HODEHA 925






Hombres del Harén 925

SS11: Tasir y el Mundo de Romance (3)





Todos los del carruaje terminaron acampando de nuevo al día siguiente. Durante los últimos dos días, Princesa Latil se había quedado descansando tranquila dentro del carruaje mientras los demás preparaban el campamento. Pero hoy, mientras el resto andaba de un lado a otro, ella también salió.

El oficial estaba en medio de sus sermones sobre asegurar bien las carpas, pero apenas vio a Princesa Latil, se acercó corriendo.


—Su Alteza, ¿no va a descansar adentro?

—Solo voy a dar un paseo. Es sofocante estar encerrada todo el tiempo.

—Entonces, por favor, lleve algunos guardias con usted.


Al decir eso, el oficial hizo un gesto hacia los guardias más hábiles.


—No hace falta. Me quedaré cerca. No voy a ir lejos, así que no hay razón para que me sigan.


La princesa despachó con la mano a los guardias que ya habían empezado a acercarse.
Como la princesa se había negado rotundamente, el oficial no pudo insistir más. Se fue corriendo de nuevo para seguir con los preparativos del campamento.

Princesa Latil lo vio irse por un momento y luego miró de reojo a los guardias, sirvientes y criadas. Por donde lo viera, ese joven sospechoso estaba husmeando en un carro de equipaje, revisando sus cosas. Tras confirmar aquello, se escabulló silenciosamente de la multitud y se dirigió hacia las afueras del campamento.

Aunque lo llamó 'paseo', era solo una excusa. La verdadera razón por la que había salido sola era que había estado escuchando ruidos extraños por la noche durante los últimos dos días. Tenía la intención de explorar la zona con anticipación, revisando si alguien sospechoso podría estar escondido cerca. Pero incluso en el límite del campamento, o un poco más allá, no vio señales de nadie acechando. Solo flores silvestres, teñidas de un tono rojizo por el resplandor del atardecer, florecían suavemente, creando una escena hermosa.

¿De verdad habrá sido un fantasma el que hacía esos ruidos? No hay forma de que algo así exista.

Princesa Latil se sintió inquieta al recordar lo que Tasir había dicho la noche anterior. Pero tras dar un par de vueltas más por el área y no encontrar nada fuera de lo común, decidió volver al campamento. A estas alturas, los preparativos ya deberían estar terminados.

Justo cuando estaba por irse, escuchó el sonido distintivo de metal chocando contra una roca cerca de ahí. No venía de la dirección del campamento, sino de la opuesta. Ella volteó rápidamente hacia ese lado.


[¡Una espada! ¡Eso fue definitivamente el sonido de una espada! ¡Lo escuché clarito!]


¿Debería llamar a los soldados? Pero si iba a buscarlos, la persona sospechosa podría escapar mientras tanto. Princesa Latil puso la mano en la empuñadura de su espada y se acercó sigilosamente hacia la fuente del sonido.

De pronto, le vino un mal presentimiento y se lanzó hacia adelante. Los arbustos espinosos le rasparon con fuerza la cara y el dorso de las manos mientras los atravesaba.

Antes de que pudiera recuperar el equilibrio, desenvainó su espada por instinto y la mantuvo frente a ella. Casi al mismo momento, algo golpeó su hoja con fuerza y fue desviado.

Alguien lanzó una daga.

El vago miedo a los fantasmas se convirtió en el peligro real de una emboscada. Princesa Latil levantó su espada y se agachó un poco, escaneando rápidamente su entorno, lista para contraatacar cualquier ataque que viniera de cualquier dirección.

¿Debería gritar fuerte para llamar a los guardias? Pero hacerlo también revelaría su ubicación al enemigo.


[Todavía no saben exactamente dónde estoy. Los ataques no han seguido]


Princesa Latil ni siquiera se atrevía a respirar profundo mientras sus ojos se movían de un lado a otro.


[¿Debería volver al campamento? ¿O reunir gente para barrer la zona?]


Latil recordó el futuro falso con Gesta, donde Princesa Latil fue secuestrada durante un viaje. ¿Podría ser este ese evento? El hecho de estar sola la ponía aún más inquieta.

Princesa Latil finalmente tomó una decisión. En lugar de ir hacia el campamento, se movería en la dirección exactamente opuesta; más lejos. Si los atacantes realmente la tenían como objetivo y habían estado observando durante varios días, probablemente conocían la ubicación del campamento. Incluso podrían estar esperando en emboscada en el camino de regreso.

Vaya. Era mucho más valiente cuando era princesa.

Latil chasqueó la lengua asombrada por la decisión de Princesa Latil. Su yo actual estaba en un estado semi-despierto, así que esto era manejable. Incluso sola, podía encargarse de muchos enemigos, e incluso si no podía y salía herida, no moriría. Sin embargo, Princesa Latil estaba en un cuerpo completamente sin despertar. Si caía en una emboscada, podría ser realmente peligroso. Aun así, Princesa Latil no mostró ni la más mínima duda o miedo.

Estará bien si las cosas salen como espero... pero en el futuro con Gesta, ella no sufrió una emboscada; fue secuestrada. Eso me preocupa.

Justo cuando Latil tuvo ese pensamiento, escuchó un golpe seco, como una piedra cayendo sobre otra. Princesa Latil levantó la vista. En el momento en que alzó la mirada, vio a una figura enmascarada lanzándole una estocada con una espada.

¡Emboscada!

Princesa Latil bloqueó el ataque con su espada, pero pronto aparecieron más atacantes; no eran solo uno o dos. Tres sujetos enmascarados se lanzaron contra ella. Sin embargo, así como Latil se había asustado por la emboscada, los atacantes también parecieron sorprendidos por su habilidad. Mientras Princesa Latil se movía y maniobraba con rapidez entre los tres, con su espada relampagueando, el asombro en los ojos de ellos se hizo más evidente.

En ese entonces, no eran muchos los que sabían que yo era fuerte. Aunque sabían que entrenaba con los caballeros, asumían que solo había aprendido algo de defensa personal básica.

Pero el enfrentamiento se rompió cuando un enemigo oculto empezó a disparar flechas desde su escondite. Una flecha le rozó la mejilla a Princesa Latil, haciendo que sintiera un calor repentino en el rostro al instante.


[¡Maldita sea!]


No era fácil defenderse de tres atacantes mientras esquivaba flechas. Como las flechas no dejaban de volar, Princesa Latil finalmente dio un tajo largo para alejar a los atacantes y corrió en la dirección donde no había flechas.

Incluso esta retirada podía ser parte del plan del enemigo para llevarla a una trampa.

Como no era su propio cuerpo el que estaba en peligro, Latil podía observar desde afuera y sentir preocupación. Pero Princesa Latil, que tenía que protegerse en ese mismo instante, no podía permitirse considerar esa posibilidad.

La preocupación de Latil resultó ser cierta. Huyendo de las flechas y los atacantes, Princesa Latil terminó entrando en una cueva, solo para descubrir que tenía trampas.

Pisó una trampa para animales puesta en la oscuridad y cayó con un grito ahogado. Pero contuvo desesperadamente cualquier otro quejido y se escondió rápido, con la trampa todavía enganchada en su pierna.

Jadeando mientras se agachaba en una grieta de la cueva, Princesa Latil divisó un chorro de agua que corría por debajo. Metió su pierna herida en el agua para ocultar el olor de la sangre. Mientras esperaba en esa posición, pronto escuchó pasos entrando a la cueva.

Mientras el sonido de los pasos resonaba adentro, alguien preguntó: —Donde está la princesa?— Era la voz de un hombre desconocido.


—Corrió por aquí.


Pronto, un poco de luz se coló por la entrada de la cueva. Parecía que los enemigos habían encendido antorchas o traído linternas. Luego se escuchó el tintineo de metal un par de veces, seguido por una mujer que decía:


—Falta una de las trampas. Parece que la princesa la activó.


La voz no le resultaba ajena. Princesa Latil frunció el ceño, tratando de recordar de quién era esa voz.


—Pero no hay olor a sangre, así que parece que volvió a salir.


añadió otra voz masculina familiar. Pero de nuevo, Latil no pudo identificar de inmediato a quién pertenecía. Sin embargo, una cosa era segura.


[El enemigo se ha infiltrado en el grupo]


Tal vez esos ruidos extraños que no dejaba de escuchar fueron para atraerla afuera desde el principio. Nunca debió entrar al bosque sola.

Incluso mientras se daba cuenta de esto, los enemigos seguían conversando entre ellos. Finalmente, decidieron dividirse y buscar fuera de la cueva tras una revisión rápida por dentro. Mientras los pasos se dispersaban en diferentes direcciones, Princesa Latil miró a su alrededor con ansiedad.


[¿Qué hago?]


¿Habría goteado sangre en el suelo? Princesa Latil se miró la pierna en el agua. Como no había movido mucho la trampa, probablemente no había sangrado demasiado. Aun así, no podía estar segura de que no hubiera rastro alguno.

Primero, Princesa Latil juntó rápido unas piedras cercanas y las amontonó para bloquear la grieta por la que había entrado. Luego la cubrió con una capa negra.

Esperó nerviosa en completo silencio, rogando que los pasos de los enemigos simplemente pasaran de largo. ¿Funcionaría el camuflaje? Si hubiera manchas de sangre frente a la grieta, ¿no sería todo inútil?

Pasó un tiempo.


Finalmente, uno de los enemigos dijo:


—Parece que se fue afuera.


Incluso después de que los enemigos salieran diciendo que buscarían por la zona, Princesa Latil no se atrevía a bajar la mano que sostenía la capa. Solo después de un buen rato soltó la capa, incapaz de aguantar más. Pero quitar las piedras estaba fuera de discusión.


[Rayos. ¿Qué debería hacer? Incluso si hay enemigos infiltrados en el grupo, igual tengo que volver. Si me atrajeron a una emboscada, significa que no todos en el grupo son enemigos. Si estoy entre ellos, los enemigos no podrán actuar tan fácil.]


Antes de que pudiera tomar una decisión, se desmayó. Había perdido demasiada sangre. Pero extrañamente, cuando despertó, su pie ya no estaba en el agua. Y los alrededores estaban iluminados.

Princesa Latil se sentó rápidamente y, al ver a una persona inesperada, abrió los ojos de par en par.


—¡Tú...!

—Oh. Ya despertaste, por lo visto.


Tasir estaba aplicando un polvo blanco y espeso con un pincel sobre una venda.


—¿Por qué estás aquí? ¡¿Dónde estoy?!


preguntó ella mientras miraba a su alrededor frenéticamente. Seguía dentro de la cueva. Pero ahora, una linterna había sido colocada en un hueco de la roca, iluminando la zona. Desde aquí era imposible saber si era de día o de noche.


—Esto es un poco más al fondo de donde estaba Su Alteza antes. Y estoy aquí porque vine a buscarla.


respondió Tasir simplemente, y luego le hizo un pedido a Princesa Latil.


—Su pie, por favor.


En lugar de darle el pie, Princesa Latil agarró la espada que estaba a su lado y apuntó a Tasir. Un enemigo se había infiltrado en su grupo de viaje. ¿Podía estar segura de que este hombre no era uno de ellos? Además, ¿no era esta situación un poco 'demasiado' conveniente?

Tasir levantó la venda como si fuera un escudo y se agitó dramáticamente.


—Su Alteza me curó el brazo sin permiso, ¿pero cuando yo le curo el pie, me apunta con una espada? Eso ya es crueldad. ¿Sabe cuánto me esforcé arrastrándola hasta aquí mientras estaba inconsciente, sacándole la trampa y trayendo vendas?


Aun así, Princesa Latil no bajó la espada y lo miró con desconfianza.


—Sé honesto. ¿Por qué estás aquí? Si me encontraste, pudiste simplemente haberme llevado de vuelta con los demás.


Exigió una respuesta sin explicar nada de su situación. Tenía la intención de juzgar, según su respuesta, si él había venido a ayudar o si estaba aliado con el enemigo.


Tasir, todavía sosteniendo la venda como escudo, explicó:


—El grupo de Su Alteza es un caos ahora mismo. Al principio, me quedé tranquilo cerca de mi equipaje. No porque no estuviera preocupado, solo que como soy un extraño, preferí no moverme. Pero mientras más tiempo pasaba desaparecida, más gente empezaba a mirarme feo. ¡Yo no había hecho nada! Así que, al final, me empujaron a salir a buscarla a usted, mi benefactora.

—Entonces, ¿por qué sigues aquí?

—Hay gente enmascarada acechando por todos lados. Yo podría haber salido fácil por mi cuenta, pero no podía cargar a Su Alteza de regreso mientras estaba inconsciente.

—...Pudiste haber ido a decirles dónde estaba.

—Oh, eso iba a hacer. Pero primero vi algo. Cinco personas enmascaradas se quitaron las máscaras y se unieron a su grupo.


A Latil le caía bien Tasir, pero en este momento, era difícil creer que este Tasir de un futuro falso estuviera diciendo la verdad. Princesa Latil sentía lo mismo. Pero lo que la dejó más en shock fue otra cosa.


[¡Cinco de ellos! ¡No solo dos! ¡¿Cómo pudieron colarse tantos enemigos en mi grupo?!]


Al ver la expresión atónita de Princesa Latil, Tasir movió la venda en su mano.


—¿Y bien? ¿Seguimos con la curación?


Su tono ligero no encajaba con la situación, y Princesa Latil se empezó a irritar. Pero si lo que decía era cierto, no era momento para estar molesta con él. Contuvo su fastidio y estiró el pie.


—...Hazlo con cuidado. Odio el dolor.


murmuró ella con timidez, Tasir, que estaba a punto de poner la venda con entusiasmo, se detuvo de repente. Luego, frunció el ceño.

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