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24 CORAZONES  287

Caballero Azul (7)



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—¡Ja!


Judah soltó una risa seca y amarga al leer el mensaje que flotaba frente a él. Era tan ridículo que solo le daba risa. Tanto tiempo preguntándose por qué Yakal lo rechazaba, y resulta que lo único que le faltaba era furia. Ahora que su rabia estaba en el punto máximo, la espada parecía estar a gusto y ya no intentaba poseer su cuerpo, ni tampoco sentía ese síntoma molesto de que la vista se le tiñera de rojo.

La sensación era otra. La espada, que antes pesaba como un yunque, ahora se sentía increíblemente ligera. Al ser reconocido como el usuario legítimo, nuevos mensajes aparecieron frente a sus ojos.



[Los efectos de las habilidades 〈Berserker〉 e 〈Intercambio Equivalente〉 han aumentado ligeramente]
[Has aprendido la habilidad: 〈Esgrima - Secreto del Demonio de la Espada〉]

[Dicha habilidad pertenece al mundo de los demonios...]



Parecía que venía una explicación larga, pero Judah no estaba de humor para lecturas pausadas, así que cerró los hologramas de un porrazo. Sin distracciones, su campo de visión se amplió y se enfocó en sus objetivos.

Vio a Calicteser y a Morgan. No les veía la cara por los cascos, pero le preocupaba más Iris, que estaba más atrás jadeando con su guadaña. Se veía que había sufrido peleando contra esos dos. Judah sintió una punzada de culpa; si no se hubiera demorado tanto liberando el sello, nada de esto habría pasado. La culpa no era de ella, sino de él.

Pero ya no servía de nada lamentarse. Su rabia, potenciada por los fragmentos, crecía con cada segundo.



Fuuuuu......



Inhaló hondo el aire pesado y caluroso de la superficie, tan distinto al frío del laberinto. Apretó con fuerza a Yakal y a Artemia. A sus espaldas, la tierra temblaba; Lysen Ardahan y sus 24 Akhan ya estaban haciendo puré a los Caballeros de la Lanza Azul. No le importaba si sus invocaciones se hacían pedazos, con tal de que no lo interrumpieran mientras se encargaba de estos dos.

Dio un paso, luego otro, y de pronto estalló en velocidad. Calicteser fue el primero en reaccionar, interponiéndose con su escudo frente a él. Judah sabía bien que ese escudo era el decimonoveno fragmento, Moonlight.

Lanzó cinco dagas de Artemia en ráfaga con la mano izquierda: al entrecejo, al costado, al tobillo, al muslo y a la mano que sostenía la lanza. Pero justo antes de impactar, el escudo emitió una onda extraña.



Sss.....



Las dagas se detuvieron en el aire como si hubieran chocado contra una telaraña invisible y cayeron al suelo sin fuerza. Anulación de ataques a distancia. Judah ni se inmutó; ya sabía que Moonlight podía bloquear hasta la magia.

Al acortar la distancia, activó el 〈Berserker〉 de Yakal. La hoja se tiñó de un rojo siniestro y un maná salvaje le recorrió el brazo. Usó 〈Movimiento de Sombras〉 y desapareció.


—!


Como le pasó antes a Iris, Judah se desvaneció frente a sus ojos. Calicteser, debajo del casco, peló los ojos. Por instinto, sintió un escalofrío en la nuca y giró con el escudo en alto. Judah ya estaba ahí, emergiendo de las sombras con su espadón en lo alto, goteando oscuridad.


—Tienes buen instinto... ¿no?


dijo Judah entre dientes.

Su voz cargaba un odio que daba miedo. Calicteser bloqueó el golpe en una posición perfecta, pero Judah descargó todo su peso.



¡Kuáng!



El choque fue como una explosión. A pesar de que el escudo absorbía el impacto y Calicteser tenía la bendición de la Santa, sintió que el brazo se le entumecía.

'¡Qué fuerza tan bestial!'

Pensó el comandante, pero aprovechó su peso y la fuerza de la bendición para empujar a Judah y lanzarle una estocada directa al corazón con su lanza. Judah, con una calma de terror, vio cómo Morgan era distraída por Iris y decidió usar su otro juguete.

Invocó a Ludmillan, el vigésimo segundo fragmento, directamente bajo los pies de su enemigo. Tres cadenas doradas brotaron de la tierra y se enroscaron en la lanza de Calicteser, tirando de ella hacia el suelo.


—¡¿Qué?!


La lanza se clavó en la tierra y Judah puso su pie izquierdo encima para asegurar el arma. Calicteser, viendo que no podía recuperar su lanza, intentó soltarla y retroceder. Pero en ese momento, Judah veía cada uno de sus movimientos en cámara lenta.


—¡¿A dónde vas?!


Judah no le dio tregua. Ante el intento de retirada de su enemigo, invocó más cadenas. Las argollas de oro brotaron del aire, como si el espacio las vomitara tras una onda expansiva, y se enroscaron con furia en el brazo derecho del comandante.



¡Clanc, clanc!



El sonido del metal tensándose fue la sentencia de Calicteser.

'¿Me está drenando el maná?'

El comandante sintió cómo su energía vital era succionada a través de los eslabones. El brazo derecho se le quedó sin fuerza. Al darse cuenta de que la cosa estaba color hormiga, Calicteser plantó el pie derecho con todo y tiró de la cadena con una fuerza sobrehumana. Sus músculos temblaban, pero increíblemente empezó a arrastrar la cadena de vuelta, ganando el pulso por un momento.

Sin embargo, seis cadenas no eran suficientes para Judah. De pronto, el suelo y el aire se llenaron de destellos dorados.

'¡Por Dios!'

Las cadenas de Ludmillan envolvieron sus tobillos, muslos, cintura, su brazo derecho y hasta el escudo Moonlight, dejando su cuerpo totalmente expuesto. El drenaje de maná se aceleró y, bajo la presión de los tirones, Calicteser no pudo evitar que su escudo se desviara hacia un lado, dejando su torso libre de defensa frente a Judah.

Judah no era de los que desperdician regalos. Levantó a Yakal por encima de su cabeza para dar el golpe final. Calicteser apretó los dientes; sabía que si ese espadón —que fijamente era otro fragmento— lo tocaba, pasaba a mejor vida. Reuniendo hasta el último rastro de maná en su cuerpo, forzó el movimiento de su escudo para interceptar el tajo. Yakal chocó contra Moonlight con la brutalidad de un mazo aplastando metal.

Si hubiera sido un escudo normal de la Lanza Azul, se habría partido en dos al toque, pero al ser un fragmento, Calicteser salvó el cuello. Por el impacto, la espada de Judah salió rebotada y este, con una maniobra fluida, la soltó. El espadón se deslizó de su mano y salió volando hacia atrás.

Judah extendió su mano derecha, ahora libre. Un maná denso, oscuro como una sombra, empezó a arremolinarse en su palma. Para que el golpe doliera de verdad, activó la 〈10ma Forma de Esgrima de Sombras - Refuerzo〉 y el 〈Frenesí de Maná〉 del quinto fragmento, Valentine. Ambas habilidades consumían energía extra, pero potenciaban el ataque a niveles absurdos. Luego, ejecutó la 〈4ta Forma de Magia de Sombras - Creación de Armamento Negro Superior〉.

La oscuridad se condensó en un segundo alrededor de su mano, formando un guantelete grueso y pesado. Apenas terminó de formarse, Judah atrapó el borde del escudo de Calicteser. Tuvo que usar el guantelete porque el filo de Moonlight era tan bravo que le habría rebanado los dedos si lo tocaba a mano limpia.


—¡Ugh!


Calicteser soltó un quejido. Entre las cadenas que lo jalaban y el drenaje de maná, su brazo izquierdo ya no respondía. No pudo hacer nada cuando Judah, con un movimiento seco, le apartó el escudo por completo.

Judah dio un paso hacia adelante, pisando la lanza que seguía clavada en el suelo. Imbuyó de maná a Artemia, que sostenía con agarre invertido en su mano izquierda.

8va Forma de Esgrima de Sombras: Luz de Luna de Mano Izquierda - Luna Creciente.

En el instante en que activó la habilidad, el filo de Artemia soltó una ráfaga de maná negro que le rebanó el brazo derecho a Calicteser.



¡Saj!



El brazo cayó al suelo y un chorro de sangre salpicó el aire. Sin inmutarse por la sangre que le manchaba la cara, Judah bajó la daga con una fuerza brutal directamente al muslo del comandante.

La armadura de placas era gruesa, pero contra Artemia era como si fuera de cartón. El filo atravesó el metal como si fuera mantequilla y se enterró profundamente en la pierna. Judah sintió el golpe contra el hueso, pero le dio igual.


—¡Kh...!


Calicteser se tragó el grito de dolor. Judah, mirándolo con una frialdad absoluta, giró la daga hacia un lado y le cercenó la pierna. El muslo derecho se desprendió con un corte tan limpio que parecía un corte de cirujano. Obviamente, con una sola pierna y amarrado, Calicteser perdió el equilibrio.

Judah retrocedió un paso mientras el comandante se desplomaba. Sin mostrar ni un gramo de lástima, le dio la espalda y se enfocó en Morgan, que seguía dándose de golpes con Iris.

8va Forma de Magia de Sombras: Castigo - Guadaña del Ejecutor.

Sobre la cabeza de Judah apareció una parca envuelta en una túnica negra andrajosa. No se le veía la cara bajo la capucha, pero de donde deberían estar sus ojos brotaba un brillo rojo como una neblina sangrienta. Con sus manos esqueléticas, la parca alzó una guadaña enorme y, al lanzarla, trazó una línea negra en el suelo, justo entre Iris y Morgan.

Iris retrocedió a tiempo, pero Morgan, que se lanzaba para ensartarla con su lanza, vio la línea negra bajo sus pies y se frenó en seco, saltando hacia atrás por puro instinto.


—¡.......!


De la línea negra brotó de golpe una ráfaga de energía invisible y letal que cortó el aire hacia arriba.



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