EMDIET 0483







EMPERADOR DIVINO ETERNO 483

Encuentro




Zhang Ruochen había entrenado por seis días completos dentro del espacio interno de la Espinela del Tiempo y el Espacio. Su nivel de pelea por fin había alcanzado el Estado Final del Reino Cielo, lo que mandó su fuerza directo a las nubes.

Con el poder que se manejaba ahorita, meterle una paliza a Pei Ji sin necesidad de usar sus poderes espaciales ya no era una vaina del otro mundo; ahora era recontra fácil.

'Me voy a buscar a Blackie y a Ao Xinyan ya mismo'

Zhang Ruochen cerró los ojos y se concentró a fondo para activar sus sentidos.

El Gráfico de Madera Yin Yang tenía una conexión recontra especial con Blackie. Si se encontraba a una distancia prudente, el pata podía rastrear al gato gordo usando la energía del gráfico.

En un santiamén, Zhang Ruochen detectó la ubicación exacta de Blackie y salió disparado en esa dirección a mil por hora.

Esos seis días que Zhang Ruochen pasó entrenando dentro de la Espinela del Tiempo y el Espacio equivalían a solo dos días en el mundo real.

Y hace dos días, Emisaria del Deseo Rojo se había llevado a Ao Xinyan para juntarse con Emisaria de la Estrella Naranja.












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Blackie le había ido pisando los talones a la del Deseo Rojo todo el camino; sin embargo, el pobre terminó cayendo redondito en una emboscada armada por Emisaria de la Estrella Naranja y sus 18 Caballeros Glaseados. Después de una mecha recontra feroz, a Blackie le ganaron el vivo y terminó perdiendo la batalla.


—Se supone que soy un ser extraordinario, un rival de peso que nadie debería poder frenar... No puedo creer que estos simples mortales me hayan arrinconado así. ¡Qué vergüenza, caracho!


soltó el gato dando un largo suspiro.




¡Clanc, clanc!




El eco de unas cadenas chocándose entre sí retumbó en el lugar.

A Blackie lo habían amarrado desde las cuatro patas hasta la cabeza con una cadena de hierro de color rojo; el pobre no podía moverse ni un milímetro, así que zafarse era una misión imposible.

Esa cadena de hierro tenía grabado un patrón de dragón y un sello de fénix, por todos los eslabones corrían un huevo de destellos de electricidad.

Se trataba de la Cadena Bloqueo de Dragón, un Arma Santa recontra famosa en todos lados.

La leyenda decía que hace tiempo hubo un santo en el Mercado Negro que tenía un dragón volador como mascota, usaba esa bendita cadena justamente para tener al bicho bien amarrado. Cuando el dragón pasó a mejor vida por viejo, la Cadena Bloqueo de Dragón quedó libre.

Tiempo después, el maestro de Emisaria de la Estrella Naranja le entregó el artefacto a la flaca, lo que hizo que ella consiguiera una de las armas más pendejas de su arsenal.


—Déjate de estupideces y llévanos ante Zhang Ruochen ahorita mismo.


ordenó Emisaria de la Estrella Naranja, moviendo la mano para meterle su Qi Genuino a la cadena.

De golpe, la Cadena de Bloqueo de Dragón soltó un chispazo de luz de lo más intenso; comenzó a hacer un ruido recontra feo por la corriente y descargó toda la electricidad directo sobre Blackie.

Al gato gordo le dolió tanto la vaina que soltó un grito recontra extraño; todos los pelos se le pusieron de punta igualito que la cola. Por dentro, el infeliz estaba pensando: «Ya vas a ver, chibola malcriada; muy pronto vas a sentir tú misma el verdadero viaje que mete esta cadena».

Obviamente, el muy pendejo no se atrevió a decirlo en voz alta.

En vez de eso, Blackie se puso a rogar:


—¡Ay, jefa, pero por qué tanta prisa! ¡Si ya casi estamos llegando! Es justo ahí adelante, ya estamos recontra cerca.


Después de caminar por una hora, Blackie llevó a toda la gente del Salón de la Excelencia del Mercado Negro hasta las afueras del Campo de Madera Negra.

Al frente ya se podían ver un huevo de árboles negros gigantescos que armaban una selva antigua recontra tupida. Cada uno de esos árboles estaba atorado de lianas, las raíces estaban llenas de algas y el piso estaba cubierto por un colchón grueso de hojas secas.

Como Emisaria de la Estrella Naranja ya había chequeado el mapa del Mundo Primitivo Espíritu de Madera antes de ir, reconoció el terreno al toque.

Campo Madera Negra.


—Qué gato para más conchudo y mañoso. ¿Cómo te atreves a traernos a la zona prohibida del Campo de Madera Negra? De verdad que tienes unas ganas locas de que te mandemos al otro barrio.


A la flaca se le puso la cara seria de golpe. Al toque jaló su Cadena Bloqueo de Dragón, trayéndose a Blackie a la rastra sin asco.

Blackie arañaba el piso con las uñas desesperado, pero bien amarrado por esa cadena maldita, se le hacía imposible mecharse de igual a igual con Emisaria de la Estrella Naranja.




¡Fuuu!




En la tierra quedaron marcadas cuatro líneas largas por sus garras, pero al final, el pobre gato terminó arrastrado por la fuerza de la Estrella Naranja.

Emisaria de la Estrella Naranja hizo circular su Qi Genuino directo hacia la palma de su mano; ya estaba lista para meterle el viaje final en toda la cabeza a Blackie y dejarlo seco.


—¡Espera un toque!


Emisaria del Deseo Rojo se arrimó desde atrás. Esbozó una sonrisa coqueta y dijo:


—Suelta la firme de una vez; si no, mi compadre te va a enfriar aquí mismo y no hay necesidad de llegar a tanto.


Blackie la miró de reojo y soltó:


—Con el level que me manejo, ni a balas me voy a rebajar a meterle floro a un atajo de simples mortales. Lo que les he dicho es la purita verdad. Zhang Ruochen en serio se ha venido al Mundo Primitivo Espíritu de Madera. El pata está metido en lo más profundo del Campo de Madera Negra.

—Déjate de estupideces. Nos has traído directo a un callejón sin salida. ¿Acaso nos has visto cara de idiotas?


A Emisaria de la Estrella Naranja se le puso la mirada fría como el hielo. Volvió a activar su Qi Auténtico en las manos, haciendo que un Aire Congelante comenzara a bailar alrededor de sus palmas.


—Humanas estúpidas. Yo he entrenado hasta conseguir un cuerpo inmortal. Ese palmazo de zapatilla que me quieres meter no me va a hacer ni cosquillas. Así me tiren la peor de las maldiciones, no les va a alcanzar para mandarme al otro barrio. Ese golpe tuyo para mí va a ser como una caricia.


Mirándole esa caraza de sabelotodo y soberbio que ponía Blackie, hasta Emisaria del Deseo Rojo pensó que el gato se había ganado su buena gomeada a pulso. Ya no se metió más ni intentó frenar a la Estrella Naranja.




¡Pum!




Emisaria de la Estrella Naranja le encajó un palmazo seco en toda la mitra a Blackie.

El gato soltó un chillido feo y cayó de frente contra el suelo, dejando un forado profundo en la tierra. Quedó con las cuatro patas estiradas y no se movió más.


—¿Se enfrió?


Emisaria del Deseo Rojo se arrimó a Blackie y le puso un dedo en el cuello para chequearlo. Se dio con la sorpresa de que la sangre del gato ya no corría y el cuerpo no tenía ni un sol de aura de vida.

Para ser francos, a Emisaria del Deseo Rojo le caía simpático el minino porque era bien tierno a su manera. Por eso, soltó un suspiro de pena al verlo quedar seco en el acto.

Sin embargo, para Emisaria de la Estrella Naranja Blackie no pasaba de ser un monstruo salvaje cualquiera, así que se lo bajó sin que le tiemble la mano. Con la cara bien fría, dijo:


—Este gato era una cosa seria. No solo era recontra inteligente, sino que se manejaba una fuerza descomunal. Si los Caballeros Glaseados no hubieran activado la Bandera de Formación Nueve Estrellas, habría estado recontra yuca amarrarlo. Si lo dejábamos vivir y seguir subiendo de nivel, le habría dado tremenda mano a Zhang Ruochen. Así que bajarlo de una vez era lo que tocaba.


Emisaria del Deseo Rojo reclamó:


—Ya, bacán, pero ahora que te lo almorzaste, ¿quién miércoles nos va a guiar hasta donde está Zhang Ruochen?

—Como tenemos a Ao Xinyan bajo nuestro poder, Zhang Ruochen va a tener que asomar la cabeza por acá más rápido que inmediatamente.


Emisaria de la Estrella Naranja miró de reojo el cadáver de Blackie. Luego sacudió los brazos y se escuchó un ruido seco desde el cuerpo inerte. La Cadena de Bloqueo de Dragón, que había estado enredando al gato, regresó volando directo a las mangas de la Estrella Naranja, volviéndose a acomodar como si fuera una pulsera.

De pronto, un ruido recontra extraño le llegó a las orejas a Emisaria de la Estrella Naranja.

Hizo circular su Qi Genuino directo a los ojos y clavó la mirada a lo lejos para ver qué pasaba.

La Estrella Naranja peló los dientes con una sonrisa de suficiencia y dijo:


—Zhang Ruochen ya está a la vuelta de la esquina. ¡Gente, atención! Caballeros Glaseados, alisten la Bandera de Formación de las Nueve Estrellas en una y prepárense para meterle un ataque sorpresa a Zhang Ruochen en lo que asome la cabeza.


Al toque, los 18 Caballeros Glaseados, que iban montados sobre unos monstruos salvajes imponentes, se alinearon en una y se dividieron en dos pelotones. Cada grupo se armó con nueve patas, posicionándose bien firmes detrás de Emisaria de la Estrella Naranja y de Emisaria del Deseo Rojo para esperar la acción.

Los patas llevaban puestas unas Armaduras de Hueso Glaseado y se manejaban unas Lanzas de Hueso de Dragón mientras sostenían una bandera cada uno. Tenían una facha recontra ruda y una pinta de que no venían con juegos, sino a hacer negocios serios.

Después de un ratito, Zhang Ruochen asomó la cabeza por el lugar y se plantó seco justo en frente de Emisaria de la Estrella Naranja y de Emisaria del Deseo Rojo.

Emisaria del Deseo Rojo le tenía la mano bien encajada alrededor del cuello a Ao Xinyan. Peló los dientes y soltó:


—Por fin te dignas a aparecer, Zhang Ruochen. Te hemos estado esperando un montón de tiempo. Si acatas las órdenes del Mercado Negro de una buena vez, dejamos ir a tu jerma de lo más tranquila.


Zhang Ruochen le clavó la mirada a la del Deseo Rojo y le dijo:


—¿Y quién miércoles te ha dicho que ella es mi jerma?


Emisaria del Deseo Rojo se mató de risa y le contestó:


—Todos los hombres son cortados con la misma tijera: les encantan las flacas ricas. Ella fácil pasa como una de las flacas más pitucas de la nación y, obvio, esta no es la primera vez que te metes en una misión de rescate por su culpa. ¿Quién te va a creer que no estás camote por ella?


A Ao Xinyan le dio un toque de roche al escuchar eso y se le pudo ver cómo se ponía recontra roja de la vergüenza.

Zhang Ruochen le retrucó:


—Entonces, según tu lógica, ¿yo también tendría que estar camote por ti, ya que tú también eres una de las flacas más mamacitas de la nación?


Emisaria del Deseo Rojo peló sus dientes blancos y, con un aire recontra provocativo y calentón, le soltó:


—Bueno... si yo te gusto, yo hago lo que tú me pidas, rey.


Zhang Ruochen sacudió la cabeza y se le puso la mirada recontra feroz. Dijo de forma tajante:


—Suelta a Ao Xinyan de una vez, Emisaria del Deseo Rojo, te perdono la vida. No me obligues a enfriarte aquí mismo.


Emisaria de la Estrella Naranja saltó al toque bien alzada:


—Qué conchudo y alucinado resultaste ser, Zhang Ruochen. ¿De verdad te has creído el cuento de que porque te coronaron como el rey de la nueva generación ya eres invencible? Yo misma acabo de mandar al otro barrio a tu mascota de guerra, e igualito te va a pasar a ti ahorita mismo. Hoy día solo tienes una opción si no quieres terminar bajo tierra: jurarle lealtad al Mercado Negro y volverte nuestro aliado.

—¿Mascota de guerra? ¿Blackie?


preguntó Zhang Ruochen recontra confundido.

Justo cuando Emisaria de la Estrella Naranja iba a soltar una risa burlona, sintió de golpe un frío recontra feo en todo el cogote.

Una garra helada se le había plantado de lo más piola en pleno cuello.

A la Estrella Naranja le entró el patatús al toque. Quiso dar media vuelta para ver qué miércoles pasaba, pero apenas hizo el amague de moverse, sintió un dolor recontra agudo en la piel.

La garra de Blackie ya le había hecho un raspón en el cuello a Emisaria de la Estrella Naranja y ya se podían ver unas gotitas de sangre chorreándole.


—Ni te muevas, chibola. Si se me zafa la garra y la dejo caer, le puedes ir diciendo adiós a tu estofado de sesos.


Emisaria de la Estrella Naranja se quedó recontra congelada del susto y el cuerpo le empezó a temblar como gelatina.

Y le temblaba porque la bendita mascota de guerra, que se suponía que ya estaba bien muerta y fría, de pronto había revivido de la nada.

Estaba cagada de miedo porque era la primera vez en su perra vida que sentía el verdadero olor a gladiolo tan cerca. No había duda de que, si movía un solo músculo, el gato se la bajaba en el acto.

Al mismo tiempo, Emisaria del Deseo Rojo vio a Blackie parado de lo más fresco detrás de la Estrella Naranja y se le abrieron los ojos planos de la sorpresa.

'¡No puede ser! El mendigo gato no se había enfriado'


—¡Suelta a la jefa Estrella Naranja ahorita mismo, animal de miércoles!


Un Caballero Glaseado salió disparado al frente con todo. Hizo circular todo el punche de su cuerpo y mandó una estocada brutal con su Lanza de Hueso de Dragón, apuntando directo a partirle la espalda a Blackie por la mitad.

Zhang Ruochen sacudió el brazo y lanzó la Espada Antigua Abyss hacia adelante igualito que si fuera una jabalina. El arma se volvió un destello puro y le perforó el pecho al Caballero Glaseado desde la espalda de un solo tajo.

El Caballero Glaseado comenzó a sacudirse del dolor y un chorro de sangre le empezó a brotar de la boca sin parar.

Bajó la cabeza con un trabajo tremendo y se quedó mirándose el pecho para ver el tremendo forado que le habían dejado.

Un forado sangriento del tamaño de un tazón se podía ver clarito en medio de su pecho.


—Cómo... cómo miércoles... pudo pasar esto... 


soltó el Caballero Glaseado metiendo una tos seca, para después caer desplomado desde el lomo de su monstruo salvaje directo a la tierra.

Hasta Emisaria del Deseo Rojo y Emisaria de la Estrella Naranja se quedaron recontra mudas y estúpidas por la sorpresa. Esa Armadura Glaseada estaba fabricada con los huesos de un monje que jugaba en el Noveno Cambio del Reino Pez Dragón; el blindaje era duro como la patada, así que ¿cómo miércoles no iba a aguantar el golpe de Zhang Ruochen?

Lo que las flacas no sabían era que la Espada Antigua Abyss estaba hecha de puro Hierro Divino Natural y encima era un Arma Santa, lo que hacía que manejara un filo de otro planeta. Rebanar esa capa de Armadura de Hueso Glaseado con semejante espada no era en verdad ninguna ciencia.




¡Shuah!




La Espada Antigua Abyss dio una vuelta en el aire por todo lo alto y regresó solita a las manos de Zhang Ruochen.

El arma todavía chorreaba la sangre del pata que se acababa de enfriar.

Zhang Ruochen las miró con la cara bien seria y soltó:


—Decidan de una vez: ¿quieren seguir respirando o prefieren que las mande al otro barrio?


Emisaria del Deseo Rojo tragó saliva, pero al toque peló los dientes con una sonrisa coqueta para intentar calmar las aguas:


—Vaya, quién más sino el gran Zhang Ruochen para lucirse con semejante salvajada. Hagamos un trato, rey: yo dejo libre a Ao Xinyan ahorita mismo y tú le pides al gato pendejo ese que suelte a la jefa Estrella Naranja. Así dejamos de ser enemigos desde hoy día y cada quien se quita por su lado de lo más piola. ¿Hace daño o qué?


Pero Zhang Ruochen se movió a una velocidad endiablada, igualito que un rayo, apareciendo al lado de Emisaria del Deseo Rojo sin hacer ni un sol de ruido. Estiró dos dedos al toque, le chapó el brazo con una fuerza de locos y le hincó los meridianos mientras decía:


—Para andar poniendo condiciones, primero tienes que tener con qué; y tú ahorita no tienes ni el derecho de abrir la boca.


A Emisaria del Deseo Rojo se le paró el corazón del susto. Con las justas había pestañeado y Zhang Ruochen ya se le había plantado en la cara teniéndola bien agarrada del brazo.

'¿Cómo miércoles hizo Zhang Ruochen para volverse tan absurdamente pendejo y poderoso en dos días?'

Ahorita mismo, la flaca tenía la muñeca bien trabada por los dos dedos de Zhang Ruochen, que parecían una prensa de metal. Una fuerza descomunal comenzó a brotar de los dedos del pata, haciendo que un zumbido y un adormecimiento recontra feo se le trepara por todo el brazo a la flaca.

Al principio, Emisaria del Deseo Rojo le tenía la mano bien puesta encima a Ao Xinyan para controlarla, pero ahora que Zhang Ruochen le tenía el brazo recontra dominado, el pata le movió la mano hacia un costado sin el menor esfuerzo, haciendo que ella perdiera por completo el control sobre la medio dragón.

El Zhang Ruochen de ahorita ya no era el mismo pata con el que se podían poner sabrosas; obviamente, el guerrero había roto el cascarón y se había metido de cabeza en un nuevo reino de poder.

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