EMPERADOR DIVINO ETERNO 446
Muerte decisiva
¡Auuuu!
Una silueta de dragón de rayos de más de 10 metros de largo salió disparada de la palma de Zhang Ruochen. Impactó de lleno en el pecho del Caballero Glaseado antes de salirle por la espalda.
¡Pfff!
El caballero recibió un porrazo tremendo que le dejó el pecho y el abdomen ensangrentados. Si no fuera por su Armadura de Hueso Glaseado, su cuerpo habría terminado partido en dos. Escupió una bocanada de neblina de sangre, se le nubló la vista y perdió el equilibrio, cayéndose de espaldas desde el lomo de su bestia salvaje.
Zhang Ruochen cayó parado sobre el lomo de la bestia salvaje y le arranchó la Lanza de Hueso de Dragón de la mano. De ahí, le clavó la lanza al Caballero Glaseado directo por la boca hasta atravesarle la cabeza.
La sangre brotó a chorros por las rendijas de su armadura y tiñó una gran parte del suelo.
A lo lejos, el otro caballero se quedó estupefacto. Parecía que todavía no salía de su asombro.
¡Pum!
Zhang Ruochen no andaba con rodeos para nada. Agarrando la lanza con fuerza, le plantó un viaje al otro caballero y lo mandó a volar desde el lomo de la bestia salvaje.
El caballero soltó un grito desgarrador, atravesó un muro de seis metros de alto y cayó pesadamente entre los escombros.
—Qué bestia. Si todos somos guerreros en el Reino Cielo, ¿por qué la diferencia es tan abismal? Con semejante poder, Zhang Ruochen ya podría estar fácilmente en el top 1,000 de la Junta del Cielo. Quizás hasta en el top 500.
Tu Ling se quedó helada al ver la facilidad con la que Zhang Ruochen se había bajado a los dos Caballeros Glaseados. Recién ahí se dio cuenta de la tremenda distancia que había entre los dos.
Parado firmemente en lo alto, Zhang Ruochen echó un vistazo a su alrededor y descubrió que los dos capos más bravos del Grupo de Mercenarios Silvermoon, Silvermoon y Nie Honglou, estaban recontra amarrados.
Silvermoon se las ingenió para frenar sola el ataque de las ondas de sonido de la Campana Dorada Langhuan gracias a su cultivo, pero andaba demasiado ocupada aguantando el golpe como para ir a bajarse a los Caballeros Glaseados.
Por su parte, Nie Honglou estaba atrapado peleando contra los dos Comandantes de los Caballeros Glaseados.
Esos dos Comandantes de los Caballeros Glaseados mandados por la Excelencia del Mercado Negro eran puros expertos de primera. Tenían meridianos santos en sus cuerpos, lo que les permitía transformar su Qi Genuino en un tenue Qi Espiritual. Con el respaldo de sus armaduras, estaban casi a la par con Nie Honglou.
Viendo que desde siempre había sido el dolor de cabeza de Di Yi, Zhang Ruochen decidió darle una mano al Grupo de Mercenarios Silvermoon.
Se mentalizó en meterse de lleno a la mecha contra los guerreros del mercado negro.
Invocó la Espada Trueno Violeta y ejecutó la Técnica de Defensa de la Espada.
¡Zas!
La Espada Trueno Violeta se transformó en un destello de luz que salió volando e impactó en la espalda de un caballero, haciéndolo caer al suelo desde el lomo de su bestia salvaje.
¡Pum!
Zhang Ruochen espoleó a la bestia salvaje y arremetió hacia allá. Agarró la lanza y clavó al caballero caído directo en el pecho.
¡Crac!
Aunque la armadura no se rompió, el cuerpo del caballero no pudo aguantar el impacto de una fuerza tan brutal. Su pecho se hundió por completo con un sonido espantoso.
Incluso el suelo terminó con un tremendo hueco.
La sangre seguía brotando a montones de la boca del caballero mientras todo su cuerpo temblaba. Finalmente, sus órganos internos quedaron hechos papilla y dejó de respirar.
Zhang Ruochen se había bajado a dos caballeros y dejado recontra herido a otro en cuestión de segundos.
Incluso para los estándares del mercado negro, costaba un ojo de la cara y un montón de Cristales Espirituales entrenar a un solo Caballero Glaseado.
Perder a un caballero significaba perder una fortuna.
Parado fuera de la Campana Dorada Langhuan, Di Yi entornó los ojos y puso una cara de pocos amigos.
—¡Reina del Espíritu de Sangre, ahora es tu turno!
Reina Espíritu de Sangre se burló e inmediatamente salió disparada hacia el frente. Atravesó la cortina de luz dorada y se metió al terreno del Grupo de Mercenarios Silvermoon.
—Vayan con ella. ¡Terminen con estas mechas al toque!
Emisaria del Deseo Rojo, Emisaria de la Estrella Naranja, Emisario del Azul Profundo y Emisario del Viento Púrpura, quienes habían estado parados detrás de él, salieron disparados al mismo tiempo, uniéndose a la batalla.
El Grupo de Mercenarios Silvermoon ya la venía pasando recontra mal bajo el acoso de los 18 Caballeros Glaseados.
Con la entrada en juego de los cuatro grandes Emisarios y de Reina Espíritu de Sangre, esto se convirtió en un golpe fulminante para ellos.
—¿Acaso hasta Dios quiere que nuestro Grupo de Mercenarios Silvermoon desaparezca hoy?
Bañado en sangre, Nie Honglou se vio obligado a mecharse contra el Emisario del Azul Profundo junto a los dos comandantes de caballeros.
Con los ojos inyectados en sangre y abiertos de par en par, vio a los Cuatro Emisarios y a Reina Espíritu de Sangre meterse a la mala dentro de la cortina de luz de la Campana Dorada, mientras sus soldados mercenarios no paraban de caer en charcos de sangre. El corazón le ardía de puro odio.
Tenía el cuerpo lleno de arañazos y heridas por todos lados. Estaba a un paso de ser derrotado, pero la seguía luchando como un guerrero, negándose a dar el brazo a torcer.
Mientras Silvermoon le hacía el pare al ataque de las ondas de sonido de la Campana Dorada Langhuan, también se daba de alma contra el Emisario del Viento Púrpura.
De pronto, Emisario del Viento Púrpura metió un movimiento de una técnica marcial de Clase Media y Nivel Fantasma, la Lanza que Divide el Cielo y la Tierra. Impactó de lleno en el abdomen de Silvermoon, atravesándola por completo y dejándole una herida profunda y recontra sangrienta.
—Silvermoon, ¿de verdad tienes el descaro de guardarte una parte de tu poder para aguantar el ataque de la Campana Dorada Langhuan mientras te mechas conmigo?
Emisario del Viento Púrpura se burló mientras retiraba su Lanza de la Antorcha Púrpura.
Apenas jaló su arma, un chorro de sangre brotó del abdomen de Silvermoon, chorreándole por toda su esbelta pierna.
Ella usó al toque una ráfaga de Qi Espiritual para sellar la herida. Apretó sus dientes blancos y dijo:
—¿Acaso no te paltea que deshaga el Escudo de Luz Misteriosa y deje caer con todo la onda de sonido de la Campana Dorada Langhuan, matando también a los guerreros del mercado negro que están aquí encerrados?
Emisario del Viento Púrpura soltó una risotada despectiva.
—En ese caso, las ondas de sonido también van a desaparecer a tus soldados mercenarios. Silvermoon, tu peor defecto es que te falta ser más fría. Traicionaste al mercado negro por esa misma tonta razón y ahora vas a estirar la pata por el mismo motivo.
Emisario del Viento Púrpura y Di Yi sabían perfectamente que, si Silvermoon quería arrancar, nadie la iba a poder frenar.
La única forma de tenerla amarrada era usando las vidas de sus soldados mercenarios. Ahora, ella no se iba a ir ni a balas, por más que quisiera.
Todo el mundo tiene su talón de Aquiles.
—Todos los pleitos pendientes se acaban hoy.
Silvermoon suspiró, sabiendo que hoy le tocaba colgar los chimpunes.
Jamás dejaría tirado a nadie del Grupo de Mercenarios Silvermoon para salvar su propio pellejo.
Ya que no podía escapar, solo le quedaba morir junto a los suyos. Ante el tremendo poder del Mercado Negro, su grupo era un chancay de a veinte.
Luego de que Zhang Ruochen se hubiera bajado a cuatro Caballeros Glaseados, por fin se vio cara a cara con Reina Espíritu de Sangre.
Reina Espíritu de Sangre lanzó un palmazo, transformando el poder de su palma en una nube de sangre que mandó a Zhang Ruochen a volar por los aires.
—Zhang Ruochen, vamos a ver quién diantres viene a salvarte el pellejo hoy día.
Reina Espíritu de Sangre descendió flotando desde el cielo y se paró sobre la cabeza de la bestia salvaje. Estirando sus dos garras, miró con total soberbia a Zhang Ruochen, quien estaba abajo.
—¿Te aliaste con el Mercado Negro?
preguntó Zhang Ruochen, limpiándose la sangre de la comisura de la boca.
Reina Espíritu de Sangre sacudió la cabeza.
—Di Yi y yo solo somos socios. Cada quien se va por su lado apenas te mandemos al otro mundo.
Zhang Ruochen asintió.
—Di Yi es una de las mentes más retorcidas de todas. Pensar que te iba a usar a ti también. Ya qué chicha, arreglemos nuestras cuentas hoy mismo. O te mueres tú o me muero yo.
—¿Tú quieres mecharte conmigo? ¿Con ese cochinolo cultivo que tienes?
Reina Espíritu de Sangre se mató de risa.
Ella se sabía al derecho y al revés todos los ases bajo la manga de Zhang Ruochen.
Incluso si él usaba todos sus trucos guardados, ella se lo podía bajar usando apenas el 30% de su verdadero poder.
Zhang Ruochen sacó la Sarira con total relajo y murmuró para sus adentros:
—Parece que hoy es el día en que me toca desbloquear el primer sello de la Sarira.
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