La Villana Vive Dos Veces 19
Tomados De La Mano (9)
¿Cuál relación es más distante, una relación con un extraño o una relación con una persona a la que se considera superior?
Esto es lo que Artizea pensaba cada vez que tenÃa la oportunidad de tener una conversación con Lawrence.
Su relación con Miraila parecÃa una relación entre extraños. Y su relación con Lawrence, su hermano, era como una relación con un superior.
Desde la infancia, la relación entre los dos se habÃa formado por el anhelo unilateral de Artizea.
A medida que Artizea crecÃa, se dio cuenta que Lawrence era el niño más feliz y de mayor estatus en el mundo.
Aún no sabÃa nada sobre temas como hijos ilegÃtimos, herencia o sucesión. Tampoco se preocupaba por la gente que le rodeaba.
En ese entonces, él se sentó en el regazo del Emperador y le hizo una broma quitándole la corona.
Por esa razón, a los ojos de Artizea, Lawrence era la persona más envidiable del mundo.
Aún no sabÃa la diferencia que existÃa entre ella y su hermano. Asà que, ella pensaba que si su hermano era amado, era como si ella también fuera amada.
Y amaba a Lawrence como lo hacÃa su madre.
「 Si a tu hermano le va bien, a ti también te irá bien.」
En ese entonces, ella realmente creÃa en esas palabras.
Incluso cuando creció, siguió usando esas palabras como guÃa en su vida.
Ella estaba convencida de eso, porque pensaba que ser la hermana del próximo Emperador serÃa beneficioso. Y, de todos modos, como estaban emparentados por la sangre, tenÃa que hacer que Lawrence se convirtiera en el próximo Emperador para sobrevivir.
Pero de joven, era diferente. CreÃa genuinamente en esas palabras.
Ella pensaba que el amor era mutuo.
Sin embargo, a Lawrence nunca le importó Artizea.
Ahora que lo pensaba, era natural. ¿Por qué él estarÃa interesado en ella?
El amor y la atención de Miraila no estaban divididos. Además, tampoco le enseñó a Lawrence a comportarse como un hermano mayor.
En su infancia, Lawrence habÃa tratado a Artizea como alguien sin importancia. A medida que seguÃan creciendo, a veces comÃan o tomaban té juntos, pero sólo mantenÃan conversaciones formales.
Mientras Miraila golpeaba a Artizea, él observaba tranquilamente.
Ocasionalmente, le ofrecÃa palabras de consuelo mientras ella lloraba. 'Madre no lo hace porque te odie', solÃa decir.
¿Cómo serÃa si fuera una extraña?
Mientras pensaba en ello, Artizea se dirigió adonde Lawrence.
Después de que Cedric se marchó, Lawrence la mandó a llamar y no tuvo tiempo de cambiarse de ropa.
Artizea se acomodó el vestido que estaba a punto de quitarse, luego con el cabello recogido en una redecilla y pantuflas, se dirigió al estudio de Lawrence.
Lawrence estaba impaciente, asà que no podÃa esperar.
"Bienvenida a casa, Tia."
Lawrence la saludó con frialdad. Más que enfadado con Artizea, no parecÃa estar de muy buen humor.
Artizea lo saludó educadamente y le preguntó,
"Is something wrong?" ¿Sucede algo?
"Escuché que saliste con el Gran Duque Evron."
"Ah, sÃ. Debiste escucharlo del mayordomo. Nos encontramos en la propiedad del Conde Enda, y luego fuimos a dar un pequeño paseo juntos."
Una familia que realmente se preocupara por una chica de 18 años, tendrÃa que cuestionar el hecho de que hubiera salido sola con un hombre extraño sin decir adónde iba.
Sin embargo, a Lawrence no le importaba lo que hiciera Artizea hiciera con su vida personal.
Tampoco actuaba de forma cautelosa con ella. El Lawrence actual, no conocÃa la verdadera cara de Artizea.
La razón por la que habÃa sido considerada 'útil' en su vida anterior, se debÃa a un asunto relacionado con la Condesa Eunice. En esta lÃnea de tiempo, no habÃa sucedido.
En lugar de ser una herramienta para llevar a cabo conspiraciones, esta vez podrÃa ser utilizada como una herramienta en un matrimonio de conveniencia.
Aunque ella pensaba y planeaba hacerlo, a Artizea se le puso la piel de gallina ante la mirada desalmada de Lawrence hacia ella.
Ella sonrió amargamente, sólo en su mente.
En el pasado, Artizea, de 18 años, saltaba de alegrÃa cuando Lawrence la miraba de esa forma.
Ella pensaba que estaba siendo elogiada. SentÃa que estaba siendo útil.
Pero ahora tenÃa una idea diferente.
'Si miras a tus subordinados de esa manera, no obtendrás su lealtad.'
A menos que fuera una persona lenta e incapaz de leer las expresiones de las personas, ¿Quién serÃa leal a alguien que no lo valora?
Hay muchas maneras de hacer que la gente te siga. Dinero, poder, esperanza, establecer relaciones y muchas más.
Lawrence tenÃa casi todas ellas.
La mayorÃa de sus seguidores buscaban convertirse en súbditos dignos del próximo emperador y recibir compensaciones por ello.
Incluso los enemigos del Gran Duque Roygar, apoyaban a Lawrence, con la finalidad de evitar que el Gran Duque Roygar se convirtiera en el Emperador.
Por supuesto, en cierto sentido, esperaban algo a cambio.
Sólo algunas personas lo siguieron sin querer nada a cambio.
Pero, esas eran personas leales al Emperador Gregor, que entendÃan los deseos del Emperador y cuidaban de su hijo favorito.
'Incluso yo'.
Artizea no habÃa sido una excepción.
Ella también querÃa una compensación. QuerÃa el amor de su familia.
Pero, para que alguien pudiera convertirse en un verdadero monarca, se necesitaba más que eso.
Se necesitaba tener más que algunos súbditos leales, que estuvieran dispuestos a dar sus vidas desinteradamente. Sólo ellos podrÃan actuar en momentos crÃticos sin importar las consecuencias.
Y esa lealtad, no podÃa ser obtenida por aquellos que consideran a los demás como una herramienta.
En caso de que uno quisiera compartir sus verdaderos sentimientos, al menos se debÃa ocultar el desprecio hacia la otra persona.
Lawrence no tenÃa ninguna de las dos cosas. En ese sentido, Roygar era mucho mejor.
Artizea no pudo evitar sonreÃr.
Lawrence habló, sin siquiera imaginar lo que ella estaba pensando.
"Me hubiera gustado que lo invitaras a casa."
"He escuchado que está en un campamento militar a las afueras de la capital. Es difÃcil recorrer los senderos del bosque cuando el sol se oculta por completo, asà que pensé que serÃa mejor que regresara lo antes posible."
"Ya veo."
Lawrence pareció pensar por un momento.
"¿Vas a encontrarte con él de nuevo?"
"¿...No puedo?"
Artizea preguntó deliberadamente con cuidado.
Por la actitud de Lawrence, parecÃa que alguien ya le habÃa aconsejado sobre los beneficios de un matrimonio polÃtico entre Cedric y su hermana.
A Lawrence no le agradaba Cedric. Sin embargo, probablemente debido a los beneficios que podrÃa obtener, habÃa querido invitarlo a casa.
Lawrence sacudió la cabeza.
"No hay nada que no puedas hacer. Ya tienes dieciocho años."
"Gracias, hermano."
"DeberÃas invitarlo a casa la próxima vez. El Gran Duque Evron raramente se queda en la capital, e incluso cuando lo hace, no suele involucrarse en eventos sociales, asà que no hemos tenido la oportunidad de conocernos."
"SÃ, hermano."
Lawrence asintió con la cabeza cuando Artizea respondió obedientemente. Luego, le hizo un gesto para que se retirara.
Artizea dijo con cautela.
"Antes de retirarme, tengo un favor que pedirte, hermano."
"DÃmelo."
Lawrence habló con indiferencia.
"Me gustarÃa contratar algunos sirvientes y criadas. Para que me cuiden personalmente. Es un poco incómodo para mà estar fuera de casa, puesto que sólo tengo una persona por el momento."
"¿Una?"
"SÃ."
Por primera vez, Lawrence mostró una cara de desconcierto.
Artizea sonrió.
Lawrence no estaba relacionado con eso, asà que no resultaba extraño que no lo supiera.
"Hablaré con mi madre."
"¿Necesitas la ayuda de nuestra madre para esto? Además, hermano, tú también... la conoces. Nuestra madre está ocupada."
Lawrence entendió perfectamente a lo que ella se referÃa con que Miraila estaba 'ocupada'. Y asintió con la cabeza.
"Tienes razón. Ocúpate tú misma de ello. Y si madre llega a decir algo, házmelo saber."
"SÃ. Gracias, hermano."
"No te preocupes, como hermano mayor es algo que debo hacer."
Aunque utilizaban los recursos del Marquesado Rosan para contratar a los empleados, Lawrence habÃa hablado sin vergüenza, como si estuviera siendo condescendiente.
"¡Argh!". En ese momento, se pudo escuchar a Miraila gritando a lo lejos.
Artizea se estremeció por reflejo. Viendo esto, Lawrence dijo con frialdad.
"Está histérica. No es algo de un dÃa o dos, no te preocupes por eso, sólo hay que dejarla tranquila."
"SÃ."
"No serÃa bueno que el Gran Duque Evron notara una herida en tu cara o en algún otro lugar."
"SÃ..."
Con eso, Artizea se retiró.
Luego camino hacia la habitación de Miraila.
Incluso entonces, Miraila seguÃa gritando fuertemente, sin poder controlar su ira. También se podÃa escuchar el sonido de algo rompiéndose y los lamentos de una criada siendo golpeada.
Miraila ocasionalmente se enfadaba de esta manera, golpeando a la gente y destruyendo las habitaciones.
En el pasado, Artizea trataba de calmar a Miraila en estos momentos.
La rabia, no era buena para la salud. Ella querÃa abrazar a Miraila.
Ella pensaba que haciendo eso, Miraila se calmarÃa un poco. Sin embargo, sólo conseguÃa, que Miraila le diera una paliza peor que la de costumbre.
Artizea se detuvo durante un momento frente a la puerta.
Las otras criadas miraron a Artizea, conteniendo la respiración.
Una vez que Artizea estuviera a la vista, Miraila dirigirÃa su atención hacia ella y no verÃa a nadie más.
Por lo tanto, las sirvientas rogaban de todo corazón que Artizea entrara en la habitación.
Sin embargo, Artizea se dio la vuelta.
Una criada la detuvo.
"¿No va a entrar, señorita?"
"Crees que deberÃa entrar y ser golpeada en su lugar?"
"Ah, no, no quise decir eso..."
"Será mejor que saquen a esa chica antes de que las cosas empeoren."
"Pe-pe-pero, señorita. Si hago eso..."
"Tú no eres la única criada, ¿Cierto? Si entre todas reciben la paliza, sus heridas no serán tan graves. Pagaré sus gastos médicos y les daré una compensación generosa. Incluso dejaré que se tomen un descanso de su trabajo hasta que se sientan mejor. Y una vez que terminen de tratar sus heridas, dile a esa chica que venga a verme."
Las criadas tragaron. Esta vez, sabÃan que Artizea no serÃa el chivo expiatorio.
Artizea recordó de repente lo que Cedric le habÃa dicho en el pasado.
「Miraila está muerta. Escuché que todavÃa regañaba a Lawrence por el tema de las mujeres.」
¿Miraila estaba resentida con Lawrence cuando murió?
¿Ella habÃa imaginado alguna vez que Lawrence la matarÃa? ¿SeguÃa amándolo a pesar de sus acciones?
¿O le habÃa dado la espalda a la realidad hasta el final?
¿Se habÃa lamentado en el momento de su muerte, aunque sea un poco, haber maltratado a Artizea?
Artizea habÃa tratado de protegerla hasta el final. ¿Se habÃa arrepentido de haber perdido ese escudo?
¿O ni siquiera habÃa pensado en eso?
Era irrelevante pensar en ello. Eso formaba parte del pasado.
Artizea nuevamente se dio la vuelta y se fue.
Incluso en las relaciones consanguÃneas, como entre madre e hija, existÃan lÃmites.
No se trataba de soltarse. Porque Miraila nunca antes la habÃa tomado de la mano.
Artizea ahora se dio cuenta de que realmente podÃa abandonarla.
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