Llora Hermosamente 70
La expresión del rostro de Akkard era capaz de convencer a cualquier mujer.
'Tal vez soy una persona especial para él. ¿Tal vez él también quiere romper conmigo? Una expresión triste es perfecta para la incomprensión'
Pero Damia, que sabe lo que pasó con el pañuelo que le dio, no tembló.
'¿Será una actuación? Si es asÃ, es genial'
Pensó Damia con indiferencia. Akkard, que torció la boca, levantó de repente la cabeza.
Sus ojos, que parecÃan heridos, brillaban ahora de forma hermosa. A Damia le pareció ver en ellos la obsesión, la ira y el sentimiento de traición.
'¿Por qué me miras as� Me estás mirando, ¿no?'
La relación estaba a punto de terminar de todos modos. No le gustaba haga lo que haga. Damia no podÃa entender desde el fondo del corazón.
Justo en ese momento, Akkard se mordió los dientes como si hubiera tomado una decisión. Luego arrojó pólvora al azar bajo los pies de Damia.
"Si me voy, te vas conmigo, Damia"
"...¿Eh?"
'¿A dónde voy? ¿A la capital? ¿Por qué deberÃa hacerlo?'
Fue, literalmente, un golpe de efecto. Damia miró a Lesid con desconfianza en sus oÃdos, sin saber si habÃa escuchado bien.
Afortunadamente, Lesid tampoco parecÃa tener problemas de oÃdo, ya que abrió mucho la boca. Asà que el lado con el problema es, por supuesto, la cabeza de Akkard.......
"¿No es una locura? La capital no es ninguna broma, ¿por qué va a ir allà la señorita Damia?"
Gritó Lesid, que saltó de su asiento. Pensó que por fin podrÃa deshacerse de este molesto Akkard Valerian, pero no esperaba que mordiera a Damia.
Pero Akkard tenÃa sus propias razones. El que mostró los dientes dijo gruñendo.
"Cállate y siéntate por ahora"
Akkard se enfadó, presionó el hombro de Lesid y lo sentó. Luego le quitó el pergamino enrollado de los brazos y lo arrojó sobre la mesa.
"Este es un informe mÃo que planteé de camino a la capital. Léelo"
Alcanzado por su mano, Lesid luchó, pero no pudo escapar del férreo agarre. En primer lugar, el caballero y la novia eran demasiado diferentes aunque sus condiciones naturales fueran distintas.
Finalmente, Lesid recogió el pergamino con una mirada nerviosa. Luego leyó la historia y frunció el ceño.
Al ver esto, Akkard se rió como si supiera que iba a suceder.
"En nombre de la ayuda al Sur, se envió un grupo de nuevos reclutas. Y hay una espina llamado Cesare que aparece en él"
Cuando escuchó la noticia por primera vez, Lesid cerró la boca. Destruyó su orgullo cuando el informante trajo información de la Gran Guerra, cosa que desconocÃa por completo este hecho.
"Como todos saben, el Sur está muy cerca de la capital. Asà que va a suceder tarde o temprano. Pero creo que .... si tuviera que elegir, las cosas sucederán en la capital"
Akkard pronunció en tono convincente. Confiaba en su intuición como una bestia. No sólo eso, sino que esta vez habÃa una razón clara.
"Si no quieres que Theresa Dmitry sea la Princesa Heredera, es más fácil hacer las cosas en la capital"
Cuando Damia escuchó eso, se mordió los labios. Y le pidió a Akkard que confirmara una cosa.
"Cesare ahora... ¿Está en la capital?"
Definitivamente era algo que le gustaba. Cesare, el hombre peligroso, se ha alejado del Norte.
Pero extrañamente, no tenÃa un buen presentimiento. El complot de Cesare acá, fracasó. Asà que para el siguiente salto, estaba claro que habÃa dado un paso atrás. Pero, ¿por qué iba a ir a la capital?
Mientras pensaba, Louise dijo: La Gran Guerra lleva en secreto algunas 'cosas'.
"¿Tal vez el Sur.....?"'
La capital y el sur están muy cerca. Asà que Cesare y las 'cosas' pueden no ser del todo ajenas.
Pensando asÃ, una premonición ominosa sonó como una advertencia. No podÃa dejarlo pasar sin hacer nada. Aprovechando la confusión de Damia, Akkard presionó con fuerza.
"Estoy seguro de que está tramando algo sobre el compromiso del prÃncipe heredero. Asà que ven conmigo, Damia"
Akkard no desaprovechó esta oportunidad. Mirando los ojos temblorosos de Damia, susurró.
"Tienes que entrar en el agujero de la serpiente para atraparla. ¿No te parece?"
Dijo que harÃa cualquier cosa para salvarlo. Preguntaron los ojos de Akkard, ¿no lo habÃas dicho?
Damia se mordió los labios con los dientes. Ciertamente, si seguÃa en el Norte, no habÃa forma de averiguar qué hacÃa Cesare en la capital.
Pero.......
"Nunca he salido del Norte"
Especialmente, nunca he estado en Pelmonium, la capital.
Pelmonium está tan cerca del Sur como del Norte. Por lo tanto, a menos que fuera el dueño de una familia, rara vez iba a la capital.
Damia siempre se ha preguntado qué podrÃa hacer desde que creció en el Norte.
"¿Qué tiene de malo? Es el mismo lugar donde vive la gente, ya sea la capital o el sur"
Akkard resopló y respondió con arrogancia.
"Incluyendo a los santos, las principales figuras de la Gran Guerra, están ahora en la capital y en el sur. En nombre del llamado 'servicio'.
Sólo con ver esto, era casi como si las cosas fueran a explotar.
Como si Akkard hubiera terminado de hablar, miró a Lesid. Lesid, que puso cara de arrogancia, asintió inevitablemente.
"...pero..... Si Cesare se ha dirigido al sur, lo único que le queda es un cascarón"
Ante esta palabra, Damia abrió sus labios pequeños.
Evidentemente, cuanto más le dijera a Akkard, más claro tendrÃa lo que debÃa hacer. Pero nunca he pensado en ir a la capital, asà que se ha preocupado por esto y por aquello.
'¿Podré dejar a mi padre en el Norte? No, ¿no serÃa más seguro para él? Me gustarÃa ir a la capital ...... ¿Nos irá bien?'
"A veces el camino de regreso está más cerca de lo que parece"
Como para atraer a la indecisa Damia, Akkard extendió su gran mano. Y preguntó, inclinando la cabeza hacia un lado.
"¿O hay algo más que hacer en el Norte?"
......no era eso.
Damia se dio cuenta que no podÃa seguir posponiendo su decisión. Aparte de sus sentimientos por Akkard, tenÃa que ir a la capital.
Para detener a Cesare y salvar a su padre.
"Lo tengo"
Con un pequeño suspiro, Damia colocó sus delgadas manos sobre su gran palma. Y habló como si estuviera decidida.
"Voy a ir contigo"
"Bien pensado"
Akkard le agarró la mano con fuerza como si hubiera esperado. Y sonrió repetidamente como si no fuera a fallar nunca más.
"Vamos juntos. A la capital"
Asà que Damia decidió dirigirse a la capital.
No fue tan difÃcil como creÃa. Damia ya conocÃa los verdaderos sentimientos de Owen en su última borrachera. Asà que fue sencillo persuadir a Owen con palabras que no conocÃa
"¿Quieres ir a Pelmonium a buscar pareja para el matrimonio?"
Owen, que la escuchó, abrió mucho los ojos como si fuera inesperado. En respuesta, Damia asintió.
"SÃ, ¿recuerdas lo que dijiste la última vez? QuerÃas que me casara y que me protegiera un marido fuerte"
'Hay que ir al nido de la serpiente para atraparla'
Citando lo que habÃa dicho Akkard, Owen parecÃa avergonzado.
"Pero, querida, Pelmonium está demasiado lejos...... ¿realmente necesitas ir allà para encontrar un compañero de matrimonio?"
Damia no se avergonzó porque era una pregunta que ya esperaba. Más bien, sonrió y expresó con orgullo su opinión.
"Padre, el Norte es demasiado pequeño. Ya he visto a todos los hombres de aquÃ. Y no me ha gustado ninguno"
En momentos como éste, era una suerte que el Norte fuera un cÃrculo social estrecho. Owen, que viajaba con frecuencia en viajes de negocios, simpatizaba hasta cierto punto con su hija.
Pero odiaba enviar a su única hija lejos, dudó e hizo su último intento.
"¿Qué tal el segundo hijo de los Colts? O el hijo mayor de la familia Serendorf aún no se ha comprometido. El miembro más joven de la familia Hale tiene un buen futuro....."
"Padre"
Damia le cortó suavemente. Luego se echó el pelo hacia atrás con un gesto extravagante de la mano, mostrando su hermoso rostro al máximo.
Su belleza, bajo el sol de mediodÃa, brillaba como un rubà superlativo. Damia, con su brillante rostro en la cara, declaró con orgullo.
"Sabes, no son de mi tipo"
Abrumado por la deslumbrante confianza de su hija, Owen abrió la boca de par en par. Aprovechando la oportunidad, Damia le expuso su opinión con firmeza.
"Asà que me voy a la capital. Para encontrar un hombre que me proteja"
Owen, que no podÃa más, negó con la cabeza. Luego, inesperadamente, se rió a carcajadas.
"¡Ja, ja! En momentos como este, realmente te pareces mucho a tu madre"
"...¿Madre?"
Era raro que la historia de Arya, su madre que murió cuando era joven saliera a la luz. Cuando Damia mostró interés, la boca de Owen mostró una sonrisa lúgubre.
"SÃ, ya sabes, Arya es del Sur. Pero es lo mismo que tú que se casó en este lejano norte"
Nunca habÃa oÃdo hablar de ella.
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