EMPERADOR DIVINO ETERNO 466
Primer día de clase
Si quería mejorar su cultivo a la volada, no le quedaba de otra que recurrir al Gráfico de Madera Yin Yang.
Solo cuando el Gráfico de Madera Yin Yang absorbiera suficiente Qi Espiritual del Origen de la Madera, el árbol sagrado primigenio sería capaz de crecer lo necesario para sostener el mundo interior del gráfico.
El tiempo en el espacio interno del Gráfico de Madera Yin Yang era totalmente distinto al del mundo exterior. Diez días adentro equivalían a un solo día afuera.
En otras palabras, si Zhang Ruochen lograba entrar al Gráfico de Madera Yin Yang, su cultivo se aceleraría diez veces más.
'Mañana mismo iré al Pabellón de la Colección de Libros en la Academia Santa para buscar algunos textos. Con suerte podré ubicar un Mundo Primitivo Inferior que tenga un montón de Qi Espiritual del Origen de la Madera'
Mientras evaluaba la forma de potenciar su cultivo, Zhang Ruochen siguió avanzando hasta salir del bosque de bambú.
Nie Honglou estaba parado afuera del bosque de bambú. Al ver que Zhang Ruochen salía completamente solo, le preguntó:
—¿Y dónde está la predecesora?
—¡Ya se fue!
—Zhang Ruochen, yo también ya estoy por marcharme. Mañana, en cuanto ingreses a la Academia Santa, me abriré camino.
Durante las últimas dos semanas, Nie Honglou lo había protegido a capa y espada en todo momento. A donde fuera Zhang Ruochen, Nie Honglou lo seguía detrás. Lo cuidaba con total entrega.
Era realmente increíble que un maestro de su nivel se hubiera tomado tantas molestias por él hasta este punto.
Zhang Ruochen no tenía intenciones de convencerlo para que se quedara. Después de todo, Nie Honglou también necesitaba entrenar y tenía su propio camino de cultivo. No iba a pasar todo su tiempo cuidándole las espaldas a Zhang Ruochen.
Zhang Ruochen se quedó pensando por un momento. Sacó una caja de jade y se la entregó a Nie Honglou con una sonrisa:
—En estas últimas dos semanas, de no haber sido por tu protección, los capos del Mercado Negro ya me habrían mandado al otro mundo. Hermano Nie, de todas maneras tienes que aceptar este regalo.
Nie Honglou era un peso pesado que ya estaba en el Sexto Cambio del Reino Pez Dragón. Su cultivo era muchísimo más alto que el de Zhang Ruochen y era demasiado orgulloso como para andar aceptando regalos de él.
Justo cuando se disponía a rechazarlo, se detuvo en seco al notar una extraña vibración que provenía de la caja.
¿Acaso había un tesoro alucinante ahí dentro?
Llevado por la curiosidad, Nie Honglou tomó la caja y la abrió.
En el interior había una espinela negra y lisa, envuelta en una fina capa de vapor. Al usar su Poder Espiritual para examinarla, descubrió que una cantidad purísima de Qi Espiritual de agua estaba contenida en la espinela negra.
—Esto... esto es una Espinela Glaseada Negra, uno de los Tesoros Espirituales de los Cinco Elementos, ¿verdad?
Nie Honglou abrió los ojos de par en par.
Zhang Ruochen asintió con la cabeza:
—Así es.
Si se tratara de cualquier otro tesoro, Nie Honglou de seguro le habría dicho que no. Pero al ser una Espinela Glaseada Negra, no había forma en el mundo de que la rechazara.
Se lamió los labios, sacudió la cabeza y soltó una carcajada:
—Zhang Ruochen, tú lo haces a propósito para que me quede endeudado contigo.
—Si no la quieres, me la quedo de vuelta.
—No seas malo, claro que la quiero.
Sin pensarlo dos veces, Nie Honglou se guardó la Espinela Glaseada Negra.
Con la Espinela Glaseada Negra en sus manos, podía ahorrarse unos diez años de cultivo. Sería una tremenda locura rechazar un tesoro de tal magnitud.
Con la ayuda de la Espinela Glaseada Negra, Nie Honglou se sentía recontra seguro de que lograría avanzar más y alcanzar el Séptimo Cambio en el Reino Pez Dragón en un dos por tres.
—Bueno, ya que te has portado con esta Espinela Glaseada Negra, te cuidaré las espaldas por otras dos semanas más.
Nie Honglou no quería quedarse con los brazos cruzados debiéndole un favor y tenía la firme intención de pagárselo cuanto antes.
—Hermano Nie, no lo pienses tanto. Te estoy dando la Espinela Glaseada Negra puramente por amistad. No tiene otra intención. Además, mañana ya estaré ingresando a la Academia Santa, así que ya no voy a necesitar que me cuides.
Nie Honglou soltó una carcajada:
—¿De verdad crees que vas a estar completamente a salvo una vez que entres a la Academia Santa? La competencia dentro de la Academia Santa es muchísimo más feroz que en el mundo exterior. En particular, los estudiantes de años superiores se vacilan bastante fastidiando a los alumnos nuevos. Y los descendientes de las Hidalguías de Santos se mueren por agarrar de punto a los más jóvenes que vienen de familias humildes. Tú ocupas el primer lugar entre los alumnos nuevos, así que estás directo en el ojo de la tormenta. Mucha gente va a querer ganarse fama al toque ensañándose contigo. Con la fuerza que tienes, no hay necesidad de que le tengas miedo a ningún guerrero en el Reino Cielo. Sin embargo, no vas a poder hacer nada contra la gente que tiene corona. No se van a atrever a matarte, pero sí que te pueden dejar en vergüenza. Es tranca ganarse un sitio firme en la Academia Santa.
Zhang Ruochen se le quedó mirando a Nie Honglou:
—¿Por qué conoces tan bien la Academia Santa? ¿Acaso tú también eres un santo de la Academia Santa?
—¡Algo así! Pero ya llevo más de diez años sin regresar. Es muy probable que ya muchos se hayan olvidado de mí.
¿Por qué Nie Honglou se habría unido al Grupo de Mercenarios para realizar misiones tan arriesgadas en lugar de quedarse entrenando en la Academia Santa?
Zhang Ruochen prefirió no hacer esa pregunta. Después de todo, cada quien tomaba sus propias decisiones. Nie Honglou probablemente pensaba que foguearse en el Grupo de Mercenarios le serviría muchísimo más que quedarse entrenando en la Academia Santa.
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Zhang Ruochen regresó a la Estación de Correo del Mercado Marcial y luego llevó a la Concubina Lin, a Kong Xuan, a Blackie, a Han Xue y al simio monstruoso hacia la mansión de Medio Santo para ayudarlos a instalarse.
Como Si Xingkong, Chang Qiqi, Duanmu Xingling y los demás ya eran santos en la Academia Santa, ellos podían quedarse a vivir en las residencias de la propia academia. No tenían ninguna necesidad de mudarse a la mansión de Zhang Ruochen.
Zhang Ruochen recién se fue a echar a la medianoche.
Con el cultivo que manejaba actualmente, no se iba a cansar así se pasara de diez a quince días seguidos sin descansar. Sin embargo, dormir siempre le daba un respiro.
Si una persona andaba demasiado estresada y agotada, eso le jugaba en contra a su propio cultivo.
A la mañana siguiente, Zhang Ruochen se levantó y se puso a practicar su técnica de espada antes de que saliera el sol.
El campo de artes marciales de la mansión de Medio Santo era recontra amplio. Tenía 50 metros de largo por 40 metros de ancho. En todo el borde se había instalado una estrategia de defensa de nivel cinco. Zhang Ruochen no tenía de qué preocuparse por si alguien salía herido por accidente debido al aire de su espada.
Estuvo practicando sus técnicas de espada por una hora.
Finalmente, el sol asomó. Los rayos solares rompieron las nubes e iluminaron la tierra.
La túnica de Zhang Ruochen terminó empapada en sudor por completo.
Regresó a su habitación y se puso un uniforme militar confeccionado especialmente por la Academia Santa. Agarró su ficha, salió caminando de la mansión y se enrumbó hacia la Academia Santa.
El uniforme militar de la Academia Santa era de color dorado. Como estaba tejido con unos hilos de oro fabricados especialmente, no sufría ni un rasguño con los cuchillos o espadas comunes y corrientes. Estaba al mismo nivel que un Arma Marcial Genuina de Nivel Seis.
En el Banco del Mercado Marcial, solo un Anciano de túnica dorada tenía el derecho de vestir un uniforme dorado de ese tipo.
En otras palabras, un santo podía gozar del mismo trato que recibía un Anciano de túnica dorada.
Si un santo lograba meterse entre los 100 mejores de la Junta del Cielo, podía usar una túnica de color púrpura y recibir un trato muchísimo mejor todavía.
Cuando Zhang Ruochen llegó a la Academia Santa, una cantidad de carruajes recontra lujosos estaban estacionados tanto adentro como afuera del edificio. Todos los jóvenes guerreros que se bajaban de los carruajes eran personas con corona que se encontraban en el Reino Cielo.
Esta vez, un total de 13,478 estudiantes se estaban convirtiendo en santos. Por ello, la Academia Santa andaba repletísima de gente y de vehículos en este primer día de clases. Se podía ver a chicos y chicas conversando amenamente por todos lados. Todo desbordaba de juventud y de una energía tremenda.
Zhang Ruochen vio una silueta hermosa y familiar entre la multitud. Era una silueta alta y de piernas largas. Se trataba de Huang Yanchen.
Huang Yanchen también vestía la túnica dorada y se había amarrado un cinturón alrededor de su esbelta cintura. El cinturón era de oro incrustado con jade, lo cual acentuaba bastante su silueta curvilínea. Su cabello de color azul real le caía por la espalda como si fuera una cascada. En la parte delantera, su cabello estaba recogido en un moño y sujeto con una horquilla de jade.
Cuando se bajó de su carruaje recontra lujoso, muchos jóvenes guerreros se quedaron embobados con su hermosa apariencia.
—Qué hermosa. ¿Quién es ella?
Un joven santo sostenía un abanico plegable y se le quedó mirando a Huang Yanchen con una cara de templado total.
—Ella es de los Chen de las Mansiones Santas de la Región Oriental. Mejor deja de soñar despierto. Ya está comprometida con un novio alucinante.
El joven santo sacudió su abanico, mostrándose bien pintón y natural. Dijo en un tono soberbio:
—¿Qué tan alucinante puede ser? Si todavía no están casados, yo bien podría atrasarlo.
—¡Ja, ja! Su novio es Zhang Ruochen, uno de los reyes de la nueva generación de la Región Oriental. ¿Cómo te vas a atrever a meterte con su mujer con el cultivo que tienes? ¿Acaso crees que vas a poder aguantarle ni diez golpes?
—¿Qué? Su novio es Zhang Ruochen.
la cara del joven santo cambió por completo, al toque dejó de mirar con ganas a Huang Yanchen. Él no era rival para Zhang Ruochen ni a balas.
Huang Yanchen sintió una presencia conocida. De inmediato dio la vuelta para mirar. Justo en el momento preciso, cruzó miradas con su prometido.
—Zhang Ruochen, te estás haciendo cada vez más famoso. ¿Acaso ya has peleado varios cientos de veces en el Coliseo del Mercado Marcial? ¿No te gustaría echarte una mechita conmigo? Tengo curiosidad por ver cuántos golpes puedo aguantarte.
Huang Yanchen sacó pecho y mostró una mirada fría. Caminó directo hacia Zhang Ruochen, quien estaba siendo la envidia de todo un grupo de santos.
—Hermana mayor Yanchen, ¿para qué buscarse problemas? Si confías en tu fuerza, bien puedes ir al Coliseo del Mercado Marcial y desafiar a todos los maestros.
—¿Acaso crees que no doy la talla para ser tu oponente?
Él sonrió:
—Hermana mayor, si quieres pelear conmigo, yo no me hago problemas. Sin embargo, hoy es el primer día de clases, así que vamos a tener un montón de cosas por hacer. Mejor nos echamos un duelo más adelante, ¿te parece?
Huang Yanchen asintió con la cabeza:
—¡Ya, bacán! Vamos a inscribirnos primero en el Departamento Técnica de Espada.
Este año, el Departamento Técnica de Espada había reclutado a un total de 6,000 santos. Era el que tenía la mayor cantidad de gente. Estaba dividido en cien grupos, con 60 santos por cada grupo.
De acuerdo con los resultados de las tres rondas de evaluación, se les clasificaba desde el primer puesto hacia abajo.
Todos los estudiantes que estaban dentro de los top 600 fueron asignados a los grupos de Medio Santo; es decir, diez grupos de Medio Santo.
A los estudiantes que tenían un puesto más bajo los dividieron en los grupos de Pez Dragón; es decir, 90 grupos de Pez Dragón.
En el llamado grupo de Medio Santo, a los santos se les impartía el camino de la práctica directamente por Medio Santos.
En el llamado grupo de Pez Dragón, a los santos se les impartía el camino de la práctica por practicantes del Reino Pez Dragón.
Todos los instructores que se encontraban en el Reino Pez Dragón eran maestros de primerísimo nivel que ya superaban el Séptimo Cambio en el Reino Pez Dragón. Pero en comparación con los Medio Santos, se quedaban bien cortos.
Por lo tanto, era un tremendo honor para los santos poder ingresar a un grupo de Medio Santo. Si se desempeñaban lo suficientemente bien, tendrían la oportunidad de convertirse en descendientes de los Medio Santos.
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