| Viernes 23 de Febrero del 2024 |
La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 159
"El agente de Dios sólo puede encontrarse uno a uno. Si hay dos, el agente no aparece".
Miré nublado al Papa, que repetÃa las mismas palabras como un loro.
No, ya nos ocuparemos de eso, déjenos entrar.
TenÃa una vaga idea de por qué habÃa tantas condiciones para reunirse con Knox. Es un encantamiento falso que imita los poderes de Reynos, asà que dos personas no pueden reclamar el premio a la vez, pero por eso tenÃa que entrar con él.
Si entraba solo, me meterÃa en un buen lÃo. Mientras fruncÃa el ceño, Reynos intentó convencerle de lo contrario.
"No he oÃdo nada de que el agente sea tÃmido".
"No es tÃmido, es difÃcil concentrarse cuando hay más de dos personas alrededor".
"Me mantendré al margen y en silencio".
"No. ¿Y si lo haces y el agente no da una revelación?".
Se produjo una discusión sin sentido. Me quedé mirando a los dos hombres en una interminable guerra de desgaste.
El Papa nunca darÃa marcha atrás en su gobierno, y Reynos temerÃa sólo por Knox y por mÃ, aunque para ello tuviera que usar la fuerza.
Hmm....
Y entonces caà en la cuenta.
El Conde Essit, el Segundo PrÃncipe, Tyriel y otros que han hecho cosas malvadas están recibiendo su merecido.
Sólo el Papa, el cerebro de los chanchullos con las drogas de los Reynos para convertir a Tyriel en un santo, ha salido indemne.
La manipulación de los medicamentos de Reynos se mantuvo en secreto para los sacerdotes encarcelados, y el caso de la paternidad de Tyriel se achacó al uso de Estalroot por parte de Tyriel para nublar la mente del Papa.
Aun asÃ, no cesan las presiones para que asuma su responsabilidad y dimita, dada la serie de sucesos desagradables que han ocurrido".
Se me revolvió el estómago al darme cuenta de que habÃa llegado tan lejos. ¿Cómo te atreves a tocar a Reynos y esperar que te deseen lo mejor?
Nunca.
Estaba decidida en mi misión de castigar al Papa en nombre de la justicia.
Mis ojos se abrieron de par en par, como si acabara de recordar algo importante, y me interpuse entre los dos hombres, que seguÃan hablando animadamente.
"Por cierto, ¡tenÃa algo para Su Santidad, pero se me olvidó!".
"¿Qué es?"
"En realidad, Godori-no, el espÃritu que llevo, me ha dicho que le traiga esto a Su Santidad".
Los ojos del Papa se iluminaron ante la mención de un espÃritu. ParecÃa asombrado de que una criatura legendaria me hubiera confiado algo.
Dije la mentira convincentemente, sin pestañear.
"Es una túnica sacerdotal hecha de hilo de espÃritu transparente, y se dice que duplica el poder divino del portador".
"...!"
Los ojos del Papa se abrieron de par en par, sorprendido ante la idea de que algo asà pudiera duplicarse. Reynos, igualmente atónito, me susurró al oÃdo.
"No existe tal cosa como un hilo elemental. Creo que te han engañado".
'Lo sé, quédate quieto'.
Golpeé el pie de Reynos bajo mi vestido en señal de silencio.
Llamé al imaginario Papa boquiabierto para que volviera al presente.
"Pero Santo Padre, si hay una ida, ¿no deberÃa haber también una venida?".
El rostro del Papa se ensombreció al darse cuenta de que tenÃa algo que preguntarle.
Le tranquilicé con un tono serio.
"No pido gran cosa. Sólo pido que se permita a Su Alteza Reynos ver al Alto Representante de Dios conmigo, y si puede hacerlo, haré que envÃen las vestiduras del EspÃritu a la Santa Sede lo antes posible."
"... pero el Alto Representante nunca se muestra en presencia de más de una persona..."
"Yo me encargo de eso, Santidad, sólo necesito su permiso"
El Papa puso cara de conflicto y deliberó durante un rato.
Finalmente, atrapado por la túnica del espÃritu inexistente, asintió.
"...Si eso es lo que está diciendo, entonces está bien, pero por favor no le diga a nadie acerca de las túnicas. Me temo que serÃa un riesgo para la seguridad".
"O no."
"Jajaja, es un pez gordo".
Habiendo atrapado al gran pez, agarré el dobladillo de mi vestido y di un rápido sÃ, jurando poner al Papa en una túnica invisible delante de mucha gente, y finalmente entré en los aposentos del Papa con Reynos.
***
El despacho del Papa no tenÃa nada de especial después de tanto trabajo.
Se parecÃa mucho a mi propia oficina, excepto que habÃa varias reliquias de aspecto curioso en el escritorio y la habitación era toda blanca.
¿Dónde está Knox?
Suponiendo que Knox era humano, miré a mi alrededor.
Eché un vistazo detrás de las insignias de la pared, miré debajo del escritorio e incluso levanté cada cojÃn del sofá con la esperanza de encontrar un ser humano tan pequeño como una colonia de hormigas.
Pero Knox no estaba por ninguna parte.
Tal vez no aparezca porque es más de uno, como dice el Papa, pero aun asÃ, deberÃa tener un escondite en alguna parte... Me rascaba la cabeza con asombro.
"Mi señora".
Reynos, que se movÃa con un claro propósito a diferencia de mÃ, me llamó.
"AquÃ".
Señaló una insignia dorada con el escudo del Vaticano. Tiré del cordón y la abrà para revelar un espejo ovalado de cuerpo entero con un dibujo antiguo.
Lo habÃa visto antes, pero lo habÃa descartado como un espejo corriente. Reynos se miró en el espejo.
"No puedo creer que esté en este lugar".
"¿Qué es esto?"
"Knox."
"¿Qué?"
¿Knox era un espejo, como el del cuento de Blancanieves, o algo asÃ?
Estupefacto, me quedé mirando el espejo. ¿HabÃa una persona saltando de él ahora?
Pero por mucho que mirara, sólo podÃa verme a mà misma en el espejo. No sentÃa nada de esta energÃa rota.
"Quédate atrás".
Reynos me apartó del espejo con cautela y pasó la mano por la superficie, luego empezó a emitir un aura de luz dorada y negra.
ParecÃa muy inestable, como si no pudiera controlar el poder, ya que el resplandor crecÃa y menguaba. Se filtró lentamente en el espejo, envolviendo el espacio interior como una niebla.
Involuntariamente miré detrás de mÃ.
El paisaje del espejo se oscurecÃa gradualmente, como un filtro, y nada habÃa cambiado detrás de mÃ. Era como si estuviera en un espacio completamente distinto.
Pronto, el espejo estaba completamente negro. Volvà a mirar a Reynos, preguntándome si todo habÃa terminado, y me sorprendió ver que su pelo dorado se habÃa vuelto de un tono rubio más oscuro. Y sus ojos, antes de un color dorado brillante, se habÃan vuelto de un amarillo rojizo.
Ha venido al Gremio en esta forma'.
Al sentir mi mirada, Reynos respondió torpemente.
"Esto es lo que pasa cuando uso mi poder en forma humana".
Fue entonces cuando el espejo oscuro empezó a brillar ominosamente.
Reynos me hizo retroceder como para protegerme y di un paso adelante. Pronto, un hombre de pelo azul marino y ojos rojos salió del espejo.
ParecÃa terriblemente infeliz, como si lo hubieran arrastrado contra su voluntad.
「Absulekti...」
La voz resonó en todas direcciones, como una cueva hablando.
Es Knox, pero ¿por qué tiene un parecido tan asombroso conmigo? ¿Es sólo una coincidencia?
replicó Knox, como protestando.
「¿Cómo has entrado aquÃ? No recuerdo haberte llamado.
En lugar de abrir la boca, Reynos respondió con sus acciones. Empezó a verter su energÃa en el espejo con una intensidad que no tenÃa parangón.
En proporción, el pelo de Reynos se volvió completamente negro. No puedo verlo, pero el color de sus ojos también debe haberse vuelto rojo sangre.
Knox hizo una mueca burlona.
「Sigues siendo el mismo que se viste con carne humana y no duda en matar humanos. Estoy seguro de que mi hermana en el cielo se entristecerá al verte.
"¿Eres humano?"
Preguntó Reynos con frialdad.
"Un monstruo con forma humana".
「¿Y tú? Y tú, que mataste a mi hermana, que mataste a decenas de millones de humanos, ¿eres un demonio?」
"...Tal vez."
El tono era tranquilo, pero doloroso.
La energÃa que emanaba de sus manos se desvaneció notablemente, como para demostrar que la herida de su corazón se habÃa desgarrado.
Me mordà el labio inferior al ver la vulnerabilidad de Reynos.
Aunque no tengo derecho a perdonar a Reynos por su maldad, si lo hizo por la bondad de su corazón, al menos puedo consolarlo para aliviar su culpa.
Con eso en mente, apreté su cuello.
Sentà que Reynos se estremecÃa ligeramente. Su reacción hizo que Knox se diera cuenta de que Reynos no era el único aquÃ, y Knox preguntó con curiosidad.
「¿Quién eres tú al fondo... el pequeño marqués Lavirins?」
Bueno, está muy bien que me haya reconocido enseguida, pero supongo que es lento de entendederas, ya que me ha llamado marqués.
De todas formas no pensaba esconderme mucho tiempo. Después de toda la mierda que he pasado con Tyriel y Rublet, será mejor que vea lo que tiene que decir de mÃ.
Lentamente me escabullà por detrás de Reynos.
Y él jadeó cuando me vio.
「¿Hermana? No, está muerta」
Ey, estoy de vuelta ----> Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Ya tu sabes, no te exijo, es de tu bobo aportar o no, no te exijo :p
0 Comentarios