EMPERADOR DIVINO ETERNO 570
¿Bu Qianfan?
Medio Santo Sandao frunció el ceño y pensó que había hecho un mal cálculo.
Zhu Hongtao no solo era recontra conocido por ser un insolente y un cerrado que no entendía de razones, sino que también era de una fuerza aterradora. Medio Santo Sandao no se atrevió a hacerle frente, así que dio un paso hacia atrás.
Medio Santo Sandao saludó con las manos juntas y se forzó a sonreír mientras decía:
—Por supuesto que no. ¿Cómo iba a tener yo la conchudez de robarme a la novia en presencia del Santo Hongtao? El amor entre un chico y una chica es un sentimiento natural. ¿Acaso me estás diciendo que solo a Zhang Ruochen se le permite proponer matrimonio a los Chen, pero a nuestra Nobleza de Santo Xu no?... Tú... ¿qué estás intentando hacer......?
Zhu Hongtao no le iba a aguantar ninguna de sus tonterías a Medio Santo Sandao. Estiró el brazo para agarrar a Medio Santo Sandao.
A Medio Santo Sandao se le cayó la cara e intentó esquivarlo.
Sin embargo, el brazo estirado de Zhu Hongtao traía consigo un tremendo poder misterioso. Su palma se agrandó de tal forma que Medio Santo Sandao no pudo escapar, terminando atrapado en las garras de Zhu Hongtao.
Zhu Hongtao lo chapó del cuello de la capa a Medio Santo Sandao, levantándolo en el aire como si fuera un pollito.
Al instante, Medio Santo Sandao sintió que toda su fuerza se le escurría del cuerpo, dejándolo completamente indefenso.
Zhu Hongtao abrió de par en par sus ojos del tamaño de puños y miró fijamente con ferocidad a Medio Santo Sandao. Acercando a Medio Santo directo a su cara, rugió:
—¿Acaso no sabes que mi hermano menor ya está comprometido con la chica? Qué tal conchudez la tuya de venir aquí a querer atrasarlo. ¿Quieres que te parta en dos?
Las ondas de sonido producidas por Zhu Hongtao se expandieron hacia afuera con una fuerza tremenda mientras se metían en los oídos de Medio Santo Sandao.
Sintió un dolor horrible en los tímpanos. Todo se le puso negro y estuvo a punto de desmayarse debido al rugido de Zhu Hongtao.
—No me esperaba que el cultivo de Zhu Hongtao estuviera en un nivel tan aterrador.
A Medio Santo Sandao se le cayó la cara. Según sus cálculos, incluso si el guerrero más fuerte de la Nobleza de Santo Xu estuviera aquí, no sería capaz de aguantarle el golpe a Zhu Hongtao.
Zhu Hongtao era demasiado bárbaro como para tener una conversación civilizada.
Sin embargo, lo más importante era que su nivel de cultivo era simplemente demasiado alto.
La mirada de loco que tenía Zhu Hongtao en los ojos intimidó por completo a Medio Santo Sandao. Temiendo que lo pudieran partir en dos en cualquier momento, su rostro se quedó sin una gota de sangre.
Zhu Hongtao preguntó con frialdad:
—¿Te vas a rendir ante mí o no?
Medio Santo Sandao apretó los dientes y se negó a dar su brazo a torcer.
¿Cómo iba él, siendo un Medio Santo de una poderosa familia de Santos, a tirar la toalla tan fácil?
Medio Santo Sandao lanzó una mirada de auxilio hacia Chen Ji, quien estaba parado a lo lejos.
La mirada en sus ojos parecía decir que los Chen debían encargarse de la situación, ya que todo estaba pasando en su territorio.
Sin embargo, Chen Ji se hizo el loco y actuó como si no hubiera visto nada. Ignoró por completo los ojos suplicantes de Medio Santo Sandao y clavó la mirada en el suelo, como si se hubiera puesto a contar los granos de arena.
Otros tres Medio Santos estaban presentes para proponer matrimonio a los Chen en representación de sus respectivas familias de Grandes Santos.
Sin embargo, al ver el estado tan miserable en el que se encontraba Medio Santo Sandao, ninguno de ellos pudo juntar el valor necesario para dar un paso al frente y ayudar a calmar las aguas.
No era ningún chiste ganarse pleito con Zhu Hongtao, el segundo discípulo de Santo de la Espada Xuanji. Incluso si los cuatro Medio Santos de las cuatro poderosas familias de Grandes Santos trabajaran en equipo, no serían rivales para él.
¡Slap!
Zhu Hongtao le metió un cachetadón a Medio Santo Sandao en la mejilla y volvió a preguntar:
—¿Te vas a rendir o no?
La gorra de Medio Santo Sandao salió volando de su cabeza y terminó en el piso.
Al instante, su mejilla izquierda se puso roja y recontra hinchada, un hilo de sangre comenzó a brotar de la comisura de su ojo y de sus labios. Sin embargo, la expresión en sus ojos se mantuvo firme y desafiante, demostrando que no se iba a arrodillar ante el poder de Zhu Hongtao.
¡Esto ya era el colmo! Él era, después de todo, un prominente Medio Santo. Era una humillación total que le metieran semejante cachetadón frente a una tremenda multitud.
¿A dónde diantres iba a parar su dignidad como Medio Santo?
¿Cómo iba a poder dar la cara después de esto?
¿Cómo iba a andar con la frente en alto?
Para él, el acto tan bárbaro de Zhu Hongtao era peor que la muerte misma.
Medio Santo Sandao apretó los dientes mientras comenzaba a acumular una bola de llamas ardientes dentro de su Mar Qi.
El fuego comenzó a salirle por las fosas nasales, terminando por envolver todo su cuerpo. Al mismo tiempo, una gran fuerza de Poder Santo estalló desde el cuerpo de Medio Santo Sandao y dos ráfagas de poder surgieron hacia adelante desde sus brazos.
Con una rabia descomunal, Medio Santo Sandao dijo:
—Cómo te atreves a humillarme de esta manera, Zhu Hongtao......
¡Slap!
Una vez más, Zhu Hongtao le metió un cachetadón a Medio Santo Sandao con el revés de la mano. Solo que esta vez, fue en la mejilla derecha.
Sus cinco dedos eran como cinco pilares de hierro que empujaron las llamas de regreso hacia el interior del cuerpo de Medio Santo Sandao.
El poder que con tanto esfuerzo había reunido Medio Santo Sandao se disipó en un abrir y cerrar de ojos. Ambas mejillas se le pusieron hinchadas y moradas, comenzó a sangrar por la nariz.
—¿Te vas a rendir o no?
Viendo la terquedad de Medio Santo Sandao, Zhu Hongtao le metió otra bofetada que por poco lo deja desfigurado.
Dos dientes ensangrentados salieron rodando de su boca.
¡Slap!
¡Slap!
…
Cada uno de los pesados cachetadones de Zhu Hongtao venía acompañado de la misma pregunta:
—¿Te rindes?
Incluso los que estaban mirando sentían un dolor horrible en sus propias caras.
Todos daban un salto con cada bendito golpe en la mejilla de Medio Santo Sandao.
Medio Santa Qingxi era una dama elegante y hermosa de la Nobleza de Santo Xi que aparentaba unos treinta años de edad.
Ella no podía seguir soportando ver lo que estaba pasando y quiso convencer a Zhu Hongtao de que parara la mano.
Sin embargo, apenas dio un paso hacia adelante, Zhu Hongtao levantó la cabeza y la miró con ojos de loco.
—¿Acaso ustedes, los de la Nobleza de Santo Xi, también pretenden atrasar al novio y robarse a la novia?
A Medio Santa Qingxi se le encogió el corazón. Vio clarito el estado en el que se encontraba Medio Santo Sandao, así que se plantó en seco.
Con una sola mirada, Medio Santa Qingxi fue arrimada por Zhu Hongtao.
Los otros dos Medio Santos de las familias de Grandes Santos restantes se dieron una mirada de complicidad y luego retrocedieron con todo su grupo de gente.
¡Esto ya era demasiado tétrico!
Zhu Hongtao procedió a empotrar a Medio Santo Sandao contra el suelo mientras continuaba dándole de alma. Nadie se atreva a ponerse de pie para calmar a Zhu Hongtao.
Chang Qiqi y Si Xingkong sentían por dentro un tremendo badulaque y una gran satisfacción.
—El segundo hermano mayor es demasiado bruto. Medio Santo Sandao está totalmente indefenso y no puede ni defenderse. ¿Acaso no le preocupa ganarse pleito con la Nobleza de Santo Xu? ¡Después de todo, Medio Santo Sandao es un Medio Santo!
Si Xingkong sonrió y dijo:
—Con el nivel de cultivo que se maneja el segundo hermano mayor, ¿por qué diantres le iba a tener miedo a una familia de santos en decadencia?
En realidad, Zhang Ruochen, de entre toda la gente, era el que estaba más sorprendido.
El comportamiento de Zhu Hongtao iba completamente en contra de la idea que Zhang Ruochen tenía de lo que debía ser un Santo. Esta era la primera vez en su vida —tanto en la pasada como en la presente— que se topaba con un santo tan cavernícola.
Sin embargo, cuando recordó que Zhu Hongtao no era humano, pudo procesar mejor las cosas.
Después de todo, pelear hasta que el oponente tire la toalla era la ley de las bestias salvajes.
Como dice el dicho: —Al enemigo se le mata, no se le humilla.— Encima, Xu Sandao era un Medio Santo recontra conocido.
Daba qué pensar en cómo se debió estar sintiendo Xu Sandao en ese preciso momento.
—¿Te vas a rendir o no?
Zhu Hongtao levantó el brazo, a punto de meterle otro viaje.
Medio Santo Sandao levantó su mano ensangrentada y dijo en un susurro:
—Sí... ya me rindo...
—¡Al fin!
Zhu Hongtao soltó a Medio Santo Sandao, se frotó la palma de la mano que ya le dolía y dijo:
—Ya que te rindes, ¡levántate al toque y arranca con toda tu gente! Tienes que estar bien loco de la cabeza para venir a querer atrasar al novio cuando mi hermano menor es el que se va a casar.
Medio Santo Sandao se levantó del suelo con la cara hinchada como un chancho. Como si lo hubieran agarrado de punto de la nada, dijo:
—Es un malentendido... un malentendido. No hemos venido a atrasar a nadie, sino a hacer una propuesta de matrimonio.
—¿Acaso no es la misma vaina? Mi hermano menor está comprometido con la señorita Huang. ¿Acaso no es querer atrasarlo el venir a proponerle matrimonio a ella?
Un joven de la Nobleza del Santo Xu dio un paso al frente y miró respetuosamente a Zhu Hongtao. Dijo con un tono bien cauteloso:
—En respuesta a la pregunta del Maestro Hongtao, me gustaría aclarar que la señorita por la que este servidor arrastra el ala es la señorita Chen Lingchan, no la prometida de Zhang Ruochen, Huang Yanchen.
—¿Ah, sí?
—Así es.
Zhu Hongtao se quedó lelo por un segundo antes de lanzar una mirada de reojo a Medio Santo Sandao y decir:
—¿O sea que fue un malentendido? ¿Por qué diantres no lo aclaraste antes? Ven, ven, déjame chequear qué tan feas están tus heridas.
Medio Santo Sandao le hizo el avión a Zhu Hongtao de inmediato y lo clavó con una mirada de puro odio. Recontra picado, murmuró entre dientes:
—¿Acaso me diste tiempo de meter un bocado?
Aunque las cuatro familias de Grandes Santos eran recontra ricas e influyentes, no tenían la conchudez de venir a armar laberintos dentro de los terrenos de los Chen.
La razón principal por la que habían venido a proponer matrimonio a los Chen era para emparentarse con la familia.
Por supuesto, tener la oportunidad de asustar y dejar en ridículo a Zhang Ruochen era la cereza del pastel.
Medio Santo Sandao jamás se imaginó que él mismo terminaría siendo apaleado por Zhu Hongtao antes de que el hijo bendecido por los dioses de la Nobleza del Santo Xu pudiera hacer algo para intimidar a Zhang Ruochen.
—Qué tal coincidencia. Ya que las cuatro familias de Grandes Santos no han venido a robarse a la novia, yo sí he venido a declararle mi amor a la señorita Yanchen. Aunque sé perfectamente que está comprometida, no pude evitar desear tener la oportunidad de competir con el hermano Zhang.
Un tipo simpático que vestía una armadura blanda de color blanco salió de entre la multitud.
Sosteniendo un abanico de jade en la mano y con una sonrisa de sabelotodo, caminó directo hacia Huang Yanchen.
El joven parecía estar en los veintitantos. Tenía un par de cejas en forma de hoz, ojos profundos y una nariz afilada. En verdad era recontra simpático.
A pesar de que sonreía de lo más fresco, no podía ocultar ese tufillo a sangre, asesinato y guerra que traía encima. Se le notaba idéntico a un soldado que acababa de regresar del campo de batalla.
—¿Quién demonios es este tipo? ¿De dónde sacó las agallas para venir a querer atrasar al novio? ¿Acaso no vio cómo acaban de masacrar a Medio Santo Sandao hace un ratito?
—Se me hace bien conocido, de ley que lo hemos visto antes en alguna parte.
Zhang Ruochen se quedó un poco desconcertado cuando vio al joven. De inmediato dio seis pasos hacia adelante para pararse cara a cara con el tipo y dijo:
—Bu Qianfan, yo sé perfectamente que has venido a buscarme a mí. ¿Por qué tienes que meter en esto a la hermana mayor Huang?
Este joven no era ningún otro que uno de los Seis Grandes Reyes de la generación joven de la Región Oriental, Bu Qianfan.
Zhang Ruochen ya se había cruzado con Bu Qianfan una vez en el pasado por el asunto de Emisaria de la Estrella Naranja, así que lo conocía razonablemente bien.
Zhang Ruochen le susurró a Bu Qianfan a través de una ráfaga de ondas de sonido:
—Los chismes que andan corriendo sobre Emisaria de la Estrella Naranja no son ciertos. Ya buscaré un momento oportuno para explicártelo, así que por favor no vengas a armar laberintos aquí.
A Zhang Ruochen no le caía mal Bu Qianfan. Al contrario, más bien lo admiraba un poco. Aunque Bu Qianfan estaba recontra al tanto de que Emisaria de la Estrella Naranja y Di Yi hacían pareja, igual la amaba con locura. Zhang Ruochen pensaba que el tipo era digno de admiración, aunque un poco caído de la mata por ser tan fiel con Emisaria de la Estrella Naranja.
Por esta misma razón, Zhang Ruochen no quería ganarse un pleito gratis con él.
Después de escuchar las palabras de Zhang Ruochen, los labios de Bu Qianfan se curvaron en una sonrisa. Le respondió de la misma manera con un hilo de voz por ondas de sonido:
—¿De verdad crees que me voy a tragar ese cuento, Zhang Ruochen? Tú me atrasaste y te llevaste a mi mujer, así que no me llores si yo te pago con la misma moneda.
De pronto, Zhang Ruochen sintió una mala espina al ver la sonrisa en el rostro de Bu Qianfan.
¿Por qué diablos Bu Qianfan sonreía de esa manera? Su sonrisa se le hacía vagamente conocida. ¿De ley que la había visto en alguna parte?
¿Dónde demonios había visto esa misma sonrisa antes?
Bu Qianfan parecía no poder quitarle los ojos de encima a Huang Yanchen.
—Hermano Zhang, todo el mundo se rinde ante la belleza. Para serte franco, me enamoré de la señorita Yanchen desde la primera vez que la vi. No lo puedo evitar. Así me cueste mi total destrucción el día de hoy, igual me la voy a jugar. Jamás voy a permitir que la mujer que amo se convierta en la esposa de otro hombre.
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄

0 Comentarios