Anillo Roto: Este matrimonio fracasará de todos modos 534
Extras: ILLESTAYA (105)
—¿Quién es tu padre, Ricardo? Tu rostro es asombrosamente guapo.
—¿Pero por qué? ¿Por qué me diste una pala fea?
La pequeña pala que Leonel le había entregado a cada mellizo para que la tuvieran en armonía estaba lejos de ser objetivamente fea. Su forma adorable, el delicado cincelado, el esmalte colorido, los dibujos de flores y mariposas... A ojos de Leonel, aunque pareciera inútil, si eso era feo, muy pocas cosas en el mundo serían bonitas.
¿Era esto a lo que se referían con que la pelea había sido por la pala de jardinería? Los mellizos, dándose cuenta con agudeza de su incomprensión, corrieron a toda prisa hacia su pequeño arenero como si fueran a buscar pruebas.
'¡Cuidado, no se vayan a caer!'
La ansiedad de los cuatro abuelos se hacía sentir, sin mencionar la de los empleados. Cuatro pares de ojos los observaban con sumo cuidado; el niño era el heredero de los Escalante y la niña era la única hija nacida después de dos generaciones completas.
Los empleados, que estaban dispersos, se reunieron como una nube en un instante y rodearon a los mellizos, solo para quedarse mirando, sin saber qué hacer con los pequeños brazos agitados, pues habían dejado de traer las palas en medio del arenero y volvieron a pelear.
Esto se debía a la orden de la Duquesa de Escalante de que, a menos que fuera grave, los dejaran pelear o no. Olga estaba lista para correr, pero Isabella la detuvo, impidiéndoselo.
—¡Yo! ¡Soy el hermano mayor!
—¡Ivana es Ivana!
'De todas formas, ambos dicen solo la verdad'
pensó Leonel, acariciándose la barbilla.
—¿No conoces a Luciano? ¡Luciano! Luciano nació antes que mamá. Así que es mayor que mamá. Ricardo es Luciano. ¡Yo soy Luciano!
'Bastante lógico, además'
—Mamá gana siempre. Mamá gana a Luciano. ¡Luciano no es fuerte!
El contraargumento era igualmente exacto.
'Definitivamente, este no será un hombre que pueda vencer a su hermana. No lo crié así'
Y también pudo ver el obvio futuro de Ricardo, que se parecía tanto a su padre como a su tío materno. Ninguno de los dos sabía cómo ganarle a Inés.
—Así que Mamá no pierde. Mamá es temible. ¡Es un monstruo!
—¿Qué? ¡Mamá no es un monstruo!
—¡Ivana! ¡Se parece a Mamá! ¡Ivana es un monstruo! ¡Ivana le gana a Ricardo!
Ricardo parloteaba refutando, pero Ivana simplemente se cubrió los oídos y dijo solo lo que quería decir.
En una edad tan temprana, es inevitable pensar que la cosa más aterradora del mundo es un monstruo. Ivana no parecía saber que acababa de convertir a su madre y a sí misma en monstruos, y se mostraba orgullosa. ¿Acaso no había peleado la última vez porque su hermano la había llamado monstruo?
'Hasta el deseo de ser una presencia amenazante ya se parece al de su madre......'
Su rostro delicado, como el de una muñeca de porcelana, se contorsionó brevemente en una expresión amenazante solo hacia Ricardo, para luego girar la cabeza bruscamente hacia sus abuelos y fundirse en una dulzura increíble, como por arte de magia.
Recogió la pala de porcelana que había caído a sus pies, sacudió la arena, la abrazó con cuidado con sus manitas y caminó a pasitos hacia Leonel.
—Leonel. Mira esto.
—¿Qué quieres que mire?
—Es la pala fea que me dio Leonel.
Más precisamente, Ivana dijo con firmeza: "Eoneli me dio una pala fea", señaló a Ricardo. Ricardo estaba en medio de buscar la confirmación de su niñera de que su orgullosa madre no era un monstruo.
—La pala de Ricardo no es así. Es bonita. Solo la de Ricardo.
—A Leonel le parecen iguales.
Se puso a la altura de Ivana y le contestó descaradamente usando su propio nombre en tercera persona, como si fuera un niño. Era una mala costumbre que se le había escapado, una forma en la que solía hablar sin pensar cuando estaba a solas con su nieta para acercarse a ella.
Sintió la mirada de Juan Escalante, que lo miraba con envidia y evidente disgusto, pero ya a estas alturas no le importaba.
'Lo lamentable no es que esté actuando como un inmaduro. Es que esta preciosidad solo conoce a Juan Escalante. Y todo es culpa de ese tipo, de Espoza, que me robó el turno'
—Mira esta. Esa es amarilla. La amarilla es bonita.
'¿A quién habrá salido para que sea adorable incluso diciendo cualquier tontería? Seguramente es porque se parece con todo fervor solo a su madre......'
Aunque era evidente que la niña brillaba con el pelo rubio de los Escalante, Leonel solo veía a su propia hija de niña.
Si seguía creciendo así, sin importar con quién se casara, viviría una vida de orgullo, amedrentando a los hombres. Leonel, con el rostro medio derretido, se esforzó por mantener una expresión severa y preguntó:
—Si a Ivana le gusta el color amarillo, ¿por qué no se lo dijiste a Leonel?
—Ivana no sabía.
Ivana respondió con franqueza. Al verla, se dio cuenta de que el problema no era que la suya fuera fea, sino que la del otro parecía más bonita.
—La forma también. Esta es redonda. Esa no lo es.
—¿Te gusta que sea puntiaguda?
—¡Sí! Dolerá más cuando golpee. Tengo que ganarle a Ricardo.
—.......
Leonel, algo inusual en él, perdió el habla mientras se miraba discretamente con Juan.
'¿Ya pueden ser así?'
En ese momento, Ricardo recogió su pala y se acercó corriendo. El pequeño señor había confirmado varias veces con su niñera que su madre no era un monstruo, y su aire era de bastante orgullo.
'Mentiroso. Solo tú eres un monstruo. ¡Mamá es humana! Leonel. ¿La hija de Leonel es un monstruo? Claro que no. ¿Por qué es así su nieta?'
Una sensación de déjà vu se cernió sobre Leonel al ver al pequeño, que le disparaba palabras como si le apuntara con una pistola a la oreja.
Luciano nunca había sido así en su vida, y su yerno también fue muy diferente cuando era un niño. Y en cuanto al padre de su yerno, Juan Escalante, bueno, desde pequeño era insoportable, actuando como un adulto.
'¿A quién se habrá parecido?'
En realidad, cuando jugaba solo, el niño era solo un señorito dócil, pero, ¿por qué cada vez que estaba cerca de su hermana...?
—... Inés ni siquiera les enseñó a hablar, ¿cómo es que son así?
Sin darse cuenta, mencionó la fuente de la "mala genética" y recibió una mirada reprobatoria de Olga. Parecía que había olvidado las repetidas peticiones de su esposa de deslizar sutilmente que todo lo malo era culpa de los Espoza. Ignoró rotundamente la cara burlona de Juan y preguntó con un rostro serio:
—Ricardo, a ti también te gustó más la de Ivana, ¿verdad?
—Sí. Me gusta el morado. La de Ivana es morada y redonda. Me gusta lo redondo.
—Entonces pueden cambiarlas, ¿Cuál es el problema?
—Pero es de Ricardo. Me la dio Leonel.
—Es de Ivana. Me la dio Leonel.
—Si la cambiamos...
—Es de Ivana.
—Es de Ricardo.
Como si fueran mellizos, la convicción con la que repetían sus palabras era idénticamente firme. Leonel se quedó en silencio por un momento.
Luciano e Inés se llevaban tres años, así que nunca hubo nada por lo que pudieran pelear. Luciano cedía antes de que la pelea comenzara, e Inés no codiciaba los objetos de su hermano.
La diferencia de edad entre los hermanos de la Casa Escalante era aún mayor, por lo que a los Duques de Escalante esta situación también les resultaba un poco desconcertante. Los mellizos, nacidos el mismo día y a la misma hora y obligados a compartir todo, eran difíciles, incluso con cuatro abuelos a su alrededor.
—Entonces, ¿lo que Leonel ya les dio es suyo, pero quieren lo del otro porque les parece mejor?
Leonel se acuclilló sin formalidad frente a los niños y murmuró, apoyando la barbilla en su mano. Y, como siempre, se refirió a sí mismo en tercera persona.
Juan, que estaba sufriendo por toda la vergüenza que Leonel no sentía, se llevó una mano a la frente.
—... Valeztena, ¿podrías dejar de llamarte a ti mismo por tu nombre? Es muy desagradable de escuchar.
—Ricardo. Ivana. A Leonel no le gustan los niños con malas intenciones.
A pesar de la interrupción, Leonel se mantuvo serio y descarado. Olga, sintiendo vergüenza por el comentario, se escondió ligeramente detrás de Isabella.
—Está bien que en el futuro sean personas temibles y amenazantes.
—No está bien.
—Pero no deben ser así el uno con el otro. Son hermanos que se cuidarán más tiempo que sus abuelos o sus padres. Afuera, pueden ser tan feroces como quieran.
—No.
Juan suspiró e intervino. Leonel agitó una mano, indicándole que no se metiera.
—Pero dentro, deben ser más complacientes que nadie. Especialmente tú, Ricardo. Eres un hombre, así que grábate esto.
No daban ninguna señal de estar prestando atención. Ambos enviaban miradas lastimeras a Isabella y Olga, sin ocultar su aburrimiento. Finalmente, Leonel frunció el ceño y preguntó:
—Si no pueden tenerlo todo, ¿prefieren no tener nada en absoluto?
—Sí.
—Sí.
Así que terminaron lanzando una moneda. Cara para Ricardo, cruz para Ivana. Después de asegurarse de que los niños lo entendieran bien, les mostró el resultado de tirar la moneda en la palma de su mano, y la alegría y la tristeza se separaron drásticamente. Ambas palas fueron adjudicadas a Ricardo.
—Ivana. Dijiste que aceptarías el resultado.
—.......
Ivana, con la expresión más afligida del mundo, le entregó muy lentamente la pala de jardinería que tenía en su regazo a Leonel. Cuánto le dolió el corazón ver su carita a punto de llorar, que Leonel pensó en ordenar a los alfareros de Pérez que hicieran cien palas de porcelana amarilla de esos malditos bastardos. Esto fue antes de que Ivana finalmente estallara en un berrinche de furia.
—¡Es porque Ricardo tiene el pelo negro y le gusta!
—...
—¡Leonel! ¡Solo amas a Ricardo porque tiene el pelo negro!
'¡Esto es un fraude!'
gritó Ivana, negándose a aceptar el juicio y sin confiar en la imparcialidad del juez de pelo negro.
—... Esto pone a Leonel en un aprieto.
Leonel murmuró mientras abrazaba a su nieta, que se aferraba a él como si se hubiera descompuesto. Mirándolo, Ricardo, como si fuera contagioso, se echó a llorar y fue a reclamarle a Juan.
Le preguntó si también amaba solo a Ivana porque él no era rubio como el abuelo. Si lo odiaba por tener el pelo negro, como Leonel.
Era un caos absoluto. Isabella se retiró en silencio, tomando el brazo de Olga, que movía los ojos de un lado a otro.
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄
0 Comentarios