EMDIET 0549







EMPERADOR DIVINO ETERNO 549

Ocho Matrices Caza demonios, Qilin de Fuego




El agua de la Trinchera Sangrienta originalmente era de color rojo sangre. Pero como no había nada de luz bajo el mar, se lucía completamente negra.




¡Swoosh!




El puntito de luz dorada a lo lejos se venía acercando cada vez más y finalmente tomó la silueta de una persona.

Era un monje que brillaba con una luz dorada. Era un tipo fornido, de paso firme. Con una caja para espadas en la espalda, caminaba lentamente como si llevara miles de años andando bajo el mar.


—Es el monje otra vez.


Zhang Ruochen miró en esa dirección y soltó una sonrisa amarga.

Era Monje Lidi de la Secta Brahma.

Monje Lidi dejaba a todos con la boca abierta por su cuerpo indestructible, el cual parecía fundido en oro puro. En su piel se alcanzaban a notar borrosamente unos sánscritos de color blanco.

A cada paso que daba, una masa de espíritu de Buda se concentraba bajo sus pies y se transformaba en un Loto Dorado de un metro de largo.

Monje Lidi dio siete pasos y dejó siete Lotos Dorados.

Mirando hacia arriba, esos siete Lotos Dorados parecían siete estrellas recontra brillantes. Siguiendo un camino misterioso, se quedaron flotando en el mar negro y tiñeron el agua de alrededor de un color rojo dorado.

Monje Lidi miró fijamente al Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro, juntó las palmas de sus manos y dijo:


—¡Amitabha! Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro, tú no debiste venir aquí. Lo mejor será que regreses por donde viniste.


El rey jamás esperó que un monje apareciera de la nada en este preciso momento.

Se le quedó mirando fijamente para analizarlo y sintió un poder bien raro. Parecía ser a veces fuerte y a veces débil, dándole una sensación recontra inestable.

Era la primera vez que Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro se topaba con un tipo tan extraño.

Se puso en guardia, pero igual se portó faltoso. Bufó y dijo:


—La Trinchera Sangrienta es territorio de nuestra Tribu Pitón Nube Roja. Yo puedo entrar y salir cuando me dé la gana. ¿Quién miércoles eres tú para venir a ponerme el parche?


Monje Lidi sacudió la cabeza y dijo con un suspiro:


—Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro, me estás malinterpretando. Este pobre monje te está pidiendo que te vayas por tu propio bien. La Trinchera Sangrienta no es un lugar de buen badüero. Es extremadamente peligrosa y está llena de trampas mortales para ti. Si no te largas ahorita mismo, me temo que vas a pasar a mejor vida en el fondo de la trinchera. Si no te largas, vas a morir en la Trinchera Sangrienta.


Esas palabras le cayeron de la patada, le sonaron recontra pesadas.

Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro pensaba que él podía manejar cualquier situación en la Trinchera Sangrienta. Por lo tanto, le importaron un comino las palabras del monje.

Al contrario, el rey incluso pensó que lo que decía el monje era una amenaza en toda la regla y una advertencia directa.

Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro lo miró con ojos fríos y dijo:


—¡Qué monje tan recontra alzado! ¿Acaso crees que me puedes liquidar?

—¡Me estás malinterpretando! ¡Me estás malinterpretando! Este pobre monje jamás mata a ningún ser vivo.


Monje Lidi forzó una sonrisa amigable y habló de forma recontra mansa.

Zhang Ruochen se mató de la risa y pensó:


—Este monje de verdad no mata a nadie, pero es una saladera andante, un jinx total. Si dice que alguien va a morir, ese patita muere de todas maneras. Es un verdadero peligro público.


Se preguntó si esta vez también daría en el clavo.

Monje Lidi se veía fuerte, feo y con una cara de malo de la patada, como si fuera un carnicero. Esa sonrisa amigable y mansa que intentaba poner se lucía un poco espantosa en su rostro.

Al ver esa sonrisa tan tétrica, Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro sintió aún más que el monje era un alzado de mielda. Después de todo, él era Señor Dragón de Inundación, una Bestia Salvaje de Nivel Seis. ¿Cómo caracho un simple hombre se atrevía a amenazarlo de esa forma?

Lógicamente, el rey no se iba a quedar de brazos cruzados.


—Monje, quiero ver qué tan parado eres.


Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro transformó sus pies en una cola roja de 100 pies de largo. Sacudió violentamente la cola en el agua y armó un tremendo remolino de olas. Arremetió hacia adelante y apareció frente a Monje Lidi en un abrir y cerrar de ojos.

Lanzó las manos hacia el frente y estas se convirtieron en un par de garras de más de 30 pies de largo.

Hilos de fuego comenzaron a salir a chorros de las escamas de sus garras, brillando con fuerza. El mar a cientos de pies a la redonda se puso a hervir.

Atacó con todo usando sus garras, las cuales estaban envueltas en agua y fuego.

Obviamente, esta vez sí mostró su verdadera destreza. El poder que desató con este golpe era un toque más fuerte que el que había estallado la última vez que peleó contra Zhang Ruochen.

Por eso, quedaba claro que Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro pensaba que Monje Lidi era, en efecto, un enemigo de cuidado que representaba una amenaza mayor que Zhang Ruochen.

El rey no sabía el nivel de cultivo de Monje Lidi, pero Zhang Ruochen lo conocía al revés y al derecho. Monje Lidi recién había alcanzado la Primera Transformación del Reino Pez Dragón.

Monje Lidi no podía controlar el espacio, así que la presión del agua lo iba a reprimir en gran medida.

Siendo así la nuez, era imposible que un monje de la Primera Transformación del Reino Pez Dragón pudiera desviar el ataque de un Medio Santo.

A pesar de haberse fusionado con el cuerpo dorado del Emperador Budista y haber sido transformado por completo, Monje Lidi todavía no podía desatar todo el poder de ese cuerpo dorado.

Con una diferencia tan abismal en sus cultivos, ¿acaso Monje Lidi sería capaz de aguantar el golpe de Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro?

El monje siempre se le aparecía a Zhang Ruochen como un fantasma, pero nunca le había hecho daño. Por lo tanto, cuando el rey lanzó sus ataques, Zhang Ruochen se preocupó por él.

Monje Lidi soltó un suspiro. En un principio, él había querido convencer al rey para que retrocediera. Pero contra todo pronóstico, terminó provocando un malentendido más grande.

A estas alturas, ya no había tiempo para dar explicaciones, solo le quedaba plantarle cara a la mecha.

Juntó las manos y formó una Huella Mágica. Al toque, los siete Lotos Dorados bajo sus pies formaron una figura geométrica. Cada loto servía como un punto de la figura y se transformó en la sombra dorada de un Buda.


—Las Ocho Matrices de la Matanza de Demonios.


Las Siete Sombras de Buda más Monje Lidi sumaban ocho siluetas en total. Parecían estar interconectadas entre sí y formaron una Formación de Batalla.

Las Ocho Matrices de la Matanza de Demonios eran un tipo de Ataque Combinado. Solo cuando ocho maestros budistas entrenaban al mismo tiempo se podía desatar todo su poder.

Sin embargo, Monje Lidi usó su Espíritu de Buda para condensar los siete Lotos Dorados, reemplazando a las otras siete personas.

Él solo se estaba mandando con las Ocho Matrices de la Matanza de Demonios.

Lanzó un palmazo. Al mismo tiempo, las otras siete sombras de Buda hicieron exactamente lo mismo.

Las dos fuerzas chocaron entre sí y de la nada formaron una tormenta de Qi Genuino. Monje Lidi y las siete sombras de Buda fueron empujados hacia atrás unos 1,000 pies de un solo porrazo.

El rey hizo retroceder a Monje Lidi, pero este no terminó herido. Aunque las garras del rey impactaron en su cuerpo, la piel no se le rompió para nada.


—¡Qué alucinante!


dijo Zhang Ruochen con bastante sorpresa.

Estando apenas en la Primera Transformación del Reino Pez Dragón, Monje Lidi había sido capaz de resistir el golpe del rey sin un solo rasguño. Una vez que este resultado se corriera como chisme por todo el Campo Kunlun, fijo dejaba a todo el mundo con la boca abierta.

Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro también se quedó frío y retiró sus garras. Las volvió a transformar en manos humanas, pero sintió que los 10 dedos le empezaban a doler una barbaridad.

Hace un momento, sus garras evidentemente habían impactado contra Monje Lidi. Sin embargo, no habían podido hacerle ni un rasguño, como si hubieran chocado contra metal puro.

Era algo alucinante.

El rey miró a Monje Lidi y achicó los ojos.


—¡Ya la capté! La fuerza de tu cuerpo está a años luz del nivel de tu cultivo, lo que llaman el Reino Carne Hecha Santa. Pero todavía no sabes cómo desatar todo ese poder corporal. Si no, ahorita mismo me habrías metido un palmazo y me mandabas al otro barrio.


Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro de todas maneras era el rey de las bestias salvajes y llevaba viviendo miles de años. Tenía más experiencia y calle que cualquiera, así que con solo un pestañeo le sacó la ficha al secreto de Monje Lidi.

Sin embargo, no tenía ni la más mínima idea de que con lo que se había fusionado Monje Lidi era con el mismísimo cuerpo dorado del Emperador Budista.

Monje Lidi sonrió con humildad y dijo:


—Este pobre monje no lleva mucho tiempo entrenando, por lo que mi cultivo no es nada del otro mundo. Además, mi control sobre el poder todavía está en pañales, así que no me puedo comparar contigo.


Al ver esa sonrisa tan tétrica de Monje Lidi, el rey se asó de la patada y comenzó a concentrar su poder otra vez.

Ya que este monje había alcanzado el Reino Carne Hecha Santa, él iba a hacer el esfuerzo supremo para quedarse con ese cuerpo.

Si lograba tragarse ese cuerpo y refinarlo, fijo su fuerza iba a subir un montón. Quizás hasta alcanzaría el nivel medio o incluso el nivel superior de una Bestia Salvaje de Nivel Seis.

Zhang Ruochen sabía perfectamente que Monje Lidi solo no iba a poder ganarle al rey. Por lo tanto, nadó hacia él sin pensarlo dos veces. Se plantó detrás del rey y movió su espada de costado.


—Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro, no te olvides de mí.


En un principio, Blackie se había quedado escondido a lo lejos. De pronto, exclamó:


—Zhang Ruochen, acabo de sentir un poder descomunal que se nos viene encima a toda velocidad desde arriba.


Al mismo tiempo, Zhang Ruochen, Monje Lidi y Rey Dragón de Inundación de Esqueleto Negro sintieron ese aura.

Mirando hacia arriba, el rey vio un resplandor de color rojo encendido que cubría toda la zona del mar sobre sus cabezas, parecía que la Trinchera Sangrienta entera se estaba incendiando.

Como la temperatura del mar subió a mil por hora, el agua se puso tan caliente como la lava. Incluso las pitones de nube roja que estaban en la Tercera Transformación del Reino Pez Dragón no pudieron aguantar semejante calentón. Empezaron a chillar como si las estuvieran hirviendo vivas en el mar.


—Mielda, ese es... el Qilin de Fuego...


Al rey se le demudó la cara por completo e ignoró a Zhang Ruochen y a Monje Lidi. Soltando un silbido largo, regresó a su verdadera forma. Se convirtió en un enorme Dragón de Inundación de 1,000 pies de largo y salió disparado hacia lo más profundo de la trinchera.

El Qilin de Fuego había evolucionado de los peces humanoides y era una Bestia Salvaje de Nivel Seis de rango medio.

El rey apenas era una Bestia Salvaje de Nivel Seis de rango inferior. Al ver al Qilin de Fuego, lo único que le quedó fue arrancar hacia el fondo de la trinchera, con la esperanza de salvarse de esa saladera.


—¡Muévete rápido!


Zhang Ruochen chapó a Blackie e inmediatamente usó el Movimiento Espacial, corriendo con todo hacia el fondo de la trinchera.

Como Monje Lidi ya había alcanzado el Reino Carne Hecha Santa, era muchísimo más rápido que Zhang Ruochen y le pasó por el lado como un tiro.

El Movimiento Espacial no requería consumir tiempo. Sin embargo, cada vez que lo usaba, Zhang Ruochen solo podía avanzar 500 pies como máximo. Luego, necesitaba una pausa milimétrica para volver a concentrar el poder del espacio y poder mandarse con el siguiente Movimiento Espacial.

Por esa jugada, la velocidad de Zhang Ruochen estaba en desventaja cuando se trataba de un camino largo.


—¡Ouch!


Un rugido ensordecedor del Qilin retumbó por todos lados.

El agua espesa del mar que estaba arriba fue empujada con fuerza por una masa de nubes de fuego que avanzaba rodando, bajando a mil por hora.

Mirando con atención, se podía ver a un Qilin con alas en medio de toda esa masa de nubes de fuego. Estaba persiguiendo a Zhang Ruochen y acortando distancias cada vez más rápido.

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