Llora Hermosamente 123
Noella o 'Nora', frente a ella, era una mujer de mediana edad, pero se sentÃa tan intempestiva como una niña. De hecho, era lo suficientemente vulnerable como para no hacer daño a nadie.
La Condesa Primula, Noella, nunca habÃa sido la común petulante de una Doncella. Además, Damia se encargaba de los asuntos internos de la familia, asà que aunque fuera una anfitriona, nunca se habÃa quejado.
No, en este caso, no podÃa'
¿Cómo puede encargarse de los asuntos internos de la familia noble siendo una esclava?
Damia, que habÃa sido sarcástica, dijo por su boca la pregunta que se le ocurrió.
"¿Se puede saber de dónde demonios aprendiste los modales? Hemos comido juntos muchas veces, pero no he sentido nada extraño"
No estaba siendo sarcástica, sólo preguntaba por puro asombro. Pero Nora, poniendo la cara roja, no pudo responder nada.
En cambio, después de haber planeado volver a casarse con ella, le enseñó modales durante varios meses. Fue una educación bastante dura, pero como era un atributo, Nora siempre tuvo poca confianza en sà misma.
Los esclavos son esclavos por muy bien que los imite. Aunque fingiera ser una mujer noble por fuera, no podÃa estar a la altura de la elegancia y el ambiente natural de Damia, que era una noble de nacimiento.
Por eso, cada vez que Nora se enfrentaba a Damia, se desanimaba. TenÃa prisa por no ser descubierta por su hijastra, pero no podÃa atreverse a salir a las reuniones sociales.
'Es prácticamente un milagro que no te hayan pillado'
A Damia la habrÃan pillado si le hubiera guardado rencor a su madrastra y hubiera criticado cada uno de sus movimientos. Nora habÃa reforzado su determinación mirando a Damia, que parecÃa preciosa y dura.
Sin embargo, Damia, que vivÃa con ella tras el nuevo matrimonio, estaba inesperadamente tranquila. Ahora que habÃa aceptado volver a casarse, Nora ya formaba parte de la familia. Al menos Damia asà lo creÃa.
Asà que no habÃa razón para mirar a Nora con ojos blancos ni para criticarla. Aunque no se dio cuenta de los sutiles modales de Nora gracias a su indiferencia.
"...Yo, yo lo siento mucho. No, yo lo siento. Señorita Damia"
Nora se disculpó, derramando lágrimas. Su cara y su voz estaban llenas de culpa, no sólo una disculpa para escapar de la situación.
También sus acciones, que la llevaron a la prosperidad de la capital.
Como dijo Heinrich, Nora lo dejará todo en el momento en que la atraparan.
De ello se desprende que su naturaleza no era malvada. Gracias a eso, Damia no estaba muy preocupada.
Hubiera sido mejor que Nora fuera una mujer tan viciosa y ambiciosa que conociera su lugar y no tuviera conciencia. Entonces, al menos, no tendrÃa que preocuparse tanto por su disposición.
Preguntó Damia sin rodeos a la llorona Nora, agachada.
"¿Por casualidad sabes esto?"
Entonces fluyeron más lágrimas de los ojos escarlata de Nora. Sollozaba con tanta fuerza que no podÃa responder.
Damia se preguntó si alguna vez habÃa amado a su padre. Pero, ¿para qué preguntarlo ahora?
Era ella y no su propio padre quien harÃa la pregunta. Asà que Damia empujó la taza de té
"Toma un sorbo y cálmate"
Es curioso, pero ningún subordinado ha salido ni siquiera ahora cuando sabÃa que era un esclavo del templo. Entonces Damia se dio cuenta que no odiaba a Noela tanto como pensaba.
Tampoco se avergonzó de la actitud no hostil de Damia. Se limpió la cara empapada con un pañuelo y levantó con cuidado la taza de té.
El cálido y aromático té tenÃa un efecto calmante. Gracias a ello, Nora, que habÃa disminuido sus lágrimas, miró a Damia con los ojos enrojecidos.
"Creo que no merezco hacer esta pregunta, pero... ¿Está bien, Cesare?"
Preguntó sin pudor Nora, que no podÃa renunciar a su maternidad ni siquiera en este momento. Como respuesta, Damia asintió mientras agonizaba.
"SÃ"
Por supuesto, fue aplastado en el proceso de ser dominado, pero eso era bueno comparado con lo que hizo Cesare. Puso un candelabro en el hombro de Lesid y le ordenó a un PaladÃn atravesar la pierna de Akkard con una espada.
"Dejaré que se reúnan al menos una vez antes de dejar la capital, si es posible"
'Si Nora puede cumplir con la petición'
Damia lo pensó y se quedó mirando la cara de Nora.
Afortunadamente, en su rostro no habÃa más que resignación, miedo y culpabilidad. Asà que persuadirla no parecÃa demasiado difÃcil.
"...Bueno"
En ese momento, Nora se esforzó por abrir la boca, retorciendo su dobladillo con ambas manos.
"No sé si puedo preguntarte esto, pero... ¿Has visto a Cesare el otro dÃa?"
Ante una pregunta inesperada, Damia frunció el ceño. Luego se señaló a sà mismo con el dedo y volvió a preguntar.
"¿Me lo estás preguntando a m�"
Nora asintió como respuesta.
"Ya sabes, es lo suficientemente raro como para decÃrtelo, ¿no?......porque estaba interesada en ti. Asà que me preguntaba si lo habÃas encontrado en algún sitio antes de volver a casa...."
Damia, que escuchó la pregunta, se quedó boquiabierta y abrió la boca.
"Eso es lo que querÃa preguntar. ¿Estás segura que no tienes ningún punto? Eres su verdadera madre, ¿no?"
"...Tengo un poco de algo......"
Nora se sonrojó con una mirada de vergüenza. Mirando la cara, estaba claro que no habÃa ninguna suposición real.
Damia se sintió decepcionada cuando se preguntó por Cesare. Pero de todos modos estaba encerrado y ahora que el interrogatorio habÃa empezado, tenÃa muchas preguntas que soltar.
'Voy a pedirle al prÃncipe heredero que venga'
Pensando asÃ, Damia decidió aplazar el tema de Cesare. Y fue al grano.
"Mientras viene a la capital, estoy segura que ya he oÃdo hablar sobre Kalix"
Entonces los hombros de Nora, que temblaban delante de ella, se detuvieron. Volvió a preguntar con un sonido estrangulado, olvidándose incluso de respirar.
"Él, realmente... ¿estaba vivo?"
ParecÃa medio dudoso incluso después de escuchar la noticia. DeberÃa estarlo, porque el Gran Salón lo declaró muerto cuando denunció su desaparición.
Kalix era un pecador, en el cuerpo de un sacerdote. Por eso, a pesar de ser el gemelo de una santa, sólo fue enviado a los lugares más escabrosos y perversos.
Por ejemplo, un lugar lleno de magia.
Asà que no habÃa nada extraño en morir en el lugar de envÃo. Sin embargo, el motivo de la denuncia por desaparición y no por muerte, fue que no pudieron encontrar su cuerpo..
Nora pensó que Kalix habÃa muerto sin falta. La noticia que Kalix estaba vivo la conmocionó aún más que ser atrapada en su identidad.
"¿Quieres verlo?"
La hijastra del hombre al que engañó la miró y preguntó. No deberÃa atreverse a asentir al pensar en sus pecados, pero.......
"Conocerlo, verlo... me gustarÃa"
Nora expresó claramente su intención por primera vez mientras temblaba.
* * *
"Bien hecho, Lady Damia"
Heinrich la elogió con cara de satisfacción, Damia ha mostrado un movimiento impresionante.
Ha mantenido la calma incluso después de enfrentarse a su madrastra, que se atrevió a engañar su identidad en la familia y observó a su padre bajo las órdenes de la guerra. Y utilizando su culpabilidad en contra de ella a la inversa, le pidió que persuadiera a Kalix.
"Gracias a ti, va a ser fácil encontrar a la verdadera santa. Los hermanos gemelos son muy receptivos, asà que puede sentir dónde está cuando se acerca"
Por eso era necesaria la cooperación de Kalix para encontrar a la verdadera santa. Pero Kalix tenÃa miedo que si cooperaba con el PrÃncipe Heredero, le pasara algo a la mujer que amaba.
Por eso se llevó a Nora del Norte. Junto a ella estaba el vigilante del Gran Salón, pero afortunadamente la propia Nora cooperó. Asà que pudo escabullirse del vigilante y llevarla a salvo al palacio.
Damia no pudo entender lo que Kalix y Nora tenÃan que decir. Pero recordó que pronto escuchó el llanto de Kalix en la habitación donde entró.
Era un sonido increÃblemente triste y desgarrador que salÃa de un hombre de mediana edad.
Una hora más tarde, Kalix, que salió por su propio pie, dijo que cooperarÃa. Era una suerte que las cosas salieran como se deseaba, pero habÃa una cosa que le preocupaba.
"En cambio...... te has dado cuenta, ¿no?"
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