EMDIET 0474







EMPERADOR DIVINO ETERNO 474

Sirena del Deseo Rojo




Al voltear a mirar, se quedaron mudos. La cólera se les pasó al toque y se quedaron completamente embobados.

En la esquina del segundo piso del Salón de la Estrella, había una mujer de lo más seductora vestida con una gasa roja transparente.

Estaba descalza, sentada en una silla, dejando ver sus pantorrillas blancas y sus muslos contorneados, viéndose recontra sexy.

Ella era la que acababa de hablar.

La gasa roja era tan delgada que su piel blanca como la nieve y su silueta estilizada se traslucían sutilmente. Era una tentación andante.

En cuanto a belleza, estaba palmo a palmo con Ao Xinyan.

Sin embargo, cuando el segundo y el cuarto de los hermanos Wei la miraron, les fue imposible quitarle los ojos de encima; era como si les hubiera robado el alma.

El mayor de los hermanos Wei tenía un temple un poco más fuerte, así que mantuvo la cordura, aunque le entró una duda tremenda en el corazón.


—¿En qué momento entró esta mujer al Salón Estrella?


El mayor de los Wei estaba recontra seguro de que no había nadie sentado ahí cuando él le tiró la Aguja Fénix a Ao Xinyan.

En un abrir y cerrar de ojos, ella había aparecido misteriosamente frente a todos sin que nadie se diera cuenta.


—¿Qué clase de nivel de cultivo tan aterrador es este?


El mayor de los Wei jaló hacia atrás al segundo y al cuarto hermano, que ya estaban caminando embobados hacia la mujer de rojo, temiendo que metieran la pata con ella.

El mayor de los Wei clavó la mirada en la mujer con los puños cerrados y dijo:


—¿A qué se refería la señorita con lo que dijo hace un momento?


Ella parpadeó y se mató de risa, diciendo:


—¿Acaso no saben que el pata y la flaca que están sentados frente a ustedes son Santos de la Academia Santa de la Región Oriental?


Zhang Ruochen la miró y concentró su Poder Espiritual para activar su Ojo del Cielo y ver a través de su brujería.


—Emisaria del Deseo Rojo. ¿Qué hace ella aquí en la Montaña Wan Jie?


Zhang Ruochen cerró su Ojo del Cielo y se quedó pensando.

Esta mujer tan sensual sentada en la esquina era Emisaria más joven del Salón de la Excelencia del Mercado Negro, Emisaria del Deseo Rojo.

Aunque había camuflado su verdadero rostro con magia, no pudo engañar a Zhang Ruochen.


—¿Son Santos?


El mayor de los Wei se quedó helado.

Los Santos eran los talentos más fichados y dotados que entrenaba el Banco del Mercado Marcial. En el futuro, se convertirían en sus altos mandos.

Meterse con el Banco del Mercado Marcial, que era una potencia con tanto peso, era algo que la familia Wei simplemente no se podía permitir.

Tal como había dado a entender Emisaria del Deseo Rojo, si se atrevían a meterse al lecho con una Santa, le acarrearían una desgracia total a su familia.

Al mayor de los Wei le empezó a bajar un sudor frío por la frente y comenzó a temblar. Miró la Espada Santa que tenía entre las manos, con toda la intención de devolverla.

De pronto, Emisaria del Deseo Rojo soltó una risita burlona y dijo:


—¿No te parece que ya es recontra tarde para devolver la Espada Santa?

—Entonces... ¿qué puedo hacer?


dijo el mayor de los Wei, asustadazo.

Emisaria del Deseo Rojo se rió.


—No te dejes ganar por el miedo. Si la familia Wei busca refugio conmigo, yo los puedo blindar del Banco del Mercado Marcial. No solo se ganarán una Espada Santa, sino también a una belleza y a un respaldo recontra poderoso. ¡Saldrían ganadazos los Wei!


El mayor de los Wei miró a Emisaria del Deseo Rojo y le preguntó:


—¿Acaso tienes el poder suficiente como para mecharte con el Banco del Mercado Marcial?

—Por supuesto.

—¿Y por qué tendría que creerte?

—Por esto.


La mirada de Emisaria del Deseo Rojo se volvió afilada y su cuerpo empezó a irradiar un aura recontra fuerte. Sacó una ficha de color escarlata y la puso sobre la mesa.


—Salón de la Excelencia del Mercado Negro.


Al ver las letras en la ficha, el mayor, el segundo y el cuarto de los hermanos Wei comenzaron a temblar y se arrodillaron en el piso al toque.

Los guerreros le tenían muchísimo más miedo al Mercado Negro que al Banco del Mercado Marcial.

Después de todo, el Banco del Mercado Marcial era una fuerza del lado del bien. Por más fuertes que fueran, siempre pensaban en las consecuencias y dejaban un margen para negociar cada vez que hacían algo; no se iban al extremo.

En cambio, el Mercado Negro no tenía escrúpulos. Para los que se metían con ellos, la muerte era el castigo más suave. Tenían muchísimos otros castigos que eran recontra peores que la muerte.


—A la persona que le acaban de hacer la camita no es una Santa cualquiera. No solo es una discípula de Medio Santo de la Academia Santa, sino también la princesa del clan mitad humano, mitad Dragón Divino. De verdad que no les queda otra salida más que buscar refugio conmigo. ¿Tienen alguna objeción?


Los tres hermanos Wei se miraron entre sí y vieron el pánico en sus ojos.

Al final, se agacharon hasta tocar el suelo con la frente y dijeron:


—Queremos jurarle lealtad, mi señora.




¡Ruuuum!




El sonido ensordecedor de herrajes de metal se escuchó desde afuera del Salón de la Estrella.

Dieciocho Caballeros Glaseados se plantaron afuera de la Taberna Wan Jie y bajaron de un salto de los lomos de sus bestias salvajes, con Lanzas de Hueso de Dragón en las manos. Cruzaron la entrada uno por uno y entraron al primer piso del Salón de la Estrella.


—Larga vida a Emisaria del Deseo Rojo.


Los 18 Caballeros Glaseados estaban en la Finalización del Reino Cielo. Llevaban puestas armaduras de vidrio de colores que les permitían desatar un poder al nivel de los cultivadores del Primer Cambio en el Reino Pez Dragón.

Se arrodillaron todos a la vez y gritaron a una sola voz.


—¿Qué? ¡Es Emisaria del Deseo Rojo del Salón de la Excelencia del Mercado Negro!

—¿Por qué ha traído a 18 Caballeros Glaseados aquí? ¿Qué demonios está pasando?


El impacto de esas 18 auras tan fuertes dejó a todos los guerreros del Salón de la Estrella sintiéndose asfixiados. Sabían que para que la gente del Salón de la Excelencia del Mercado Negro viniera hasta aquí, algo recontra raro se traían entre manos.

Los tres hermanos Wei también se quedaron mudos de la sorpresa. Jamás se imaginaron que la mujer que tenían al frente fuera alguien tan pesada. Con razón decía con tanta frescura que podía hacerle el pare al Banco del Mercado Marcial.

Al mismo tiempo, se pusieron bien entusiasmados.

Si la familia Wei lograba cobijarse bajo el ala de Emisaria del Deseo Rojo, ¿acaso tendrían miedo de no progresar en el futuro?

Emisaria del Deseo Rojo sonrió de lo más coqueta.


—Levántense todos. Mayor de los Wei, la Espada Santa puede ser tuya, a la mujer que está en el suelo, te la puedes llevar cargada. Pero, el que puedas quedarte con la espada y la mujer depende puramente de tu habilidad.


Mientras hablaba, se le quedó mirando a Zhang Ruochen.

El mayor de los hermanos Wei siguió su mirada. Cuando sus ojos se posaron en Zhang Ruochen, se le transformó la cara.


—Su Excelencia, Emisaria del Deseo Rojo, quédese tranquila. ¡Ese pata no es más que un Santo jovencito! Yo mismo, el mayor de los Wei, me encargo de él.


Con el respaldo de Emisaria del Deseo Rojo, al mayor de los Wei ya no le daba miedo nada.

Con tal de enfriarse al pata, se quedaba con la Espada Santa y la flaca. ¿Acaso había un negocio más redondo en el mundo?

Emisaria del Deseo Rojo se mató de risa y dijo:


—No digas que no te lo advertí, pero el hombre que está sentado frente a ti es el número uno de la Academia Santa de la Región Oriental de este año. Conocido como el rey de la nueva generación, su nombre es Zhang Ruochen.


El mayor de los Wei no era un guerrero de la Región Oriental, así que el nombre de Zhang Ruochen no le sonaba para nada.

Desde su punto de vista, por más talentoso que fuera, Zhang Ruochen seguía siendo solo un chibolo de 20 años. ¿Qué tan fuerte podía ser?

Zhang Ruochen miró de reojo al mayor de los hermanos Wei, soltó un suspiro y dijo


—Emisaria del Deseo Rojo, ¿por qué me tienes que meter en este flito?


Emisaria del Deseo Rojo se mató de risa y dijo:


—Zhang Ruochen, si el mayor de los Wei se quiere llevar cargada a la mujer que está en el suelo, ¿te vas a quedar de brazos cruzados? Ella vino a la Montaña Wan Jie persiguiéndote a ti.

—Tienes razón. No me puedo quedar de brazos cruzados.


Zhang Ruochen miró a Ao Xinyan en el piso y notó que sus labios se habían puesto de un color azul pálido, una clara señal de que estaba lrecontra envenenada. Desde lejos, estiró una mano para concentrar una ráfaga de Qi Auténtico y aplicó fuerza en su espalda para levantarla.

Aunque estaba envenenada y no podía moverse, no se había desmayado y estaba consciente.


—¡Zhang Ruochen, yo... yo no necesito que me salves!


Ao Xinyan tenía la cara pálida, pero seguía siendo bien creída.

Mientras él la levantaba, ella no dejaba de forcejear, queriendo usar su propio poder para purgar el veneno ella misma.

Zhang Ruochen ya sabía que se iba a poner así, por eso no se las dio de buena gente ni la ayudó antes.

Quería ver si era capaz de purgar el veneno por su cuenta.

Sin embargo, se dio cuenta de que no solo no había podido limpiar el veneno de sus meridianos, sino que la toxicidad se había puesto recontra peor. La ráfaga de gas venenoso ya le había subido a la cabeza y estaba a punto de entrar a su Mar Qi.

Una vez que el gas venenoso entrara a su Mar Qi, perdería todo su nivel de cultivo.

Por lo tanto, a pesar de que ella fuera una malagradecida, igual la levantó y se preparó para curarla.


—Zhang... Zhang Ruochen... tú... si te atreves a... tocarme... te mocho la mano...


Ella le tenía cólera a Zhang Ruochen y lo veía como un rival desde que perdió contra él. Incluso en este estado tan crítico, no iba a dejar que la ayudara.

Haciendo caso omiso a sus palabras, Zhang Ruochen juntó su dedo índice y medio y golpeó el punto de encuentro de los nueve meridianos de Ao Xinyan.

Mientras tanto, un Qi de Dragón Santo dorado brotó de las yemas de sus dedos y se transformó en nueve filamentos de luz, atacando los nueve nodos.

El Qi de Dragón Santo comenzó a purgar el veneno.

Al ver que Zhang Ruochen estaba ayudando a Ao Xinyan a limpiar el veneno, al mayor de los hermanos Wei se le iluminó la cara y sonrió con maldad.


—Estando a las puertas de la muerte, todavía te la quieres dar de héroe y salvar a la flaca. Segundo y cuarto hermano, caigámosle juntos.


Atacaron casi al mismo tiempo, apuntando a la cabeza, el pecho y las piernas de Zhang Ruochen respectivamente.

Zhang Ruochen los miró de reojo y liberó su Escudo Corporal Celestial, formando una esfera verde de cinco metros de diámetro.

Los tres hermanos Wei chocaron contra la esfera verde y salieron rebotados por el Qi Auténtico.

El mayor de los Wei era lo suficientemente fuerte como para frenar el impacto dando solo un paso atrás; sin embargo, el poder del Escudo Corporal Celestial mandó a volar por los aires al segundo y al cuarto hermano Wei, haciéndolos caer de la forma más vergonzosa.


—Si no quieren morir, lárguense de acá de una vez.

—Nada mal, chibolo. 


Con una cara de pocos amigos, el mayor de los Wei agarró con fuerza la Espada de Patrón de Dragón de Agua Azul e inyectó su Qi Genuino en la hoja para activar la inscripción.


—¡Muérete!


Con un rugido, sujetó la espada con ambas manos y la lanzó al frente. Usando el tremendo poder de la Espada Santa, atravesó el Escudo Corporal Celestial de Zhang Ruochen y apuntó directo al corazón.

Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario 😁😄

Publicar un comentario

0 Comentarios