HODEHA 948






Hombres del Harén 948

SS25: Klein y el mundo del romance (3)





Latil fue a la prisión de los monstruos otra vez al día siguiente para ver el futuro falso.


—Muéstrame otra vez hoy.

[¿Continuando desde ayer...?]

—Así es. La línea de tiempo puede avanzar un poco más. No demasiado. Solo un poco.

[Entonces, continuando desde ayer, ¿correcto?]

—¿Por qué te estás portando raro de la nada?

[No es nada]


Debido a que Latil seguía regresando sin darse cuenta de que la habían engañado, el monstruo se ponía cada vez más nervioso. El Lord continuaba mirando el futuro sin saber que él había cambiado secretamente el objetivo del futuro falso. El miedo y la ansiedad por aquello pesaban más ahora que cuando la había embaucado por primera vez. Hubiera sido muchísimo mejor si ella se hubiera dado cuenta de inmediato y le hubiera dicho algo al respecto.

Klein, por su parte, no tenía forma de saber el futuro de quién estaba viendo la emperatriz. Así que, incluso cuando le informaban de sus frecuentes visitas al monstruo, no podía estar tranquilo.

Kallain tampoco había tenido buena cara durante los últimos días.

Sin embargo, Latil no tenía tiempo para preocuparse por el monstruo, por Klein o incluso por Kallain. Lo que más curiosidad le daba era cuándo exactamente aparecería Kallain en el futuro falso. Mientras que el futuro falso con Tasir había sido tan precario que no podía apartar la mirada, esta vez era todo lo contrario.

Por fin, la escena cambió y, en lugar de la prisión, apareció un palacio grandioso. Era el Palacio de Carissen antes de ser destruido.

Princesa Latil iba a caballo, la multitud que se había reunido para ver el espectáculo, al parecer sin esperar que la princesa novia llegara montada en un caballo, lanzaba confeti finamente picado con asombro.

Latil y Princesa Latil pensaron casi lo mismo al mismo tiempo. Habían querido recorrer este camino como la Emperatriz de Carissen.

Pero sus siguientes pensamientos fueron completamente diferentes. La Latil real se maravilló:

'Solo hizo falta tomar un poco más de alcohol para que el futuro cambiara de esta manera'

En los futuros con Tasir, Gesta y Meradim, no había habido un punto claro donde el destino cambiara. Además, dado que Lean seguía siendo el príncipe heredero, parecía que sus futuros se debían en gran medida a las elecciones de Lean. Esta era la primera vez que veía claramente que el futuro cambiaba como resultado de su propia decisión.

Por otro lado, Princesa Latil todavía estaba consumida por los sentimientos persistentes y el dolor por Hyacinth.

'Escuché que Hyacinth se opuso rotundamente a este matrimonio. De seguro es porque me voy a casar con su hermano menor. Ahora que realmente me voy a casar con Klein... Hyacinth, ¿te sentirás al menos un poquito mal? Espero que te dé asco'

No se podía evitar. Esto era poco después de que Hyacinth hubiera terminado las cosas con ella de forma unilateral. Y ni siquiera era una ruptura ordinaria; era una ruptura provocada por la noticia de su matrimonio con otra mujer. En este momento, era muy probable que Latil estuviera ardiendo de resentimiento hacia Hyacinth.


—Su Alteza.


Solo cuando Sonnaught la llamó, Princesa Latil volvió a la realidad y volteó la cabeza. Ya había pasado de largo a la multitud que celebraba el matrimonio con la princesa de un país poderoso y había entrado al palacio. Sonnaught se había bajado del caballo primero y ahora estaba a su lado.

Princesa Latil estuvo a punto de decir que podía bajarse sola, pero al ver que el príncipe Klein se acercaba a recibirla, tomó deliberadamente la mano de Sonnaught al bajarse.

Mientras descendía, Sonnaught le susurró suavemente:


—Aún puede echarse para atrás.


Princesa Latil vaciló por un instante. Pero en el momento en que vio a Hyacinth observándola desde la distancia, su resolución se endureció de nuevo.


—¿Para qué? ¿A quién beneficiaría eso?

—No hay necesidad de arruinar su futuro por un amante traicionero. Su Alteza...

—¡Princesa!


Príncipe Klein se estaba acercando, así que Sonnaught dio un paso atrás y Princesa Latil ya no pudo escuchar el resto.

Klein, de forma natural, apartó a Sonnaught con el cuerpo y se paró frente a Latil, preguntando:


—Princesa, ¿estuvo pesado el viaje?


[Borracho]

Princesa Latil se amargó en el instante en que vio a Klein y pensó para sí misma. Había venido aquí para mantener la dignidad y cobrarse una venganza ahora que las cosas habían llegado a este punto, pero eso no cambiaba el hecho de que estuviera de mal humor por tener que casarse con el hermano menor de un exenamorado al que ni siquiera amaba.

No pudo contenerse y le espetó:


—¡¿Se nota que estás de un humor excelente?!


Tan pronto como las palabras salieron de su boca, se arrepintió.

[Qué tonta soy. Se supone que tengo que seducir a este príncipe bocón y borracho. ¿Por qué le estoy armando bronca?]

Pero Klein respondió alegremente, sin ofenderse en lo más mínimo:


—Por supuesto que estoy feliz. Me voy a casar con la princesa, ¿no?


Su respuesta tan honesta hizo que Princesa Latil se sintiera, en realidad, un poco culpable.


—¿Estás feliz de casarte conmigo?


preguntó Princesa Latil sorprendida, Klein volvió a responder con franqueza.


—Claro que sí.

—...¿Por qué?

—La gente siempre decía que mi carácter era como el de un caballo indomable, que nunca me casaría con una buena mujer. Las familias que amaban a sus hijas susurraban que jamás me aceptarían como yerno. Pero ahora me estoy casando con la princesa de Tarium. Así que, lógicamente, estoy feliz.


Princesa Latil, que se había conmovido por un breve instante, de pronto se sintió como una cabra que se había comido un papel masticado.


—O sea, ¿estás diciendo que estás feliz porque soy la princesa de un país poderoso?


Klein, una vez más, respondió con un exceso de honestidad:


—Sí. Y además eres hermosa. ¿De qué me podría quejar?


A pesar de que Princesa Latil tenía el ceño fruncido con total notoriedad, a Klein no pareció importarle y preguntó:


—Tú también estás feliz de casarte conmigo, ¿verdad? Te morías por mí, ¿no es cierto?


El hermano menor de su exenamorado, quien de por sí ya le caía espeso, diciendo algo tan despistado y viéndose tan conforme con la situación, solo hizo que Princesa Latil se sintiera peor.












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Después de unos días de descanso, Princesa Latil finalmente se casó con Klein. El día de la boda, llevaba un vestido deslumbrante que brillaba tanto que casi cegaba, se quedó mirando fijamente en el espejo.

Las sirvientas que la habían acompañado la llenaron de elogios, pero Princesa Latil no se sentía para nada mejor.


—Una vez que me case, la mayoría de ustedes tendrá que regresar, excepto unas pocas.


Una de las sirvientas que tendría que marcharse le tomó la mano, con los ojos llenos de lágrimas.


—Por favor, no esté tan triste, Su Alteza.


No había ninguna ley que dictara que solo unas pocas podían quedarse con la princesa. Pero dado que las sirvientas eran todas hijas de familias nobles, a menos que fueran aventureras o estuvieran interesadas en estudiar en el extranjero, no tenían motivos para trabajar en un país extraño y, por lo tanto, regresarían a sus hogares por naturaleza.


—No me siento muy bien.


Princesa Latil se apartó del espejo sin energías, sin querer seguir mirándose. ¿De qué servía estar vestida de forma tan hermosa y extravagante si ni siquiera se estaba casando con alguien a quien amaba?

Su estado de ánimo empeoró aún más cuando salió al pasillo y vio a Sonnaught vistiendo su uniforme. Sintió que algo había salido mal. Tal vez, justo como él había dicho, había tomado una decisión demasiado apresurada.

[Quizá hubiera sido mejor quedarme en casa y fingir que no sabía nada, incluso si eso significaba la vergüenza para la familia imperial]


—Hermana menor. Realmente estás hermosa.


Mientras Lean se acercaba con un suspiro exagerado, Latil finalmente forzó una sonrisa.


—Mi padre de verdad quería venir también.


dijo Lean con tono de decepción, levantando el brazo para escoltarla.


—Está ocupado, así que no se puede evitar.


respondió Princesa Latil con una compostura forzada y colocó su mano sobre el brazo de Lean.

Lean guió a Latil por la larga alfombra que conducía al salón de bodas y le susurró:


—Nunca imaginé que te casarías tan lejos.


Podía ser un prejuicio suyo, pero Latil sintió un sutil rastro de alivio en su voz.

'¿Está aliviado de que su hermana menor, el Lord, se vaya a vivir lejos en un país extranjero? Bueno, supongo que sí. Si vivo aquí, él no tendrá que llegar a extremos... así que en realidad podría ser mejor para él'

La Latil de ese entonces no odiaba a Lean. Aunque se sentía confundida, aun así se las arregló para bromear y tranquilizarlo.


—Ya me di cuenta. Incluso si el novio ha cambiado.


Lean soltó una carcajada.

La larga alfombra continuaba sin interrupciones hacia un salón amplio. Cuando llegaron frente a las grandes puertas abiertas, Latil soltó el brazo de Lean. Lean la miró con ojos tristes y, cuando sus miradas se cruzaron, le dio una sonrisa de aliento.

'¡Qué falso!'

Aunque la Latil real se sintió fastidiada por su expresión, Princesa Latil cobró valor gracias a ella y avanzó por la alfombra sola.

Cuando Klein vio acercarse a Princesa Latil en su vestido de novia, se le abrieron los ojos de par en par por un instante, luego esbozó una sonrisa radiante como si no pudiera contener su alegría. Tenía una expresión de deleite tan evidente que el oficiante tuvo que aclararse la garganta varias veces para llamar su atención.

Pero incluso entonces, él no podía dejar de sonreír, alguien entre el público murmuró:


—¡El novio está tan feliz que no puede controlar la cara!


Aunque la voz no fue fuerte, Princesa Latil, que tenía el oído agudo, la escuchó con claridad. Incluso pudo oír a unas pocas personas soltando risitas en respuesta al comentario.

[Ese príncipe Klein podrá ser un poco más simpático que Hyacinth, pero en todo lo demás, ni le llega a los talones]

De por sí ya amargada, a Princesa Latil el rostro sonriente de Klein le parecía insoportable.

Pero en el momento en que divisó a Hyacinth sentado en la sección de la familia del novio, sus emociones aplastadas comenzaron a aliviarse poco a poco.

Hyacinth se veía visiblemente disgustado; tanto que cualquiera se daría cuenta con solo mirarlo. Emperatriz Aini, sentada a su lado, le daba toques en el brazo de vez en cuando e intentaba hablarle, pero la expresión de Hyacinth solo se volvía más sombría, sin aligerarse ni un poquito.

En contraste, el estado de ánimo de Princesa Latil comenzó a elevarse rápidamente. Cuando sintió que los ojos de Hyacinth se posaban en ella, incluso experimentó una aguda descarga de satisfacción. Deliberadamente, se giró hacia Klein y le sonrió con brillo para que Hyacinth la viera.

Sorprendido al principio por la sonrisa de Latil, Klein le devolvió el gesto, estirando los ojos con una mueca alegre.

Princesa Latil, siguiendo las instrucciones del oficiante, pasó rápidamente por los votos matrimoniales y luego, sosteniendo la mano de Klein, echó una mirada de reojo hacia Hyacinth. Una tranquila sensación de regocijo brotó en su interior.

[Si yo no puedo ser feliz, entonces tú tampoco serás feliz, Hyacinth. Está bien. Sigue sufriendo así hasta el día en que deje plantado a tu hermano]












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En la noche de bodas, el príncipe Klein y Princesa Latil durmieron en extremos opuestos de la cama. Ni siquiera se dieron un beso. Princesa Latil, pegada al borde del colchón como si fuera a caerse, no paraba de repasar sus planes de venganza.

Entre tanto, se quedó dormida inesperadamente y, cuando despertó, Klein le estaba sacudiendo el brazo.


—Despierta, princesa. Se se supone que tenemos que desayunar con mi hermano el emperador, ¿te acuerdas?


Princesa Latil, fastidiada, intentó quitar la mano de Klein de un manotazo, pero ante la mención de «mi hermano el emperador», abrió los ojos de golpe y se sentó de inmediato.


—¿Qué? ¿A qué hora? ¡Nadie me dijo eso!


preguntó en shock, Klein frunció el ceño con una ligera frustración.


—Salió en la conversación como dos o tres veces. ¿En qué estabas pensando?

—...Estaba nerviosa.


Cuando Princesa Latil puso esa excusa, Klein se la creyó al instante. Se levantó de la cama primero, luego vaciló un momento antes de darle un tierno beso en la frente. Se le pusieron las orejas rojas y corrió rápidamente al baño.

'¿Desayuno con Hyacinth? ¿Una oportunidad para atormentarlo tan pronto?'

Dichosa de la vida, Princesa Latil se levantó de la cama.

La Latil real pensó vagamente para sus adentros:

'¿Cuándo demonios va a aparecer Kallain? ¿O será que ya apareció, pero no ha tenido la oportunidad de salir como se debe y solo está mirando desde lejos?'

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