Miércoles 21 de Febrero del 2021 |
La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 144
Tras el duelo entre Reynos y Rublet, Alice se dirigió al Grupo de Manipulación del Amor de Ciel.
Al principio iba acompañada por dos imponentes guardaespaldas, pero pronto se dio cuenta de que era necesaria una sesión individual para que entablaran conversación con ella.
Decidida a proceder sola, conversó con los guardias antes de entrar.
La conversación que escuché fue más o menos asÃ
"¿Seguro que no le importa, jovencita?".
"No tengo elección. Ciella me lo pidió, asà que ¿por qué no voy a acceder?".
ParecÃa que era algo asÃ. ¿Por qué menciona mi nombre?
Alice se puso una máscara y una elegante túnica negra para ocultar su identidad. La calidad de su atuendo y sus elegantes movimientos denotaban su noble herencia. Incluso la máscara que llevaba recordaba a las que lucen los nobles en los bailes de máscaras.
Ordené a un miembro del gremio que acompañara a Alicia a la sala de hospitalidad, y me dediqué a manipular muñecas durante una hora antes de asumir el papel del maestro, vestido de forma impecable.
Para iniciarme en ella'.
Mientras tanto, Cuero dijo: '¿No es la mejor forma de asustarla el muñeco del dragón malvado? UtilÃzalo'. Y entonces le di un puñetazo.
El incidente se desarrolló ante Reynos, de entre toda la gente, haciéndome cuestionar si realmente debÃa emplear el método sugerido.
"¡Esto...!"
Cuando entré en la sala, Alice, que llevaba una hora esperando, estaba visiblemente furiosa.
Ni siquiera habÃa tocado los refrescos para los invitados, y sus brazos cruzados y sus piernas cruzadas mostraban su frustración. Era evidente que estaba furiosa, como un rinoceronte dispuesto a embestir.
Debido a mi reputación de infame maestro del gremio, me abstuve de decir nada y le lancé una mirada penetrante.
Para mi sorpresa, me miró con los ojos en blanco, como si ya se hubiera enfrentado antes a semejante intimidación.
Cobarde".
Chasqueando la lengua, me senté frente a Alice y me aclaré la garganta.
"Supongo que tienes una petición que hacer".
"¡SÃ! ... ¿Por qué demonios has tardado tanto en llegar? ...?"
"Es un secreto. Entonces, ¿qué es lo que deseas pedir?".
Las orejas de Alice se agudizaron ante la severidad de mi tono, como si se atreviera a considerar la idea de que un plebeyo pudiera faltarle al respeto.
Sin embargo, seguÃa siendo incapaz de expresar sus pensamientos, asà que apretó los dientes y se sacó una bolsa de dinero del brazo, arrojándola sobre la mesa.
El ruido de las monedas de oro resonó en la habitación.
"He oÃdo que tienes una estrecha relación con el Pequeño Marqués Lavirins... Si es asÃ, creo que puedo obtener la prueba de paternidad del Pequeño Marqués sin problemas... ¿Me la prestas?".
"¿Para qué piensas utilizarlo?"
"Para ahuyentar a un gato montés que ha estado amenazando la propiedad de mi familia... ¿Me das permiso para tomarlo prestado?".
Como permanecà en silencio, Alice se impacientó y formuló su pregunta de forma más directa. Reflexioné un momento, ladeando la cabeza en señal de contemplación, antes de responder con tono interrogante.
"Basándome en tu comportamiento, supongo que posees un estatus de noble de alto rango, y sin embargo no estás dispuesta a acercarte directamente al pequeño marqués Lavirins".
"¡Porque tengo razones válidas!"
exclamó Alicia, con los nervios a flor de piel.
Se hizo evidente que pretendÃa pedir prestada una prueba de paternidad a un Gremio Oscuro, con el fin de evitar ofender en la mayor medida posible el deseo de la Reina de incluir a Tyriel en el Cherish.
"Sólo si aceptas un compromiso".
"¿Qué?"
"No estoy sugiriendo el matrimonio, por supuesto, pero puedes poner fin al compromiso pasado un tiempo. ¿Cuándo? ¿Es una posibilidad?"
"¡¿Estás loca?! ¿Terminar el compromiso?"
La indignación de Alice estaba justificada. El concepto de poner fin a una relación le era ajeno, pues habÃa nacido en el privilegio y estaba acostumbrada a una vida de lujo. Con la llegada de Tyriel, habÃa llegado al punto más bajo de su vida.
"¡No puedo hacerlo!"
Sin embargo, cuando apreté la mandÃbula e insinué: "Si es asÃ, nada de prueba de paternidad", me lanzó una mirada feroz, con los dientes fuertemente apretados.
"¿Con quién quieres que me comprometa?".
"El joven maestro al que echaron de Lavirins".
"¿El que se queda en Essit?".
Una mirada de perplejidad cruzó el rostro de Alice al darse cuenta enseguida de que era Gerald de quien hablaba.
"¡Vaya, es un plebeyo! Además, ¿no habÃa roto su compromiso con la joven de Essit? ¿Estás sugiriendo que me comprometa ahora con un hombre como él?"
"¿No comprendes que, aunque sea un plebeyo, un compromiso asà puede reportar beneficios mutuos? No será una desventaja para Cherish, te lo aseguro".
No hacÃa mucho, Gerald me habÃa proporcionado los registros del comercio de Estalroot. Armado con esta información, poseÃa el poder de hacer caer de un solo golpe no sólo al barón Alfredo, sino también al conde Essit y a Tyriel. Sin embargo, aún no podÃa revelarla.
Entonces Gerald será arrastrado a prisión con ellos'.
Si revelaba su identidad, se verÃa enredado en sus asuntos y no podrÃa escapar al castigo.
Era mejor que actuara como delator y saliera indemne a que yo diera un paso al frente.
El único reto residÃa en su identidad.
Una acusación hecha por un plebeyo solitario, cuya reputación ya se habÃa visto manchada por los sucesos de Lavirins, era poco probable que se mantuviera firme. Me considerarÃa afortunado si no le acusaban de fabricar pruebas.
Por eso voy a necesitar la ayuda de otra persona".
Pensé en dar poder a Gerald a través de su compromiso con Alice.
Cherish tiene suficiente poder'.
Además, el momento era oportuno. PodÃa presentar al marqués Cherish, que acababa de recobrar el juicio, como una vÃctima de la influencia de Estalroot.
SugerirÃa que el peculiar comportamiento del marqués era consecuencia del Estalroot que Tyriel le habÃa dado, o algo parecido. Sabiendo esto, el marqués Cherish se verÃa tentado a ceder ante Gerald.
Sin embargo, de momento no podÃa explicarle todos estos detalles a Alicia. Me limitarÃa a recalcar que serÃa mutuamente beneficioso para ella, como suele ocurrir en los cÃrculos nobles.
TodavÃa incapaz de comprender mis intenciones, Alice me interrogó con expresión desconcertada.
"¿Apoyas a Essit? ¿Es ésta tu forma de vincular a Cherish con Essit?".
"No, todo lo contrario. Tengo la intención de desmantelar Essit, y este compromiso es sólo el principio. ¿Qué te parece?"
"Hmph..."
Alice me escrutó, entrecerrando los ojos como si intentara descifrar mi significado oculto. Tras unos instantes de intensa contemplación, dejó escapar un perplejo "huh" y arrugó el ceño con frustración.
"¿Hay algo más? ¿Estar prometida a un plebeyo? Simplemente, no puedo comprenderlo. PreferirÃa pasear por las calles adornada con rubina y accesorios".
"Entonces estarás pegada a Tyriel el resto de tu vida. He oÃdo que fue al papado con un vestido de rubina. PodrÃas acompañarla".
"¡Eh!"
"En tu lugar, preferirÃa estar prometida a un plebeyo que ser la hermana de Tyriel el resto de mi vida. Las hermanas Rubina..."
"¡Las odio a las dos!"
SÃ, sÃ, entonces te dejo. ¿Hay alguien ahà fuera? El cliente se marcha. Llévatela".
exclamé de forma dramática, haciendo que mi voz fuera alborotada intencionadamente. La puerta se abrió con fuerza y Cuero, disfrazado de miembro ordinario del gremio para evitar cualquier relación con el Señor Luminoso, irrumpió en la sala.
"Yo te escoltaré, vamos".
"¡¿Quién va?!"
"¿Asà que vas a aceptar mi oferta?"
"¡No!"
"Ella va, llévatela".
"¡Eh!"
Alice soltó un grito venenoso ante mi negativa a retroceder ni un milÃmetro.
Entonces Cuero enarcó la ceja y señaló amenazadoramente.
"¿Acabas de decirle 'hola' a nuestro amo?".
Alice, comprendiendo por fin con quién estaba tratando, volvió la mirada hacia mà con expresión inexpresiva.
Aunque levantó desafiante la barbilla como si no importara, se le fue el color de la cara y en sus ojos parpadeó un miedo genuino.
Eres un cadáver, salvo por tu ego".
Hice un gesto a Cuero para que se marchara. Luego levanté tres dedos hacia Alice, que se cruzaba de brazos exasperada.
"Tienes tres segundos para decidirte, tres, dos, uno...".
"¡Eh!"
"En vista de tu rápida decisión, tengo algo especial que compartir contigo: Tyriel ha cometido un delito grave, y puede enfrentarse a una condena pública en la encrucijada del mes que viene."
"¿Qué?"
El rostro de Alice palideció.
Para un noble, ser sometido a la humillación de la encrucijada era como ser apedreado por su propio pueblo.
Conllevaba un estigma inmenso, no sólo para el individuo, sino también para todo su linaje. Afortunadamente, las repercusiones se limitarÃan a la deshonra social; podrÃan haberse enfrentado a la degradación de su tÃtulo o incluso a descender juntos al abismo.
Al enterarse de que el prestigioso nombre de su familia estaba a punto de hacerse añicos, Alice preguntó con incredulidad,
"¿Qué delito ha cometido? ¿O es por esto por lo que el PrÃncipe Heredero ha ordenado su detención?".
"Es un secreto. Como ya he dicho, este compromiso será beneficioso para el marqués Cherish".
Al darse cuenta de que este compromiso tenÃa serias implicaciones, Alicia apretó los dientes y volvió a mirarme como si intentara descifrar mis pensamientos.
Supe que estaba en el camino de la victoria cuando dejó de enfurruñarse.
"Firma aquÃ".
Saqué el contrato y la pluma que habÃa preparado de antemano, previendo el cambio de opinión de Alice.
"En cuanto a la fecha, cuanto antes mejor: dentro de este mes, si es posible".
"¿Qué? ¡Nadie se compromete en un mes! Es un plebeyo, y el vestido...".
"Un plebeyo no sabe lo que es una prueba de paternidad. ¿Qué es, algo que se come?"
"-¡No puedo ser tan rápido!"
"Entonces yo tampoco. Si la prueba de paternidad desaparece de repente, yo me lo pierdo, ¿no?".
"¡A quién acusas de ladrón!"
"¿Tengo prisa yo o tienes prisa tú?"
Alice, que me habÃa estado gritando frustrada, apretó los labios con fuerza y dejó escapar un aullido exasperado antes de firmar el contrato a la fuerza. No pude evitar sonreÃr mientras guardaba el documento con pulcritud.
"Te veré después del compromiso, entonces"
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