La Villana Vive Dos Veces 13
Tomados De La Mano (3)
Cedric se retiró después de beber una taza de té junto al Emperador. Luego se dirigió a la mansión del Marquesado Rosan como tenÃa previsto originalmente.
El mayordomo estaba sumamente sorprendido por la visita del Gran Duque Evron.
Y se sorprendió aún más por el hecho de que la persona a la que habÃa venido a visitar no era Lawrence ni tampoco Miraila, sino Artizea.
"Lady salió."
"¿A dónde fue?"
El mayordomo se puso nervioso ante su pregunta.
Cedric finalmente se dio cuenta de lo mala que era la posición de Artizea en esta casa.
Artizea era la única heredera del Marqués Rosan, asà que sucederÃa el tÃtulo dentro de dos años.
Pero aún asÃ, el mayordomo ni siquiera sabÃa a dónde habÃa ido.
El mayordomo le rogó repetidamente que esperara un momento antes de acercarse hacia las criadas.
Cedric se quedó en el vestÃbulo y esperó.
Estaba enojado. Esto era inconcebible en el Gran Ducado Evron. Cedric habÃa perdido a sus padres trágicamente durante su infancia, pero sus vasallos lo cuidaron como si fuera su propio hijo o nieto.
Incluso el dÃa que regresó del funeral, su casa seguÃa siendo su hogar.
El dÃa que se sintió oprimido por el Emperador, el dÃa que pensó que no podrÃa hacer nada, incluso el dÃa en que simplemente querÃa rendirse, y buscar consuelo para su corazón destrozado, su casa seguÃa siendo su hogar.
Era un lugar donde podÃa descansar en paz, y un lugar donde se sentÃa protegido.
Su mayordomo y sirvientes no eran simples empleados para él.
Cedric los consideraba como su familia, ellos ocupaban el lugar de sus difuntos padres. Cuidaban de Cedric como si fuera su propio hijo, su nieto, o incluso su hermano.
Mientras Cedric esperaba de pie, el Mayordomo del Marquesado Rosan entró en pánico y ya no sabÃa qué más hacer.
Las criadas de confianza de Artizea no revelarÃan su destino a la ligera.
Al final, Cedric tuvo que esperar casi una hora antes de recibir una respuesta.
"Disculpe, Su Gracia. Me informaron que Lady Artizea ha ido al baile de la Familia del Conde Enda. Si espera un poco más, me aseguraré de que regrese inmediatamente."
"¿Estás en una posición superior a Lady Artizea en esta casa?"
"¿Perdón?"
El mayordomo parpadeó. Cedric habló frÃamente.
"Hasta donde tengo entendido, Lady Artizea es la sucesora del Marquesado Rosan. ¿Acaso tú, un mayordomo, puede decirle cuando debe ir y venir?"
"Oh, no."
El mayordomo inclinó rápidamente la cabeza e inventó una excusa.
"Quise decir que el joven maestro Lawrence regresará pronto, asà que Su Gracia puede charlar con el joven maestro. Mientras tanto, acompañare a Lady Artizea de regreso..."
La excusa hizo que Cedric se enojara aún más.
"Debo haberme equivocado."
"¿Qué?"
"Pensé que estaba hablando con el mayordomo del Marquesado Rosan, pero usted parece ser el mayordomo de Lord Lawrence."
Cuando Cedric lo dijo, el rostro del mayordomo se volvió pálido.
El mayordomo lo habÃa olvidado porque nadie lo habÃa señalado, pero la dueña del Marquesado Rosan era realmente Artizea.
Aunque era uno de los secuaces de Miraila, era cierto que como mayordomo del Marquesado Rosan, habÃa dicho algunas cosas que no debÃa.
"Me disculpo."
El mayordomo se inclinó educadamente.
Entre los nobles de la alta sociedad quisquillosos e inflexibles, habÃa quienes estaban obsesionados con la etiqueta y las formalidades, sin importar quién era la persona que tenÃa el verdadero poder.
Además de eso, Cedric odiaba a Miraila.
El mayordomo se sintió acorralado. Y pensó que la única manera de salir de esta situación era disculpándose.
Nunca imaginó que Cedric defenderÃa a Artizea. Ni siquiera entendÃa por qué habÃa venido a verla.
Artizea habÃa tenido buenas ideas últimamente, ganándose los elogios de Miraila.
Sin embargo, en la mente del mayordomo, Artizea sólo era un saco de arena de Miraila.
"Le comentaré a Lady Artizea sobre esto."
Debido a que no se trataba de su propia casa, Cedric dijo estas palabras y se fue del Marquesado Rosan.
「Lo que quiero es heredar el Marquesado Rosan en su totalidad y ser independiente... Por favor, permanezca formalmente casado conmigo por solo dos años y protégeme, Su Gracia.」
Eso fue lo que Artizea le habÃa dicho.
ParecÃa que Cedric se habÃa dado cuenta de la 'protección' que necesitaba.
***
Artizea, que asistió al baile en la mansión del Conde Enda, se mantuvo apartada, como si fuera un adorno.
Un baile como este, celebrado al mediodÃa, no era un lugar para disfrutar.
Era un lugar para que los hombres y mujeres jóvenes socializaran sanamente bajo la supervisión de adultos.
Por supuesto, esto con el objetivo final de que pudieran encontrar una buena pareja de matrimonio.
Aún asÃ, la mayorÃa de los matrimonios todavÃa eran decididos por los jefes de las familias, teniendo en cuenta el estatus y la riqueza de ambas familias.
Sin embargo, los encuentros entre jóvenes llenos de energÃa no era algo que se pudiera evitar.
Asà que los padres preferÃan que estas reuniones se llevaran a cabo en un ambiente controlado y supervisado por ellos.
Gracias a esto, los jóvenes nobles en edad de casarse podÃan hacer su propia elección, aunque su decisión no tuviera mucho peso.
Además de construir relaciones sociales entre personas del mismo sexo y compartir momentos emocionantes con el sexo opuesto, podÃan experimentar las reuniones sociales.
También, a través de estás reuniones, podÃan determinar si una familia puede conducir al caos, si hay una familia con la que debe establecerse un vÃnculo por cualquier medio necesario, o si una familia que debe ser ignorada… todo según corresponda.
Artizea era una de las chicas menos populares en este tipo de bailes.
Considerando su posición de sucesora del Marqués Rosan, deberÃa haber sido el centro de atención de estas reuniones sociales.
Pero Artizea era la hija de Miraila. Aquellos que despreciaban u odiaban a Miraila, naturalmente la evitaban.
Y aquellos aduladores que se aferraban a Miraila, ignoraban y maltrataban a Artizea de la misma manera que Miraila. Porque si trataban bien a Artizea, temÃan que Miraila perdiera los estribos y se enfadara con ellos.
'Y a esta edad, la apariencia es poder'.
Artizea pensó mientras tomaba un vaso de jugo de albaricoque de la mesa y lo sorbÃa.
Después de todo, eran chicos y chicas menores de 20 años.
Pocos de ellos podÃan darse cuenta de la enorme riqueza del Marquesado Rosan escondida detrás de Artizea.
E incluso aquellos que lo sabÃan, seguirÃan pensando que una hermosa apariencia y una dulce personalidad tenÃan un valor más importante que la riqueza.
'Ciertamente, una dulce personalidad vale mucho más'.
Artizea pensaba eso.
Incluso con diez veces la riqueza del Marquesado Rosan, no se podrÃa comprar el buen corazón de Licia.
Artizea desearÃa tener un corazón al menos la mitad de noble que el de Licia, incluso si tuviera que renunciar a toda la riqueza del Marquesado Rosan.
"Hola, Lady Artizea."
Artizea querÃa que el tiempo pasara rápidamente para irse, preferiblemente en silencio y sin intercambiar saludos con nadie.
Sin embargo, no era extraño que las cosas no fueran como querÃa.
Fue la hermosa Lady Atiyah quien la saludó.
"¿Por qué te ves tan deprimida? Llegaste temprano, pero todavÃa no has bailado ni una sola canción."
"Alguien tiene que permanecer quieto para decorar las paredes."
"Oh, Dios. Lamento escuchar eso. Todos los hombres que han venido a este baile son descorteses y sin corazón. No puedo creer que no te hayan pedido que bailes con ellos, ni siquiera una sola canción."
Mientras decÃa esto, Lady Atiyah bajó sus largas pestañas.
"Sin embargo, Lady Artizea usted también tiene la culpa. Es la cuarta vez que lleva el mismo vestido, ¿Cómo podrÃan distinguir los verdaderos caballeros si han bailado con usted hoy o si eso ocurrió en el anterior baile?"
Los jóvenes que la seguÃan se rieron mientras sus hombros se sacudÃan.
Artizea mostró una sonrisa amarga.
Antes, ella solÃa ser tan insegura de su apariencia y se avergonzaba tanto por su ropa vieja que ni siquiera podÃa levantar la cabeza cuando escuchaba estas palabras.
Pero ahora que lo pensaba, ella se preguntaba si Lady Atiyah estaba en condiciones de decir eso.
No importaba lo hermosa que fuera la flor del baile, Artizea era la sucesora del Marqués Rosan.
El Conde y La Condesa Atiyah eran demasiado insignificantes como para ignorarla. El Conde y la Condesa Atiyah no estaban ni siquiera cerca de Miraila.
Artizea sonrió.
"¿Con mi cara fea no serÃa un desperdicio que usara un vestido con un precio de cientos de miles de monedas de oro? Especialmente ese vestido... Por lo que veo es un vestido de terciopelo bordado del Reino del Sur Eon, ¿Verdad? Un vestido tan precioso como este debe ser usado por una dama hermosa como usted, eso serÃa lo más gratificante para el diseñador que trabajó en ello."
"Oh, asà que tienes un buen ojo."
"Pero, ¿Eso está bien?"
"¿Qué?"
"El terciopelo bordado de Eon es tan caro, que usar esa tela sin reservas para hacer un vestido tan espléndido costarÃa más de diez mil monedas de oro solo en la materia prima. Y por lo visto este es el cuarto vestido de terciopelo bordado de Eon que has usado, asà que el Conde Atiyah deber haber invertido casi la mitad de los ingresos anuales de su Condado solamente en los vestidos de Lady Atiyah.”
"¿De qué estás hablando?"
"Oh, el Conde y la Condesa Atiyah la aman tanto que no le dijeron nada, ¿No es asÃ? La mina de mármol, la principal fuente de ingresos del Condado, probablemente será cerrada en un año o dos, debido a su baja rentabilidad. Incluso ahora, sus ingresos ya deben haber caÃdo drásticamente. Sé que están al borde de la bancarrota."
El rostro de Lady Atiyah se puso azul.
"Bueno, es demasiado dinero para gastarlo de esa manera, pero no es mucho si se trata de una gran inversión por el futuro de la familia. Lady Atiyah usted es hermosa, asà que estoy segura de que definitivamente podrá cumplir con las expectativas de sus padres."
Artizea dijo con una sonrisa.
"¡¿Estás diciendo que mis padres piensan venderme?!"
En ese momento, Lady Atiyah gritó fuertemente, olvidando las miradas de la gente.
Al mismo tiempo, se escuchó un pequeño alboroto en la entrada, parecÃa ser por la llegada de un nuevo visitante.
Todos miraron hacia esa dirección.
Cedric se quitó la espada larga que llevaba encima y se la entregó a un sirviente.
La gente incluso dejó de susurrar y solo se podÃa escuchar la música en el silencioso salón.
"Su Gracia, ¿Qué lo trae a este lugar tan repentinamente?"
Dijo la Condesa Enda, inclinándose educadamente
Cedric Evron era un hombre que encendÃa los corazones de innumerables chicas con su guapa apariencia y su actitud varonil, pero nunca habÃa tenido una pareja de baile.
No asistÃa a bailes o fiestas en absoluto, a menos que fuera un baile del Palacio Imperial a los que estaba obligado a asistir.
Pero habÃa aparecido en este, en una reunión social de hombres y mujeres jóvenes.
'¿Qué efecto tendrÃa su participación en este baile?' Ella estaba pensando en eso.
"Necesito reunirme con una persona, y me dijeron que se encuentra aquÃ. Discúlpeme por venir sin una invitación. ¿Puedo entrar?"
"Por supuesto, no hay lugar en la alta sociedad del Imperio Crates donde Su Gracia no pueda entrar."
Dijo la Condesa Enda.
A pesar de la compleja y crÃtica situación polÃtica en la que se encontraba, Cedric era uno de los mejores candidatos para esposo.
Era joven y ya habÃa heredado el tÃtulo de Gran Duque. También era rico y un héroe militar por su méritos.
Cedric Evron podÃa ser un hacedor de reyes. Si eligiera jurar lealtad a Lawrence o a Roygar, el escenario actual por la sucesión al trono podrÃa cambiar totalmente.
'¿Con quién ha venido a reunirse? No puede ser una mujer, ¿Verdad?'
Tales preguntas pasaban por la mente de las personas presentes.
Pero Cedric parecÃa completamente inconsciente de ello, cruzó el salón y se dirigió directamente hacia Artesia.
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