel hombre lo supiera, lo harÃa salir del infierno agarrando sus tenazas. Que a la hija que tanto amaba le pusieran el nombre de la mujer que tanto odiaba... DeberÃa resultarle satisfactorio, pero le dejaba un sabor amargo en la boca. AsÃ, una vez más, se enfrentaba a la prueba de que aquel hombre no fingÃa estar muerto, sino que realmente habÃa fallecido.
De todos modos, después de investigar un poco más a los padres adoptivos de su hija, se sintió aún más inquieta.
'¿No les interesa la niña? Si es asÃ, ¿por qué la adoptaron? No puedo soportarlo. Necesito saber cómo tratan a la pequeña'
—Hola.
Grace rompió su promesa de solo observar desde lejos. De todos modos, creÃa que Campbell nunca la habÃa confiado realmente.
—Llamo por el anuncio de que buscan una niñera interna. Mi nombre es Anna Snyder y tengo experiencia como niñera......
Que la familia Everheart estuviera buscando una niñera en ese momento no era una coincidencia. Era una contingencia creada por Grace.
Se habÃa acercado a una de las niñeras de la niña, se habÃa hecho amiga de ella y luego le habÃa conseguido un trabajo mejor. La ayuda de su tÃa Florence fue crucial en esto.
—Aquà tiene la carta de recomendación que solicitó.
La carta de recomendación que Grace presentó a la señora Foster, la encargada de las niñeras, durante la entrevista, también figuraba a nombre de la tÃa Florence como redactora.
'Por favor, que me contraten'
Ya fuera por su anhelo o porque su currÃculum falso era convincente, unos dÃas después recibió la noticia de que habÃa pasado la selección de los Everheart.
—Entonces, ¿aún quedan más pruebas?
[No solo deben gustarles al señor y la señora Everheart, sino también a la joven señorita, ¿verdad?]
—Ah… ya veo.
[Déjeme decirle de antemano que la joven señorita es la más exigente. Si no se gana su corazón durante los tres primeros dÃas del perÃodo de prueba, será eliminada]
¿Comprarse el corazón de esa niña?
La confianza que habÃa sentido al falsificar todos los documentos y presentarse a la entrevista se esfumó de inmediato. Si tuviera conciencia, no deberÃa desear que la niña la quisiera. Pedirle que no la odiara también era igual de descarado. Empezaba a sentirse como una hipócrita por haber abandonado el corazón de la niña y ahora intentar comprárselo de nuevo.
De repente, un pensamiento la asaltó: '¿Y si la niña reconoce a la hipócrita en mÃ? ¿Y si mi hija me recuerda?'. La visión se le nubló ante la imaginación que nunca se habÃa atrevido a tener.
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A la mañana siguiente, Grace puso un pie en el apartamento de la pareja Everheart.
—Póngase esto.
Señora Foster la condujo directamente a la sala de empleados y le entregó el uniforme de trabajo. Al ponerse el vestido de criada después de tanto tiempo, revivió el recuerdo de cuando se infiltró en la mansión de aquel hombre. La retrospectiva de ese momento, cuando se habÃa quitado el uniforme de criada, llegó en un instante.
'Nunca quise volver a ponerme esto........'
Por alguna razón, sentÃa que habÃa vuelto al punto de partida. No podÃa ser. Aquel hombre no estaba aquÃ, no, ahora no estaba en ninguna parte.
'Deja de pensar tonterÃas'
Se cambió rápidamente y siguió a la señora Foster. El interior del apartamento estaba lujosamente decorado, pero no se sentÃa esa ostentación excesiva y de mal gusto, tÃpica de los nuevos ricos que se habÃan hecho millonarios de la noche a la mañana con inversiones inmobiliarias.
'Parece que tienen buen gusto'
Mientras Grace caminaba por el silencioso pasillo a primera hora de la mañana, una mujer vestida con el mismo uniforme que ella pasó a su lado y la saludó con un movimiento de cabeza. Grace, bajando la voz, le preguntó a la señora Foster:
—¿No hay un pasillo para el personal aquÃ?
Era evidente que este pasillo, con sus elaboradas decoraciones, era utilizado por los propietarios.
—No.
En su paÃs, por muy modernos que fueran los apartamentos de gente adinerada, era de sentido común que hubiera pasillos separados para los propietarios y los empleados.
'¿Será diferente en este paÃs?'
Mientras miraba a su alrededor y caminaba, la señora que iba delante giró y le habló:
—Por cierto, aún falta más de una hora para el horario de entrada, pero llegó temprano.
—SÃ, salà antes para evitar el tráfico.
Grace querÃa demostrar lo diligente que era como nueva niñera en prácticas. También deseaba ver a la niña a solas, sin la presencia de los padres adoptivos ni de las otras niñeras.
—Qué bien que llegó. La joven señorita está a punto de despertarse. Por aquà es.
Señora Foster dijo que tenÃa cosas que preparar antes de que llegaran las otras niñeras. Llevó a Grace hasta la puerta de la habitación de la niña, encendió la luz de la habitación y se marchó. Grace observó a la señora desaparecer al final del pasillo, rodó los ojos una vez y luego desvió la mirada hacia la habitación abierta.
Un nudo en la garganta la hizo tragar saliva. Se sentÃa inexplicablemente nerviosa. La habitación era demasiado grande para su pequeña ocupante, le llevó un tiempo innecesario encontrar la cuna.
'Ahà está'
HabÃa localizado a la niña acostada detrás de las barandillas de la cuna, pero no habÃa ningún otro adulto a la vista. Las niñeras de la casa eran tres en total. Con una que se habÃa ido, ahora eran dos. Asà que, además de Señora Foster, deberÃa haber otra persona, ¿pero dónde estaba? ¿TodavÃa no habÃa llegado? ¿Eso significaba que anoche la señora Foster habÃa cuidado sola a la niña? Si era asÃ, entonces estas personas......
¡Están dejando a la niña sola con una mujer extraña!
'¿No es de sentido común no dejarla sin supervisión hasta asegurarse de que es alguien de confianza? ¿Qué pasarÃa si alguien con malas intenciones se infiltrara como niñera y le hiciera daño a la niña? Vivimos en un mundo donde los niños ricos son secuestrados con frecuencia, ¿por qué son tan despreocupados?'
Como madre de la niña, declaró que tanto las niñeras como los padres eran un fracaso.
Pero, ¿quién era ella para señalar a alguien, siendo una madre que habÃa abandonado a su hija?
'Solo deberÃa estar agradecida'
Tener la oportunidad de encontrarse a solas con la niña, sin interrupciones, era una suerte de la que realmente no podÃa quejarse.
Entró en la habitación y cerró la puerta en silencio. Ahora era tiempo solo de Grace y la niña. Se acercó a la cuna reprimiendo el sonido de sus pasos. Vio a la pequeña, que dormÃa plácidamente, agarrando un trozo de la manta con su diminuta mano.
'Mi pequeña'
Mejillas rosadas como duraznos maduros. Una boca diminuta, triangular por lo regordete de sus mofletes que parecÃan estallar al tocarlos. Una nariz con la punta gruesa y un puente sorprendentemente pronunciado para un bebé. E incluso unas cejas abundantes y bien formadas, inusuales para un infante.
Cuando la habÃa observado desde lejos, pensó que a medida que crecÃa, su rostro habÃa perdido bastante la apariencia de recién nacida, pero al verla a esta distancia, conservaba bastante el rostro de la bebé que habÃa visto por última vez a principios del invierno pasado.
'Esta niña es la misma que me buscaba y lloraba desconsoladamente ese dÃa'
La verdad que su mente ya conocÃa se precipitó sobre su corazón. HabÃa venido con la mente preparada, esperando que enfrentar a la niña que habÃa abandonado no serÃa fácil, pero Grace se desmoronó indefensa y derramó disculpas que la niña no podÃa entender.
—Bebé, lo siento. Regresé demasiado tarde. Nunca debà haberte enviado con tu padre......
Enviar a esta niña a ese hombre habÃa sido el error más terrible que habÃa cometido hasta ahora. Su madre habÃa desaparecido de repente, y luego su padre también se habÃa ido de repente un dÃa. Grace no podÃa ni imaginar cuánto dolor habrÃa sufrido una niña que perdió a sus padres uno tras otro antes de cumplir un año.
'Ojalá hubieras olvidado ya a esos padres biológicos que no merecen un ángel como tú, mi pequeña'
Deseaba que el diario de aquel hombre fuera una mentira, que no fuera cierto que la niña no podÃa dormir, mirando la puerta con ojos vacÃos, llamando a su mamá. Que esta pequeña criatura ya conociera el dolor de la pérdida… y que la persona que le habÃa causado ese dolor fuera ella. AceptarÃa dulcemente su castigo, pues ya se odiaba lo suficiente como para perdonarse jamás.
El deseo de que su hija no la recordara era puramente por el bien de la niña.
Quizás ya lo habÃa olvidado todo. En el césped del parque, corrÃa vigorosamente y sonreÃa con tanta alegrÃa que no se veÃa ni una pizca de sombra.
—Qué prodigio.
—Mmmm…
¿HabrÃa oÃdo su susurro? ¿O sus sollozos? ¿O simplemente era la hora de despertar, como habÃa dicho la señora Foster? La niña comenzó a removerse.
Tum, tum.
Mientras Grace controlaba los latidos de su corazón con una respiración profunda y se preparaba mentalmente, la niña masculló algo, bostezó. Sus ojos bien cerrados parpadearon, haciendo revolotear sus largas pestañas, y luego se abrieron por completo. En ese instante, Grace contuvo la respiración y recordó un pasaje del diario del hombre muerto:
[Grace, nuestra hija tiene tus ojos]
Los mismos ojos se miraron el uno al otro. En la niña, que ella creÃa que solo se parecÃa a aquel hombre, Grace se vio a sà misma.
'Te pareces a mÃ.'
¿SerÃa Grace la única que, en ese breve contacto visual, sintió una fatalidad ineludible forjada por la sangre? La niña la miró fijamente con ojos borrosos, luego, como si perdiera el interés, frunció el ceño y comenzó a estirarse.
'...…Claro, no me recuerdas, después de todo'
El tiempo que la niña habÃa vivido sin Grace era ahora más largo que el tiempo que habÃa vivido con ella.
Asà que era imposible que recordara. Qué alivio.
Con una sonrisa amarga, Grace extendió la mano hacia la niña. ¿SerÃa porque estaba medio dormida? A pesar de que la niña deberÃa ser sensible, no rechazó el toque desconocido.
—Mi pequeña, ¿dormiste bien?
Acariciando su suave mejilla, le apartó los cabellos revueltos. Los ojos de la niña, que la miraban parpadeando, de repente se abrieron de par en par.
—¿Mamá?
'....…¿Mamá?'
La respiración de Grace se detuvo al escuchar esa palabra de la boca de la niña.
¿Me recuerda?
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¿O no me recuerda?
La niña no volvió a decir la palabra "mamá".
'Entonces, ¿qué fue eso de antes? ¿SerÃa que, medio dormida, se equivocó y pensó que era su madre adoptiva? ¿O fue una alucinación? Quizás, después de vivir como una loca durante tres estaciones, finalmente se habÃa vuelto verdaderamente loca'
Por otro lado, la niña no solo ignoraba a Grace. Aunque al levantarse de la cama la habÃa mirado fijamente, como si la estuviera observando, después de que la señora Foster trajera el desayuno, no le prestó atención a Grace y solo reconocÃa a las niñeras que solÃan cuidarla.
—Es de la pequeña. Es de la pequeña.
Incluso cuando la niña estaba jugando felizmente, si las nuevas niñeras en prácticas tocaban sus cosas, corrÃa rápidamente para quitárselas y decir que eran suyas. Sin embargo, cuando Grace organizaba la habitación y tocaba sus juguetes, la niña no la perseguÃa. Simplemente no la miraba.
No era que fuera tÃmida. Simplemente no reaccionaba a Grace.
Grace se sintió incómoda ante el trato de "persona inexistente".
'¿No le agrado?'
Pero para seguir viendo a la niña, tenÃa que conseguir ese puesto de niñera. Grace tomó una descarada decisión y se acercó primero a la niña.
—Señorita, ¿cómo le hace el perrito? ¡Guau, guau! Haga usted. ¡Guau, guau!
Le habló señalando al perrito en el libro de cuentos que la niña estaba viendo.
Sin embargo, en lugar de imitarla, la niña giró la cabeza bruscamente, dejó el libro de cuentos y corrió hacia Señora Foster.
'Me van a despedir asÃ'
Grace no era la única que se sentÃa asÃ; pudo sentir las miradas de las otras niñeras en formación, como si dijeran: «Esa mujer ya no tiene remedio».
—A-gu-a…...
Quizás tenÃa sed. Señora Foster le sirvió agua de la jarra, pero la niña no bebió y negó con la cabeza.
—¿Jugo? Señorita, ¿quiere jugo?
—¡SÃ! ¡SÃ!
—Yo lo traigo.
Grace se apresuró antes de que las otras niñeras en formación se lo arrebataran. Para no ser despedida, tenÃa que dar la impresión de ser inteligente y encontrar cosas que hacer antes de que se lo pidieran. Justo cuando abrió la puerta y salió al pasillo…...
—¡Mamá!
Los pies de Grace se detuvieron al mismo tiempo que escuchaba pequeños pasos corriendo apresuradamente detrás de ella.
'¿No era que no me recordaba?'
En cuanto se dio la vuelta sorprendida, la niña le sujetó las dos piernas, junto con la falda. La niña se colgó de Grace, pataleando.
—No quiero. No quiero. No quiero.
DecÃa que no querÃa, pero no la soltaba. Grace leyó en sus ojos, que ya estaban llenos de lágrimas, que no era que no quisiera a su madre, sino que no querÃa que la dejara de nuevo.
Lo recuerdas todo, incluso ese dÃa. Ese dÃa, igual que ahora, seguro querÃas correr y aferrarte a mÃ, pero tus piernas no te respondÃan, ¿verdad? ¡Cuánto debió dolerte!
La niña que ahora sollozaba se superponÃa con la bebé que lloraba buscándome en la casa adosada. Grace también querÃa llorar a mares como ese dÃa, pero tuvo que contenerse. Todas las niñeras la miraban a ella y a la niña con los ojos bien abiertos.
—Oh, por Dios. ¿Por qué la señorita me llama mamá? ¿Me parezco a Señora Everheart?
En lugar de derramar las lágrimas que ese dÃa habÃa contenido sin reparos, Grace pudo hacer lo que ese dÃa tuvo que reprimir.
—Bebé, no llores.
Se referÃa a abrazar a la niña y secarle las lágrimas.
Parece que la habÃa ignorado un poco por la mañana porque estaba molesta.
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Desde que la niña malinterpretó que Grace iba a desaparecer de nuevo, no querÃa separarse de ella ni un solo instante.
—¡Waaaah! ¡No quiero!
Incluso armó un berrinche queriendo seguirla al baño, lo que la hizo sudar frÃo.
—Mira, tienes sueño. Vamos a la cama.
—¡Nono! ¡No quiero!
Cuando llegó la hora de la siesta, se aferraba a Grace cada vez que intentaba acostarla, rompiendo a llorar. Qué pena daba verla aguantar el sueño a la fuerza. TenÃa miedo de que su mamá desapareciera de nuevo mientras dormÃa.
'De verdad lo recuerda todo. Debe ser una genio'
Aunque ese hombre le hubiera enseñado la palabra "mamá", le parecÃa increÃble que supiera a quién se referÃa.
—Mi hija es inteligente.
¡Qué equivocada estaba al pensar que una niña con una memoria tan extraordinaria lo habrÃa olvidado todo como cualquier bebé! No era de extrañar que la niña se hubiera enojado y le diera la espalda a Grace.
—Snif…...
Grace empezó a sollozar en voz baja solo cuando la niña, que luchaba contra el sueño, no pudo resistir el calor de sus brazos y finalmente se durmió.
—Oh, mami, de verdad lo siento mucho.
La voz que la llamaba "mamá", sin pizca de vergüenza, tembló lamentablemente.
—No te dejaré de nuevo. Lo prometo.
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—¡Mamá!
Inteligente. Realmente es mi hija.
¿Habrá servido de algo haberle mostrado diariamente las fotos más recientes de Grace que el detective le habÃa tomado, y habérselo enseñado de forma tan repetitiva que casi parecÃa un lavado de cerebro? A pesar de todo, nunca esperó que reconociera y llamara a su mamá de inmediato, solo con haberla visto en fotos.
—¡Mi hija lo hizo muy bien!
Al caer la noche, una sonrisa de triunfo se extendió por el rostro del hombre mientras abrazaba a la hija que los "señores Everheart" habÃan traÃdo, le besaba la mejilla.
—¡Snif, snif, mamá! ¡Buaaaah!
La niña, incluso después de ver a su papá, a quien no habÃa visto en todo el dÃa, no sonrió alegremente como de costumbre, sino que lloró y pataleó. Pensó que su mamá habÃa vuelto a desaparecer.
—Deja de llorar. Mamá está ahÃ.
Leon señaló la ventana que ocupaba el centro de una de las paredes de la habitación. Lo que se veÃa más allá no era el paisaje de la ciudad. Era la ventana que daba a la habitación del bebé.
Desde este lado oscuro, el otro lado se ve tan transparente como una ventana, pero en la habitación del bebé, donde las luces están encendidas, el vidrio parece un espejo. Hubo un tiempo en que se burló de un oficial que insistÃa en introducir ese tipo de vidrio en las salas de interrogatorio del Comando Oeste, preguntándole si habÃa recibido sobornos de la compañÃa de vidrio; nunca imaginó que aquel extraño objeto le serÃa útil.
—¿Mamá no se fue, verdad?
Gracias a eso, la niña, que ni soñaba que Leon la observaba, reconoció a la mujer sentada aturdida en la mecedora, sumida en sus pensamientos, y dejó de llorar de golpe. Cuando la niña intentó llamar a su mamá, Leon se llevó el dedo a los labios.
—Shhh.
La niña, inteligente, sabÃa lo que significaba poner un dedo en los labios. Leon observó con alegrÃa a su hija, que, obediente, se limitaba a mirar a su mamá en silencio, y luego preguntó en voz baja:
—¿Te gusta que mamá haya vuelto?
Demasiado difÃcil de entender por intuición, la niña no reaccionó. Leon la señaló con el dedo, como para que mirara bien a la mujer al otro lado de la ventana, y preguntó:
—¿Te gusta?
Solo entonces la niña, comprendiendo el significado de la pregunta, sonrió de oreja a oreja y asintió con la cabeza.
—Papá cumplió su promesa.
La alegrÃa de su hija era también su alegrÃa. Una sonrisa se extendió por el rostro de Leon, pero pronto se desvaneció amargamente. Tras esa alegrÃa, habÃa dolor.
Leon habÃa observado desde esta habitación cómo esa mañana su hija, al ver que su mamá intentaba salir de la habitación, corrÃa asustada a aferrarse a ella y llorar. La niña, de menos de dos años, no habÃa actuado por orden suya. HabÃa sido sincero.
La costumbre de mirar a su alrededor con ojos vacÃos habÃa disminuido después de su primer cumpleaños. Ahora pensaba que estaba olvidando a su mamá. Sin embargo, cada vez que aparecÃa una mujer nueva, la miraba fijamente a la cara, lo que le hacÃa sospechar que quizás aún buscaba a su mamá, pero nunca imaginó que la recordarÃa con tanta precisión.
Leon siempre habÃa sentido lástima por su hija sin madre. Ahora, incluso teniendo a su mamá, sentÃa una pena tan grande que le picaba la nariz.
'Si también te ibas a arrepentir, ¿por qué la abandonaste?'
Durante el dÃa, Grace, al acostar a la niña, sin duda habÃa derramado lágrimas. ¿HabrÃan sido susurros de disculpa a la niña? ¿O, una promesa?
—Bebé, ¿qué dijo mamá? ¿Te prometió que no se irÃa más?
Lamentablemente, la niña aún no podÃa responder a la pregunta más importante. Por otro lado, era una suerte que no pudiera contarle a su mamá sobre su papá.
—¿Esa mujer, parece que todavÃa me odia?
Campbell no pudo responder adecuadamente a la pregunta de Leon. Aunque, no era como si necesitara preguntar para saber la respuesta.
'Si supiera que sigo vivo, se darÃa la vuelta y huirÃa de nuevo sin mirar atrás'
Para devolverle a su hija a su mamá, él no podÃa dejar de fingir su muerte. Sin embargo, no se puede vivir toda la vida en un escenario. Algún dÃa, la verdad saldrÃa a la luz. El dÃa en que estuviera 100% seguro de que Grace elegirÃa a la niña sin dudarlo, incluso si estuvieran huyendo.
La premonición de que ese dÃa no estaba lejos la sintió desde el primer dÃa.
—Muy bien hecho, mi hija.
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Tres dÃas después, Grace se convirtió oficialmente en la niñera residente de la niña. De todos modos, era un puesto que Grace habÃa asegurado desde el primer dÃa.
—A la señorita, que es tan exigente, le agrada Anna. Qué extraño, la verdad.
Señora Foster ladeó la cabeza al dar la buena noticia.
—¿En serio? Siempre he sido muy popular con los niños en cualquier casa a la que iba.
—Qué bueno. Espero que trabaje aquà mucho tiempo.
—SÃ, por supuesto.
Más bien, yo estoy en una situación en la que deberÃa rogar para que nunca me despidan.
—Mira, esta es la rutina de la señorita y las reglas de trabajo, asà que familiarÃzate con ellas.
Grace leyó atentamente las reglas de trabajo que le entregó Señora Foster. Cosas que la niña no debÃa comer, cuándo y cómo disciplinarla, las áreas del apartamento a las que las niñeras no debÃan entrar, escolta al salir, etc. La mayorÃa eran reglas comprensibles, pero algunas no entendÃa por qué debÃan cumplirse.
- Mantener siempre encendidas las luces de la habitación del bebé. Nadie más que Señora Foster debe tocar el interruptor de la luz.
Ahora que lo pensaba, durante los últimos tres dÃas, la habitación de la niña habÃa estado brillantemente iluminada incluso durante el dÃa. Una familia rica no temerÃa la cuenta de la electricidad de manera tacaña, pero ¿cuál era la razón de mantener las luces encendidas a plena luz del dÃa?
- No hay excepciones, incluso cuando la señorita duerme.
Sin embargo, Grace recordaba haber visto que Señora Foster apagaba las luces por la noche cuando se encargaba de la niña, al ir a despertarla por la mañana. ¿Significaba que Señora Foster solo apagaba las luces cuando ella se encargaba de la niña? Era una regla bastante extraña.
- Después de la puesta de sol, todos deben regresar a los aposentos del personal de servicio en el piso de abajo. Durante ese tiempo, no deben subir al apartamento de la familia Everheart, sin importar qué sonido escuchen. Esto aplica incluso si la señorita llora o las llama. No interrumpan el tiempo familiar de los Everheart.
Esta regla la entendÃa, pero solo con la cabeza.
Los señores Everheart, que apenas se dejaban ver durante el dÃa, aparecÃan al atardecer para llevarse a la niña o para despedir a todas las niñeras. Las otras niñeras decÃan que era bueno porque su tiempo libre estaba estrictamente garantizado, pero para Grace, que querÃa pasar cada segundo con su hija, era motivo de frustración.
Los ricos suelen encargar a las niñeras tareas molestas como alimentar o acostar a los niños, pero estos padres se encargaban de todo eso. ¿Realmente sentÃan afecto por la niña? Era una suerte que cumplieran con sus deberes como padres.
Era una desgracia que el sol se ocultara cada vez más temprano. Miró con rencor el ingrato sol otoñal que se ponÃa rojizo entre el bosque de rascacielos. Y, como hoy, la puerta de la habitación del bebé se abrió sin siquiera un golpe.
—Bebé.
Una mujer, con una belleza tan deslumbrante que bien podrÃa ser actriz y adornada con lujos, entró con arrogancia a la habitación. Era la señora Everheart.
—¿Te divertiste hoy? Ven, ven con mami.
La señora abrió los brazos. Sin embargo, la niña solo miró a su madre adoptiva con ojos inexpresivos desde donde estaba sentada y luego, señalando a Grace, que se habÃa retirado un poco, exclamó:
—¡Mamá!
Solo ella entendÃa, señalaba que su mamá estaba allÃ. La mujer volteó bruscamente la cabeza hacia Grace y la miró de reojo. A Grace le dio un vuelco el corazón al pensar que, sin querer, podrÃa ganarse su antipatÃa y ser despedida.
—Parece que la señorita aún no entiende bien el significado de la palabra "mamá", señora. ¿No cree que pronto lo comprenderá?
La mujer suavizó un poco su expresión y alzó a la niña en brazos. En ese instante, la niña soltó la muñeca que tenÃa en la mano. Intentó con esfuerzo estirar su brazo para recogerla del suelo.
Era la muñeca que ese hombre le habÃa dado en Abington Beach cuando era pequeña, pero que Grace habÃa tirado con un insulto.
El impacto de escuchar la palabra "mamá" el primer dÃa habÃa opacado la impresión, pero no sabÃa cuánto le habÃa sobresaltado el corazón ver a la niña abrazando esa muñeca de delfÃn.
—Un delfÃn, qué peculiar.
—La señorita fue adoptada, de hecho. Es una muñeca que tiene desde entonces.
La respuesta que Grace obtuvo de Señora Foster al sacar el tema sutilmente le confirmó que no se habÃa equivocado.
'¿Ese hombre, tenÃa la muñeca que yo tiré todo este tiempo?'
Significaba que la habÃa tenido consigo durante todo el tiempo que la mantuvo encerrada en el sótano de la casa anexa, torturándola y odiándola.
'¿Por qué, demonios?'
Sus acciones no tenÃan sentido, no podÃa entender a ese hombre en absoluto.
—¡Buaaa! ¡Mi muñeca!
Cuando Grace se acercó para recogerla, Señora Everheart pateó la muñeca con la punta de su zapato. En ese instante, Grace perdió brevemente el control de su expresión.
—¡Snif! ¡Mala! ¡Mala!
—Bebé, ¿qué tal esta en lugar de esa? ¿Eh? ¿Y por qué sigues jugando con algo tan sucio, con la cantidad de muñecas que te he comprado? Niñera, deshazte rápido de esa muñeca mugrienta cuando la niña no esté mirando.
Hasta que la mujer le dio a la niña que lloraba una muñeca diferente y se fue con ella en brazos, Grace hizo todo lo posible para que el impulso de agarrarla por el cuello no se reflejara en su expresión. Sola en la habitación del bebé, la mirada de Grace voló hacia el otro extremo de la habitación, directo a la muñeca de delfÃn arrinconada.
'Ni siquiera fue a la niña la que pateó, ¿por qué estoy tan enojada?'
Negó con la cabeza, riéndose de sà misma, recogió la muñeca. Pero el destino de la muñeca no fue el bote de basura, sino los aposentos del personal de servicio. Grace miró fijamente la muñeca de delfÃn que habÃa colocado cuidadosamente sobre la cómoda de su habitación y volvió a negar con la cabeza.
'¿Por qué esto, de verdad?'
HabÃa una persona más que no podÃa entender.
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'¿De quién habrá heredado esa insistencia?'
Al dÃa siguiente, la niña seguÃa buscando la muñeca de delfÃn. Volcó todas las cestas de juguetes y hasta se enojó, pataleando y exigiendo que le dieran "su muñeca".
'¿Se la devuelvo?'
Tuvo la idea, pero la descartó. Tal vez la madre adoptiva de la niña la tirarÃa cuando Grace no estuviera. Además, esa muñeca ya no era como la niña la recordaba.
—Bebé, mira esto.
Grace trajo de su habitación una muñeca de color marrón claro y la agitó frente a los ojos de la niña. La habÃa comprado a toda prisa la noche anterior, después del trabajo, con la esperanza de que a su hija le gustara la muñeca que habÃa hecho con sus propias manos.
—Es un conejito. Un conejito.
La niña, de menos de dos años, sabÃa que no era un delfÃn. Le entregó las largas orejas del conejo en la mano de su hija, quien intentó volver a girar la cabeza, dando a entender que no era lo que buscaba.
'¿Y si la arroja como las otras muñecas?'
Grace observó con nerviosismo. La niña jugueteó con el interior de la oreja de la muñeca, luego abrió los ojos de par en par y se la llevó a la cara. En cuanto la olió, sus ojos se abrieron aún más.
'Lo reconoce'
Se referÃa a que el interior de las orejas del conejo estaba hecho con la tela cortada del vientre del delfÃn. Por eso, la muñeca de delfÃn blanca tenÃa una panza marrón clara que no le correspondÃa.
—Mi muñeca.
La niña, al sentir la textura y el olor familiares, miró fijamente a la muñeca que habÃa regresado con una cara diferente y la abrazó con fuerza.
—Mamá la hizo. ¿Te gusta?
La niña respondió abrazando la muñeca tan fuerte que, si hubiera sido un conejo de verdad, se habrÃa desmayado por asfixia, y moviendo el cuerpo con entusiasmo.
—Ahora vamos a acostar a tu muñeca. Que duerma bien. Dale palmaditas.
—Que duerma.
Solo iban a jugar a acostar a la muñeca, pero la bebé, agotada de haber hecho un desorden desde la mañana, y su mamá, que habÃa dormido poco por hacer la muñeca toda la noche, se quedaron dormidas al mismo tiempo.
Clic.
Un momento después, una parte de la pared decorada con paneles de madera se abrió como una puerta. Unos zapatos negros salieron de la oscuridad y pisaron la alfombra. Gracias a que la gruesa alfombra amortiguó por completo el sonido de los pasos, la madre y la hija durmieron profundamente, sin sentir la presencia del dueño de los zapatos hasta que este estuvo muy cerca de ellas.
¡Qué escena tan fascinante! Grace abrazando a la niña que se parece a él. La sombra del barandal de la cuna sobre ella, parecida a los barrotes de una cárcel, era un poco inquietante, pero no se veÃa mal, como un sÃmbolo de que Grace estaba atrapada con él.
Aunque solo pensaba mirar de cerca e irse, sucumbió al deseo de ser parte de esa afectuosa escena. Leon también se recostó sobre la alfombra.
Ambos se miraron cara a cara, con la niña entre ellos. De repente, el rostro de Grace, dormida con la cabeza apoyada en su brazo la mañana en que iniciaron la operación para erradicar la base rebelde, se superpuso a la imagen. Fue una tonterÃa no haber previsto en ese momento que pasarÃan años antes de que volvieran a verse asÃ.
'No debà dejarte ir en ese entonces. Todo lo que quiero eres tú y esta niña'
Venganza, tÃtulos, estatus, honor. Lo habÃa obtenido todo, y solo entonces se dio cuenta de que nada de eso era lo que realmente querÃa, que lo que verdaderamente deseaba lo habÃa perdido al conseguirlo.
—Mmm.......
¿SerÃa que la sensible niña habÃa percibido su presencia? Se agitó y abrió los ojos. Al verlo, sonrió de forma radiante. Antes de que la palabra "papá" saliera de sus labios entreabiertos, Leon le cubrió la boca con un dedo.
—Shhh.
La niña, buena e inteligente, ni siquiera emitió un sonido cuando le mostró orgullosamente la nueva muñeca.
—¿Te gusta el regalo de mamá?
Leon besó la frente de la niña mientras miraba fijamente a Grace, más allá de ella.
'¿Por qué no tiraste la muñeca de delfÃn?'
Se incorporó. Extendió la mano hacia la mujer dormida, quien no sabÃa que estaba completamente atrapada en su sombra. Sus dedos tocaron la mejilla. La sensación, tan gastada en sus recuerdos, revivió. Un escalofrÃo se extendió de sus dedos a todo su cuerpo.
Leon habÃa vuelto a perder ante su propio deseo.
—Yo también te amo, Grace.
Susurró una confesión que incluso para sà sonó descarada, inclinó la cabeza hacia la frente de Grace.
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Algo suave tocó su frente. Grace abrió los ojos de golpe. Todo estaba oscuro. Apartó el objeto desconocido que cubrÃa su rostro. Era la muñeca de conejo.
'....…¿Eh? ¿Dónde está la niña?'
La niña, que claramente habÃa estado durmiendo con la cabeza apoyada en su brazo, ya no estaba allÃ. Se levantó sorprendida, y entonces escuchó un sonido de golpes. Grace giró la cabeza hacia allá y suspiró aliviada.
—¿Qué haces, bebé? Esa es la pared.
La niña estaba de pie, pegada a la pared, golpeándola con las manos.
—¡Papá!
'¿Papá?'
En ese instante, sin darse cuenta, Grace malinterpretó que la niña habÃa llamado a su padre biológico. Justo después de haber soñado con ese hombre.
—Yo también te amo, Grace.
«¿"Yo también"? Incluso en sueños era un hombre sin conciencia.»
—Te amo, de verdad.
Fue tan descarado como la primera vez que Leon Winston le dijo "te amo" a Grace, la noche en que se comprometió con la Gran Duquesa.
Ese dÃa, el hombre habÃa escupido las palabras "te amo" de tal manera que Grace sospechó que quizás habÃa querido decir "te odio, a muerte".
Esta vez fue diferente.
Como si ya no pudiera ocultar más los sentimientos que se habÃan convertido en resentimiento por tanto reprimirlos, los derramó inevitablemente. Fue una confesión tan impotente y desesperada, una derrota.
Era verdad.
¿La sinceridad de ese hombre? ¿De esas tonterÃas que escuché en un sueño? ¿Me estoy volviendo loca?
—¿Por qué? ¿Acaso masticaste un trozo de sal?
preguntó la sirvienta sentada frente a ella en la mesa, al ver su ceño fruncido.
—No. Estaba distraÃda.
'Deja de distraerte y come.'
Grace se regañó a sà misma y se llevó el tenedor a la boca, el cual habÃa detenido por un momento.
Hoy, por alguna razón, Señora Everheart habÃa llegado antes de la hora del almuerzo y se habÃa llevado a la niña. Gracias a eso, Grace pudo almorzar tranquilamente con los otros empleados, pero la comida simplemente no le entraba.
Finalmente, apartó el plato, sin haber comido ni la mitad, se sirvió una taza de café para sentarse de nuevo a la mesa. No era la cafeÃna, sino lo caliente que estaba lo que la despertarÃa de golpe. Mientras soplaba la taza de café, sus gafas se empañaron. Fue un descuido quitarse las gafas y limpiarlas con la manga.
—¡Ay, Dios mÃo, la niñera tiene los ojos idénticos a los de la señorita!
La sirvienta sentada frente a ella pareció haber visto el color de los ojos de Grace y se puso a hacer un escándalo. Grace se apresuró a ponerse las gafas que siempre usaba para cubrir un poco sus ojos y disimuló.
—¿De verdad? ¿De qué color eran los ojos de la señorita?
—¿Los ojos idénticos? Pues no lo sé, yo no los veo.
Grace sintió un alivio secreto ante el comentario de Señora Foster mientras se servÃa café en su taza.
—No, de verdad eran iguales. QuÃtate las gafas otra vez. ¡Seguro que todos me darán la razón!
'Si los demás dicen que no, asà será'
La sirvienta era bastante terca sin necesidad.
—¿No será la madre biológica de la señorita, o algo asÃ?
—¿Qué? ¿Por qué dice eso? Yo, ni siquiera tengo hijos, mucho menos un hombre.
—¡Dios mÃo! ¿Qué ocurrencia es esa para poner de mal humor a la joven?
La sirvienta no estaba siendo entrometida. Simplemente era una persona con una intuición aguda. Aunque se calló después de que los demás le reprendieran, siguió observando a Grace con ojos de desconfianza. El plan de Grace de vivir muchos años como niñera de su hija ya estaba en peligro.
'¿Tendré que buscarle otro trabajo a esa sirvienta?'
TenÃa que callarle la boca antes de que hablara con los dueños, pero no pudo ponerlo en práctica de inmediato. Fue porque, al llegar la tarde, Señora Everheart trajo a la niña de vuelta y se la entregó a Grace.
—¡Mamá!
En el momento en que vio los ojos de la niña, que corrÃa con una paleta tan grande como su cara en la mano, el diario de ese hombre volvió a clavarse en su corazón.
[Grace, nuestra hija tiene tus ojos.
Tú me miras con ojos de enamorada.
¿Te reirás y dirás que es la triste ilusión de alguien que se volvió loco esperando un futuro que nunca llegará?
No. Soy yo quien no puede dejar ir el pasado. Solo una vez, me miraste con los ojos de una persona enamorada.
Si recuerdas cuándo fue, significarÃa que no me equivoqué.
¿Fue la mirada que me diste en ese momento realmente una actuación?
Porque era el momento en que nos esforzábamos inútilmente por engañarnos, fingiendo que nos amábamos. Esa noche, pensé que era solo una actuación. Que intentabas, atrevidamente, destrozar mi corazón llamando mi nombre de nuevo.
Si fuiste sincera esa noche, por favor, perdóname. Lamento haberte llamado Daisy.
Pensé que tenÃamos mucho tiempo. Pensé que no serÃa tarde para amarte después de odiarte hasta hartarme, cuando todo el odio se hubiera agotado. Fui un estúpido.]
'Asà es… Yo también pensé que tenÃamos mucho tiempo'
Esa persona me mira con ojos de enamorada. Qué locura.
Mientras acariciaba el rostro de la niña, que era una réplica exacta de su padre, el estado de ánimo, perturbado desde el sueño, se volvió melancólico.
—Te pareces demasiado a tu papá.
La huella de ese hombre en la niña no era solo su rostro.
—No llores. Dulce. Come.
La pronunciación no era perfecta, pero el acento del Viejo Continente hacÃa que se sintiera la presencia de ese hombre. ¿RecordarÃa la niña las palabras que le habÃa enseñado su padre, incluso después de solo unos meses?
—Bebé, ¿también recuerdas a tu papá?
El "papá" al que la niña llamaba a menudo sin razón no debÃa ser su padre adoptivo. Grace recordó la solitaria espalda de la niña esa mañana, buscando a su papá mientras miraba una pared vacÃa.
—¿Tú también extrañas a ese hombre?
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