La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 94
– ¡Me sacrificaré por ti, jovencita, y abriré el laberinto mientras sostengo al dragón malvado!
El erizo corrió y agarró a Reynos por las patas traseras.
Una vez más, el erizo era pequeño. Era como una cigarra colgada de un árbol viejo.
- ¡Apresúrate! ¡Date prisa, señorita, date prisa!
"..."
-…
Miré al erizo con una expresión indescriptible. Reynos, cuya expresión era similar a la mÃa, miró fijamente al duende del agua.
Luego agitó sus patas traseras como para sacudirse el polvo. Dicho esto, el erizo se fue volando de nuevo.
– ¡Heaaaaaaat!
Rápidamente agarré el ramo que Reynos llevaba antes de que pudiera volver a colocarse.
Cuando Reynos finalmente tuvo ambas manos libres, miró a la comadreja y dijo:
– Ppiik. ¿Ppiiiik?
—¿Qué es eso, jovencita? —parecÃa preguntar. Respondà honestamente.
"El espÃritu en la piedra espiritual lo obtuve en la Estrella de Verano".
- …..¿Pik? ¿pik?
"'… ¿EspÃritu? ¿Eso es todo?" SÃ, yo también lo creo y no sé por qué es tan raro”.
- ¡Extraño!
El narcotraficante, que no estaba cerca de mÃ, soltó. Le puse un pañuelo en la cabeza y coloqué la piedra espiritual frente a él, diciendo con el corazón de un exorcista que exorciza espÃritus malignos.
“Ahora, regresa a tu casa”.
-¡No puedo hacer eso! ¡El malvado dragón es muy peligroso! ¡Mi trabajo es protegerte del malvado dragón!
“¿Y me vas a pedir 10 mil millones?”
– No. El dragón malvado vale 100 mil millones.
El brazo débil que parecÃa estar tratando de obtener una parte de mÃ, no de protegerme, se interpuso entre Reynos y yo una vez más.
Extendió sus brazos, extendió sus espinas y le gritó ferozmente a Reynos.
– ¡Si vas a ir, pisame y vete!
Mientras el bebé dragón miraba al puercoespÃn, éste batió sus alas, preparándose para emprender el vuelo.
Avergonzado, el narco señaló con el dedo a Reynos.
– ¡Eso es juego sucio!
- Bip. Bip.
Sacudiendo la cabeza, Reynos señaló sus alas y comenzó a explicar algo.
El traficante de drogas lo fulminó con la mirada y luego se volvió hacia mÃ.
– Señorita, tiene la lengua rota. Sólo puede piik.
Reynos se estremeció ante el remate. Yo también me estremecÃ. Ahora que lo pienso, si los erizos pueden hablar, ¿por qué los dragones, las formas de vida superiores, no pueden hablar?
– Para un tonto que sólo sabe piik.
"No. Puede decir otras cosas”.
No te dejes desestimar por un simple erizo. ¡Puedes entregar el mensaje! Con ese pensamiento, miré a Reynos.
Reynos encontró mi mirada y su rostro decayó. No parecÃa confiado, pero no querÃa traicionar mis expectativas, asà que intentó emitir un sonido distinto al de un piik.
– Piiiik…… Peeeeeeeee……. Peeeeeeeeeeeeeak.
No fue un piik, sino algo que sonó como un bostezo, pero me sorprendió gratamente.
“¿Escuchaste lo que Su Alteza acaba de decir sobre el pan?”
– Dijo bebiendo.
“Piik o peak”.
– Peeeeeeeeeeeeeeeeeak.
"Mira, él también dijo peak".
– Fue un estallido lento. SÃ. Puedo hacerlo más rápido que un dragón. Pping. Ppiaing. Pping. Ppiaing.
-Ppiiiiing. Ppiaaaaiiiing. Ppiiiiing. Pppiaaaiiiing….
Reynos, que habÃa estado moviendo la lengua con impaciencia tras el erizo, me miró con ojos temblorosos: "Lo siento, señorita". No creo que pueda….’ Me miró como si estuviera diciendo eso.
Awww que lindo.
Levanté a la desmoralizada crÃa y la abracé.
"No, lo hiciste muy bien".
– Peeeeeeeeeeeeeeeeeek. Peeeeeeeeeeeeeeeee. Peeeeeeeeeeeiiiiik……..
Después de practicar su pronunciación varias veces mientras lo sostenÃa, Reynos dibujó ㅜㅜ en mi palma. Abracé al deprimido Reynos.
"Está bien, alteza, me gusta cuando solo puedes hacer piik".
- ¿Qué hay de mÃ? Jovencita, ¿qué hay de mÃ?
"No me gustas, ahora vuelve a tu casa".
–…..!
El narcotraficante pareció sorprendido. ParecÃa sorprendido de haber perdido ante un dragón demonÃaco que no podÃa pronunciar palabras.
Parpadeó un par de veces con sus ojos de ojal y luego murmuró en voz ligeramente baja:
– Conozco su futuro, jovencita.
"Ese no es mi futuro".
- Que no es. Bien…
El flaco traficante de drogas se estiró y se hundió mientras hablaba y luego, de repente, cobró vida. Levantó los brazos en el aire y comenzó a saltar arriba y abajo en un “¡yo, yo, yo!” pose.
– ¡Conozco tu vida pasada, conozco tu vida pasada!
Bla, bla, bla, no estoy escuchando. Cuéntame mi vida pasada y te pagaré 10 mil millones de oro.
Movà una mano para indicarle que deberÃa irse. Entonces el narco, cuya voz era muy alta, gritó
-¡Fuiste una buena joven en tu vida anterior, pero moriste temprano, y la razón por la que moriste temprano es porque-!
El narcotraficante se estrelló contra la mesa. Fue Reynos.
Reynos habÃa volado y estaba mirando al espÃritu con una expresión aterradora. Sus pupilas rojas se habÃan vuelto verticales, como las de un reptil.
Me quedé paralizado por un momento, abrumado por la sensación de ver un dragón realmente malvado. Mientras tanto, Reynos susurró algo al oÃdo del espÃritu.
– Ppiik. Peeeeek... peeek.
ParecÃa algo asà como: "No hables o morirás".
El narcotraficante asintió rápidamente.
Como si eso no fuera lo suficientemente tranquilizador, Reynos sostuvo al aterrorizado narcotraficante a su lado.
Voló hacia mà y me indicó: "Voy a salir un minuto", y luego se fue volando. Cuando regresaron, estaban en perfecto orden.
– Ppiik. PÃii, piii.
– Por supuesto, hermano mayor. ¡Cuidaré de la joven cuando no estés!
- Cima.
Reynos, con los brazos cruzados, asintió con satisfacción.
Ustedes dos… ¿qué diablos están haciendo ustedes dos?
Cuando lo miré con incredulidad, Reynos, que se habÃa acercado, levantó su pluma.
[Este espÃritu no es tan malo como pensaba.]
"¿En realidad?"
[SÃ. No es mentira que conoce el futuro de la joven, es solo que no coincide con el presente.]
¿Qué es eso? Entonces no puede decir que conoce el futuro.
Reynos continuó garabateando letras mientras yo miraba al narcotraficante.
[Si lo usas correctamente, será útil.]
"Pero cada vez que se ofrece a decirme el futuro, exige diez mil millones de oro".
Los ojos de Reynos se volvieron feroces mientras refunfuñaba y miró al narcotraficante. El traficante de drogas se estremeció y se disculpó apresuradamente.
– Un millón de oro. No, en realidad eran 100.000 de oro. No, diez mil de oro…
El precio se desplomó a diez mil de oro. Reynos le lanzó una mirada silenciosa, deseando que me lo hiciera saber, pero el vendedor ambulante no dejó de aceptar el dinero.
– Tengo que pagar el alquiler.
[Es inaudito que los espÃritus paguen alquiler.]
- Me atraparon. Sólo querÃa algo brillante.
Ah, este chico. No puedo creerlo.
Me quedé mirando con incredulidad al mentiroso, que simplemente abrió la boca para decir algo, y luego hizo un puchero, hinchó las mejillas y asumió una postura de puchero.
-Je. Le voy a mentir a la señorita, que ni siquiera me dice el nombre.
"¿Nombre?"
[Un espÃritu sigue a quien le da un nombre, y usted aún no le ha dado nombre, señorita.]
Me miró expectante, como diciendo: "Adelante, nombra el espÃritu", pero las palabras: "¿En el sentido de mi nombre?" no salgas.
Me volvà hacia el espÃritu, que también me miraba con cierta expectación.
"Narcotraficante."
-No.
"Traficante de drogas luminiscente".
– Odio al narcotraficante. No soy un traficante de drogas.
Cada vez que decÃa “narcotraficante”, la cabeza del narcotraficante se giraba hacia el otro lado.
No puedo llamar narcotraficante a un narcotraficante, ¿cómo lo llamo?
Mientras observaba al erizo con tanta emoción, una palabra me vino a la cabeza.
Abrà la boca sin alma.
"Godori."
–…..!
Los ojos del espÃritu erizo se abrieron como platos.
Tsk, me pilló en el acto otra vez. Murmuré para mis adentros que deberÃa buscar otro nombre.
El erizo gritó triunfante.
- ¡Excelente! ¡¡¡Mi nombre será Godori de ahora en adelante!!!!
"..."
-¡Qué gran nombre! ¡¡¡Puedo decir que has estado pensando mucho en ello!!!!
Eso no es todo.
Pero habÃa una ola de emoción detrás de Godori, asà que no podÃa decir la verdad. No puedo creer que le guste tanto mi nombre. No sé qué decir.
– Piik…..
Las pupilas de Reynos temblaron al darse cuenta de la verdad, a diferencia del tonto Godori.
TenÃa la misma expresión en su rostro que cuando le puse el nombre "Piik"
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