La heroÃna tuvo una aventura con mi prometido 83
Después de eso, dijo algo más, pero no pude oÃrlo.
¿Qué pasó con mi dignidad? ¿Dónde está la dignidad en eso? ¿Qué pasa con las expresiones faciales?
TenÃa muchas preguntas, pero no podÃa hacerlas porque pensé que Reynos estaba realmente llorando.
Después de un rato, Reynos levantó la vista, con los ojos muy abiertos, y dijo en voz baja, todavÃa evitando mis ojos.
"No leà ese libro, lo veré más tarde, pero no lo leà ayer-"
Se detuvo al darse cuenta de las implicaciones de sus palabras.
"Que acabo de decir."
"Está bien, puedes leerlo".
Lo animé y le dije que no se avergonzara.
Reynos sacudió la cabeza, pareciendo aún más avergonzado. Estaba congelado como un fósil, incapaz de moverse, hasta que yo, cansado de esperar, le pregunté:
"¿Estás bien?
Y movió las comisuras de su boca con dificultad hasta que finalmente lo pinché.
"Ayer estaba mirando el árbol genealógico de todas las familias imperiales".
“¿Por qué el árbol genealógico?”
“Para ver cuántos hijos tuvo cada emperatriz”.
"Veo."
Debe haber estado estudiando historia o algo asÃ. Asentà y me alejé.
Charlamos unos minutos más y, cuando llegó el momento de separarnos, recordé algo que habÃa olvidado y me apresuré a alcanzarlo.
"Por cierto, la Reina se acercó a mà y me pidió que organizara una celebración por ser el Pequeño Marqués en el Palacio Ruby".
"¿No dijiste que la construcción se retrasó por culpa de Rubina?"
“SÃ, pero el otro dÃa me envió una carta pidiéndome que le vendiera las joyas que le compré a Luminous para compensarlo”.
El comercio de joyas no era lo único que ofrecÃa la Reina. Ya sea apoyo presupuestario para la celebración del Pequeño Marqués o una cita a ciegas con el segundo prÃncipe, pero no los mencioné porque sabÃa que harÃan sentir incómodo a Reynos.
Después de un momento de vacilación, Reynos habló.
“Toma lo que la Reina diga que te dará, te ayudará”.
"Su Alteza no se lleva bien con la Reina, ¿no es incómodo?"
“No me siento incómodo. No hay razón para estarlo”.
Por un momento, entendà que la respuesta de Reynos significaba que su interés en mà habÃa disminuido, asà que le di una mirada encantadora y él sonrió.
“La única vez que me siento incómodo es cuando no puedes hacer lo que quieres. No hay nada más”.
"Ah..."
“Lo siento, deberÃa haberlo explicado mejor, pero no querÃa decepcionarte ni por un momento”.
Lo he visto todo.
"No."
Tartamudeé una excusa y me tapé la cara con las manos. SentÃa calor como si estuviera sentado frente a una chimenea.
"No estoy decepcionado, sólo lamento algunas de mis decisiones en el pasado".
"Mi señora."
Reynos me llamó. Levanté la vista de las mejillas ahuecadas mientras él rizaba ligeramente un mechón de mi cabello.
Presionó sus labios hasta el final y murmuró suavemente.
“No te pongas nervioso. Estaré en el mismo lugar para siempre, asà que dÃmelo cuando estés seguro”.
…. ¿Cómo no iba a dejarme arrastrar por un hombre como este?
Me atraganté. Sonreà con toda la sinceridad que pude reunir.
"Lo haré."
El resto del dÃa me puse a trabajar preparándome para la celebración del Pequeño Marqués en el Ruby Palace.
***
Alice, la primera vÃctima de Rubina, habÃa estado fuera de su habitación durante el resto del dÃa.
Fue un alivio que no estuviera frente a los otros nobles, pero la vergüenza seguÃa ahÃ.
Cuando cerró los ojos, pudo verse a sà misma caminando arrogantemente diciendo: "No trataré con nadie que no tenga rubina", sin darse cuenta de que la rubina en realidad pertenecÃa a un demonio.
¿Cómo os atrevéis a hacer algo asÃ, malditos Essits?
¡Cómo te atreves a descubrir algo asÃ, maldita Ciella!
Ciella le recordó algo.
Se sentÃa miserable con esos rubÃes y compresas calientes, y habÃa ganado un premio de la Reina. ¡Incluso le alquiló el Ruby Palace a la Reina!
Cuando pidió que se lo prestaran para un banquete con amigos, ¡dijo que no!
Y ahora también odiaba a su tÃa. Alice enterró su rostro en su ombligo ya empapado de lágrimas.
Luego estalló en otra ronda de sollozos. Fue entonces cuando llegó un visitante no deseado.
“¿Por qué esa cosa fea llora asà de todos modos?”
Alice asomó la cabeza. Sólo habÃa una persona que podÃa entrar a su habitación a voluntad, aunque ella no se lo habÃa pedido.
El Segundo PrÃncipe, Shade Il Argentime.
Aunque él era de la realeza, no habÃa distancia entre ellos como primos. También era una vergüenza para las riquezas y, como para demostrarlo, apestaba a alcohol a mitad del dÃa.
Alice soltó.
"¿Por qué estás aquÃ?"
"Porque estás llorando como un idiota y me perdà una buena vista".
Alice sabÃa que no estaba bromeando y se aferró a la almohada. Ella resistió el impulso de arrojárselo.
Shade, mirándola patéticamente, chasqueó la lengua.
"Las mujeres son tan patéticas con sus joyas".
“… Si vas a decir eso, ve a cuidar de la Reina. He oÃdo que está sufriendo un shock”.
“Mi madre tiene más de una persona que la cuida”.
Sombra sonrió.
"No tengo que preocuparme por ella".
Un bastardo. Le hubiera encantado tener un hijo asÃ. Alice pensó distraÃdamente.
Shade entró en su habitación, silbando, buscando algo con qué jugar y aterrizó en su escritorio.
Encontró su diario, garabateado en un ataque de rabia, y se rió.
“¿Qué es esto, quedarte dormido en la carretera y romperte la nariz, Ciella Lavirins?”
"¿Por qué estás leyendo eso?"
Alice, acostada en la cama, saltó arriba y abajo, a punto de arrebatarle el diario de las manos, pero Shade lo esquivó perezosamente.
“Aquà incluso hay una mala palabra sobre Essit. ¿Morir, Essit?
"¡No lo leas!"
“Crees que soy tu amigo. Tú me das órdenes”.
Alice se puso rÃgida ante las palabras punzantes.
Si habÃa algo que se interponÃa en el camino de su vida sólida, era Shade.
Una parte de ella querÃa cortar los lazos, pero no podÃa, no cuando él fuera el próximo Emperador.
Apretó los dientes y vio cómo su diario se convertÃa en el juguete de Shade.
“Quiero que mi padre aplaste al Conde Essit, pero dice que no lo hizo a propósito y que no puede evitarlo. Oh, es tan molesto. ¡Realmente no me gusta!
"..."
“¿Eso es todo lo que tienes que mostrar por ser la Estrella del Verano? HabrÃa sido la Estrella del Verano si mi tÃa no me hubiera detenido y le habrÃa dado un poco de cola al Duque. ¡¿Qué diablos está haciendo Duque Justice siguiendo a una chica asÃ?!
Shade se rió a carcajadas, deliberadamente, y leyó el diario de Alice de página en busca.
Y a Alice, que se sonrojó de vergüenza, le preguntó con sarcasmo.
“Qué rencor tienes. ¿Odias tanto a Essit y Lavirins?
“¡Cómo no iba a hacerlo, ellos son los que me metieron en este lÃo!”
“Bueno, en realidad, a mà tampoco me gusta Lady Lavirins. Mi madre me dijo que la conociera y viera cómo estábamos”.
"¿Qué?"
Su voz se elevó sin darse cuenta. ¿Qué era lo que le gustaba tanto a su tÃa de Ciella como para concertar una reunión con Shade?
“No sé si le vale la pena a Lavirins, pero… bueno, ella es guapa, es mi tipo de mujer desde la distancia y tiene un carácter apacible, asà que escuchará bien”.
"... ¿Crees que eso es cierto?"
"¿Eh?"
"Bueno, ella tiene mucho a su favor estos dÃas, y ha sido elogiada por la Reina, por lo que su ego probablemente esté por las nubes en este momento, se enojará contigo si le pides que te conozca".
Si las cosas salÃan bien y Ciella y Shade terminaban juntos, ella no tenÃa respuesta. La idea de dos humanos feos juntos le dio ganas de apuñalarse en el ojo con solo pensarlo.
Luego, Alice mencionó el gusto de Shade por las mujeres. Le gustaban las mujeres sumisas y devotas.
Si ella le dijera eso, él dirÃa que no, pero entonces…
"¿Oh sÃ? Entonces es bueno que tenga gusto por la domesticación”.
Y con eso, Shade salió de la habitación.
Oh, mierda. Ella no vio venir esa lÃnea de pensamiento.
"... PreferirÃa humillar a Ciella en la celebración del Pequeño Marqués para que Shade y la tÃa no presten atención".
Incluso mientras se decÃa esto a sà misma, una parte de ella todavÃa se sentÃa incómoda; de alguna manera no pensó que todo saldrÃa como ella querÃa.
Sintiéndose ansiosa, Alice siguió mordiéndose las uñas.
***
Gerald habÃa estado muy ocupado últimamente. Entre preparar las órdenes de Ciella y lidiar con el temperamento de Duval, le habrÃan venido bien dos cuerpos.
"He oÃdo que el número de pintores plebeyos que vienen a Essit para entregar su trabajo ha disminuido drásticamente últimamente, y se debe al programa de patrocinio que tienen en marcha en Luminous".
"..."
“Dicen que están usando la táctica de mostrar sus obras de arte para la venta a los clientes en restaurantes, tal como lo hicieron con las compresas calientes. Resulta que fue una creación de Ciella Lavirins...
"Detener."
Duval interrumpió con voz feroz.
"No la menciones delante de mÃ".
"Oh sÃ."
Gerald guardó silencio por un momento, luego miró al gruñón Duval y continuó leyendo el informe Luminous que tenÃa en la mano.
“Aparentemente, en honor al Festival de la Espada de Invierno, los restaurantes de Luminous han sacado un nuevo lote de pegatinas. Los sirvientes han estado haciendo cola desde el amanecer por orden de llegada...
"¡No la menciones!"
"..."
¿Cuándo te hablé de Ciella? Te hablé de Luminous.
Gerald pensó que estaba siendo un poco idiota, pero no lo demostró.
Para derrotar al enemigo, primero debes conocerlo.
Sabiendo eso, el Conde Essit lo unió a Duval.
Trató de obligarlo a obtener información sobre Luminous y Ciella, a pesar de que habÃa cometido locura: una prohibición de seis meses de entrar al palacio, 872,3 mil millones de oro y daños y perjuicios para todo el imperio.
Era una prueba de que el Conde aún no se habÃa rendido con él, pero Duval no parecÃa darse cuenta.
Al final, fue suficiente para matar a cualquiera que estuviera a su alrededor.
"El asistente original no pudo soportar la histeria, asà que renunció y se escapó".
Si pudiera, habrÃa seguido los pasos de su asistente; fue todo lo que pudo hacer para no hacerlo.
"Estoy cansado, ahora vete".
“El Conde me ha pedido que no me vaya hasta que haya terminado de leer el informe”.
Gerald agitó el informe con indiferencia.
TenÃa media pulgada de grosor y Duval arrugó la cara con incredulidad.
"Di que lo has leÃdo y piérdete".
"Lo lamento. Soy un mentiroso terrible”.
"¡Hijo de puta!"
¡Bang!
Ey, estoy de vuelta ----> Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Ya tu sabes, no te exijo, es de tu bobo aportar o no, no te exijo :p

0 Comentarios