La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 96
Pensé que nos reunirÃamos solos, pero el jardÃn estaba lleno de otras señoras de la casa que habÃan llegado antes.
A juzgar por las migas de galletas que quedaron en sus platos, fruncà el ceño al pensar que me habÃan convocado mientras disfrutaban de una fiesta de té con ellos.
'¿Estás tratando de humillarme públicamente por traer a Reynos al Palacio RubÃ?'
Estaba preparado para un grito, pero no pensé que ella llegarÃa tan lejos.
Esta es la mujer que abrió el camino espinoso para la protagonista femenina original.
… O eso pensé.
“Te estoy señalando esto porque creo que has cometido un gran error, asà que escucha con atención. ¿Cómo te atreves a dejar que ese asqueroso dragón malvado entre en mi Palacio RubÃ?
Ella no me habÃa llamado aquà para criticarme, sino para criticar a Reynos.
Me molesté, pero decidà ver hasta dónde llegarÃa.
Escuché con un oÃdo la charla de la Reina.
“Por supuesto, el dragón malvado debe haber asustado al Pequeño Marqués, pero no deberÃas haberlo hecho, e incluso si lo hiciera, ¿de qué servirÃa caer en sus garras?”
“…”
“Que esto te sirva de advertencia: es sucio, cruel y muy peligroso, tanto por dentro como por fuera, asà que mantén la distancia y mantente en guardia”.
Después de presentarlo, la Reina levantó la barbilla con orgullo.
Según la costumbre, deberÃa haberle agradecido por impartir tan gran lección a mi ignorancia.
Pero no dije nada. Incluso los chismes de las damas mientras me miraban pasaron de largo.
¡Uf, uf!
Fue porque mi atención estaba centrada en Godori, que estaba subiéndose al hombro de la Reina.
Nadie más que yo habÃa notado la presencia de Godori, ya que le habÃan dicho que no se mostrara a los demás, pero no podÃa quitarle los ojos de encima mientras subÃa la montaña, haciendo ruidos extraños mientras subÃa.
'¿Qué diablos está haciendo allÃ?'
Miré a Godori, fingiendo estar bebiendo té, para ver qué estaba haciendo allÃ.
Godori, que habÃa logrado agarrarse a un hombro de la Reina lo hiciera yo o no, exclamó con orgullo:
¡Es un cambio de imagen!
Pero incluso eso duró poco, ya que se desvió del centro.
Vi la mano de Godori, buscando algo a qué agarrarse, entrar y salir de las fosas nasales de la Reina.
Vaya.
¡Aaaah!
El Godori cayendo cayó en la taza de té de la Reina. HabÃa un pequeño color azul en la taza de té, pero fui el único que lo vio porque todos estaban concentrados en mÃ.
“Sólo digo esto porque siento pena por el Pequeño Marqués después de toda la buena voluntad que me has mostrado, asà que tendrás que escucharme, ¿vale?”
Habiendo terminado su divagación, la Reina levantó su taza de té. Se lo bebió de un trago como si tuviera sed.
"No vi nada."
Aparté la mirada de la Reina, que habÃa bebido el agua del baño de Godori. Por suerte o por desgracia, Godori se habÃa apartado de un salto antes de que la Reina pudiera poner su boca en la taza de té.
E-eso podrÃa haber sido malo.
Me trajeron a un Godori empapado. Bien hecho, obtuve el valor de mi dinero.
Mientras me alababa interiormente, la Reina, que silenciosamente habÃa dejado su taza de té, continuó.
"Por cierto, dile al Marqués Lavirins que busque otro heredero, porque tarde o temprano el Pequeño Marqués se convertirá en la Princesa Imperial, y Lavirins tendrá que ser sucedido por otra persona".
… ¿Qué?
Escucharé cualquier cosa. ¿Qué quieres que busque?
Mientras yo todavÃa tartamudeaba de incredulidad, las damas, que me habÃan estado maldiciendo con los ojos, exclamaron al unÃsono, asombradas.
"¡Su Majestad!"
"Reina, ¿qué quieres decir?"
Pero-
"Silencio, señoras".
La reina de rostro severo contuvo a las damas. Luego, volviéndose hacia mÃ, continuó.
“Por supuesto, serÃa difÃcil encontrar a alguien tan inteligente como el Pequeño Marqués, pero como el malvado dragón persiste, debemos hacer algo al respecto tarde o temprano, y espero que puedas ganarte el corazón de mi hijo y- “
"Tu gracia."
No pude escuchar más. La interrumpÃ.
El rostro de la Reina se ensombreció por un momento. Se sintió ofendida porque me atrevà a interrumpirla.
Pero entonces vio a través de las sombras y forzó las comisuras de su boca hacia arriba para sonreÃr. Por una vez, lo tolerarÃa.
"¿Qué está sucediendo?"
"No tengo ninguna intención de convertirme en una princesa imperial".
Ante esas palabras, estalló un pequeño alboroto.
Las mandÃbulas de las mujeres nobles que me habÃan estado haciendo girar de un lado a otro se cerraron de golpe. La Reina, obligándose a sonreÃr, habló con voz ligeramente temblorosa.
"Se humilde. Pero no tienes que aceptarlo, porque solo te trato como a mi princesita-”
"No es mi intención serlo".
Con esa fuerte negación, la sonrisa de la Reina desapareció por completo. Todas las damas me miraron asombradas.
Miré a la Reina con un rostro desprovisto de cualquier emoción y hablé suavemente.
"Tengo la intención de suceder al marqués Lavirins".
"... No te preocupes, si es porque quieres suceder al Marqués Lavirins".
La Reina habló como si estuviera persuadiendo a un niño.
“Mi hijo es un hombre benévolo, y si su primer hijo desea llevar el apellido Lavirins, con mucho gusto se lo concederá, aunque claro, tendrán que pasar su infancia en el palacio imperial, asà que no te preocupes por eso. y-"
"No es por eso, es mi opinión personal".
La tensa atmósfera se rompió en un instante.
La Reina me miró a la cara sin expresión alguna y luego habló con una voz que sonaba como si estuviera reprimiendo su ira.
“Como sabes, se supone que la Reina debe cuidar de toda la gente. No es un puesto que se pueda desempeñar al mismo tiempo que se es jefe de familia”.
“En ese caso, elegiré ser cabeza de familia”.
"... Si insistes en tomar el tÃtulo de Marqués nunca serás una princesa imperial, ¿aún vas a insistir?"
"SÃ."
No voy a aceptar esa mierda. Respondà sin dudarlo.
La expresión desapareció por completo del rostro de la Reina. Si no hubiera sido una joven con poderes especiales, habrÃa llamado a una criada y me habrÃa arrodillado inmediatamente.
"Oye, tendrás que ir una vez más".
Le di unas palmaditas a Godori, que se estaba secando en el dobladillo de mi falda, como recordatorio de darle a la Reina una taza más de té mocoso.
Me miró tÃmidamente, pero tan pronto como escribà el número "10" en el dobladillo de mi falda, sus ojos se iluminaron y corrió de regreso hacia la Reina.
¡Prometiste!
Es un espÃritu capitalista tan ridÃculo que debo haberme dado 100.000 de oro justo antes de que él viniera aquÃ, pero ¿y si le diera 10?
Cuando no dije nada porque estaba concentrado en Godori, la Reina, genuinamente indignada, se burló.
"¡Si hubiera sabido que el pequeño marqués era tan terco, nunca habrÃa intentado conectarte con mi hijo!"
¿Qué demonios? ¿Quién te pidió que nos conectaras? Resoplé por dentro y observé atentamente cómo Godori volvÃa a subir a los hombros de la Reina.
Enfurecida, la Reina respondió.
"No es demasiado tarde para que lo pienses bien, ¿es eso realmente lo que se le ocurrió a tu brillante mente?"
“…”
“¡Si tienes boca, habla desde ella, pequeño marqués!”
“…”
"¡¿Me estás escuchando?!"
“…”
Pero cuando no respondà a nada de eso, se tragó la taza de té frente a ella con frustración.
¡Cien mil de oro! ¡Cien mil de oro!
No era ningún secreto que el Godori que habÃa picado la nariz de la Reina habÃa entrado y salido una vez más.
Traqueteando, exclamó la Reina, dejando su taza de té con un fuerte estrépito.
“Bien, pensé que el Pequeño Marqués era muy inteligente, pero estaba muy equivocado; ¡No eres nada inteligente, pero eres una persona de mente propia!
"En lo que a mà respecta, soy lo suficientemente inteligente".
Volveré a alardear de nuestra relación fallida. Escuchen, gente. Soy una persona muy inteligente.
“¡E-eso…!”
"Disparates…!"
Los ojos de las damas se abrieron con horror.
La Reina, realmente furiosa, apretó los dientes. Agarró su taza de té como para rociar el té, pero, por desgracia, no quedaba té.
Cuando se dio cuenta de que no quedaba té en la tetera, gruñó.
"¡¿Estás tratando de refutar lo que dije ?!"
"No lo creo, solo te estoy corrigiendo".
“¿Qué clase de insulto es ese para Su Alteza Imperial?”
"¡Discúlpate de inmediato, pequeño marqués!"
Las mujeres nobles hablaron en lugar de la atónita Reina, pero yo no me inmuté.
“¿Por qué no puedo simplemente decir que no? Su Alteza parece tener un malentendido y yo sólo querÃa aclararlo. Soy lo suficientemente inteligente”.
“¡¿Eso es lo que llamas palabras?!”
“Si no es un caballo, ¿qué es, un potro?”
(T/N: en coreano, las palabras para “caballo” y “palabras” son las mismas , por lo que esta lÃnea no tiene mucho sentido en inglés.)
“¡…!”
Las damas se quedaron boquiabiertas ante mi aparente locura por no decir una palabra.
Mientras la elegante fiesta del té se convertÃa en caos, la sobria Reina gritó tan fuerte como pudo.
"¡Sal de aquÃ! ¡Nunca volveré a visitar al pequeño Marqués! ¡Seguramente haré que te arrepientas de lo que has hecho hoy!
"Muy bien, entonces déjame levantarme primero".
Me levanté de mi asiento como si hubiera estado esperando y doblé lánguidamente las rodillas.
Después de destruir una fiesta de té que de otro modo estarÃa intacta, salà casualmente del palacio de la Reina.
Ey, estoy de vuelta ----> Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Ya tu sabes, no te exijo, es de tu bobo aportar o no, no te exijo :p

0 Comentarios