EMPERADOR DIVINO ETERNO 52
El espadachín mortal
Zhang Ruochen y la Novena Princesa acababan de llegar al Coliseo de Nivel Amarillo cuando un grito ensordecedor retumbó desde el Palacio de Guerra.
Tras el estruendo, varias personas sacaron cargando un cuerpo decapitado.
Zhang Ruochen le echó un ojo al cadáver y le preguntó al encargado del Coliseo:
—¡Señor! ¿Qué ha pasado?
El encargado era un hombre bien flaco, de unos 30 años, que respondió:
—Hoy ha venido un espadachín letal al Coliseo. A todos los guerreros que se le han plantado, les ha cortado la cabeza. Ese de ahí era el octavo.
A la Novena Princesa se le mudó el color del rostro.
—¿Solo usando una espada?
El encargado asintió y continuó:
—¡Es un fuera de serie! Llevo 10 años aquí y nunca había visto a un joven con una técnica de espada tan brutal, despiadada y fría. Ataca tan rápido como un rayo. ¡Es de terror! ¿A que no adivinan cuántos años tiene?
—Alguien que puede matar a guerreros en la Consumación del Reino Amarillo de un solo tajo debe tener, por lo menos, 18 o 19 años.
El encargado sacudió la cabeza y murmuró:
—Se llama Le y apenas tiene 15 años.
La Novena Princesa se quedó fría del impacto.
—¿¡15 años!? Déjame ver.
Zhang Ruochen entró al Coliseo con las manos tras la espalda.
En ese momento, un muchacho cetrino y demacrado estaba de pie en el centro de la arena. Parecía de 14 o 15 años, vestía ropas hechas jirones y sostenía una espada oxidada manchada de sangre fresca.
Se mantenía erguido como una escultura, pero su mirada delataba miedo y un instinto asesino puro. Al haber matado a ocho guerreros seguidos, su impulso estaba en el punto más alto. Nadie se atrevía a subir a la arena bajo la presión de su aura asesina.
Zhang Ruochen observó fijamente al chico. Como joven espadachín que era, sintió claramente la Comprensión de la Espada de Le.
Zhang Ruochen asintió y comentó:
—Tiene un don. Su aliento de espada ya 'Sigue al Corazón'. El reino de su comprensión, cargado de intenciones asesinas, ha alcanzado la Etapa Intermedia de 'Seguir el Corazón'.
La Novena Princesa también miró al chico y dijo:
—No parece un humano puro, sino un Semihumano Lobo Mágico.
—¡Exacto! ¡Es un Semihumano Lobo! Fíjate en sus ojos, son rojos como la sangre, igualitos a los de los lobos.
En ese instante, una risa helada hizo eco desde la distancia:
—Ruochen. Han pasado tres años, de verdad que te extrañaba.
Zhang Ruochen miró hacia donde venía la risa. Vio a un hombre apuesto, de tez pálida, parado en la tribuna y sonriéndole de forma extraña. También vio a otra conocida: Lin Ningshan.
Ningshan vestía una blusa de gasa blanca con un dije de jade en la cintura. Se veía más alta, con un cuerpo elegante, piel blanca como la nieve y su cabello negro le caía hasta la cintura. Era, sin duda, una belleza; cejas perfiladas, ojos grandes, labios color rubí y un cuello esbelto. Parecía una mujer salida de una pintura.
—Primo, ¿ya ni me conoces?
Lin Chenyu miró a Zhang Ruochen con una sonrisa coqueta y malvada a la vez.
Zhang Ruochen ya sabía quién era apenas vio a Ningshan. Como él lo saludó primero, decidió portarse decentemente y respondió:
—Mucho tiempo sin vernos. No esperaba encontrarte por aquí.
La Novena Princesa le susurró al oído:
—Ruochen, no te le acerques mucho a Lin Chenyu. Es un tipo de lo peor, siniestro y tramposo. No conviene hacerse amigo de él.
La voz de la princesa era bien bajita, pero Lin Chenyu llegó a oírla. Sus orejas se movieron ligeramente y sus ojos brillaron con maldad:
—¡Hum! Novena Princesa, hablando mal de mí en mi propia cara. ¡Qué feo! ¿Acaso ese es el decoro de la Familia Real?
Al escuchar el bufido frío de Lin Chenyu, la princesa retrocedió con la cara desencajada y un quejido en la garganta. Se detuvo con un hilo de sangre brotando de su boca. Había sufrido heridas internas solo por la presión de su voz.
'¡Qué tal nivel de cultivo! Debe estar en la Etapa Avanzada del Reino Negro o incluso más'
En cada reino había siete etapas: Inicial, Media, Avanzada, Amanecer, Medio, Final y Finalización. Un guerrero en el Reino Negro ya era un maestro; si entraba al ejército, sería general por lo menos.
Lin Chenyu se merecía el título de primer genio de los Lin. A los 20 años ya estaba en un nivel insondable.
Finalmente, el noveno retador entró a la arena para desafiar al espadachín letal. Sabiendo que los anteriores habían terminado sin cabeza, el que se atrevía a subir tenía que ser bien valiente.
—¡Espadachín letal, yo, Han Fu, he venido a desafiarte!
Han Fu se plantó frente a él con su hacha en mano.
Todos los presentes clavaron la vista en el Coliseo. Como ya había peleado contra él, Zhang Ruochen conocía bien su capacidad.
Novena Princesa, tras limpiarse la sangre y alejarse de Lin Chenyu, miró la arena y dijo:
—No sé cuántos tajos podrá aguantar Han Fu.
—Si Han Fu logra esquivar el primer espadazo, podrá salvar su vida. ¡Si no, ahí queda!
—¿Cómo va a ser posible que una sola estocada tenga el potencial de matar a Han Fu? ¡No te creo!
Zhang Ruochen guardó silencio, con la mirada clavada en el Coliseo.
¡Puff!
En un instante, la cabeza de Han Fu salió volando fuera de la arena, rodando por el suelo como una pelota. ¡En la novena batalla, el espadachín letal había vuelto a ganar!
Tras un breve silencio de muerte, todo el Palacio de Guerra estalló en gritos y exclamaciones de asombro.
—Una sola estocada... Ni siquiera vi su ataque, solo percibí la sombra del golpe.
—¿Qué clase de técnica de espada usó?
—Fue demasiado rápido para notar cómo movió el arma.
—¡El mes pasado, incluso Noveno Príncipe, que es un genio, necesitó más de 80 ataques para vencer a Han Fu!
—¿Acaso estamos ante el surgimiento de otro guerrero prodigio?
Novena Princesa también estaba pasmada y le preguntó:
—Ruochen, ¿tú sí viste su ataque?
Zhang Ruochen soltó una pequeña risa y comentó:
—Su movimiento es bastante veloz, pero tiene una falla fatal. Otros no lo notarán, pero yo sí. Claro, en el mundo de las artes marciales, la velocidad lo vence todo, su rapidez logra cubrir esa falla hasta cierto punto. Si esto hubiera sido hace un mes, el resultado sería difícil de predecir. Pero ahora...
Zhang Ruochen no terminó la frase y se quedó mirando el Coliseo. Finalmente, el espadachín letal comenzó su décima batalla. El siguiente en enfrentarse a él fue Su Heng, un hombre mayor. Lamentablemente, Su Heng también terminó muerto, convertido en un cadáver decapitado sobre un charco de sangre.
—¡Es invencible!
Había ganado diez rondas seguidas. Cada uno de sus encuentros se decidió con un solo tajo, sin excepciones, ni siquiera para un Guerrero del Tablero Amarillo. El joven espadachín estaba demostrando un talento mucho más increíble que el que mostró el Noveno Príncipe el mes pasado.
El encargado del Coliseo de Nivel Amarillo rápidamente dio su evaluación: ¡Lo rankearon en el sexto puesto del Tablero Amarillo! La única razón por la que no estaba más arriba era porque nadie había logrado que sacara todo su potencial. Si mostrara su verdadero poder, su rango sería superior.
Le, el espadachín letal, seguía viéndose frío y desalmado. Salió del Coliseo cargando su espada macabra. ¡Cero emociones! No recuperó un semblante más suave hasta que vio a Lin Ningshan. Sintió que su corazón se aceleraba, desvió la mirada rápidamente y dijo:
—Señorita Lin, cumplí mi palabra y gané diez encuentros sin una sola derrota.
Lin Ningshan sonrió dulcemente, tocando el hombro de Le con suavidad mientras decía:
—Le, tu talento es tan grande que muchas potencias querrían jalarte a su bando. ¿Por qué eliges quedarte en nuestra familia como un simple sirviente?
Le se mordió el labio ligeramente, contempló su hermoso rostro y respondió:
—Estoy dispuesto a estar a tu lado por siempre, con eso me basta.
Para él, la chica que tenía enfrente era tan perfecta y sagrada que se conformaba con estar cerca de ella. Lin Ningshan asintió y sonrió, pero en sus ojos se notaba un rastro de desprecio.
Lin Ningshan miró con arrogancia a Zhang Ruochen y le dijo:
—Primo, tú también practicas la espada. Si te enfrentaras a Le, ¿cuántos ataques crees que podrías aguantar?
Zhang Ruochen miró a Le, lo pensó un momento y respondió con indiferencia:
—Ya que él está tan dispuesto a protegerte, ¡deberías valorarlo más!
Dicho esto, Zhang Ruochen se dirigió hacia el Coliseo y no le dio más importancia a Lin Ningshan. Al verlo entrar a la arena, ella pensó:
—Él ya es un Guerrero del Tablero Amarillo, ¿por qué entra de nuevo al Coliseo? ¿Acaso planea...?
—¡Ja! ¡Esto se pone bueno!
Lin Chenyu sonrió con una mirada que delataba sus intenciones asesinas. Quizás le parecía gracioso que Zhang Ruochen pudiera ser liquidado ahí mismo.
Lin Chenyu le hizo una seña a Le y le dijo:
—¡Le, ven acá!
—Amo, ¿qué desea que haga?
Lin Chenyu soltó una carcajada.
—Mira bien. Ese joven que entró al Coliseo es un pretendiente de Ningshan. Es muy probable que te toque matarlo más tarde. ¿Te sientes capaz?
—Para mí solo existen dos tipos de personas: los vivos y los muertos. O muere él, o muero yo.
Le clavó la mirada en el Coliseo; sus ojos eran tan afilados como la hoja de una espada.
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