Llora Hermosamente 59
En primer lugar, Louise era más chata y flaca que Damia. Pero su temperamento es muy fosfórico, eso fue horrible.
A comparación de una pelea verbal, la pelea fÃsica no fue su punto fuerte. Una vez que Damia respondió, Louise no tuvo más remedio que ser arrinconada.
"¡Esto....!"
Louise, que habÃa caÃdo hacia atrás, apretó los dientes y atacó de nuevo. Pero Damia ni siquiera levantó la mirada y le golpeó el hombro.
"¡Argh! Te voy a matar, perra"
Los ojos de Louise, una vez más, se perdieron en la ira. La ira que estaba a punto de disminuir en golpear a Damia ardió más cuando le devolvió el golpe inesperadamente.
La mano de Louise, que tanteaba el suelo para levantarse, atrapó algo espinoso.
Esto...
Era un fragmento de la lámpara rota que le lanzó a Damia.
Un trozo de metal afilado lo más seguro dejarÃa una cicatriz fatal en la suave piel de una dama noble. No importa cuan 'emperrada' estuviera Louise, dudaba en hacer eso.
El tacto del frÃo filo de la mano hizo que se le cayera el corazón. Louise estaba a punto de atacar con el fragmento que tenÃa en la mano. Damia, que no lo vio en mal momento, se abalanzó sobre ella.
"¡Quédate quieta!"
Damia planeaba someterla rápidamente y llamar a alguien antes que Louise gire su mano. Ni siquiera pensaba en golpearla en primer lugar.
Pero Louise, que no lo sabÃa, pensó que la estaba atacando.
"¡Aléjate de mÃ!"
Al mismo tiempo que sus ojos brillaban, Damia sintió de repente que sus manos se calentaban.
Una cosa cálida resbalaba por su palma y muñeca. Sorprendida por el dolor desconocido, Damia bajó apresuradamente la cabeza y vio su mano desgarrada por el fragmento.
Damia estaba tan sorprendida que se quedó sin palabras por un momento. Una pelea fÃsica entre damas nobles por sà sola ya era algo sin precedentes. ¡Pero no esperaba que Louise empuñara un arma!
"¡Oye, tú te has buscado todo esto! ¡esto es por meterte conmigo!"
Louise, por el contrario, se volvió aún más feroz como un perro con los dientes expuestos por el miedo. Ya que Damia estaba herida de todos modos, nada podÃa ser peor. Llevada por impulsos accidentales, se abalanzó con un movimiento de manos.
"¡Es por ti! Todo lo que hago es por Cesare, por toda esta obra de teatro"
No se resistió a desfigurar la bonita cara de Damia de inmediato. En el fondo de su corazón, siempre lo deseaba.
Pero la mano de Louise no pudo alcanzar a Damia y se detuvo en el aire. Fue porque la gran mano del hombre, que se extendÃa desde atrás, la agarró de la muñeca.
"Detente"
Era una voz tan frÃa y suave como una serpiente.
Louise, con los ojos muy abiertos, dejó de moverse. Pero no fue sólo porque le agarraron la muñeca.
"¡¡¡Ugh!!!"
La sangre brotó repentinamente de los delgados labios de Louise. Incluso en la oscuridad de la noche, la sangre que fluÃa por su blanca barbilla y cuello, era visible.
Y la punta de un cuchillo sobresalÃa a través de su delgado abdomen.
El rostro de Damia palideció de miedo y sorpresa. Sin darse cuenta, sacudió la barbilla, agarró a Louise por detrás y dijo el nombre del hombre que la habÃa apuñalado.
"Ce, Cesare......."
Era él. Lo notó aunque llevara un sombrero negro de caballero, se cubrió la cara con una bufanda poco apropiada y un cuello alto.
"Hola, Damia"
El hombre que celebraba su funeral hoy, sonreÃa alegremente. SeguÃa apuñalando a Louise con el cuchillo.
"¿Ya no me llamas hermano? Oh ¿Es por que yo, 'tu hermano' ya está 'muerto'? Eso es agridulce"
Sonrió Cesare. Su rostro parecÃa genuinamente feliz, lo que hizo que Damia se horrorizara aún más.
Cesare estaba realmente fuera de sÃ. Louise, que seguÃa en sus manos, seguÃa agonizando, sangrando. Pero él estaba tan despreocupado como si estuviera sosteniendo un cerdo muerto.
"Estoy seguro de que tienes mucho que preguntar, pero espera un poco más de tiempo. Primero me ocuparé de esta bocazas"
A diferencia de Cesare que la miraba, él miraba a Louise con una mirada sin emoción.
No te lo dije porque tendrÃas miedo.
Esta chica ingeniosamente rápida se las arregló para darse cuenta que no estaba muerto. No pudo vencer su ira, asà que lo iba a gritar por todas lados.
Era una perra muy loca.
Sin embargo, si es por Damia, estaba dispuesto a dar un paso adelante, el Conde Ferira es una familia amplia, asà que era bueno utilizarla.
Pero eso también se acabó. Estaba a punto de abandonar su condición de 'Cesare Primula'. E iba a volver a donde debÃa estar, a acumular el poder para ascender de nuevo.
Para ello, el final es importante.
Cesare, que pensaba asÃ, fijó el mango del cuchillo y lo agarró. Estaba a punto de retorcer el cuchillo del estómago de Louise, romperle los huesos y causarle un daño fatal en los intestinos. Para que nunca pueda volver a la vida.
Los ojos de Damia se agrandaron cuando se dio cuenta de esto.
"¡No!"
'Para ser honesta, sÃ'
También odiaba a Louise. Ella ha estado peleando Damia todo el tiempo y la ha estado observando con sus ojos abiertos para cometer cualquier error.
Pero no querÃa ver morir a Louise delante de ella. Damia corrió desesperadamente hacia Cesare y le agarró del brazo.
"¡Quita tus manos de encima ahora mismo!"
Por muy robusto que fuera Cesare, vaciló al tratar con dos mujeres. Le preguntó a Damia como si no pudiera entenderlo.
"¿Por qué?"
"¿Qué quieres decir? ¡Suéltala!"
"Esta chica ha intentado hacerte daño, Damia. Ha sido asà todo este tiempo. ¿Pero estás tratando de salvarla?"
Cesare hablaba como si hubiera sido traicionado. Entonces Damia se sintió mal por dentro. A veces hablaba como si hubiera algún vÃnculo misterioso entre él y ella.
Damia ignoró sus palabras e intentó detenerlo de alguna manera colgándose de su brazo. Pero el viento agitó el mango del cuchillo, haciendo que Louise gritara dolorosamente.
"¡Argh!"
Sorprendida por el grito desesperado, el brazo de Damia perdió fuerza. Aprovechando el momento, Cesare la apartó.
Damia cayó al suelo de mala manera. La tierra se le metió en la palma de la mano, desgarrada por un cuchillo y se sintió amarga como si le hubiera espolvoreado sal. Pero en el momento en que abrió los ojos, miró desesperadamente hacia arriba con miedo a la muerte de Louise.
"¡Por favor, Cesare......!"
"Lo siento, pero Louise Perira debe morir ahora mismo"
Y cuando todo esto termine, vendrás conmigo.
Un suave susurro de Cesare agarró firmemente el mango del cuchillo. Justo cuando estaba a punto de quitarle el aliento a Louise, alguien entró como un rayo y abofeteó la cara de Cesare.
¡¡¡SLAP!!!
Era un puño tan grande como un rostro humano. No importaba lo fuerte que Damia se aferró a él, Cesare fácilmente fue abrumado por su puño. Tan poderoso fue que Cesare rodó casi media vuelta. Nunca habÃa visto a un Cesare tan indefenso.
Fue un espectáculo increÃble. Damia abrió los labios a medias y miró al Salvador que apareció de la nada. Con sus robustos antebrazos, cogió a Cesare del suelo y lo presionó. Luego, le espetó a Damia de forma molesta
"Cada vez que quito los ojos de encima, ciertos bichos asquerosos se te pegan"
"...¿Sir Akkard?"
SÃ, era Akkard Valerian quien corrió hacia ese lugar tras escuchar el alboroto. Al verlo, Damia dejó escapar un suspiro de alivio.
'Ahora estoy viva'
Cuando pensó el momento que tiró el pañuelo que le dio, sinceramente lo odió tanto que no querÃa verlo. Sin embargo, era cierto que apareció en el momento adecuado.
Damia se apresuró a mirar donde habÃa caÃdo Louise. Cesare golpeado por Akkard rebotó y falló, Louise estaba inerte, inmóvil.
"¡Señorita Louise!"
Al ver esto, Damia se arrastró por el suelo. Le dio la vuelta con cuidado a Louise, vio que la sangre fluÃa de la herida.
Era urgente detener la hemorragia. Damia se apresuró a presionar la herida de Louise con sus propias manos y gritó a Akkard.
"¡No muy lejos de aquÃ, está el carruaje de la familia Perira! Allà debe estar Sir Lesid, ¡asà que por favor tráelo aquÃ! Date prisa!"
"Hmm"
Akkard miró a Cesare, que lo habÃa estado sosteniendo durante mucho tiempo con ojos decepcionantes. Desde la primera vez que lo vio, no le gustó Cesare. Esto no era sólo porque Cesare era el personaje principal de la Gran Guerra.
"Eres un lunático"
Los ojos que le impedÃan acercarse a Damia eran extremadamente arrogantes y ridÃculos. Era como atreverse a reclamar la propiedad de alguien que ni siquiera a tocado
Recordando ese dÃa, Akkard apretó los dientes. QuerÃa presionar un poco más a Cesare, pero matarÃa a la hermana de Lesid.
Fue un poco difÃcil. Lesid decidió convertirse en un informante de la familia real a cambio de salvar a su familia y a su hermana.
Recordando este punto, Akkard lanzó su último puño con un corazón triste
"¡Puaj!"
Con un breve gemido, Cesare cayó al suelo.
Nota Asure: Otra corrección respecto a Louise y Lesid, sabemos que son hermanos, del mismo padre, por ende deberÃan llevar el mismo apellido, pero en la versión inglés les han dado los siguientes apellidos: Ferria, Ferry, Ferrira, Perira .... a todo esto, su verdadero apellido es Perira, se ha hecho el cambio global en la novela para evitar nombres fantasmas en la novela
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