EMDIET 0452







EMPERADOR DIVINO ETERNO 452

Kong Lanyou




Zhang Ruochen no tenía idea de que Lu Youcai no había comprado la mansión de Medio Santo. En realidad, originalmente era una propiedad que le pertenecía al Santuario de la Espada.

Al adentrarse en el bosque de bambú, caminó por un silencioso sendero de piedra siguiendo la dirección de la flauta.

De pronto, la melodía se detuvo.




¡Fush!




Ahora solo se escuchaba el sonido del agua corriendo por el arroyo y el susurro de las hojas de bambú agitadas por el viento.

Poco después, la voz melodiosa de una mujer emergió desde el Pabellón de Bambú que estaba al lado del riachuelo:


—En lo profundo del bosque, me quedo a solas. Solo tengo a la luna por compañía.


La voz le resultaba familiar, pero se le hacía difícil precisar de quién era.

Zhang Ruochen clavó la mirada hacia el Pabellón de Bambú. Divisó a una mujer de cabello blanco sentada de espaldas a él.

Su cabello era blanco como la nieve.

Ella sostenía una flauta de bambú desgastada por los años en su mano y volvió a hablar:


—Zhang Ruochen, ¿cómo es que conoces este poema?


A Zhang Ruochen se le abrieron los ojos de par en par. Su corazón empezó a latir con fuerza dentro de su pecho y sintió como si un trueno retumbara en sus oídos.

¡Esta vez, la había escuchado con total claridad!

Definitivamente era su voz.

Después de 800maños.

800 años más tarde, realmente tenían la oportunidad de encontrarse una vez más. Aquella niña traviesa que él conoció en el pasado, ahora lucía una cabellera plateada.




¡Tac, tac!




Zhang Ruochen intentó disimular sus sentimientos. Con pasos pesados, fue avanzando uno a uno hacia el Pabellón de Bambú hasta quedar frente a Kong Lanyou.

Kong Lanyou había ocultado su aura al extremo; nadie era capaz de percibir la más mínima fluctuación de poder alrededor de su cuerpo. Daba la impresión de ser una mujer común y corriente, sentada allí con total elegancia. Desplazó sus hermosos ojos y se quedó mirando fijamente a Zhang Ruochen.

Era tal cual aparecía en el pergamino. La mujer del pergamino parecía una diosa por encima de los Nueve Cielos. Era agraciada, serena, silenciosa y de otro mundo.

Su rostro no había cambiado mucho en 800 años. Su piel blanca e impecable era más delicada que la de un bebé. Tenía unos labios de un rojo encendido y pestañas largas.

Sus ojos eran oscuros y semejantes al jade, transmitiendo una sensación indescifrable. Eran sumamente brillantes y daban la impresión de poder ver a través del alma de Zhang Ruochen.

Aunque su rostro no reflejaba vejez, su larga cabellera verde se había descolorido hasta volverse blanca, simbolizando el implacable paso del tiempo.

No encajaba. Semejante belleza con el cabello blanco.

Zhang Ruochen estaba sumamente alterado, pero tenía que mantener la calma y contener sus emociones. Intentó apartar la mirada de ella, ya que temía que pudiera descubrirlo.

'¿Cómo podría ser ella?'

Zhang Ruochen no se atrevía a revelar su identidad ante ella. Recordó lo sucedido hace 800 años, la última vez que la vio, justo el instante antes de ser asesinado por Chi Yao.

¿Cómo podría ser una coincidencia?

¿Acaso su muerte había sido planeada entre Chi Yao y Kong Lanyou?

Él siempre había confiado en Kong Lanyou, tal como había confiado en Chi Yao. Y aun así, terminó muriendo bajo la espada de Chi Yao.

¿Podía seguir confiando en Kong Lanyou?

Él se quedó mirando al suelo, formó un saludo marcial con sus manos y se inclinó. Dijo con voz temblorosa:


—Predecesora, soy Zhang Ruochen.


En otros tiempos, Kong Lanyou lo veía a él como un ejemplo a seguir. Solía seguirlo a todas partes, pegada a él como una colita de la que no se podía desprender.

Pero ahora, Zhang Ruochen no se atrevía a tratarse de igual a igual. Solo podía presentarse ante ella como un subordinado.

Kong Lanyou lo analizó minuciosamente. No pasó por alto ni sus pequeños ademanes ni sus miradas de reojo.

Después de un largo rato, ella dijo:


—Zhang Ruochen, aún no has respondido a mi pregunta. ¿Cómo es que conoces ese poema?


Él respiró hondo y contuvo todas sus emociones.


—Predecesora, ¿acaso me está interrogando?


Kong Lanyou dejó la flauta que tenía en las manos y su voz se volvió todavía más fría:


—Tú nunca antes me has visto. ¿Cómo sabes que soy una predecesora? ¿Qué tal si soy alguien de tu misma edad?


Zhang Ruochen dijo con total calma:


—Aunque mi nivel de cultivo es bajo y no puedo ver a través del suyo, he visto algo del mundo y sé perfectamente que usted no es para nada una persona común y corriente. Además, los ojos de uno no pueden ocultar secretos. Sus ojos rebosan de sabiduría y reflejan que ha vivido los altibajos del mundo.


Kong Lanyou ni parpadeó. Clavó sus ojos intensamente en los de Zhang Ruochen, intentando ver a través de él.

Un instante después, comentó:


—Cuando menciono el poema, una persona normal sin duda me preguntaría cómo es que lo conozco. Sin embargo, tú no te sorprendiste en lo más mínimo y más bien me cuestionaste a mí. ¿A qué se debe eso?


Zhang Ruochen estaba gritando por dentro.

La niña traviesa de antes se había vuelto sumamente astuta. Le había bastado con decir una sola frase para que ella le encontrara todos los puntos débiles.

Zhang Ruochen no mostró su pánico; al contrario, puso una expresión de duda.


—Cuando estaba en el Santuario de la Espada, solía recitar este poema. ¿Acaso usted no es del Santuario de la Espada?


Kong Lanyou frunció el ceño. Fue como dar un golpe en el aire; Zhang Ruochen había esquivado todo el impacto de su jugada.

'¿De verdad cree que soy del Santuario de la Espada, o está fingiendo deliberadamente creer eso?'

Desconcertada, se volvió a sentar. Preguntó por tercera vez:


—¿Cómo es que conoces ese poema?

—Esto es un secreto. Le ruego que me disculpe, pero no puedo decírselo.

—¿Acaso tengo que obligarte?


Kong Lanyou mostró una mirada firme en sus ojos.

Un ímpetu invisible brotó de su cuerpo y arremetió contra Zhang Ruochen, como si fuera un tsunami.

Ella controlaba ese poder con gran maestría. Por lo tanto, aunque era una fuerza tremenda, el ímpetu se mantenía justo dentro de los límites de lo que Zhang Ruochen podía tolerar.

Zhang Ruochen no se inmutó:


—Aunque intente obligarme, no le va a funcionar.

—¿Ah, sí?


Kong Lanyou sonrió de lado y levantó uno de sus esbeltos brazos blancos. De repente, el Qi Espiritual del Cielo y la Tierra se transformó en corrientes de Qi Espiritual que se concentraron hacia sus palmas, condensándose en un ciclón.

La Palma del Qi Giratorio, una técnica marcial simple del Nivel Humano de Clase Inferior, se volvió increíblemente indescifrable bajo su control. Parecía ser incluso más poderosa que una técnica marcial de nivel fantasma.


—Zhang Ruochen es un invitado de nuestro Grupo de Mercenarios Silvermoon. Si le hace daño, no me culpe si le pago con la misma moneda.


Nie Honglou era el responsable de la seguridad de Zhang Ruochen; por supuesto que no se iba a quedar de brazos cruzados. De inmediato dio un paso al frente y saltó por los aires. Extendió las manos como si fuera un ave gigantesca desplegando las alas.

Las llamas brotaron de sus manos. Hizo un movimiento circular con los brazos y concentró una enorme bola de fuego, arremetiendo contra Kong Lanyou.

Kong Lanyou soltó un leve quejido y agitó los brazos con suavidad.

El ciclón esférico que tenía en la mano salió disparado, mandando a volar a Nie Honglou junto con su bola de fuego.

Con un estallido sordo, la bola de fuego se desintegró por completo, dejando únicamente ráfagas de humo.

Nie Honglou aterrizó a 33 metros de distancia. Su cuerpo tocó el suelo con ligereza, tal como si fuera una hoja de bambú.

Nie Honglou se tocó el pecho para verificar si había sufrido alguna lesión. Estaba intacto.

Esto hizo que se llenara de un temor todavía mayor.

Él se encontraba en el Sexto Cambio del Reino Pez-Dragón. Una experta de la talla de Silvermoon podía derrotarlo, pero no tenía lógica que lo dejara así de ileso tras un impacto.

Era evidente que el nivel de cultivo de esta mujer de cabello blanco superaba al de Silvermoon, su dominio sobre su propio poder era sencillamente impecable.

¿Acaso era una Medio Santa?

Nie Honglou quedó pasmado. Ya no se atrevió a lanzar otro ataque.

Si la otra parte se ponía hostil, a Zhang Ruochen y a él los convertiría en cenizas voladoras de un solo palmazo.

Zhang Ruochen seguía sumamente calmado. Miró de reojo a Kong Lanyou.


—Aunque intente obligarme, no va a servir de nada. Todo el mundo tiene sus secretos, ¿no es así?

—No te voy a obligar.


Kong Lanyou replegó todo su ímpetu.


—Para serte franca, me causas bastante curiosidad y me he tomado la molestia de investigarte. Antes de cumplir los 16 años, eras débil y enfermizo. Ni siquiera podías despertar la Marca Sagrada. Luego, cuando creciste, despertaste la Marca Sagrada. Y en un corto periodo de tres o cuatro años, pasaste de ser un muchacho enfermo que se la pasaba postrado en cama todo el tiempo a un joven rey ampliamente reconocido en la Región Oriental. ¿Qué fue exactamente lo que experimentaste al cumplir los 16 años?


Zhang Ruochen sonrió de lado.


—Todo el mundo anda diciendo que me convertí en el discípulo del Dragón Dorado y en el descendiente del Emperador Buda. Por eso mi cultivo avanzó a pasos agigantados y pasé a ser un guerrero de élite.

—Yo no me creo ese cuento.


Kong Lanyou sacudió la cabeza.


—Según los reportes que manejo, tú ya te encontrabas en la Finalización del Reino Tierra cuando obtuviste la Perla del Dragón. Eras un estudiante genio en la Escuela del Mercado Marcial. Y cuando tenías 16 años, la técnica marcial que practicabas no era de corte budista, sino la Técnica de Espada Sagrada de clase inferior del Nivel Espiritual. Lo que quiero saber es, ¿cómo es que conoces la Técnica de la Espada Sagrada?


Zhang Ruochen esbozó una sonrisa.


—Su información es bastante detallada. ¿Realmente vale la pena que alguien de su nivel invierta tanto esfuerzo en investigar a un subordinado como yo?

—¡Claro que vale la pena! ¿Por qué no habría de valerlo? Así tenga que pasar otros 800 años investigando, igual valdrá la pena. Con tal de conseguir una respuesta.


Kong Lanyou entrecerró sus ojos vidriosos.

A Zhang Ruochen se le partió el corazón. Tuvo que hacer de tripas corazón para contener el impulso de correr hacia ella y decirle que él era a quien tanto buscaba; que él era su pariente de hace 800 años, posiblemente el único familiar vivo que le quedaba.

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