EMDIET 0477







EMPERADOR DIVINO ETERNO 477

Nudo de corazón




Había una extraña hierba púrpura de dos metros de alto detrás de Ao Xinyan. Estaba completamente inmóvil cuando, de un momento a otro, un patrón de venas apareció en sus hojas.

La hoja comenzó a rajarse, dejando ver un enorme ojo negro, parecido al de un humano. También tenía el aspecto de un monstruo.


—¡Cuidado!


Ao Xinyan se quedó estupefacta. Ella también presintió el peligro inminente y estuvo a punto de esquivarlo.




¡Zas!




Una de las hojas de la planta púrpura se enroscó a mil por hora y se envolvió alrededor del cuerpo de Ao Xinyan.

Le amarró ambos brazos. No podía desenvainar su espada. No le quedó de otra que concentrar su Qi Genuino en los dos brazos para sacudirse la planta de encima.

Sin embargo, esta era recontra resistente. Por más fuerza que le metía, las hojas seguían intactas.

Ao Xinyan comenzó a entrar en pánico. Sin querer, inhaló un olor espantoso.

El gas era tóxico. Empezó a sentir náuseas. Todo el cuerpo se le comenzó a entumecer, haciéndole más yuca volver a hacer circular su Qi Genuino.


—Qué ser humano tan fuerte. Después de absorber tu Sangre Espiritual, mi nivel de cultivo avanzará el equivalente a 100 años de entrenamiento.


De pronto, la extraña hierba soltó una voz humana.

Tenía un total de siete hojas. Una de ellas estaba envolviendo a Ao Xinyan. Las otras seis se transformaron en una especie de tubos afilados que se lanzaron a hincarle el cuerpo.




¡Fuuu!




El zumbido de una espada resonó en el lugar.

La Espada Antigua Abyss salió disparada de su vaina y dibujó una parábola perfecta en el aire.

La espada antigua desató un Aliento de Espada. Rebanó la planta, mochándole las seis hojas de un solo tajo.

Una cantidad de sangre brotó a chorros de las hojas mutiladas.

La extraña hierba púrpura soltó un chillido idéntico al de un humano. Salió corriendo a perderse, dejando tirada solo la hoja que tenía enroscada en Ao Xinyan.


—¿Y todavía se puede mover?


Zhang Ruochen sonrió con desprecio. Estiró su dedo índice. Una onda de espada de color rojo fuego atacó a la hierba.

Esta recibió de lleno el impacto de la onda de espada y se hizo trizas.

La hoja comenzó a incendiarse, emitiendo un sonido crepitante. Se terminó quemando hasta volverse cenizas negras que se las llevó el viento.

Ao Xinyan estaba tirada en el suelo, con los ojos bien cerrados.

Zhang Ruochen recuperó su Espada Antigua Abyss. Caminó hacia ella y le puso dos dedos en el cuello.

Liberó Qi Genuino dentro de su cuerpo.

Unos instantes después, retiró las manos.


—El veneno no era tan potente. Solo está inconsciente por el momento. Con el nivel de cultivo que tiene, de seguro se despierta en medio día.

—¡Oye! Zhang Ruochen, ¿para qué te haces tantas bolas? ¿Por qué mejor no la dejamos tirada aquí y nos vamos a recoger el Qi del Origen de una vez?


Zhang Ruochen dudó un momento.


—¡Tenemos que llevarla con nosotros! Está inconsciente. Si la dejamos plantada, hay muchas probabilidades de que sea devorada por el Espíritu de Madera o el Espíritu de Hierba.

—¿Cómo va a ser eso posible? ¿Y quién la va a llevar cargada?

—Tú, por supuesto.


Zhang Ruochen volvió a acomodar sus manos. Activó su movimiento corporal de la Sombra del Dragón del Viento Real y desapareció en medio del bosque. Lo único que quedó flotando fue una imagen ilusoria de él.

Blackie miró de reojo a Ao Xinyan por un breve instante.


—Qué tipa para más problemática.


Cargó a Ao Xinyan, se la acomodó en el lomo y se transformó en una ráfaga de luz negra, saliendo disparado para darle el alcance a Zhang Ruochen.












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Poco después de que se quitaran, un grupo de personas llegó al lugar.

Eran Pei Ji, Xi Yunxi, Zuo Qiuling y los 18 maestros en la Finalización del Reino Cielo. Habían sido mandados por los tres Grandes Santos de las familias poderosas.




¡Bzzz!




Por encima de la cabeza de Zuo Qiuling, había un enjambre de abejas dando vueltas. Cada abeja era del tamaño de un puño.

Eran Abejas Veloces, un tipo de bestia salvaje de segundo nivel.

Zuo Qiuling no era un simple genio de las artes marciales; también era un domador de bestias recontra cotizado. Tenía la habilidad de controlar a las Abejas Veloces para rastrear el aura de Zhang Ruochen.


—Zhang Ruochen se quitó hace 15 minutos. Agarró hacia el noreste.


Con una cara de duda, Xi Yunxi dijo:


—¿Qué demonios trae a Zhang Ruochen al Mundo Primitivo Espíritu de Madera?

—El viaje de Zhang Ruochen al Mundo Primitivo del Espíritu de Madera no solo nos ha llamado la atención a nosotros, sino también a la gente del Mercado Negro y de la secta herética. Este mundo primitivo de cajón tiene algo alucinante. Si no, Zhang Ruochen no se correría tremendo riesgo.

—Emperador Buda y Dragón Dorado le deben haber cantado algo antes de estirar la pata. El secreto probablemente esté aquí.

—Es muy posible.

—No vamos a ganar nada si seguimos adivinando al champazo. Cuando lo chapemos, nos vamos a enterar de sus verdaderos motivos para venir aquí.


Zuo Qiuling y Xi Yunxi asintieron con la cabeza.

Las Abejas Veloces continuaron rastreando los pasos de Zhang Ruochen.












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El amanecer en el Mundo Primitivo del Espíritu de Madera era recontra largo; ocupaba dos tercios del día.

La noche cayó. Se podían ver dos lunas gigantescas en el cielo, como si fueran dos platos de jade brillantes colgados de un manto oscuro. Unas cuantas ráfagas de luz resplandeciente caían desde lo alto.

Zhang Ruochen y Blackie se plantaron. Habían encontrado una zona elevada y pararon para darse un breve descanso.

Ao Xinyan ya se había despertado. Aunque su nivel de cultivo no se había recuperado del todo tras tomarse la pastilla para el veneno, ya se encontraba bien.

Sin embargo, no decía ni pío. Se quedó parada, inmóvil, bajo la luz de la luna.

Ella siempre había sido una persona creída y encaprichada. Para ella era pasable haber perdido contra Zhang Ruochen, pero desde que dejó la Academia Santa, ya se había ganado problemas dos veces. Si Zhang Ruochen no le hubiera salvado el pellejo, ya estaría bajo tierra.

¿Cómo podía estar pasándole esto?

Ao Xinyan estaba empezando a dudar de sus propias capacidades.

Zhang Ruochen estaba sentado con las piernas cruzadas sobre una roca blanca para entrenar. Volvió a llenar su Qi Genuino, el cual se había gastado durante el día. Ahora ya estaba recuperado al cien por ciento y se encontraba otra vez en su punto máximo.

El Estado Final del Reino Cielo ya estaba a la vuelta de la esquina. En cuestión de unos pocos días, era muy seguro que daría el gran salto.

Zhang Ruochen respiró hondo y guardó el Qi Genuino que estaba circulando por todo su cuerpo. Abrió los ojos y se dio cuenta de que Ao Xinyan seguía parada en el mismo sitio, sin moverse.

Ella se le quedó mirando.


—Zhang Ruochen, ¿te estás burlando de mí?

—¿Por qué haría eso?

—Estoy recontra segura de que te estás burlando de mí. Te estás riendo de mi incapacidad, de mi arrogancia y de lo creída que soy. Quizás tengas razón. Debería buscar un rincón donde esconderme o quitarme de una vez y regresar a la Academia Santa.


Tenía los ojos llorosos y parecía que se iba a soltar a llorar en cualquier momento.


—¿Prefieres la verdad o una mentira?

—La verdad.


Nerviosa, la tipa aguantó la respiración.

Saltaba a la vista que le importaba un comino lo que Zhang Ruochen pensara de ella.


—Tu talento es innegable. Me atrevo a decir que no tiene punto de comparación. Realmente eres una genio. Si sigues entrenando duro, no me cabe duda de que vas a alcanzar el estatus de Santa.

—Me estás floreando.


Ao Xinyan no se la creía.


—No tengo motivos para mentirte. Si no tuvieras ese talento, no perdería mi tiempo hablándote tanto y, de cajón, tampoco te habría salvado el pellejo dos veces.

—Pero...


Zhang Ruochen se puso de pie y continuó:


—Ahorita te sientes perdida porque nunca habías sufrido este tipo de golpes. Solo tocando fondo es que la gente aprende a levantarse.


Y siguió dándole cátedra:


—No caíste en la trampa del mayor de los Wei y del espíritu de la hierba porque seas una débil. Fue porque te falta calle, ya que desde chibola nunca te habías topado con gente mala de verdad. Y encima, sobreestimas tu propia fuerza. El Campo de Batalla del Mundo Primitivo no es un torneo de exhibición. Aquí sobrevivir no es un juego. Ponle buena cara. Concéntrate en entrenar más, acumula experiencia y aguanta los golpes. En el futuro, ya no serás tan vulnerable como ahora.


Ao Xinyan escuchaba calladita el sermón de Zhang Ruochen, como una niña buena oyendo los consejos de sus viejos.

Zhang Ruochen le habló un montón y ella se quedó bien atenta. Sus ojos hermosos comenzaron a brillar con más fuerza. Miraba a Zhang Ruochen con otros ojos, con un aire totalmente nuevo.

Cuatro horas más tarde.


—Ya te dije todo lo que te tenía que decir. Ahora ya depende de ti si eres feliz o no.


A Ao Xinyan se le vio recontra más aliviada. Esbozó una sonrisa y dijo:


—Líder de Grupo, tú dices que uno tiene que sufrir caídas para poder levantarse con más fuerza. ¿Significa que tú también pasaste por un círculo vicioso igual de jodido?


Ahora lo llamaba 'Líder de Grupo'. Eso significaba que su estado mental había dado un giro total.

Zhang Ruochen la miró de reojo. Parecía que se estaba acordando de algo del pasado. Luego, asintió con la cabeza:


—Sí, claro que sí. Tuve una caída recontra espantosa, una que por poco hace que no me vuelva a parar jamás.

—¡No te creo! Con el superpoder que te manejas y tu fama de invencible, ¿cómo diablos alguien iba a ser capaz de tumbarte?


Ao Xinyan se murió de la curiosidad.


—¡No me hagas más preguntas! Así me insistas, no te voy a soltar nada. Además, te vuelvo a aconsejar que dejes de seguirme en el Mundo Primitivo del Espíritu de Madera. No te va a traer nada bueno.

—¿Por qué? Le estás haciendo el feo a que una mujer tan hermosa te acompañe. Deberías saber que un montón de discípulos de familias poderosas de Santos se mueren por salir conmigo y a todos los he rebotado.


Ao Xinyan ya estaba lrecontra más feliz. Se le había pasado la mala racha. Comenzó a sonreír y a vacilar a Zhang Ruochen.

Bajo la luz de la luna, su piel se veía limpia como el jade. Las facciones de su cara eran casi perfectas y se manejaba una silueta de infarto.


—Porque me voy a convertir en el enemigo número uno de todo el Mundo Primitivo Espíritu de Madera.

—¿Qué?

—No lo vas a entender.


Justo cuando Ao Xinyan se había quedado pensando en lo que Zhang Ruochen le acababa de decir...

Zhang Ruochen escuchó un ruido. Clavó la mirada. Volteó al toque hacia atrás y miró en dirección al suroeste.


—¡Qué tal instinto asesino tan fuerte! ¡Ya nos dieron el alcance!

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