Domé a un Tirano y Huà 171
SIDE STORY - 32
Lucy miró a Kahu, que bebÃa alcohol frente a ella.
—Asà te vas a emborrachar.
—Para eso se bebe, ¿no?
Si no, ¿para qué más? Kahu añadió eso con una sonrisa.
Por alguna razón, Lucy sintió un impulso de rascarse la oreja.
Por supuesto, no se movió y se quedó quieta.
Escuchando la tranquila música que sonaba en el pub, mantuvo contacto visual con Kahu.
Tal vez por el alcohol, su expresión era un poco más relajada de lo habitual.
No habÃa esa meticulosidad con la que siempre se conducÃa, y sus expresiones parecÃan más naturales y variadas.
SonreÃa con los ojos entrecerrados o fruncÃa el ceño para expresar sus emociones. En resumen, no habÃa rigidez alguna.
En otras palabras...
'Es atractivo'
—…Mmm, hace mucho que dejé de beber.
De repente, temiendo que su pensamiento fuera descubierto, Lucy cambió de tema a propósito.
SÃ, habÃa dejado de beber hacÃa mucho.
Últimamente, ni siquiera fumaba.
También se maquillaba con más esmero, aunque antes no lo hacÃa, solo para gustarle a Kahu.
Por supuesto, él no parecÃa notarlo.
Probablemente nunca lo sabrÃa en toda su vida.
—Apareces de repente, sin avisar.
Lucy sintió que Kahu inclinaba la cabeza hacia un lado.
Su corazón latió irregularmente.
'¿Por qué tiene que pronunciar las palabras de forma tan aristocrática?'
Era un poco difÃcil mantener contacto visual con Kahu estando sobria.
Solo esperaba que la oscuridad del pub ocultara el rubor de sus mejillas.
El lugar estaba tranquilo, con pocos clientes.
Un camarero que buscaba trabajo que hacer se acercó a Lucy con discreción.
—¿Le gustarÃa ordenar algo, señorita?
—Dame lo mismo que él. Él pagará, ¿verdad?
—Como usted diga.
Kahu aceptó sin protestar.
—Un "Corazón de Dragón Herido", una copa. Orden recibida.
El camarero se retiró, y Lucy volvió a mirar a Kahu.
—¿"Corazón de Dragón Herido"? ¿Qué clase de nombre es ese para un trago?
—Tú deberÃas saberlo.
Los ojos de Kahu se tornaron más profundos de lo habitual.
—…¿Aún no lo has olvidado?
No se mencionó un nombre, pero ambos sabÃan que hablaban de Charlize.
Desde la Tregua de los Dioses, todos los involucrados en aquel incidente habÃan acordado tácitamente hablarse de manera informal.
Chase, que se convirtió en el jefe de los Raphine.
Payne, el lÃder de facto de la División Eherit.
Incluso Kahu, cuya posición ya era inalcanzable para cualquier noble.
Lucy pensaba que estaba bien.
'Gracias a Charlize, gané más amigos'
Pero nunca imaginó que su amor no correspondido durarÃa tanto.
Cuando empezó a gustarle Kahu, no pensó que sus sentimientos serÃan tan persistentes.
No era un amor correspondido.
Y sin embargo, habÃan pasado nueve años.
Incluso en un matrimonio, después de tanto tiempo, serÃa normal que llegara la monotonÃa.
Amar a una sola persona asÃ... no tenÃa sentido.
Si Kahu seguÃa aferrado a Charlize, quien llevaba nueve años como emperatriz, entonces Lucy tampoco era menos obstinada.
'Soy tan terca como él'
Kahu no era su primer amor. (Aunque Charlize tampoco lo fue).
Lucy tenÃa experiencia en relaciones y nunca habÃa amado a alguien por tanto tiempo.
[—Payne, ayúdame]
[—¡Qué fastidio! Emborráchalo y haz lo que tengas que hacer. ¡Lárgate!]
Incluso Payne ya estaba harto y la echó.
'¿Emborracharlo y hacer qué?'
Cuando su informante le dijo que Kahu estaba bebiendo solo, Lucy habÃa venido de inmediato al pub.
Ajeno a lo que pasaba por su mente, Kahu permanecÃa en silencio.
—Su pedido, un "Corazón de Dragón Herido".
El camarero rompió el silencio y se alejó de nuevo.
Kahu no respondió a la pregunta de si aún no habÃa olvidado, Lucy, frustrada, bebió de un trago.
—Ugh, qué amargo. ¿Por qué sigues bebiendo esto?
—A mà me gusta.
—Me irritas, de verdad.
Las luces tenues del pub hacÃan que el cabello dorado de Kahu brillara.
Era un poco diferente a cuando estaba bajo la luz del sol. Tal vez por la penumbra, sus rasgos parecÃan más marcados e intensos.
—Dejé de fumar.
Lucy sacó el último cigarro que habÃa guardado en su bolsillo. Lo habÃa reservado para una verdadera emergencia.
Kahu preguntó con indiferencia:
—¿También vas a echarme la culpa de eso?
—……
—No lo fumes.
Solo faltaba encenderlo.
Pero antes de que pudiera hacerlo, Kahu agarró con fuerza la mano que sostenÃa el cigarro.
Lucy se quedó inmóvil por un momento.
¿Porque su agarre era más fuerte de lo que pensaba?
'No, es un caballero. Es normal que tenga fuerza'
'Además, es el Capitán del Primer Batallón de Caballeros Imperiales'
¿O fue el olor particular del campo de entrenamiento que emanaba de Kahu al acercarse de repente?
'No… en realidad, me gusta bastante'
Los ojos de Kahu… ¿siempre habÃan sido tan claros?
—Vete. No me molestes más.
Como un espejismo, la mano de Kahu desapareció en un instante.
Bebió el resto de su trago.
El mentor del prÃncipe heredero.
Un noble impecable, que nunca se vio envuelto en escándalos desde la coronación de Dylan I.
Alguien que jamás mostró su verdadero sentir frente a Charlize, pero que delante de ella… se permitÃa sufrir abiertamente.
—Está bien, no fumaré. ¿Asà está mejor?
Lucy rompió el cigarro en dos y lo dejó sobre la mesa, las cenizas dispersándose.
Trató de actuar con naturalidad, como si nada.
Pero Kahu no estaba centrado en ella.
En su mente, repetÃa una conversación reciente con Kaleon.
[Maestro, ¿cómo puedo arreglar mi relación con Chen?]
Después de la clase, Kaleon se le acercó con esa pregunta.
Al parecer, su relación se habÃa tensado debido a la frustración que sentÃa al no progresar en esgrima delante de Chen.
'Evite comentarios que puedan afectar su autoestima'
[Si se le acerca con sinceridad, eventualmente lo entenderá, Alteza]
Kahu ocultó su verdadero sentir y respondió de la única manera que podÃa.
[ParecÃa tan ansioso que Su Majestad la Emperatriz me aconsejó que, para mejorar con la espada, primero debÃa aprender a tener paciencia]
[…¿Su Majestad la Emperatriz?]
[SÃ. Asà que estoy pensando en ello. ¿Cómo se adquiere la paciencia? Tal vez Chen lo sepa]
—¿Pensando en otra cosa con alguien frente a ti?
La voz de Lucy lo sacó de su ensimismamiento.
Recobrando la compostura, Kahu frunció el ceño y habló con firmeza.
—Vete.
—……
—Quiero estar solo.
'Solo tengo que irme'
Eso era todo. Solo tenÃa que hacer lo que él decÃa.
Pero Lucy se sintió agraviada y triste.
'Miserable, de verdad eres un miserable'
—¡Está bien, me voy! Pero escúchame, noble tan importante. No eres el único que la pasa mal en este mundo.
—…¿Celos?
—¿Eh? ¿De qué hablas? Me duele verte sufrir, eso es todo. ¡Me parte el alma! Pero da igual. Intento comprenderte y lo único que haces es pedirme que te deje en paz. Ya está, iré a ver a Su Majestad la Emperatriz. Al menos ella sà me deja besarla, a diferencia de ti.
—…¿Superioridad?
—¿Te estás burlando de mÃ?
Lucy bebió de golpe su trago.
Dejó el vaso con fuerza sobre la mesa.
Bajo la tenue luz, los ojos verdes de Kahu parecÃan más oscuros.
Él preguntó:
—ExplÃcalo de una manera más clara.
—…¿De verdad no te das cuenta? Si lo preguntas en serio, eres cruel. SÃ, ya sé que un amor no correspondido solo te deja ver a esa persona. Ya sé que no puedes evitar preocuparte solo por ella. Pero ¿por qué no te das cuenta de que tú también puedes ser igual de cruel con alguien más? Tú elegiste ser el mentor del prÃncipe. ¿Crees que lo hiciste con mala intención?
—…¿De qué estás hablando?
—Ni con todo esto te das cuenta. OlvÃdalo. ¡Me voy!
Asà como apareció de repente, Lucy también desapareció sin previo aviso.
'…Bueno, fui yo quien le dijo que se fuera'
El pub, que ya era tranquilo, se sintió aún más frÃo después de su partida.
Kahu permaneció inmóvil por un momento, observando los restos del cigarro roto sobre la mesa.
Tal vez debió dejar que lo fumara.
¿Por qué la detuvo?
—Excelencia, ¿desea ordenar algo más?
El camarero se le acercó con prudencia, sin excederse en confianza.
Kahu miró los dos vasos vacÃos y dijo:
—…Es una propina.
Mañana temprano debÃa volver a su puesto y entrenar a Kaleon.
Como maestro, no podÃa dar un mal ejemplo presentándose con resaca.
El camarero tomó la moneda de oro con una sonrisa exagerada.
—Vuelva pronto, Excelencia.
Bajo esa despedida animada, Kahu salió del pub.
SeguÃa sin entender de qué hablaba Lucy, por más que lo pensara.
Era cierto que no podÃa olvidar a Charlize.
Era cierto que sufrÃa.
Pero nunca sintió que fuera algo por lo que debÃa recibir consuelo.
[¿Por qué no te das cuenta de que tú también puedes ser cruel con alguien más?]
¿Yo, cruel?
Lo único que tenÃa claro era que Charlize nunca fue cruel.
"Ella lo querÃa más que a mÃ, ¿no?'
Entonces, ¿por qué se sentÃa irritado de repente?
La luna brillaba en el cielo.
Kahu dejó de pensar.
Estaba agotado.
Solo querÃa dormir.
Subió al carruaje de la Casa Ducal Delmon sin decir palabra.
El cochero partió suavemente.
—……
Kahu cerró los ojos.
Pero, extrañamente, esta vez no pudo dormir dentro del carruaje.
Lucy seguÃa rondando en su mente.
SentÃa la garganta apretada.
Inquieto, aflojó su corbata sin motivo aparente.
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