EMDIET 0438







EMPERADOR DIVINO ETERNO 438

360 millones




Lu Youcai estaba de lo más ansioso. 50 kilos de Espinela Glaseada Negra era de verdad demasiado. Recaudar esa cantidad en tres días era una misión imposible para él.

¿Qué se suponía que debía hacer?

Lu Youcai frunció el ceño y soltó un largo suspiro. De inmediato disparó dos Bengalas de Señal; una voló hacia el Banco del Mercado Marcial y la otra hacia la Nobleza de Santo Bu.


—Espero poder comprar la Espinela Glaseada Negra de la Nobleza de Santo Bu y del Banco del Mercado Marcial. Incluso si nos cobran un ojo de la cara, valdrá la pena.


Tenía que comprarla a como diera lugar, sin importar qué tan alto fuera el precio.

Sin embargo, un rato después llegaron noticias de la Nobleza de Santo Bu y del Banco del Mercado Marcial. Solo tenían una pequeña cantidad de Espinela Glaseada Negra, que en total no llegaba ni a los diez kilos.


—¡Ya fui! Si hasta la Nobleza de Santo Bu y el Banco del Mercado Marcial tienen tan poquita Espinela Glaseada Negra, ¿de dónde corchos voy a sacar 50 kilos?


En este momento, Lu Youcai no estaba para humor de atender a Zhang Ruochen. Andaba recontra estresado y caminaba en círculos.

Zhang Ruochen se sentó a un lado con semblante muy calmado.


—Presbítero Lu, yo puedo venderle cincuenta kilos de Espinela Glaseada Negra al Santuario de la Espada.

—Es tan difícil encontrar cincuenta kilos de Espinela Glaseada Negra… Un toque, ¿qué acabas de decir?


Lu Youcai casi 'rodó' hacia Zhang Ruochen como si fuera un bife con los ojos abiertos de par en par. Actuaba como un ahogado que se aferra a un clavo caliente. Se le quedó mirando fijamente a Zhang Ruochen.


—Conseguí un lote de Espinela Glaseada Negra en el Mundo Primitivo de los Cinco Elementos. Puedo darle cincuenta kilos al Santuario de la Espada.


Al escuchar esto, a Lu Youcai se le llenaron los ojos de lágrimas. Por poco se arrodilla delante de Zhang Ruochen.


—¡Verdad, no! ¿Cómo me iba a olvidar de que el señor Zhang ha estado en el Mundo Primitivo de los Cinco Elementos?


Lu Youcai se dio un palmazo en la frente; se quería morir por sonso.


—¡Señor Zhang, de verdad usted es mi salvador!


Zhang Ruochen dijo con una sonrisa:


—Al principio, yo quería vender la Espinela Glaseada Negra aquí. Pero usted me sugirió que fuera a la Casa de Subastas…....


Lu Youcai de inmediato agarró a Zhang Ruochen por el hombro. Tenía tanto miedo de que Zhang Ruochen se fuera que le dijo:


—¡No, por favor! Ni se le ocurra ir a la Casa de Subastas. Señor Zhang, tiene que venderme esa Espinela Glaseada Negra a mí sí o sí. Le pagaré el doble del precio de mercado. No, el triple del precio de mercado. ¿Le parece bien? Si no le convence, todavía podemos negociar.


Zhang Ruochen dijo con una sonrisa:


—Bueno, como usted prefiera.


A nadie le amarga un dulce ni le molesta ganar plata de más. Zhang Ruochen no era la excepción.

Lu Youcai respiró aliviado. El triple del precio parecía una exageración, pero si Zhang Ruochen iba a la Casa de Subastas, la cifra se dispararía aún más.


—Dios mío.


Menos mal que Zhang Ruochen no se puso exquisito a regatear con él. De lo contrario, Lu Youcai habría tenido que pagar cinco o hasta diez veces más si la mercancía llegaba a la Casa de Subastas.

Zhang Ruochen sacó cien kilos de Espinela Glaseada Negra que ya tenía listos desde hace tiempo. Le entregó la mitad a Lu Youcai, completando exactamente los cincuenta kilos.

Al ver que todavía quedaban otros cincuenta kilos de Espinela Glaseada Negra en la caja, Lu Youcai se lamió los labios.


—Señor Zhang, ¿no podría venderle los otros cincuenta kilos de Espinela Glaseada Negra al Santuario de la Espada también? En cuanto al precio, usted mismo póngalo.


La Espinela Glaseada Negra era un Tesoro Espiritual del Origen, que no solo servía para forjar armas, sino también para entrenar el Cuerpo Tesoro del Espíritu del Agua. Su valor real no se podía comparar con ninguna cantidad de Cristales Espirituales.

Iba a comprar toda la que pudiera.

Zhang Ruochen había extraído más de 400 kilos de Espinela Glaseada Negra en el Mundo Primitivo de los Cinco Elementos. Así que venderle cien kilos al Santuario de la Espada no le hacía ni cosquillas.

Zhang Ruochen lo pensó por un momento.


—¡Ya, bacán! Como somos amigos, te venderé los 100 kilos de Espinela Glaseada Negra de un solo cocacho. Y te seguiré cobrando solo tres veces el precio de mercado.


Lu Youcai se puso recontra feliz.


—Ser tu amigo es un gran honor para mí.


Aunque el cultivo actual de Lu Youcai era mucho mayor que el de Zhang Ruochen, este último seguía siendo uno de los Reyes de la nueva generación. Con su talento, sus logros futuros definitivamente superarían por mucho a los de Lu Youcai.

Solo cosas buenas podían pasar al hacerse amigo de Zhang Ruochen.

Lu Youcai llamó a dos altos mandos del Santuario de la Espada y les pidió que le llevaran cincuenta kilos de la Espinela Glaseada Negra al ancestro.

Al mismo tiempo, le entregó una tarjeta morada hecha de cristal a Zhang Ruochen. Dijo con una sonrisa:


—Los 100 kilos de Espinela Glaseada Negra dan un total de 360 millones de Cristales Espirituales, los cuales ya están depositados en el Banco del Mercado Marcial. Hermano Zhang, puedes retirarlos en el momento que quieras.


Él recibió la tarjeta de cristal morado y vio nueve líneas de luz en forma de estrella en la parte delantera; era la tarjeta VIP de nueve estrellas del Banco del Mercado Marcial.

Solo aquellos que habían depositado cien millones de Cristales Espirituales tenían derecho a recibir una tarjeta VIP de una jerarquía de nueve estrellas.

La tarjeta VIP de nueve estrellas era un símbolo de gran estatus, incluso en la Ciudad Santa de la Región Oriental. Cualquiera que la tuviera podía ingresar a lugares a los que la gente común y corriente jamás podría entrar. Cuando fuera a la Casa de Subastas, también podría sentarse en los asientos VIP.

Zhang Ruochen le inyectó Qi Genuino a la tarjeta. Varias líneas de inscripciones aparecieron en la superficie del cristal, formando una serie de números.

360 millones de Cristales Espirituales eran una tremenda fortuna. Incluso un Medio Santo no era tan adinerado como Zhang Ruochen.

Tras confirmar la cantidad, Zhang Ruochen asintió y sonrió:


—Hermano Lu, tú eres el presbítero diplomático del Santuario de la Espada, así que debes conocer al derecho y al revés la Ciudad Santa de la Región Oriental. Hay un asunto en el que quisiera pedirte una mano.

—Hermano, si necesitas algo de mí, solo dilo. En la Región Oriental, mientras no sea algo que involucre a un Medio Santo, ten por seguro que te lo soluciono.


Lu Youcai se dio un golpe en el pecho y se lo aseguró.


—Quiero comprar una mansión en el Séptimo Distrito del Continente Jinhong. No necesita ser demasiado grande, pero sería mejor si no queda tan lejos de la Academia Santa.


Lu Youcai soltó una gran carcajada:


—Eso es pan comido. Mandaré a alguien a buscar ahorita mismo. En cuanto tenga novedades, te paso la voz de inmediato.

—Te lo agradezco un montón.

—Somos hermanos. Si me dices ‘gracias’, me estás tratando como a un extraño. Más bien soy yo quien debería darte las gracias.


Zhang Ruochen lo pensó por un momento. Volvió a preguntar:


—Hay una cosa más. Últimamente me ha estado rondando un gran problema y necesito un maestro confiable que proteja mi seguridad o que incluso me ayude a salir del apuro. Hermano Lu, ¿tú sabes qué podría hacer?


Lu Youcai era un tipo vivo. Entendió al toque de qué se trataba. Entornó los ojos y preguntó:


—Hermano Zhang, ¿lo que necesitas es un guardaespaldas o un sicario?


Zhang Ruochen dijo con una sonrisa:


—Si quisiera contratar a un asesino, me iría de frente al mercado negro. Pero no confío en nadie de ahí.

—¡Ya te entendí!


Lu Youcai asintió con la cabeza y se acarició la barba. Dijo con una sonrisa:


—Hermano Zhang, ¿de seguro habrás oído hablar de los mercenarios?

—Por supuesto.

—La 31° Ciudad del Continente Jinhong es el punto de encuentro de los mercenarios. En ese lugar, puedes contratar mercenarios en el Reino Cielo o en el Reino Pez Dragón, siempre y cuando tengas la plata. Incluso puedes contratar al mercenario real del Rey, que ya está en la Clase de Medio Santo. Los mercenarios que ya tienen cierto prestigio se rigen por sus propios códigos, algunos valoran su reputación incluso más que sus propias vidas. Además, en la Región Oriental existe una Sociedad de Mercenarios que se encarga específicamente de regularlos y sancionarlos. Así que, si quieres contratar a un mercenario, ir allá va a ser tu mejor opción.


A Zhang Ruochen se le iluminaron los ojos. Puso una expresión pensativa.

Si pudiera contratar a un alto mando en la Novena Transformación del Reino Pez Dragón para que liquide a Reina Espíritu de Sangre, ten por seguro que lo lograría.

Zhang Ruochen tenía que matar a Reina Espíritu de Sangre sí o sí antes de partir hacia el Campo de Batalla del Mundo Primitivo.

Al escuchar las palabras de Lu Youcai, Zhang Ruochen sintió que de verdad era necesario ir a la 31° Ciudad para contratar a un maestro. Incluso si no fuera para matar a Reina Espíritu de Sangre, igual podría contratar a alguien para que le cuide las espaldas.

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