MDSDCS 59




Mi deseo son dos camas separadas 59

El rey disfrazado .... ¿Eh? (12)



Traducción Coreano-Español: Asure


¡Oh, vaya! ¿Así que quieres jugar a ‘Atrápame si puedes’? ¡Me encanta!


Endymion esquivó fácilmente al hombre rechoncho que se le lanzó encima, cambiando de dirección con un movimiento ágil. Billie, pensando que Julia realmente estaba jugando con él, se rió tontamente incluso después de caer al suelo.

Con una expresión que claramente decía 'te voy a matar', Endymion fulminó a Billie con la mirada. Julia, sintiéndose aliviada, aprovechó el momento para salir corriendo.


—Haa… haa… ¡Sir Boris!


Sujetando su falda, corrió por el pasillo hasta el lugar donde se habían separado antes. Ya debían haber pasado al menos 30 minutos, porque Boris, que la esperaba, parecía al borde del llanto.


—¡Majestad! ¿Qué hacemos? No he encontrado ni una sola…...

—¡Lo encontré!


Julia agarró la manga de Boris. En lugar de detenerse, giró con agilidad y, sin reducir la velocidad, lo sujetó y lo arrastró consigo.


—¡Uwaah!


Boris gritó sorprendido, aunque en su rostro se dibujó una expresión de dicha mientras era arrastrado a toda velocidad por Julia, quien corrió hasta quedarse sin aliento.


—¡Es aquí! ¡Mire! ¿Lo ve? ¡La piedra mágica está en lo alto del pedestal!

—¡E-esa luz! ¡Oh, mi preciosa piedra mágica!


Jadeando, Julia señaló el fondo de la habitación, donde en lo alto de un pilar descansaba la piedra. Boris abrió los ojos con asombro y emoción.


—¡Pero…! Oh, no… Su energía está inestable. Parece que ha sufrido demasiada alteración.


Boris palideció, pero rápidamente se remangó con determinación.


—Déjemelo a mí. Si me acerco y lanzo un hechizo de levitación… ¿Eh?


Boris, que ya había entrado en la habitación con paso firme, se detuvo en seco al notar la escena frente a él.

Billie, quien claramente había rodado por el suelo varias veces, tenía la cara y la ropa cubiertas de polvo. Sin embargo, lejos de estar molesto, parecía aún más emocionado.

Por otro lado, Endymion, quien aún no había sido atrapado ni una sola vez, estaba al borde de perder la paciencia. Con una mirada gélida, sostenía un pesado jarrón con ambas manos, listo para lanzarlo.


—¡Sir Boris, rápido!


Esto iba a terminar en un baño de sangre. Julia empujó a Boris hacia la piedra mágica, y él corrió hacia ella apresuradamente.

Justo en el momento en que Endymion estaba a punto de estrellar el grueso jarrón sobre Billie, Julia gritó:


—¡ESPERAAAAA!

—¿Uh…?


El sonido claro de su voz hizo que Billie, aturdido, se girara para mirarla. Al mismo tiempo, Endymion, al verla, bajó el jarrón por reflejo.

Pero Billie, que estaba justo delante de él, logró reaccionar. Como Endymion había estado acercándose sigilosamente para atacarlo, ahora que se había detenido de golpe, Billie aprovechó para agarrarlo por la manga.


—¡Te atrapé! ¡No eras una dulce dama, sino una bruja respondona!


Billie murmuró, dándose cuenta de que había sido engañado. Julia notó cómo la expresión de Endymion se ensombrecía y cómo su mano comenzaba a temblar de ira.

Con urgencia, Julia agitó las manos y movió los labios sin emitir sonido.

'¡Mira allí!'

Endymion giró la cabeza con una mirada asesina, como si quisiera cortar la muñeca de Billie.

En ese momento, vio a Boris oculto en las sombras, lanzando un hechizo de levitación sobre la piedra mágica.


—Ja, ja, ja. Solo salí a tomar aire un momento porque me sentí un poco mareada. ¿Se han divertido?


Solo necesitaban conseguir la piedra mágica y marcharse. Si herían a Billie, la situación se complicaría. Julia decidió ganar tiempo hasta que Boris lograra extraer la piedra.


—¡Eh! ¿Por qué tardaste tanto? Me estaba molestando que solo corrieras sin responder.


Billie entrecerró los ojos y le hizo un gesto para que se acercara.

Julia echó un vistazo rápido a Boris. La energía verde de su hechizo se deslizaba lentamente por el pilar.


—¿Qué haces ahí parada? Ven aquí y empecemos.


Billie insistió con impaciencia, así que Julia sonrió con cautela y se acercó con pasos medidos.


—Je, je. Así me gusta.


Billie la observó con satisfacción, pero de repente se giró hacia Endymion, quien seguía inmóvil como un trozo de madera.


—Ey, ¿y tú por qué sigues tapándote la cara? Una chica bonita tiene que ser orgullosa, pero si solo eres una respondona fea, no tiene gracia.


Billie agarró el abanico de Endymion y lo lanzó al suelo. Julia, sobresaltada, tiró de la manga de Billie para distraerlo.


—E-eso me recuerda… Su traje es realmente elegante. ¿En qué sastrería lo mandó hacer?

—Je, je. Si me lo quitas tú misma, verás algo aún mejor.


Billie se relamió con una sonrisa lasciva. Al mismo tiempo, la piedra mágica comenzó a elevarse en el aire.

Si Billie se daba cuenta y armaba un escándalo, el hechizo de Boris podría romperse, haciendo que la piedra cayera y se hiciera añicos. Julia trató de mantener la calma, pero en ese instante, Endymion agarró a Billie por el cuello de la camisa.


—¿Eh?


Billie sintió el tirón y giró la cabeza para ver el rostro de Endymion.


—Vaya, sí que eres atrevida. Je, je. Por cierto, tienes un aspecto algo andrógino. ¿Cómo supiste que me vuelven loco los muchachos bonitos…?


Borracho, Billie pensó que Endymion estaba tratando de desvestirlo. Sonriendo con ojos vidriosos, agitó los dedos hacia Julia.


—Hoy voy a divertirme. ¡Sí! Quiero que ambas me sirvan a la vez. Últimamente he descubierto nuevos gustos…..


Mientras tanto, Boris lograba extraer la piedra de su relicario. Julia, demasiado nerviosa como para enojarse, observó la escena con el corazón en un puño.

Aunque no podía verlo, Endymion notó que la atención de Julia estaba completamente en lo que ocurría a sus espaldas. Cerró los ojos con fuerza, tratando de contener su ira.


—¿Por qué están tan quietas? Je, je. ¿Acaso les da vergüenza?


Billie sonrió con asquerosa satisfacción y, sin previo aviso, deslizó la mano por la cintura de Endymion.

El rostro de Endymion se volvió el de un dios de la guerra.

La energía verde, poco precisa, transportaba la piedra de manera inestable. Boris apretó los dientes, esforzándose al máximo. Julia sintió que su corazón se encogía y apenas podía respirar.

De repente, Billie murmuró:


—Ey… Ahora que lo pienso, ¿por qué eres tan alta…?


Su tono de voz se torció.


—Ehh… ¿¡Por qué tienes la cintura tan ancha!?


Mientras tartamudeaba, sus manos recorrieron el torso de Endymion.


—¡Las mujeres deben tener cinturas finas! ¡Tienes que apretarte más el corsé!


Endymion fulminó a Julia con una mirada de muerte. Justo cuando ella estaba a punto de negar desesperadamente con la cabeza…


—¡Ah!


Un grito ahogado se escuchó.

La energía de Boris se disipó de golpe.

La piedra azul cayó del aire.

Boris, pálido como un fantasma, se lanzó hacia adelante con los brazos extendidos.

'¡No…!'

Los ojos de Julia se abrieron de par en par.

La piedra caía mucho más rápido que Boris. En unos segundos, se estrellaría contra el suelo de mármol y se haría pedazos.


—¡No, mi piedra mágica!


En ese momento, Billie, quien había estado divagando, escuchó el grito de Boris.


—¡Una mujer debe tener una cintura delgada! Deberías… ¿Eh? ¿Qué es ese ruido?

—¡Mion!


Julia, finalmente decidida, gritó mientras se quitaba su anillo.

Un resplandor dorado estalló.

En ese instante, Endymion sacó un enorme ramo de flores del jarrón que había dejado antes.


—Si tanto te gustan los corsés…...

—¡Swoosh!

—…entonces apriétate tú mismo.


Con una voz helada, Endymion estrelló a Billie contra el suelo.

Luego, lo golpeó repetidamente con el ramo de flores.

Al mismo tiempo, la luz dorada atrapó la piedra mágica justo antes de que tocara el suelo.


—¡Haaah! ¡Hahh!


Boris se lanzó de lleno deslizándose por el suelo, chocando violentamente contra la estatua. A pesar del impacto, logró alcanzar primero la piedra mágica. Al verla intacta, sintió un gran alivio… hasta que notó el resplandor de la magia dorada que emanaba de ella, lo que lo dejó atónito.




¡Crash! ¡Pum! ¡Pum!




¡Ugh, aagh!


Billie estaba siendo golpeado tan brutalmente que ni siquiera pudo soltar un quejido decente. Julia, sin tiempo para relajarse, corrió apresurada.


¡Sir Boris, ¿está bien?!

Yo, yo estoy bien… pero, ¡Su Majestad, no me diga que…!


Boris alternó su mirada entre Julia y la magia dorada. Ella, sintiendo la energía palpitando en su pecho, asintió con un dejo de temor.


Fue demasiado repentino… Lo importante es que la piedra mágica está intacta. Tómela rápido.

¡S-sí!


Julia manipuló con cautela la magia, haciendo que la energía dorada ondulara como una marea antes de entregarle la piedra mágica a Boris.


¡Hiiiik!


Boris la recibió con ambas manos, suspirando aliviado.


Menos mal… Si esto se hubiese roto, ¡todo el Castillo del Duque habría explotado…!


Al menos lo peor había sido evitado. Julia asintió, pero su atención se desvió hacia la magia dorada que aún flotaba a su alrededor.


¿Podremos sellarla de nuevo?

No… no estoy seguro. ¿No dijo que la última vez estaba tranquila, pero al intentar sellarla, se resistió?

Sí… Pero tampoco puedo andar por ahí sin el anillo puesto.


Si dejaba su magia sin control, podría desatarse en cualquier momento. Y si alguien descubría que no pertenecía a la Torre de Magia, se metería en un gran problema.

Boris, despeinado y nervioso, tragó saliva antes de hablar.


C-creo que deberíamos intentarlo. Si se resiste, usaré mi magia y todos los pergaminos que tenga para ayudarla.


Julia observó la magia con atención antes de asentir con gravedad.

Aunque le preocupaba, la energía dorada parecía mucho más dócil que la última vez que la vio. Además, en cualquier momento alguien vendría por la piedra mágica, así que debían marcharse cuanto antes.


Entonces, lo haré.

¡Sí!


Boris, completamente tenso, la observó mientras Julia se concentraba. Con sumo cuidado, deslizó el anillo de vuelta en su dedo.




¡Fwoosh!




¿Eh?

¿Ah?


El anillo se ajustó con una facilidad sorprendente, la magia dorada que flotaba a su alrededor se disipó en un instante, absorbiéndose en su interior. Julia miró el anillo dorado en su dedo con incredulidad.


¿Cómo… por qué fue tan fácil…?

Grrrr…


En ese momento, un sonido ahogado se escuchó, Billie cayó al suelo, completamente inconsciente.

Es hora de irnos.


Endymión, satisfecho, arrojó al suelo lo que quedaba de un enorme ramo de flores.

Con casi 200 flores, aquel ramo era más un garrote que un regalo. La prueba de ello era Billie, ahora desplomado de espaldas con su enorme barriga al descubierto.


Sí.


Dejando atrás su desconcierto, Julia se puso de pie. Boris, con la ropa hecha un desastre y las rodillas raspadas, también se levantó a pesar del dolor.

Los tres salieron rápidamente de la habitación y desaparecieron sin dejar rastro.

Poco después…


—¡Aaaah! ¡Mi Fragmento del Mar! ¡Billie, inútil desgraciado!


Duque Mophat llegó corriendo al lugar, encontrando a Billie apestando a alcohol y el cofre vacío tirado en el suelo. Con los ojos inyectados en ira, gritó, pero la piedra mágica ya había desaparecido.

























⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅

























Julia, Endymión y Boris subieron al carruaje que los caballeros tenían preparado. Como el festival y el baile aún continuaban, las calles estaban desiertas y nadie prestó atención a su partida.


Sniff… ¡Qué alivio! Si lo hubiese perdido, yo…


Boris abrazó la piedra mágica, sollozando. Julia apretó su mano, aún con el anillo puesto, y sonrió.


Lo importante es que todos estamos a salvo.


Julia miró a su alrededor dentro del carruaje. Boris, aunque magullado y con su ropa destrozada, solo tenía heridas leves. Endymión, por otro lado, iba con el torso desnudo y pantalones de cuero.


Quizás deberíamos haberlo dejado en un estado aún peor…


Endymión murmuró con frialdad, observando con hostilidad el castillo a lo lejos. Tras deshacer su magia, había dejado atrás su vestido y peluca, abandonándolos en la mansión del duque.

Julia sacó una túnica del asiento trasero y se la entregó con una sonrisa.


Lo hiciste bien. Fue increíble cómo lo golpeaste.


Los ojos de Endymión se abrieron con sorpresa. No había imaginado que Julia lo había visto dándole una paliza a Billie con el ramo de flores.


¿Lo viste?

Sí.


Julia asintió.

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