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| Jueves, 24 de Abril del 2024 |
Seré la madre del guerrero SS1-9
SS1: El amor surge a través de la crianza de los hijos (9)
Traducción Coreano al Español: Asure
Era tarde por la noche.
Un hombre y una mujer que acababan de prometerse pasar juntos el resto de sus vidas estaban tumbados en el mismo dormitorio, en la misma cama, uno frente al otro.
Excepto que no habÃa nada del erotismo que cabrÃa esperar encontrar en una noche y un amante. No era que se hubieran propuesto hacer otra cosa, sino que el bostezo de Liliana les habÃa incitado a moverse.
Sydrion ayudó a la cansada, ebria y mareada Liliana a acostarse y empezó a alejarse, pero fue detenido por la mano de ella.
"Hablaremos un poco más"
El resultado fue ahora.
"Sydrion"
"SÃ, Liliana"
"¿Alguna vez sentiste que estoy siendo egoÃsta?"
"¿Qué quieres decir?"
El dormitorio sin luz estaba bañado por la luz de la luna. La mirada de Liliana se posó en las sombras del rostro de Sydrion.
"Bueno, es mi elección, asà que nunca pensé en ello, y......."
"......."
"Qué egoÃsta, te has enamorado de la señorita Liliana"
En comparación con cuando estábamos en el estudio, ahora hablaba con cierta desvergüenza que hacÃa bastante cosquillas. Tras un momento de silencio, Liliana habló.
Una historia que habÃa estado dentro de ella, pero que nunca antes habÃa contado a nadie, se encontró por primera vez con el aire del mundo.
"En realidad, he sentido celos de mi hermana desde que era pequeña"
"¿Te refieres a ......la Duquesa?"
"A Edward"
Sydrion, que conocÃa a Edward, intentó no parecer avergonzado, Liliana sonrió comprensiva ante su reacción.
"No es el más brillante, la verdad, no es el más rápido en matemáticas, pero...... tiene una habilidad inusual para ello"
Liliana pensó en la suerte de Edward. O quizá serÃa más exacto decir que era un superdotado.
Fue hace mucho tiempo, cuando eran jóvenes. Un dÃa, un hombre se presentó ante el conde con una propuesta de negocios. La propuesta era muy convincente: prometÃa grandes beneficios y no parecÃa tener ningún problema. Tras revisar la propuesta varias veces, Conde Sorte estuvo a punto de firmar el contrato aquel mismo dÃa. Lo habrÃa hecho, de no ser por los sollozos de Edward, que se cruzó con el hombre.
"Ah, hijo mÃo. ¿Por qué de repente .......? Debo de estar dando un poco de miedo, jaja"
El hombre intentó reÃrse, pero Conde Sorte tuvo una reacción diferente.
"Hagamos como si la inversión nunca hubiera ocurrido, abandona mi mansión, por favor"
"¿Qué? ¿Qué quieres decir? ....... Con, Conde. Un momento, Conde"
La actitud del Conde cambió, fue expulsado de la mansión sin una sola defensa.
Liliana, que entonces tenÃa 8 años, no entendÃa la decisión de su padre. El hombre y su padre parecÃan llevarse bastante bien, asà que ¿por qué su padre cambió de opinión tan rápidamente y le echó de la mansión simplemente porque Edward habÃa llorado al ver al hombre? Edward rompió a llorar en cuanto vio al hombre. No habÃa hecho nada para que llorara.
Aquel dÃa, las preguntas de Liliana no obtuvieron respuesta hasta muchos meses después.
"Querida, ¿te has enterado? El hombre al que echaste de la mansión el otro dÃa, está en busca y captura"
"SÃ, lo sé. Desapareció tras estafar a varios nobles con grandes sumas de dinero para inversiones empresariales"
"Asà que es un estafador decidido, llevan tiempo buscándolo ......."
"SÃ, gracias a Edward nos libramos de la pérdida. Es curioso, ya que no es la primera vez que me pasa....... Creo que será mejor que lo dejemos por hoy, no te encuentras bien"
"No, no quiero quedarme"
"Señora"
Liliana salió corriendo del jardÃn, tras haber oÃdo la conversación de sus padres, ahora se daba cuenta de cómo el llanto de Edward aquel dÃa habÃa sido una "señal" para su padre.
"Desde muy pequeño, Edward era capaz de discriminar entre las personas: las que le ayudarÃan y las que le harÃan daño con una precisión aterradora"
La joven Liliana siguió el camino hasta la casa de Edward, entonces preguntó. ¿SabÃa él que el hombre que llegó a la mansión hace tantos meses era un hombre malo?
Edward asintió.
"¿Cómo lo sabÃas?"
"No lo sé"
"Respóndeme sin rodeos y te daré mi parte del postre de esta noche"
"Yo, la verdad es que no lo sé, sólo lo vi y de repente me sentà muy mal, eso es todo"
"......."
"¿Tu hermana no?"
Las palabras de Edward golpearon a Liliana, que entonces tenÃa ocho años, como un golpe en la cabeza.
"Él ni siquiera sabÃa cómo lo hacÃa, era sólo un presentimiento, habÃa nacido con él"
Estaba ahÃ. Algo que ella no tenÃa y su hermano sÃ.
Las palabras de Liliana se vieron acompañadas de una leve y débil sonrisa.
Sensaciones y emociones de aquel dÃa, que aún no se habÃan borrado del todo de su memoria, salieron a la superficie. En aquel momento nació un sentimiento de inferioridad que nadie habÃa conocido antes, que nadie le habÃa revelado jamás.
"Al principio, no podÃa aceptarlo, porque yo no podÃa hacerlo. No querÃa creer que Edward podÃa hacer lo que yo no podÃa"
"......."
"Asà que empecé a estudiar dÃa y noche, aprendiendo a leer a la gente, a leer la mente y los pensamientos de los demás......."
"......."
"Pero no pude"
A veces cierto tipo de talentos no son susceptibles de esfuerzo adquirido, aunque los instintos de Edward se debilitaron un poco a medida que crecÃa, seguÃa existiendo un muro de talento que otros no podÃan cruzar.
Liliana no lo admitió hasta que creció del todo. Que era ella la que estaba fuera de ese muro.
"Por mucho que me esforzara, no lo conseguÃa, porque yo metÃa la pata de vez en cuando, Edward nunca lo hacÃa"
"......."
"Al final, reconocà mis limitaciones y renuncié a intentar vencerle en esa zona......."
Recuerdo cómo me sentÃa entonces.
«Y entonces me enfadé mucho con Edward por tener lo que yo no tenÃa, y conmigo misma por ser tan incompetente que no podÃa compensarlo con todas mis fuerzas»
Desesperación. Enfado. Autoinculpación. Y una única e inquebrantable determinación.
«Siempre habÃa querido ser cabeza de familia, pero fue entonces cuando me desesperé, porque no querÃa volver a perder contra Edward, por nada del mundo»
«.......»
«Nunca.......»
Liliana terminó su relato con un murmullo para dar énfasis, luego se quedó en silencio.
Se sentÃa extraña. Era algo que no le habÃa contado a nadie. En primer lugar, no habÃa sentido la necesidad de decirlo. Pero ahora se preguntaba por qué divagaba asÃ.
Quizá era porque querÃa decÃrselo.
Me gustas lo suficiente. No abandoné al conde Wei para ir a verte a ti, no porque no lo sintiera profundamente, sino porque tenÃa una razón de larga data para hacerlo.
En otras palabras, era una excusa. Liliana eligió al Conde, Sydrion la eligió a ella.
¿Recibió el mensaje? Los ojos de Sydrion sostuvieron los de Liliana sin palabras. Su mirada la hizo sentir vagamente avergonzada, como si hubiera desnudado su alma. Incapaz de soportar el silencio, Liliana habló rápidamente.
«Quizá sea por él, pero mi mayor temor siempre ha sido que Edward me sustituyera»
«.......»
«¿Hay algo que también te asuste, Sidrion?»
«Si te da miedo cualquier cosa.......»
Sydrion reflexionó y luego contestó.
«La señorita Liliana llorando»
«.......»
«No tienes ni idea de lo asustada que estaba antes en el estudio»
«Seguro que sû
«En serio. Aunque eso no es lo único que me asusta»
«¿Qué más?»
«Que la señorita Liliana se compadezca de mû
«.......»
«Sentirse en deuda. Pensar que me he sacrificado»
«.......»
«Tengo un miedo asfixiante, ¿puedes prometerme que no ocurrirá?»
«......Lo comprendo»
respondió Liliana, con la voz un poco apagada.
¿Cómo podÃa este hombre ser tan...?
«Te prometo que no te asustaré»
Siguió un fuerte impulso. Liliana no lo resistió.
Atrajo el rostro de Sydrion hacia el suyo y lo besó. Sus labios se juntaron, compartiendo el calor corporal, luego ella se aferró en busca de más calor. Le dio su aliento y se lo quitó. Su pelaje se erizó y un cosquilleo le recorrió la espalda cuando su calor chocó y se mezcló.
«SÃ.......»
Liliana chilló, colocando la mano sobre el duro pecho de Sydrion, lo que hizo que éste se estremeciera y retrocediera sorprendido.
«...... ¿Sydrion?»
Ya se habÃa puesto en pie y se habÃa alejado de la cama. Envuelto en sombras, con una expresión ilegible, Sydrion tartamudeó un poco.
«Es tarde, he estado bebiendo y, ahora mismo, el impulso es más importante que la razón......»
Con un movimiento brusco de la mano por la cara y los puños apretados, continuó.
«Volveré a ...... mañana al amanecer, en presencia del conde, para proponerte formalmente matrimonio»
«.......»
«Entonces, señorita Liliana, buenas noches»
«Espera.......»
Liliana se levantó de la cama y buscó su mano, pero ya era demasiado tarde. Sydrion habÃa desaparecido de la habitación.
Se quedó mirando el espacio vacÃo y luego movió los labios.
«...... ¡No deberÃa haber bebido!»
Lo lamentó sinceramente, pero palabras como 'cuenta', 'formal' y 'propuesta' sugerÃan que, aunque ella hubiera estado sobria, no habÃa ninguna garantÃa de que se hubiera conseguido el resultado deseado.
'Es muy robusto...... no, es muy robusto tener ese aspecto'
Sydrion se veÃa a la luz del sol como un ángel blanco como la nieve descendido a la tierra.
'SÃ, qué se me ocurrirÃa llevar a un ángel...... a algún lugar impuro.......'
Pero incluso un ángel caÃdo es igual que un ángel por fuera, ¿por qué este hombre no está corrompido por dentro, por qué?
Liliana daba vueltas en la cama, rasgando las sábanas con frustración.
Ya era de noche.
***
Los cÃrculos sociales de la capital, que últimamente habÃan estado tan tranquilos como el sueño, bullÃan de actividad. HabÃa dos temas de conversación.
El primero. La muñeca rota de Girado Funen en una fiesta organizada por Conde Anton.
Segundo. La propuesta formal de matrimonio de Sydrion a Liliana en presencia de Conde Sorte.
En cuanto a cuál era la historia más candente e importante, las reacciones de los que se enteraron de la noticia fueron variadas.
«¡Hermaaaana!»
Para Yelena, la segunda era la noticia más importante del mundo. En cuanto oyó los rumores, no tardó en cruzar el umbral de la residencia de Condesa Sorte. Diana y Diane estaban en brazos de Kaywhin, que la habÃa acompañado.
«Yelena».
«Hermana, qué demonios ha pasado, ¿es cierto el rumor, son habladurÃas, o es cierto pero mezclado con alguna exageración.......»
«Te lo contaré todo, pero antes siéntate, ¿quieres un té?»
Liliana saludó a Yelena, que habÃa irrumpido en mis aposentos.
La relajación suele ser contagiosa. La serenidad de Liliana calmó la excitación de Elena, y pronto estuvieron sentadas frente a frente, cada una con una taza de té caliente recién hecho delante.
Cuando la criada se marchó, Yelena suspiró suavemente mientras jugueteaba con la taza humeante.
«¿Te encuentras bien, Yelena?»
«¿Puedes contestar primero?»
«Claro. ¿De qué se trata?»
«Tu hermana estuvo el otro dÃa en el castillo ducal»
«Sû
«Aquel último dÃa, la noche del banquete...... ¿tuviste algún problema con la Torre Negra?»
Liliana hizo una pausa, sin dejar de sorber su té, que aún estaba caliente. Dejó la taza en el suelo.
«¿Cómo lo has sabido?»
Algo habÃa ocurrido exactamente a esa hora del dÃa. El primer beso de Sydrion y ella -aunque inesperado y unilateral- habÃa tenido lugar en el patronato.
Yelena se quedó con la boca abierta.
«¡Dios mÃo!»
Jadeó.
«¿Asà que me estás diciendo que toda la razón por la que la Torre Negra estaba fuera de sà a la mañana siguiente -...... y aconsejándome sobre el amor era por ti? Quiero decir, quizá, ¡pero en realidad no me lo esperaba!»
«¿Fuera de sÃ? ¿A qué te refieres con aconsejarme?»
«Ah, ésa es la cuestión»
Yelena empezó a hablar abiertamente. El diálogo que habÃa mantenido con Sydrion el otro dÃa fue transmitido a Liliana en su totalidad, sin alteraciones ni cambios.
«Pero tengo curiosidad: ¿qué crees que intentaba decir el Maestro de la Torre Negra después de la “z”? No creo que fuera una palabrota ni mucho menos.......»
«......dote»
«¿Eh?»
«Nada»
tartamudeó Liliana, levantando la taza de té. Tomó un sorbo de té con un ligero sabor floral, dejó la taza en su sitio y habló.
«Por cierto, no sabÃa que tuvieras que contribuir tanto»
«No es que haya hecho mucho por ti»
Pero incluso mientras lo decÃa, habÃa un matiz de orgullo en su voz, como si hubiera contribuido a unir un poco más a la pareja.
Yelena cuadró los hombros y se encogió de hombros, luego se inclinó hacia Liliana.
«Entonces, ¿qué pasó entre ustedes dos? ¿Cuándo fue el inicio de esto? ¿Fue sólo una cortina de humo cuando antes no dijiste nada cuando cuestioné tu relación?»
«Bueno.......»
Liliana pensó un momento. Por dónde empezar y por dónde acabar.
La respuesta no tardó en llegar. Ya no era algo que pudiera ocultarle.
«Va a ser una larga historia»
«Tengo tiempo de sobra»
Yelena pensó en Kaywhin en el salón del Conde, a solas con los gemelos. El amor la ayudarÃa a superarlo.
«De acuerdo, entonces.......»
El relato del pasado y las emociones de Liliana fluyeron de ella a raudales. Cuando terminó, la taza de té sin tocar de Ilena estaba completamente frÃa.
«......Yelena»
Liliana se rió, haciendo un sonido cursi.
«¿Por qué lloras?»
«¿Me creerÃas si te dijera que es tierra?»
«No»
«Vale, no es polvo, es algo.......»
Me sentà rara. Era apropiado que lo dijera asÃ. Yelena se secó las comisuras de los ojos y se apretó las mejillas con el pañuelo.
«Mi hermana ha sido la propietaria de la Torre Negra durante tanto tiempo ...…. No sabÃa que habÃas pasado por tanto dolor»
«Puede que sû
«No, no puede ser. Estuve tentada de arrojar el vino de la Torre Negra entre una Dana y Anne enfadada»
Era cruel. Liliana protestó.
«No es culpa suya»
«¡Sà es culpa suya! Me dijo que siempre le habÃas gustado. ¿Qué has hecho para merecer esto? ¿Eso es todo lo que has hecho? Le has hecho la vida imposible y ahora, por fin, estás.......»
Yelena, que habÃa estado soltando sandeces a un ritmo trepidante, percibió una sutil incomodidad.
«Espera un minuto, ya no es el dueño de la Torre Negra»
Era cierto. Sydrion habÃa dimitido como jefe de la Torre Negra. El tÃtulo de Jefe de la Torre Negra ya no era apropiado.
¿Cómo debo llamarte entonces? ¿Antiguo Señor de la Torre Negra, antiguo Jefe de la Torre Negra, tu marido, tu cuñado? Eso es un poco........
ParecÃa un tema trivial, pero cuando Yelena estaba sumida en sus pensamientos, Liliana tomó la palabra.
«Yelena»
«¿Eh?»
«Yo también querÃa preguntarte algo»
«SÃ, cuéntamelo»
«Cuando antes nos confundiste a Sydrion y a mà como amantes, ¿por qué pensaste eso? ¿TenÃas alguna razón concreta?»
Liliana recordó aquel dÃa. Se le habÃa caÃdo el corazón por dentro cuando Yelena le habÃa preguntado qué pasaba con Sydrion, si era o no un amante. ¿Se habÃa engañado a sà misma, o habÃa actuado de forma descuidada? Me pregunté si habÃa revelado una parte de mi corazón que desconocÃa.
A juzgar por su reacción, creo que no.
Respondió vacilante.
«Sólo.......»
«¿Sólo?»
«En realidad no tengo ningún motivo, sólo fue una corazonada»
Literalmente. Porque lo que percibÃa en aquel momento era sólo una «sutil corriente subterránea» muy subjetiva que no podÃa explicar a nadie.
«.......»
Liliana fulminó a Yelena con la mirada. Tras un largo silencio, Yelena ladeó ligeramente la cabeza.
«¿Por qué me miras asÃ?»
«No. Sólo asumo que eres la hermana de Edward»
«Me confunde la brusquedad de tus palabras. ¿Me has insultado?»
«Claro que no»
«Soy su hermana»
«Sû
«Claro que eres la hermana de Edward, pero no quiero que se entienda asû
«De acuerdo»
Justo entonces, alguien llamó a la puerta de la habitación en la que estaban.
«Señorita Liliana, duquesa. ¿Puedo pasar?»
Era Sydrion.
«Adelante»
«Te ruego me disculpes por interrumpir tu conversación. Si no es por otra razón, la princesa está muy ansiosa por ver a la duquesa.......»
Con «la duquesa» se referÃa a Diana Mayhard. En otras palabras, Diana se apresuraba a buscar a Yelena.
Yelena se levantó. No era poca cosa que una chica pidiera ayuda.
«Ahora me voy. Ha sido divertido hablar contigo hoy»
«¿Necesitas que te acompañe?»
«No, la próxima vez»
Con una despedida que implicaba que volverÃa, Yelena se dio la vuelta y se marchó. Se detuvo en la puerta antes de pasar junto a Sydrion.
«Sabes, antes estaba pensando en tu nuevo tÃtulo»
«¿Qué?»
«Bueno, ya no eres el Jefe de la Torre Negra, asà que se me ha ocurrido una lista y puedes elegir. Primero, Antiguo Señor de la Torre. Segundo, Antiguo Jefe de la Torre. Tercero. Superpoderoso. Eso significa que eres un antiguo Señor de la Torre Negra»
«.......»
«¿Qué te gusta?»
«Si no te importa, ¿podrÃas dedicarme algo de tiempo......?»
«Claro, claro»
Yelena aceptó de buen grado y salió de la habitación. Liliana se acercó a Sydrion, que parecÃa estar en estado de shock.
«¿Qué te pasa en la expresión?»
«Se me acaba de ocurrir de repente que ..... la vida es una serie de penurias».
«Hmm»
Sydrion miró a Liliana. De pronto me sentà mejor al ver mi propio rostro en aquellos ojos claros bajo las pestañas plateadas.
Tiró de Liliana y la abrazó.
«Tengo que pedirte un favor»
«¿De qué se trata?»
«Quiero que me llames Siri»
Era como si pudiera olvidar la conmoción de las antepenúltimas, postpenúltimas e hiperpenúltimas palabras que acababan de salir de la boca de Yelena. Liliana cumplió obedientemente la petición de su amante.
«Siri»
«Huh»
A un suspiro de satisfacción siguió una pregunta natural.
«¿Te gusta ese nombre?»
«Sû
«¿Por qué?»
«Porque es mono»
respondió Sydrion cuando Liliana lo adivinó.
«Porque cuando me llaman asÃ, me hace sentir como si fuera propiedad de la señorita Liliana»
O, más exactamente, una relación amo-sirviente. Liliana es la jefa absoluta, Sydrion debe hacer lo que ella diga, pase lo que pase.
Esto le hizo sentirse avergonzado e incómodo al principio, pero ahora.......
«Por eso me gusta»
«Por una razón en la que no habÃa pensado»
«¿Ah, sÃ?»
«No soy la primera persona que te llama asÃ, ¿verdad?»
«Sû
«Entonces es un efecto de impronta»
«Puede ser»
Fuera lo que fuera, era bueno. Desde que se habÃa dado cuenta de su corazón, Sydrion habÃa estado dispuesto a servir a Liliana. Siempre.
Liliana se separó del abrazo de Sidrion y levantó la cabeza. Lo miró fijamente, insegura de lo que pensaba, y luego habló.
«Siri»
«SÃ, Liliana»
«Bésame ahora»
Sydrion estaba seguro de que la subordinación que sentÃa era lo más dulce del mundo.
«...... si lo deseas»
La mano del hombre, ligeramente tensa, ahuecó la barbilla de Liliana. La puerta de sus aposentos se cerró.
Los amantes se quedaron solos un momento.
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