La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 78
"Chico loco".
Eso era lo que le decÃa el conde Essit cada vez que lo veÃa estos dÃas.
El propio Duval lo admitÃa. HabÃa estado loco durante un tiempo.
Si hubiera podido, habrÃa masticado el acuerdo. Se habÃa dejado engañar por las palabras de Gerald y habÃa anotado una cantidad desmesurada de dinero, lo que era un desastre.
"Duque Absulekti. Creo que va a usar unos 800 mil millones".
"Parece que quiere aprovechar esta oportunidad para marcar adecuadamente a su prometida, ya que pronto se van a comprometer".
"Si se unen, los Lavirin serán más ricos que los Essit".
Riqueza.
Eso era lo único en lo que los Essits eran mejores que los Lavirins.
Sin embargo, incluso eso estaba a punto de desaparecer ahora.
Al final, su rabia por el futuro incierto se vio agravada por su complejo de inferioridad hacia el duque Absulekti.
Duval gastó más de 800 mil millones de oro en ira. El resultado es lo que estaba viendo ahora. Tan pronto como llegó a casa, le dio una excusa a su padre.
"¡Todo esto es culpa de Gerald! Dijo cosas innecesarias-"
"¿Acaso Gerald te puso un cuchillo en el cuello y te amenazó con gastar 800.000 millones de dólares en una mina abandonada?".
Por supuesto, las semillas tampoco funcionaron.
No podÃa seguir asÃ. TenÃa que probarse a sà mismo de alguna manera. Si lo hacÃa mal, le echarÃan incluso del puesto de Conde Menor.
Afortunadamente, tenÃa la gema rubina, que el joyero habÃa elogiado tanto. HabÃa pagado un alto precio por ella y tenÃa que compensarlo de alguna manera.
Menos mal que también tendrÃa una exitosa tienda de accesorios, gracias a la cual el proceso de elaboración de la gema en bruto ya estaba preparado.
"¡Daos prisa! Tan rápido como podáis!"
Duval instó a sus trabajadores a extraer la rubina lo antes posible.
Era vergonzoso llamarlo "minerÃa real". Sólo tenÃan que recoger los cristales en bruto que yacÃan aquà y allá.
Los enviaba a un procesador de piedras preciosas de Essit. Pronto, los accesorios que utilizaban rubina empezaron a extenderse, especialmente entre los aristócratas de clase alta.
***
Durante algún tiempo, desde el dÃa en que comercié con la mina abandonada, estuve atrapado en casa.
TenÃa que ocuparme de nuevo de una montaña de asuntos familiares.
Mientras tanto, el tiempo pasó volando. Antes de darme cuenta, sólo quedaban unos dos meses para el Festival de la Luna Rubà de Invierno.
Pensando que debÃa hacer una celebración como Pequeño Marqués antes de que hiciera aún más frÃo, fui al Salón Rema, que sólo está abierto a nobles de alto rango, para gestionar mis contactos.
Y no podÃa creer lo que veÃan mis ojos.
"¡Oh, mi señora! Ha pasado mucho tiempo. ¿Es la primera vez desde el Festival de la Luna de Rub� ¿Por qué has estado tan ausente durante ese tiempo?"
"He oÃdo que lo has pasado mal. ¿Estás bien?"
"He oÃdo que te has convertido en marqués menor. Enhorabuena".
Los nobles, que hasta hacÃa unos meses habÃan estado incapacitados, se acercaron y me saludaron primero.
Significaba que la reputación de Lavirins no estaba tan por los suelos como antes, pero no era momento para alegrarse.
Camarón, vete. Sonreà torpemente y retrocedÃ.
"SÃ, gracias. Mi cuerpo está bien, y estaba demasiado ocupada para venir durante ese tiempo".
"Ciertamente, ya que las cosas no han sido un poco difÃciles en Lavirins".
"Espero que se estabilice pronto".
"Si necesita ayuda, por favor háganoslo saber y nuestra familia Lunen estará encantada de ayudarle. De hecho, mi hermano está tras la Espada de Invierno..."
"Esa herramienta mágica llamada pergamino. ¿Puede decirnos cuándo estará disponible? ¡Estoy tan emocionado que no puedo dormir estos dÃas!"
"¿Hay algo detrás de ti?"
"Oh, jaja, sÃ. Hay algo ahÃ".
Maldita sea. ¿Por qué soy tan popular?
Contrariamente al deseo de alejarme, la distancia se ha estrechado. El número de nobles que me rodeaban aumentó gradualmente.
"¿Cómo llegaste a conocer al Duque Absulekti?"
"Y también al Duque Justice. Parece que tienen una relación muy estrecha entre ustedes".
"¿Te gustarÃa venir a Rema con nosotros alguna vez?"
"SÃ, me lo pensaré. Por cierto, umm, me han recordado un asunto urgente. Parece que he venido sin apagar el fuego de casa".
Por un momento, los nobles abrieron mucho los ojos.
"¿Qué?"
"¿El fuego?"
"¿No lo habrÃa apagado una criada por su cuenta?
"No, yo querÃa hacerlo. Tengo que irme un rato".
Salà corriendo del salón, dejando atrás a los desconcertados nobles. Y me estremecÃ.
'Loco, ¿qué demonios fue eso?'
HabÃa oÃdo que Duval, que habÃa invertido mucho dinero en una mina abandonada, habÃa impulsado un negocio de accesorios utilizando rubina para recuperar ese dinero.
Pero no pensé que se extenderÃa tan rápidamente.
Pensaba que el bajo punto de fusión dificultarÃa su procesamiento'.
Al parecer, los trabajadores de piedras preciosas que Duval habÃa traÃdo eran más competentes de lo que yo esperaba.
Sin embargo, hacÃa tiempo que me habÃa enterado de que habÃan vendido su conciencia por dinero, como me habÃa informado Gerald. Nadie tenÃa una horquilla, un corbatÃn, unos pendientes o incluso un collar sin rubina.
Las vendÃan a precios elevados con el motivo de la rareza, pero la rareza son los cuernos de un perro. Una piedra que se aferrara a mi pierna serÃa más rara.
Asà son las cosas en Rema, donde sólo se reúne la más alta nobleza, mientras que otros grupos sociales no serÃan asÃ".
De todos modos, como se trata del nivel más alto, está claro cómo miran todos a Rubina.
Me dirigà a un café para averiguar un poco más sobre la situación. Escuché a hurtadillas la conversación de las señoras, que estaban absortas hablando de su matrimonio.
"Estoy ahÃ, ¿no? Y el barón dice que me comprarÃa una rubina y un anillo como regalo de bodas. ¡Un anillo de cinco quilates, además!"
"¡Dios mÃo!"
"Estoy celoso..."
"Lo vi en persona y es realmente precioso, con su brillo transparente y su color rojo".
"Vaya, lo has visto en persona. Yo sigo en lista de espera".
"Esperé 10 dÃas para entrar. HabÃa tanta gente".
Me pareció que tardarÃa 10 dÃas en entrar en Duval's Jewelers, que vende rubina en exclusiva.
"Voy a cuidarla bien y pasársela a mis hijos".
"Hagámoslo. Originalmente iba a convertirlo en diamante, pero el barón dijo que los diamantes son viejos y me preguntó si podÃa convertirlo en rubina."
"¿Sólo diamantes? Todas las joyas estaban desiertas".
"Yo también estoy pensando en vender todas las joyas que tengo y comprar algunas".
"Estoy pensando en hacer lo mismo. He oÃdo que en Rema ni siquiera intercambian palabras con la gente que no tiene rubina".
Dios mÃo.
El mundo se ha convertido en un campo de Rubina mientras yo he estado encerrada en casa con Lavirins.
Me alegro de que este invierno haya sido extremadamente frÃo.
Pero si es como el original, el próximo verano será extremadamente caluroso.
Entonces Rubina será...
"Loca".
Sentà que mis ojos se oscurecÃan.
No era asunto mÃo si la gente llevaba helado o no.
Pero mis ojos eran importantes.
Ver sólo cosas buenas como Reynos no era suficiente, y si no hacÃa algo al respecto, podrÃa tener que andar con los ojos cerrados por el resto del verano.
Antes de poder hacerlo, tenÃa que resolver esta loca situación. Resulta que tenÃa una gran solución.
Iba a publicarla pronto, pero esto es genial. Hoy pateé la puerta del Grupo de Operaciones Ciel Love y grité con fuerza.
"¡Eh! ¡Cuero!"
En cuestión de segundos apareció un asustado Leather. TenÃa los ojos borrosos, como si se hubiera despertado de una siesta, y la cabeza como un nido de pájaros.
"¿Qué te pasa?"
"¿Por qué parece que te duermes cada vez que te llamo?".
"¡Porque sólo me llamas en los descansos! ¿Qué te pasa?
"Tienes una lista de patrocinadores, ¿verdad? Tienes una lista de los que trajeron sus herramientas mágicas".
"Oh, otra vez pensé que pasaba algo".
Cuero murmuró y dijo que lo traerÃa si iba a la habitación del maestro y le esperaba. Fui como me dijo y esperé mientras jugaba con el muñeco del dragón malvado, y Cuero trajo la lista poco después.
"Aquà tienes".
Y recorrà la lista. Pronto encontré el objeto que buscaba.
"Tráeme al hombre que hizo esto".
"¿Una piedra que quema? ¿Dónde vas a usar esto?"
Leather miró el objeto que le señalé y se preguntó.
Él también lo estarÃa porque esto era un fracaso.
Cierto mago habÃa intentado fabricar una herramienta mágica que encendiera aunque sólo fuera a una persona y, al fracasar, se la trajo a Luminous para que la apadrinara porque serÃa un desperdicio tirarla. Me reà entre dientes.
"Vamos a bajar la temperatura a un nivel moderado y lo soltaremos en una bolsa caliente".
"¿Una bolsa caliente?"
"Algo para mantener las manos calientes mientras lo llevas encima".
"...!"
Leather abrió mucho la boca. Su expresión decÃa: "¿Por qué no se me ocurrió a mÃ?".
El mago que creó la herramienta mágica no lo habrÃa pensado de la misma manera porque sólo consiguió elevar la temperatura, no bajarla.
Este mundo aún no tenÃa una herramienta mágica como una compresa caliente.
Las herramientas mágicas se creaban cuando un mago sentÃa la necesidad de tenerlas, asà que cuando las veÃa, a menudo, decÃa: "¿Por qué no tenemos esto?".
En el caso de las compresas calientes, parecÃa que los magos no sentÃan la necesidad de tenerlas porque se recluÃan en sus habitaciones para estudiar.
Nadie ordenó a los magos caros que "hicieran una compresa caliente". Este invierno era demasiado frÃo.
Se ganarÃa mucho dinero si se pusiera a la venta.
Estaba admirando mi brillante idea cuando, de repente, Piel empezó a emitir una risita.
"¿Por qué te rÃes?"
"Cuando Rubina toca la compresa caliente. Pft".
"Pft."
"Las joyas de hoy en dÃa. Esmeraldas, zafiros, rubÃes. Los rubÃes son muy baratos debido a la rubina, ¿no?"
"¿Sólo baratos? Es un pan muy bueno. ¿Sabes que insisten mucho a los dueños de las minas de gemas para que las extraigan cuanto antes, diciendo que son necesarias para la construcción del Palacio de RubÃes en el Palacio Imperial?".
"SÃ."
"Asà que, en el mejor de los casos, aumentaron el suministro, y entonces salió la reina diciendo que usáramos la rubina. Se convirtió totalmente en un perro que perseguÃa gallinas. ¡Ah! ¿Compramos todo eso?"
Como esperaba, Leather fue ingenioso. Fue fácil porque no tuve que explicar las cosas.
Ey, estoy de vuelta ----> Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Ya tu sabes, no te exijo, es de tu bobo aportar o no, no te exijo :p
0 Comentarios