Anillo Roto: Este matrimonio fracasará de todos modos 223
Por Recuerdo A Priori (29)
「Mi Inés,
Espero que en este momento estés teniendo una buena tarde en Mendoza mientras escribo esta carta.
Hoy he recibido sin contratiempos la primera carta de amor que me enviaste desde Mendoza.」
—¿Hoy…?
Inés había enviado la carta anteayer, Kassel la había recibido en Calstera y revisado ayer por la tarde... Así que esta respuesta había sido escrita ayer, después de recibir su carta. No esta mañana.
Sintiendo una leve e involuntaria decepción, Inés descubrió que dentro del sobre había otra carta más. Al ver que era de hoy, sintió alivio, pero también desconcierto. Pensó que él había cabalgado directamente hasta aquí, pero... ¿una respuesta? Si él mismo había venido a caballo, ¿para qué escribir una respuesta...?
Mientras trataba de procesarlo todo, su mirada se detuvo en una palabra que le resultó extraña.
—¿…Carta de amor? ¿Cuándo?
'¿Yo cuándo envié una carta de amor?'
murmuró Inés, frunciendo el ceño. Su rostro aún ardía con el calor residual del rubor.
Temiendo que se le secara la garganta o que se sintiera demasiado avergonzada mientras leía la carta, había llenado su taza de té antes de siquiera abrir el sobre. Pero en cuanto lo hizo, se bebió el contenido de un solo trago y ahora solo quedaba el fondo vacío.
Sin darse cuenta, llevó la taza a sus labios de nuevo, pero al no sentir nada entrar en su boca, la bajó con rigidez.
No sabía si su torpeza se debía a que recién se daba cuenta de que la taza estaba vacía… o a que, de repente, comprendió que Kassel Escalante tenía razón.
Carta de amor… Es cierto... Le dije que lo extrañaba. Le pedí que viniera...
De repente, se quedó sin palabras.
¿Así que era una carta de amor?
Inés movió los ojos con esfuerzo, paralizada por la sorpresa.
「Antes que nada, quisiera hacerte saber lo significativo que es para mí tu breve carta de amor, lo maravilloso que me resulta el simple hecho de que me extrañes, cómo tu carta será recordada durante generaciones como un documento importante en los archivos de la familia Escalante, una historia hermosa que nuestros descendientes mencionarán por siglos…」
—¿…Documento importante?
—Realmente, los dos son increíbles. Increíbles… No hay quien los supere… No puedo creerlo…..
Fue en ese momento cuando escuchó el murmullo aturdido de Juana.
Molesta por cómo su mirada seguía atascada en la parte superior de la carta, Inés le lanzó una mirada de desaprobación. Como si no fuera suficiente con haber arruinado el momento desde que abrió la puerta…
—¡Buenos días! Mi amor, escuché que el señor estuvo aquí anoche… ¿Qué…? ¿Entró un ladrón anoche? ¡Un ladrón!
No había parado de parlotear mientras recogía y ordenaba cosas, y por eso apenas había leído una parte de la carta. Aunque en realidad, estaba más entretenida curioseando que ordenando de verdad.
Una pareja que se reencuentra después de mucho tiempo… Es normal que su noche haya sido ruidosa.
Mientras observaba a su criada, Inés se mostraba completamente serena, en contraste con el ardor que le había causado un simple apodo en la carta.
Después de todo, no era como si solo hubieran pasado el rato en la bañera y luego hubieran vuelto tranquilamente a la cama para dormir. Kassel, tras bañarse, le había vestido con sus propias manos… solo para terminar rasgando su camisón y su ropa interior. Y antes de eso, Inés le había arrancado la camisa de dormir que él llevaba, como si estuviera conteniéndose a propósito.
Recordó el momento en que, mientras la llevaba en brazos de regreso a la cama, le dio un par de besos juguetones en los labios, lo que hizo que él la sentara abruptamente sobre la consola. Claro, Kassel solo quería mirarla un poco más…
Pero convertir sus buenas intenciones en algo completamente distinto era algo que sucedía en cuestión de segundos.
Él la había sentado allí solo por un momento, y ella, como siempre, terminó atrapándolo en su propio juego. Ambos sabían que, al final, en cuanto su cabeza tocara la almohada, caería rendida.
A veces, cuando eres consciente de que "queda poco tiempo", puedes volverte un loco sin remedio.
—Mi recatada señorita se ha convertido en toda una mujer…...
—Habló la que creció a mi lado.
—De verdad, Inés… Siempre supe que algún día te volverías así de descarada.
Juana, ahora agachada cerca de la consola, recogía los botones que Kassel había hecho saltar por toda la habitación.
—Debajo de la cama y el baño están hechos un desastre, pero ¿cómo es que también hay cosas en el camino de regreso…?
Llevaba colgado del brazo el camisón destrozado de Inés junto con la camisa de Kassel. Ambos eran completamente inutilizables.
Igual que el montón de ropa del día anterior, ya apilada sobre la mesa.
Si las criadas se limitaban a recogerlas y enviarlas a arreglar sin darse cuenta, la "escandalosa noche" de los duques jóvenes se convertiría en la comidilla de toda la casa. No podía culpar a Juana por murmurar mientras hacía un trabajo que ni siquiera le correspondía.
—Bueno, considerando que es hermosa de pies a cabeza, que no se deja intimidar por ningún hombre…
—Juana.
—No importa cuán impresionante sea Capitán Escalante, no tiene escapatoria frente a su señora. Lo tienes completamente dominado, debe de ser emocionante…
—¿Dominado?
—Mi recatada señorita ha crecido hasta convertirse en toda una señora de los Pérez. Ama con pasión, expresa su deseo sin reservas, y en resumen, se come vivo a su esposo…
—Mírate hablando.
—Pensar que hubo un tiempo en que creímos que vivirías sin ver a tu esposo en toda tu vida. La duquesa estaba completamente equivocada. Lo sospeché, pero al verlo con mis propios ojos… Siento una mezcla de emoción y melancolía…
Juana, que solo había escuchado rumores de lo que ocurría en Calstera, ahora tenía una confirmación visual.
Después de todo, el carácter afilado de Inés y la fama colorida de Kassel debieron haberle parecido una combinación preocupante.
Pero a Inés poco le importaban los pensamientos "solemnes" de su leal doncella. Sin prestarle más atención, volvió a fijarse en la carta.
Eso no era lo importante en este momento.
「Lo que más me duele es saber que estás teniendo un tiempo decepcionante en Mendoza. Inés, me pregunto si te consolaría saber que yo también me siento igual. Que esta Calstera sin ti es tan insoportablemente aburrida como tu Mendoza sin mí.
Inés… Ya ni siquiera recuerdo cómo era esta ciudad sin ti. Antes de casarnos… no sé cómo demonios logré sobrevivir en este maldito puerto sin ti.
Y para dejar de lado el último vestigio de mi orgullo, la verdad es que… incluso este mes sin ti…」
—……
「Un mes… No sé cómo ha pasado tanto tiempo sin ti.
Siempre pienso en ti como un loco. Inés Escalante.
Cuando abro los ojos por la mañana, extiendo la mano como si pudiera abrazarte, como si estuvieras dormida profundamente a mi lado. Antes incluso de despertar por completo, busco tu fragancia. Sueño con ese momento en el que entierro la nariz en tu cuello bañado por la luz del sol, respiro hondo y solo entonces me despierto por completo… Pero sin ti, nada me parece real. Todo se siente como un sueño.
Siento que estoy atrapado en un sueño del que no puedo despertar por mí mismo. Inés. Como si solo cuando regreses aquí, entonces sí, despertara... Sí, sin ti, vivo atrapado en un sueño insignificante.
Cada vez que salgo del cuartel a caballo, me imagino que al volver a la residencia podré verte. Incluso hasta el momento en que cruzo la entrada, sigo pensando que si pregunto dónde está la señora, alguien me dirá dónde encontrarte… Es un pensamiento estúpido.
Y aun después de contener ese impulso absurdo, cuando subo al segundo piso, me vuelvo a engañar. Creo que si abro la puerta de la biblioteca, te veré escribiendo. O que si entro en el dormitorio, te encontraré medio recostada junto a la ventana, adormilada… Me ilusiono con eso.
Inés, sin ti soy así de necio.
Y creo que sabes perfectamente lo que significó para este hombre hambriento y estúpido recibir tu carta」
—¿Qué es lo que mira tanto?
—……
—…¿Señora Inés?
「Así que voy a ir a verte ahora mismo, Inés. No importa cuánto te moleste, voy a abrazarte tan fuerte que te dejaré sin aliento por un momento.
Voy a llenarme de tu aroma, a besarte como si quisiera devorarte entera. Mi Inés. Mi malditamente adorable Inés... Me diste otro pretexto. Porque querías verme.
A veces quiero devorarte por completo, incluso cuando no puedo verte, Inés. Cuando en mi imaginación te poseo una y otra vez y aún así no es suficiente…」
Lo que seguía era una serie de palabras obscenas, tiernas y apasionadas. Acciones que, de llevarse a cabo, no parecerían tan vergonzosas, pero que al estar expuestas en su letra firme y descarnada, resultaban insoportablemente bochornosas.
Con un leve estremecimiento, Inés cerró la carta apresuradamente y lanzó una mirada furtiva a Juana, su doncella.
Y aun así, sin poder resistirse, volvió a espiar el final de la carta. Buscó su firma.
「Desde tu pequeña biblioteca en Calstera,
Kassel Escalante de Espoza」
—¿Señora Inés?
—…Es extraño.
—¿Por qué de repente esconde tanto la cara?
—Siento que el pecho me va a estallar… Me incomoda… Es demasiado extraño.
—¡Dios mío!
Juana, alarmada por su reacción, se acercó presurosa a la mesa, pero Inés, resuelta, levantó la cabeza y sacó las cartas restantes del sobre.
「Buenos días, mi Inés.
Cuando abras los ojos, espero que puedas perdonar a este esposo que, sin escrúpulos, ya no está a tu lado.
Y que, agotada como estabas, hayas tenido un sueño profundo, sin sobresaltos. Para que puedas leer esta carta con una sonrisa」
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄

0 Comentarios