24 CORAZONES 295
Caballero Azul (15)
⋅-⋅⋅-⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅∙∘☽༓☾∘∙-⋅⋅⋅-⋅⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅
Judah se quedó boquiabierto, mirando como un tonto el panorama que había dejado Basilisk. El suelo estaba partido como si alguien hubiera desgarrado un pedazo de arcilla con las manos. La profundidad era impresionante; parecía que hubiera ocurrido un desastre natural. Con el susto encima, volvió a clavarle la mirada a Basilisk.
¡Kiiiiiiiiiing!
El Fragmento que tenía en la mano, Gaia, soltaba un sonido que parecía un grito... o mejor dicho, un alarido de triunfo. Como si estuviera cargado con una cantidad de maná absurda, no paraba de soltar un aura que daba mala espina. A Judah se le puso la piel de gallina. Al final, ese mal presentimiento que no lo dejaba tranquilo era por esto.
'Hace un rato se tragó algo. ¿Será por eso?'
Pero más que por Basilisk, parecía que el cambio venía directamente del Fragmento. Judah tiene varios Fragmentos, pero nunca había visto que uno reaccionara así. Basilisk revoleó su lanza con fuerza y volvió a golpear el suelo.
¡Kuakakakakakakakakakakaka────!
Con la misma potencia de antes, la tierra se abrió como si hubiera un terremoto. Por suerte, como el viejo es lento y encima tiene la penalización por la edad, no era difícil predecir sus ataques y esquivarlos. Sin embargo, sentía que, si le caía uno solo de esos golpes, iba a quedar hecho puré.
Varios soldados que estaban por ahí terminaron tragados por las grietas, pero a Basilisk parecía importarle un comino. Judah miró de reojo y vio que los demás ya se estaban alejando por su cuenta. Basilisk, empuñando esa Gaia que parecía estar fuera de control, se acercó de un salto.
— Ni Calicteser, ni esa perra de Baekje... ninguno de ustedes sabe usar los Fragmentos como se debe.
— Como intentan usarlos bajo estándares humanos, solo pueden sacar ese poder de porquería.
— ¡Ustedes, idiotas, no entienden que los Fragmentos no fueron creados para enfrentar a simples humanos!
Él hablaba mientras lanzaba tajos violentos. Judah, esquivando y escuchando en silencio, empezó a dudar. Sus palabras daban a entender que los Fragmentos tenían un poder oculto. Bueno, pensándolo bien, en el juego sí había un par de funciones que no aparecían.
Por ejemplo, cuando le dio la mano a Conde January en Urun, los Fragmentos Carpe Diem y Valentine resonaron entre sí. Y también estaba esa habilidad de Valentine que salía marcada claramente como 〈Préstamo〉.
'Sobre todo porque Gaia no tenía una función así en el juego'
Seguro que lo que decía Basilisk no era floro. Curioso por ver la magnitud de ese ataque que parecía un desastre natural, Judah decidió recibir un lanzazo que venía con un peso brutal.
En el momento en que puso a Yakal para chocar con la lanza, sintió una fuerza abrumadora. Yakal aguantó bien, pero el brazo de Judah, por donde pasó todo el impacto, explotó como si le hubiera caído una bomba. Se le escapó un quejido de puro dolor. Pero, gracias al poder de Althemia, el brazo se regeneró al toque.
— ¡Qué tal capacidad de regeneración, pareces un monstruo! ¡A ver si puedes hacer lo mismo cuando te reviente la cabeza!
Basilisk se acercó con una sonrisa burlona y Judah soltó una risa amarga. ¿Quién era el monstruo? ¿Él, que regeneraba un brazo en un segundo, o el viejo, que partía la tierra como si fuera un dios? Probablemente, para cualquier persona normal, los dos eran unos monstruos. Sin responderle, Judah se agachó y se lanzó valientemente al ataque.
¡Kua-jak!
Esquivó la lanza que emitía un sonido extraño, como si estuviera aplastando el aire. También evitó sin muchos problemas las estocadas consecutivas del asta.
— ¡Ja!
Judah soltó una risita burlona. No esquivaba las justas; se movía con total soltura, dejando espacio de sobra. Por más que el viejo tuviera una fuerza de locos, si no le daba, no pasaba nada. Basilisk le ganaba en fuerza, pero en velocidad no le llegaba ni a los talones. Quizás la energía de Gaia lo había devuelto a su época de gloria, pero su agilidad seguía siendo baja.
Gracias a eso, Judah no solo esquivaba, sino que ya le estaba leyendo todas las jugadas. El Despliegue de Sombras y el Ojo Maligno le mostraban clarito cada movimiento. Al ver cómo Judah esquivaba sus estocadas rápidas, a Basilisk le empezó a temblar un poco el ojo de la cólera.
Judah le lanzó la Altemia. Basilisk golpeó la daga que volaba dejando un rastro rojo, pero en ese preciso momento, ocho cadenas aparecieron de la nada como balas y se le clavaron en las piernas y el cuerpo. Logró repeler cuatro, pero las otras cuatro se le hundieron en los muslos y las canillas.
— !
El viejo se tambaleó por el dolor. Aunque su fuerza era alta y eso ayudaba a la resistencia física, no era suficiente para aguantar el poder de ataque de un Fragmento.
Las cadenas atravesaron su armadura reforzada como si fuera mantequilla y se hundieron en su piel. El cuerpo del viejo era duro, así que no lo llegaron a atravesar de lado a lado, pero eso era mejor: así, clavadas, le limitaban más el movimiento.
— ¡Maldición!
Por más fuerza de monstruo que tuviera, seguía siendo humano. Basilisk frunció el ceño por el dolor de las cadenas y, viendo que Judah se acercaba, clavó la punta de la lanza en el suelo. De pronto, la tierra bajo los pies de Judah saltó. Asustado, retrocedió y vio cómo alrededor de Basilisk brotaban unas placas rectangulares de tierra, como si fueran tablones. Parecían fichas de dominó saliendo del suelo, y mientras más lejos de él estaban, más grandes y gruesas se volvían.
Salían tan rápido que, por instinto, Judah no paraba de retroceder, pero parecía no tener fin. Justo cuando sentía que se estaba alejando demasiado de Basilisk e intentaba avanzar, sintió a alguien detrás. Era Iris, que salía de las sombras.
— No hay tiempo.
Dijo ella mientras invocaba por completo su Fragmento, Ginnungagap. La guadaña, que antes no era más que una neblina negra con forma, ahora se veía sólida y real. En cuanto la balanceó, una línea negra cortó el aire y el maná estalló, haciendo trizas las placas de tierra.
— Yo te abro camino, vamos.
Con esas palabras, Iris se lanzó al frente. Saltó sobre los escombros y avanzó hacia Basilisk, que se había encerrado entre muros de tierra como si estuviera dentro de un capullo. Con ella abriendo paso a punta de guadañazos, avanzar se volvió mucho más fácil.
¡Pum!, se escuchó un estruendo a lo lejos. Parece que Lysen Ardahan está haciendo hora peleando contra Morgan y Calicteser. Si la Santa hubiera salido al frente con Karvenia, ya lo habrían bajado hace rato, pero por cómo sigue aguantando, se ve que ella todavía no se mete.
— Ese debe ser el último.
Gracias a ella, en un abrir y cerrar de ojos ya estaba cerca de Basilisk. Él estaba rodeado de un montón de muros, pero Iris movió su guadaña y los abrió como si nada, dejando al viejo al descubierto. Se le veía con la cara toda desencajada, echándose una poción en las heridas donde se le habían clavado las cadenas de Ludmilan.
Al verle esa cara de asado, a Judah se le escapó una sonrisa de oreja a oreja.
— ¡Igualado!
Basilisk soltó un grito de cólera, seguro porque le vio la cara. Con ese grito que retumbó por todos lados, el suelo tembló y brotaron cuatro brazos gigantes, casi del tamaño del torso de Lysen Ardahan. Esos brazotes cerraron el puño para aplastar a Judah e Iris, pero Iris fue más rápida con la guadaña y Judah no se quedó atrás lanzando la Altemia.
Dos de los brazos fueron cortados por unas líneas negras que se cruzaron, seguidas por un maná tan afilado que los hizo pedacitos como si fuera una aleta de tiburón cortando el mar. Por otro lado, las dos Altemias que tiró Judah soltaron todo su poder y rebanaron los otros puños gigantes apenas los tocaron.
Unos rocones enormes empezaron a caerles encima. En el momento en que las piedras taparon el sol, Judah e Iris, como si se hubieran puesto de acuerdo, usaron Movimiento de Sombras al mismo tiempo. Justo cuando las rocas daban contra el suelo, ellos ya se habían derretido en las sombras.
¡Kuakua-pum!
Una nube de polvo se levantó y los perdió de vista. Ni a balas iban a morir aplastados por unas piedras. Basilisk rechinó los dientes y volteó la cabeza. Iris y Judah estaban saliendo de las sombras. Al verlos, Basilisk agarró con fuerza su lanza Gaia —que seguía dando alaridos de triunfo— y la revoleó con todo, como si fuera un hacha.
¡Kiiiiiiiiiing!
Judah, que acababa de salir de las sombras, lo vio primero e iba a agacharse, pero se quedó frío al ver que Iris intentaba bloquear el golpe con su guadaña.
Él sabía bien que ella no era débil, pero su fuerte era la agilidad; en fuerza bruta estaba por ahí con él. Como ella lo había estado viendo de lejos, seguro no tenía idea de la fuerza que tenía ese ataque: si la impactaba, no solo le iba a destrozar el brazo, sino que le iba a dejar el cuerpo hecho un desastre. Quizás con una habilidad de Ginnungagap podría aguantar, pero a Judah le pareció que ella solo pensaba desviar el golpe.
En ese milisegundo, Judah decidió al toque. Dejó de agacharse, estiró la mano y empujó a Iris a un lado. Mientras ella lo miraba con los ojos como platos, toda confundida, él se puso al frente para recibir a Gaia. Antes de que la lanza chocara con Yakal, Judah invocó a Ludmillan. Cinco cadenas aparecieron y, en lugar de ir contra el enemigo, amarraron los tobillos, muslos y la cintura de Judah.
— ?
Basilisk se quedó desconcertado al ver que las cadenas amarraban al propio Judah, pero no detuvo el lanzazo. ¡Bum!, se escuchó una explosión cuando Yakal y Gaia chocaron. El brazo de Judah no aguantó y se rompió al instante. Pero la cosa no quedó ahí: el impacto lo mandó a volar, pero como las cadenas lo tenían anclado por la cintura y las piernas, su torso y su cintura terminaron desgarrándose por la fuerza opuesta.
Iris se quedó horrorizada. No tuvo tiempo ni de gritar su nombre. En ese instante eterno, Judah sintió cómo su cuerpo se partía en dos por la fuerza bruta, y con la mano izquierda clavó la Altemia directo en su propio corazón.
[El octavo Fragmento, Lysen Ardahan, ha sufrido un daño masivo y será desinvocado en 30 segundos]
[Lysen Ardahan ha regresado al espacio subdimensional e iniciará su autoreparación de inmediato]
[Podrá ser invocado parcialmente en 168 horas y totalmente en 338 horas]
Justo antes de estirar la pata, salió el mensaje de que Lysen había sido destruido. Y entonces, Judah experimentó la muerte. El momento en que se le corta la respiración, el momento en que la lanza se detiene y el momento en que ve su propio cuerpo destrozado volando entre sangre y tripas.
Pero entonces, el torso de Judah se convirtió en un humo negro que se juntó con la parte inferior que seguía amarrada por las cadenas. Y de ahí, Judah volvió a aparecer como si nada, enterito. Al mismo tiempo, las cadenas que lo sujetaban se desvanecieron en luz. Parecía que todo lo que acababa de pasar había sido una pesadilla.
— ¡¿Pero qué...?!
Basilisk se quedó con la boca abierta al ver ese milagro que mandaba a rodar todas las leyes de la naturaleza. En ese descuido, veintidós cadenas aparecieron a su alrededor y se lanzaron contra él. Antes de que pudiera reaccionar al flujo de maná, las cadenas ya lo tenían.
Ocho cadenas envolvieron a Gaia por completo; de otras seis, dos le agarraron los tobillos, dos se le hundieron en la canilla derecha y la rodilla izquierda, y dos le amarraron los muslos. Las ocho restantes le inmovilizaron el torso o lo atravesaron.
El viejo intentó romper las cadenas con su fuerza bruta, pero Iris, a quien habían empujado antes, fue más rápida y lanzó un tajo ascendente con su guadaña. El brazo derecho de Basilisk, el que sostenía la lanza, salió volando. Acto seguido, el mandoble de Judah le cercenó el brazo izquierdo y luego le partió la cintura.
— ¡Cómo es posib...!
Judah no le hizo caso a sus balbuceos y, agarrando la Altemia al revés, le cortó el cuello mientras seguía amarrado. La cabeza de Basilisk, con los ojos bien abiertos por la sorpresa, cayó al suelo junto con las cadenas. Judah guardó a Yakal en su 〈Inventario〉 y recogió el Fragmento Gaia, que seguía flotando sujeto por las cadenas.
Sin tiempo para leer los mensajes que aparecían, chequeó el 〈Mapa〉 y vio que Morgan y Calicteser, que ya se habían bajado a Lysen Ardahan, se estaban acercando. Le metió maná a Gaia y golpeó el suelo.
¡Craaaaack!
tres ondas de choque salieron disparadas y destrozaron los muros que Basilisk había levantado.
'¿Tan débil es?'
A comparación de la fuerza que usó Basilisk, esto se sentía bien tela (débil). Pero ya lo revisaría después. Judah miró a Iris y le dijo:
— Vámonos.
Aunque el Caballero Espectro los estaba cuidando, no podía estar tranquilo dejando solos a Lime y Arhil. Además, los 10 minutos que pidió Lime ya estaban por cumplirse.
──────────────────────
Tip 27: A más Fuerza y Vitalidad, más sube la defensa. ¡Por eso esos tipos que solo tienen vida pero son medios tontos son tan difíciles de matar!
──────────────────────
⋅-⋅⋅-⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅∙∘☽༓☾∘∙-⋅⋅⋅-⋅⋅⊰⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅⋅-⋅
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄

0 Comentarios