HODEHA 942






Hombres del Harén 942

SS20: Convocarlo





Tener un Esposo Oficial definitivamente hacía que las cosas fueran más convenientes. Latil estaba revisando los documentos relacionados con el festival de fin de año y de pronto se sintió complacida. En el pasado, cada vez que había un gran festival o evento, tenía que prestarle atención a cada mínimo detalle. Pero ahora, solo tenía que verificar uno o dos asuntos esenciales, lo que reducía significativamente el tiempo que gastaba.

'El problema es que, mientras más convenientes se vuelven las cosas para mí, más ocupado se pone Tasir'


—Su Majestad parece estar de buen humor.

—Ya casi es fin de año. ¿Acaso no le da gusto, Marqués?

—¿Qué tiene de gustoso que el tiempo se pase volando? No me agrada para nada, Su Majestad.


Latil soltó una carcajada ante su queja fingida.

Pero justo entonces, mientras intercambiaban bromas y trabajaban en un ambiente agradable...

¿Hm?

Latil notó algo extraño en los documentos relacionados con el festival de fin de año, los cuales estaba revisando por última vez, y dejó de pasar las páginas.

'¿Qué es esto?'

Se acercó el papel a los ojos.


—¿Le molestan los ojos?


preguntó Sonnaught con preocupación desde atrás. El gran chambelán también miró a Latil con expresión de sorpresa.

Latil soltó una pequeña risa de exasperación. Al parecer, Sonnaught y el gran chambelán consideraban más probable que le dolieran los ojos a que Tasir hubiera cometido un error en el papeleo.


—No, es solo que hay algo raro en los documentos del festival de fin de año que envió Tasir.

—¿El Esposo Oficial cometió un error en algo como esto?

—Exacto. Él no es la clase de persona que haría eso.


dijo Latil, volviendo a poner el documento sobre el escritorio y ladeando la cabeza.

El gran chambelán se colocó justo a su lado y también miró el documento.


—¿Hm?


Pronto, él también notó la anomalía.


—¿Por qué la cantidad de invitaciones que se van a emitir esta vez es tan alta?


Las invitaciones que se enviaban a los invitados distinguidos se preparaban con sobres y papelería especiales de acuerdo a un formato establecido. El diseño cambiaba ligeramente cada año, los expertos incluso podían distinguir el año y el evento de la emisión basándose en el diseño del sobre.

La familia imperial enviaba primero las invitaciones a los invitados clave. Durante este proceso, también se mandaban unas cuantas invitaciones en blanco, con el nombre del destinatario vacío. Estas invitaciones en blanco eran usadas por los invitados iniciales para invitar a otras personas. Naturalmente, los nobles medían la influencia y el estatus actual de los demás por la cantidad de invitaciones en blanco que recibían de la familia imperial. En cualquier caso, el número de invitaciones en blanco emitidas cada año se mantenía relativamente constante. Si la escala del banquete se reducía, el número de invitaciones en blanco disminuía; si la escala se ampliaba, el número aumentaba. Aun así, nunca superaba cierto límite.

Pero hoy, la cantidad de invitaciones por emitir era tan notoriamente alta que el gran chambelán lo notó de inmediato a simple vista. Y dado que el responsable de decidir el número de invitaciones era el Esposo Oficial Tasir, resultaba aún más sorprendente.

Latil no quería interferir con el trabajo de Tasir en la medida de lo posible. Sin embargo, por más que lo pensaba, la cantidad de invitaciones parecía excesiva, así que finalmente fue a verlo.

Mientras tomaba un sorbo del té que Tasir le había servido, preguntó:


—Tasir, ¿no es un poco alta la cantidad de invitaciones que se están emitiendo esta vez? Esto traerá de tres a cuatro veces más invitados de lo habitual. ¿Acaso eso no superará significativamente el presupuesto?

—Cuando ocurre algo especial, siempre ampliamos la escala de los eventos, ¿verdad? Ahora tenemos cinco descendientes reales, y los esfuerzos de respuesta contra los monstruos también se han estabilizado.


Después de servir té en una taza vacía, Tasir tomó la mano de Latil.


—Desde que Su Majestad ascendió al trono, siempre ha organizado eventos más modestos en comparación con otros emperadores. Pensé que ya era hora de celebrar un gran evento para demostrarles a todos que la situación en Tarium es excelente.


Latil pensó que Tasir estaba siendo astuto. ¿Por qué le tomaba la mano mientras le explicaba las cosas? No es que le desagradara.


—¿De verdad?

—Sí. Pero si a Su Majestad no le gusta, reajustaré el presupuesto como corresponda.

—No es que no me guste. Solo que no sé si sea posible albergar a tantos invitados con este presupuesto.

—Por supuesto que es posible. Si conseguimos los productos con descuento a través de nuestra compañía comercial, será manejable.


Cuando Latil vaciló, Tasir sonrió y agregó:


—No hay de qué preocuparse, Su Majestad. Es de conocimiento público entre los comerciantes que la Compañía Comercial Anges ha abastecido constantemente los productos para los banquetes imperiales. Además, todo está registrado.


Aliviada, Latil regresó a sus aposentos. Tasir se despidió amablemente con la mano mientras ella se alejaba. Una vez que la puerta se cerró, su sonrisa se volvió un poco enigmática y llamó a Hierlan.












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Los rumores de que el Esposo Oficial estaba planeando un festival de fin de año especialmente extravagante comenzaron a difundirse, la gente se entusiasmó. Como Latil siempre reducía la escala de los banquetes y eventos, el pueblo llano la elogiaba, pero muchos nobles estaban descontentos. Aquellos que aún recordaban con cariño los viejos tiempos bajo el mandato del anterior emperador solían pensar: «Las cosas eran más divertidas en ese entonces». Después de todo, no había monstruos y la emperatriz no estaba enfrascada en una lucha sangrienta con sus hermanos. Esas personas quedaron completamente cautivadas por las constantes promesas de Tasir de una «fiesta espectacular y deslumbrante», contando con ansias los días para el festival de fin de año.

Duque Atraxil no fue la excepción.


—Escuché que usted recibió la mayor cantidad de invitaciones esta vez,

—Felicitaciones, duque. A pesar de todo, parece que Su Majestad todavía confía más en usted.

—No, ¿acaso no fue el Esposo Oficial quien envió las invitaciones? Tal vez el Esposo Oficial quiere acercarse al duque.

—Imposible. De seguro el Esposo Oficial actuó bajo las órdenes de Su Majestad.


El motivo de tantas especulaciones era que el número de invitaciones en blanco —una señal de la influencia de un noble— enviadas a la casa de Duque Atraxil era inusualmente alto.

Duque Atraxil siempre había estado entre los que recibían más invitaciones, pero en el pasado compartía esa cantidad con Canciller Rolurd y algunos otros. Esta vez, sin embargo, el número de invitaciones enviadas a la residencia de Duque Atraxil era casi el doble que el de un noble común, dejando a todos impactados y llenos de envidia.


—Tal vez el Esposo Oficial finalmente se ha dado cuenta de que no ganará nada poniéndose en mi contra.


le dijo Duque Atraxil a su esposa con orgullo.


—Sería bueno que se llevaran bien.


dijo la duquesa de manera distraída mientras caminaba a paso ligero hacia el estudio. Era costumbre que el anfitrión escribiera personalmente las invitaciones, y el aumento en el número de estas significaba más trabajo para ella.


—¿Mi amor? ¿No vas a hablar conmigo?


llamó Duque Atraxil, siguiéndola por detrás, pero la duquesa le cerró rápidamente la puerta del estudio en la cara.












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A medida que se distribuían la primera y la segunda ronda de invitaciones y todos empezaban a prepararse para el festival con un ánimo festivo, Flera y Cleris estaban encantados. Al no haber visto nunca en sus vidas los preparativos para un evento tan grandioso, no podían evitar quedarse embelesados con los adornos brillantes que parecían aparecer por dondequiera que iban. Los niños chillaban de alegría a cada rato, sonando como cuervos.

Las bolitas de pelos intentaban mantener su dignidad, pero cada vez que aparecía una nueva joya reluciente o un adorno resplandeciente, se les erizaba el pelaje de la emoción.

Ranamoon, Sonnaught y Kallain estaban ocupados seleccionando los trajes de fin de año para los niños.

Gesta miraba con envidia cómo Kallain cortaba la fina tela que había importado del Continente Oriental. Al no quedarle nada más que hacer, decidió fingir que cuidaba a las bolitas de pelos.

Rumbley se acercó a Gesta para rogarle que lo dejara subirse al tobogán, pero en su lugar, fue atrapado por la cola y atado en el acto.


[¡Suéltame! ¡Déjame ir!]


Mientras sostenía la cola de Rumbley, Gesta comparaba el color de su pelaje con el de la tela, con la intención de confeccionar un vestido con un lazo voluminoso. Rumbley chillaba y forcejeaba, pero Gesta no lo soltaba.


[¡Si me haces usar eso, prepárate, Perrogsta! ¡Me transformaré en mi forma humana frente a todos mientras lleve puesto ese atuendo!]

—Hazlo.

[¡¿Qué?!]

—Si te conviertes en humano usando solo lazos, ¿quién crees que pasará vergüenza, tú o yo? A mí no me importa.

[¡Eres un desgraciado!]












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Mientras todos se preparaban alegremente para el festival de fin de año, surgió un problema justo cuando las decoraciones estaban casi terminadas.

Latil estaba leyendo un informe que indicaba que los gemelos en el territorio de Fullod seguían peleando, y se descubrió pensando en ellos tal como aparecían en el futuro falso.

'Ahora que lo pienso, en el futuro falso, el señor de ese territorio se veía muy saludable. Pero en la realidad, ¿por qué murió tan repentinamente? ¿Podría ser que... mi padre también le dio alguna clase de orden siniestra a ese señor en la realidad? ¿Y alguien de mi bando terminó encargándose de él como resultado...?'

Mientras se perdía en sus pensamientos, Tasir se acercó inesperadamente a ella, luciendo preocupado.


—¿Qué pasa?


Dejando de lado los pensamientos sobre el señor de Fullod, Latil le hizo una seña a Tasir para que se acercara. Tasir, quien por lo general nunca borraba su sonrisa, mostraba abiertamente una expresión afligida, lo que hizo que el corazón de Latil comenzara a latir con fuerza.


—¿Pasó algo? ¿Estás bien?

—Su Majestad, ¿qué debería hacer?


Era evidente que algo grave había sucedido por la forma en que a Tasir le costaba hablar.


—¿De qué se trata?


Latil dudó sobre si despedir a los asistentes de la corte que estaban presentes, pero Tasir comenzó a hablar de inmediato sin esperar a que ella diera esa señal.


—Ya conoce los rumores sobre las transacciones de dinero entre la Compañía Comercial Anges, Su Majestad y el Continente Oriental. A mi padre le preocupa eso, así que dijo que sería difícil abastecer los productos para el banquete al precio con descuento de siempre.

—¡¿Qué?! ¡Pero los productos para el banquete siempre se le han comprado a la Compañía Comercial Anges!

—Sí, pero si seguimos abasteciéndolos con descuento y la gente se entera, podrían pensar que la Compañía Comercial Anges y la familia imperial están haciendo negocios privados.


El gran chambelán frunció el ceño mientras observaba la expresión preocupada de Tasir. ¿Acaso eso valía la pena mencionarlo?

El verdadero problema era que la familia imperial le estaba dando un trato especial a la Compañía Comercial Anges, no que la familia imperial se estuviera beneficiando a costa de ellos. ¡Pero ahora Tasir estaba metiendo ambos asuntos en el mismo saco! Aun así, a menos que alguien fuera particularmente descarado, era difícil decir: «Esas dos cosas son diferentes».


—Ya veo. Entonces, ¿el presupuesto alcanzará? Normalmente estaría bien, pero... esta vez se han enviado más invitaciones, ¿no?

—Este es un error mío. Por eso tengo la intención de cubrir el déficit con mis propios fondos personales hasta cierto punto.


Aunque era una situación lamentable, Latil preguntó:


—¿Cuánto es? Yo también ayudaré a cubrir el costo.


A pesar de que no había sido su error, al fin y al cabo ella había aprobado el plan, así que no podía dejar que Tasir cargara con toda la responsabilidad solo. Después de todo, ¿acaso Tasir no había usado ya una gran parte de sus fondos personales hace unos años para comprar refugios para el país?

Con el asunto del profeta del Continente Oriental pesándole ya en la conciencia, sería difícil dejar que Tasir cargara con todo el peso solo esta vez también.


—No, de verdad está bien, Su Majestad. Fue mi error, y no puedo causarle molestias por eso.

—No pasa nada, Tasir. ¿Acaso no somos esposo y esposa?

—De verdad estoy bien.


Tasir sonrió con brillo en los ojos y agregó:


—Pero después de cubrir el déficit con mis fondos personales, la única opción que queda es reducir el número de invitados que se incrementó considerablemente esta vez. Para los nobles que invitaron a personas extra más allá del presupuesto establecido, enviaré a alguien a pedir disculpas y cancelar las invitaciones.

—¿Eso estará bien?

—Si se niegan a cancelarlas, se les informará que tendrán que cubrir los costos adicionales ellos mismos. Por fortuna, hubo cerca de doce casos similares durante el reinado del anterior emperador, así que deberían ser comprensivos.


El gran chambelán quedó impresionado de que el Esposo Oficial hubiera investigado incluso esos precedentes. Mientras pasaba a la última página del informe de Tasir, revisó qué nobles con mala suerte tendrían que pagar más o ver sus invitaciones anuladas.

Cuando vio la lista, el gran chambelán se quedó tan impactado que casi se le cae el informe.

Solo había un nombre en la lista. Duque Atraxil.












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Después de disculparse por su planeado «error», Tasir regresó a su habitación, donde Hierlan le preguntó con cautela:


—¿Qué dijo Su Majestad?

—Dijo que comprende la situación.


Hierlan respiró aliviado. Se había entusiasmado al escuchar el plan de Tasir, pero también le preocupaba que la emperatriz pudiera enojarse con él. Ahora que sabía que ella no estaba molesta, se sintió aún más alegre y preguntó con impaciencia:


—Duque Atraxil probablemente se pondrá como loco en cuanto se entere de la noticia. Solo de pensarlo me pongo feliz. ¡Qué lástima que no podamos verlo en persona!

—Es verdad.


coincidió Tasir mientras se ponía el abrigo.


—Por eso, deberíamos ir a verlo. Ven conmigo.

—¿Eh?


Hierlan parpadeó sorprendido, y luego retrocedió asustado.


—¿Va a ir a la residencia del duque en persona?

—No.


dijo Tasir, sonriendo como si fuera la cosa más obvia del mundo.


—Voy a mandar a llamar al duque. Ven.

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