EMDIET 0401







EMPERADOR DIVINO ETERNO 401

Ganado por una jugada




Los dieciséis sargentos que custodiaban el portón también clavaron la mirada en Chen Tianran y Zhang Ruochen.

No se esperaban que este joven fuera el mismo conquistador mencionado en el Reporte de la Región Oriental.


—¿De verdad será tan fuerte?


El sargento de la tribu de los Licántropos de Fuego, que antes le había impedido el paso a Zhang Ruochen, se puso nervioso. Si Zhang Ruochen resultaba ser un invitado respetado de las Mansiones Santas, le sería muy fácil castigar a un sargento portero.


—No sé si de verdad será tan trome como dicen.


El sargento se quedó mirando a los dos hombres que estaban listos para pelear a lo lejos, esperando en el fondo que Chen Tianran le diera una paliza a Zhang Ruochen.

Cuando Chen Tianran lanzó la estocada con su lanza, Zhang Ruochen, en lugar de esquivar, atacó de forma decidida.

Era el momento ideal para probar la sexta palma de la Palma Prajna del Dragón y el Elefante que acababa de aprender.


—Robo del Dragón Divino.


Zhang Ruochen se veía imperturbable. Movilizó su Qi Genuino sin reservarse nada, concentró el poder en sus palmas y luego las lanzó con todas sus fuerzas.

Del centro de su palma brotó un destello de relámpagos que se transformó en una espectacular nube eléctrica.

De la nube emanó el sonido de truenos y el rugido de un dragón.

Una imagen ilusoria de un Dragón Divino de 10 metros de largo voló con una fuerte fluctuación de Qi Genuino. Chocó de frente contra la Lanza del Rey Fantasma de Chen Tianran y, en un pestañeo, disolvió por completo el poder de la Lanza Invisible del Rey Fantasma.

Pero el inmenso poder de la palma no se detuvo ahí.

La expresión de Chen Tianran cambió por completo. Se dio cuenta de que estaba a una distancia abismal del nivel de Zhang Ruochen.

Rápidamente abrió los brazos y movilizó su Qi Genuino, infundiéndolo en la Lanza del Rey Fantasma para activar su inscripción.

Colocó la lanza en posición horizontal para bloquear el impacto.




¡PING!




La sombra del dragón impactó contra la larga lanza. Destrozó el Escudo Corporal Celestial de Chen Tianran y lo mandó a volar por los aires.

Chen Tianran cayó pesadamente al suelo a unos 70 metros de distancia. Su túnica estaba hecha jirones.

Tenía los brazos cubiertos de heridas sangrientas.

Chen Tianran intentó levantarse con dificultad. Le dolían los brazos y todo su cuerpo temblaba, pero sus ojos desbordaban emoción.


—Qué fuerza tan increíble. Peleemos otra vez... Cof, cof...


En cuanto intentó movilizar su Qi Genuino, Chen Tianran sintió un dolor agudo en sus órganos internos.

Había sufrido lesiones internas y ya no podía seguir peleando.

En la generación joven de los Chen, los diez genios menores casi siempre podían clasificarse en el top 100, todos ellos eran maestros del Reino del Cielo.

Pero en ese instante, estaban tan estupefactos que no les salía la palabra.

Chen Tianran no esperaba que Zhang Ruochen fuera siquiera un rival digno, pero que ni siquiera pudiera aguantarle un solo movimiento era simplemente aterrador.

¿Acaso los mejores maestros de las Mansiones Santas de la Región Oriental eran así de vulnerables?

En realidad, ellos no sabían que Zhang Ruochen había usado todo su poder.

Era sorprendente que Chen Tianran hubiera podido recibir el golpe y ponerse de pie nuevamente.

Si cualquier otro guerrero en el Estado del Amanecer del Reino del Cielo hubiera estado en su lugar, probablemente habría terminado hecho pedazos.

Chen Tianshu dio un paso al frente y soltó una carcajada.


—Sexto Hermano, ya deberías saberlo: 'Por muy fuerte que seas, siempre habrá alguien más trome que tú'.


Varias de las hijas predilectas de los Chen también estaban asombradas. Miraban a Zhang Ruochen con muchísima admiración en sus bellos ojos.

Algunas incluso le lanzaban miraditas, expresando su afecto hacia él sin ninguna vergüenza.

La familia Chen siempre había sido experta en atraer a los mejores genios a su bando mediante el matrimonio.

Con su talento, Zhang Ruochen era definitivamente el candidato ideal. Si lograban casarse con él, su estatus dentro de la familia subiría como la espuma.

La razón por la cual los Chen habían prosperado eternamente, desde tiempos antiguos hasta el presente, no era solo porque cada generación tuviera genios capaces de cargar con el peso de la familia. El factor más importante era que sabían cómo atraer a otros genios.

Y los matrimonios arreglados eran la mejor forma de lograrlo.

Además, pocos genios se negarían a estar con una de las hijas predilectas de los Chen. No solo tendrían una esposa hermosa, sino que también contarían con el respaldo de la familia y acceso a recursos de cultivo. Solo un tonto diría que no.

Y si algo no le faltaba a los Chen, eran descendientes mujeres hermosas.

Chen Tianran apretó los puños con fuerza.


—Zhang Ruochen, ¿crees que ya derrotaste a los genios de las Mansiones Santas? Aunque me hayas vencido a mí, el máximo talento de nuestra familia está aprendiendo Kungfu con un Santo en la Secta Liangyi. Si él baja de la montaña, podrá competir contigo.


Chen Tianshu se rió.


—Sexto Hermano, ¿por qué sigues peleando? El hermano Zhang no es un extraño, es uno de los nuestros. Es el prometido de nuestra prima Yanchen. Seguramente vino a verla.

—¿Qué? ¿El prometido de la prima Yanchen?


Chen Tianran se dio un palmazo en la frente.


—¡Eres de los nuestros! ¡Hermano Zhang, debiste decírmelo antes!


La razón principal por la que Chen Tianran quería pelear con Zhang Ruochen era que no aceptaba la idea de que alguien de un lugar pequeño derrotara a un guerrero de las Mansiones Santas.

Pero como Zhang Ruochen era prácticamente de la familia, la cosa cambiaba totalmente.

Las jóvenes que lo miraban con interés se desanimaron un poco. No esperaban que Zhang Ruochen ya estuviera comprometido con Huang Yanchen; ya no tenían oportunidad.

Chen Tianran cambió de actitud al toque y se puso muy entusiasta. Llevó a Zhang Ruochen dentro de la Mansión Santa del Príncipe y le ordenó a un sargento de la tribu de los Licántropos de Fuego:


—Asi, ve y dile a la prima Yanchen que venga a ver a su prometido.

—Mejor olvídalo. Dile que vaya directo a mi Pabellón Fenglin. Hoy me voy a meter una buena tranca con mi hermano Zhang. Vayan todos y avísenles a los hermanos y hermanas de la Mansión Santa del Príncipe. Voy a dar un banquete para Zhang Ruochen, uno de los Seis Jóvenes Reyes de la Región Oriental. Díganles que vengan todos a unirse. ¡Je, je! No todos los días se puede ver a uno de los Seis Grandes Reyes.


El sargento que le había impedido el paso a Zhang Ruochen se arrodilló rápidamente y le pidió disculpas.


—Señor, le pido mil perdones. No reconocí quién era usted. Por favor, discúlpeme.


Se refería, por supuesto, a Zhang Ruochen.

Chen Tianran lo miró con desprecio.


—¿Qué? ¿Tú, un simple subordinado, te atreves a ofender al hermano Zhang? Llévenselo y córtenlo en pedacitos.......


Zhang Ruochen intervino rápido con una sonrisa.


—Es solo una tontería. En realidad, no me ofendió. No es necesario castigarlo.


Chen Tianran lo pensó por un momento.


—¡Está bien! Ya que el hermano Zhang ha pedido por ti, te la paso. De ahora en adelante, tienes que reconocerlo bien. El hermano Zhang es uno de los Seis Jóvenes Reyes de la Región Oriental, no puedes andar ofendiéndolo. Te perdono la vida, pero el castigo es inevitable. A partir de mañana, te vas a la Mina de los Diez Mil Meteoritos a hacer trabajos forzados. No saldrás de ahí en 30 años.

—Gracias, joven amo. Y gracias, señor.


El sargento se inclinó tres veces hasta tocar el suelo con la frente y se retiró con total gratitud.

Chen Tianran no era un tipo irracional; más bien, era bastante astuto. Reprendió al sargento solo para demostrarle a Zhang Ruochen que los Chen ya lo trataban como a uno de los suyos.

¿Acaso no valía la pena sacrificar a un sirviente a cambio de que Zhang Ruochen sintiera que pertenecía a las Mansiones Santas de la Región Oriental?

Zhang Ruochen también lo entendió claramente. Por eso mismo, sacó cara por él.

Después de todo, todavía era un extraño, ya que aún no se había casado formalmente con Huang Yanchen.

Ese sargento, a fin de cuentas, era un maestro del Reino del Cielo y un esclavo fiel.

¿Qué pensarían los otros descendientes si un forastero, que ni siquiera había entrado oficialmente a las Mansiones Santas, causaba la muerte de un sirviente leal por un incidente insignificante? ¿No sentirían que Zhang Ruochen era demasiado soberbio y creído?

Los Chen eran poderosos e influyentes, pero sus broncas internas también eran muy feroces. Zhang Ruochen no quería meterse en los pleitos de la familia. Tenía que andar con pies de plomo para no buscarse problemas gratuitos.












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Esa noche, Chen Tianran dio un banquete en el Pabellón Fenglin y asistieron cientos de descendientes.

Muchos habían visto la edición más reciente del Reporte de la Región Oriental y estaban al tanto de los logros de Zhang Ruochen. Tenían mucha curiosidad por su repentino ascenso y querían conocerlo en persona.

Por supuesto, no faltaron algunos que, sintiéndose muy tromes en su cultivo, quisieron desafiarlo.

Pero cuando se enteraron de que a Zhang Ruochen le bastó un solo movimiento para bajarse a Chen Tianran, de pronto, a nadie le quedaron ganas de retarlo.

Chen Tianran ocupaba el puesto 12 en la generación joven de los Chen. Si él no pudo con Zhang Ruochen, para los demás sería todavía más tranca.

Huang Yanchen también llegó al Pabellón Fenglin. Al ver a Zhang Ruochen, se puso seria y le dijo con tono frío:


—Señor, usted es tan noble que ahora tengo que venir a verlo personalmente.

—Zhang Ruochen, ¿acaso ya se te subieron los humos por tu éxito de la noche a la mañana?


Zhang Ruochen sonrió con amargura.


—Hermana Mayor Huang, creo que me has malinterpretado. He venido a la Mansión Santa del Príncipe para darte la Píldora Corazón de la Espada.


Sacó el frasco lleno de píldoras y se lo entregó.

Al ver el frasco de elixir, Huang Yanchen sintió un calorcito en el corazón. Su expresión gélida se ablandó y hubo más ternura en su mirada.

Ella sabía perfectamente que esas píldoras eran la recompensa de Zhang Ruochen por haber quedado primero en el Departamento de Técnica de Espada.

La Píldora del Corazón de la Espada era una medicina de séptima clase, así que valía un dineral. Aunque a Zhang Ruochen ya no le hiciera tanto efecto, si él se las tomaba, su técnica y su cultivo mejorarían de todas maneras.

Sin embargo, Zhang Ruochen no las usó. En lugar de eso, viajó miles de kilómetros hasta las Mansiones Santas para dárselas personalmente.

Ese detalle la conmovió profundamente.

Antes, Huang Yanchen siempre sentía que Zhang Ruochen no le tenía afecto, que solo se casaba con ella por el compromiso del contrato matrimonial.

Pero ahora se daba cuenta de que, quizás, Zhang Ruochen sí se preocupaba por ella, solo que no era muy bueno expresándose.

Huang Yanchen se mordió el labio y trató de mantener la compostura. Tomó las píldoras y las apretó con fuerza en sus manos.


—Al menos tienes algo de conciencia.


Zhang Ruochen sonrió.


—La tercera ronda del examen de la Academia Santa va a ser peligrosa, de todas maneras. Si puedes mejorar tu fuerza aunque sea un poquito, estarás mucho más segura.


Huang Yanchen suspiró.


—Es una pena que no vinieras un día antes. Mi madre se fue ayer a visitar a un amigo. Si no, habría podido llevarte a conocerla.


Zhang Ruochen se tocó la nariz con los dedos.


—Aunque no nos veamos esta vez, ya habrá otras oportunidades.

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