El Reinicio de Sienna 87
Dirección (7)
“Es verdad. Hay un caso. Por cierto, ¿Cuándo hace que se ha casado Marie y aún no hemos tenido ninguna noticia de ella?
“Lo siento.”
“Escuché que Valore y Marie nunca han dormido juntos desde que se casaron. Hubo un espectáculo de una gran pelea entre ellos sin estar en buenos términos e incluso salieron palabras de divorcio en sus bocas… “
Ante sus palabras, Depine protestó con una cara llena de indignación.
“Eso es ridÃculo. Su Majestad la Emperatriz no lo sabe bien. Más bien, el temperamento de Valore y Marie es sonrojarse y alzar la voz al unÃsono. Han crecido juntos desde que eran niños y son semejantes a hermano y hermana. ¡¿Cómo pueden estar peleando esos niños?!”
Respondió Arya, aferrándose a la parte posterior de su cuello como si le doliera.
“¿No continuará circulando un rumor como ese porque todavÃa no ha habido señales de un hijo? Por casualidad…”
Arya dijo, entrecerrando los ojos,
“Un rumor que dice que ni siquiera comparten cama juntos es…”
“¡No hay forma! Ambos saben lo importante que es tener un hijo”.
Ante sus palabras, Arya se enfureció y golpeó la mesa con la palma de la mano.
“Entonces, ¿Qué diablos estás tratando de dar a entender con respecto a de quién es culpa este problema? ¡Yo lo estoy intentando, pero no he tenido noticias tuyas a pesar de todos mis esfuerzos!”
Depine la miró fijamente y cerró la boca con fuerza. Arya dijo con un profundo suspiro,
“Haz que tomen algún medicamento que funcione bien para incentivar un embarazo. Tendrán que tener un hijo para que podamos lidiar adecuadamente con ese Carl de ojos ciegos y su esposa entrometida”.
“Lo siento.”
“Es decir, ¿por qué tenÃas que ser tan codicioso?. Melinia, tu segunda hija, hermano mayor, habrÃa sido mejor que Marie”.
“No, no importa qué. En ese tiempo, ni siquiera habÃa celebrado su ceremonia de mayorÃa de edad todavÃa”
“Lo digo porque me siento frustrada. Ya han pasado dos años desde que se casaron y no he sabido nada de ellos”.
Arya, enojada, le dijo al Duque que se hiciera a un lado, incapaz de continuar la conversación. Él inclinó la cabeza al suelo y se retiró.
* * *
Sienna pareció perpleja cuando puso la comida que habÃa recibido de Hain sobre la mesa. Naturalmente, como vajilla habÃa solo un tenedor y un cuchillo. Era una simple comida en la habitación que ella querÃa comer, por lo que la vajilla parecÃa haber sido tomada como un refrigerio rápido.
El problema es que era una comida para ser compartida con Carl.
Dicho esto, ni siquiera podÃa decirle a Hain que Carl se habÃa escabullido a la capital y estaba viviendo en su propia habitación. Dejó la bandeja sobre la mesa y lo llamó.
“Sir Carl, come.”
Él habÃa estado mirando los libros que habÃa comprado a la Corporación de los Comerciantes Verdes.
“Esto deberÃa ser un golpe suficiente”.
Dejó los libros y miró por encima de la mesa. En la bandeja habÃa un jujuri con mariscos y verduras picados que se hicieron redondos, mezclados con harina, luego fritos y cubiertos con una ensalada con salsa de frutas agrias, sopa de ensalada de almejas y aderezo de aceite. Carl preguntó de un vistazo, confirmando que era una comida para una persona.
“¿Por qué hay una sola comida?”
“No puedo decirle a la criada que estoy con Sir Carl y pedir dos comidas. Estoy bien, asà que adelante, come”.
“Estoy bien, asà que come primero”.
Ante las palabras de Carl, ella negó con la cabeza y dijo.
“Estoy bien porque comà galletas antes. Sir Carl debe haber tenido el estómago vacÃo, asà que apúrate y come”.
Sienna lo dijo y se acercó a la ventana. Las gotas de lluvia que empezaron a caer esta mañana eran bastante espesas.
“Ven aquà y siéntate.”
Carl la llamó.
“¿Por qué? No me hagas caso y come”.
“No quiero comer solo. Quédate a mi lado mientras como ”.
“No es como si fueras un niño…”
Sienna se sentó frente a él con la boca torcida. El olor a comida estimuló su hambre después de sentarse a la mesa.
¡Grrrr!
‘¡Yo sabÃa que esto iba a suceder!’
Sienna se sintió humillada por los gruñidos de su estómago y su rostro se puso rojo. Carl dijo que estaba bien y le pidió que comiera primero, pero de hecho, ella también tenÃa hambre. Cuando él se echó a reÃr, ella quiso esconderse de la vergüenza.
Carl cortó el plato principal y se lo ofreció. Comenzó a agonizar sobre si comer o no, ya que su estómago la delataba y ahora parecerÃa extraño decir que todo está bien esta vez de todos modos, asà que mordió el trozo de comida que le sirvió.
La combinación de sabrosa carne de pescado y salsa agria estimuló su apetito. Tan pronto como tragó la comida, Carl le tendió el tenedor. Ella volvió a abrir la boca esta vez y comió la comida que él le sirvió.
“Sir Carl también deberÃa comer. Si sólo me lo sigue dando, Cuándo será su turno?”
Mientras Sienna masticaba la comida, él asintió y se metió la comida en la boca. Luego volvió a sacar el tenedor en dirección a Sienna. Ella tenÃa la opción de tomar el tenedor con la comida usando sus manos para comerla ella misma, pero las usó y en su lugar solo comió usando su boca. (chica inteligente ^u^)
“Esto me hace sentir como si estuviera alimentando a mi mascota”.
Sienna hizo un puchero ante sus palabras.
“¿Que significa eso? ¿Me estás tratando como a un animal?”
“No, es sólo… yo acabo de recordar el cachorro que tenÃa cuando era niño”.
Ante sus palabras, ella abrió mucho los ojos y preguntó:
“Sir Carl, ¿hubo una vez que criaste un perro antes?”
Carl asintió ante su pregunta.
“Fue poco tiempo cuando era joven, pero…”
“¿Qué tipo de perro era? ¿Era grande o pequeño? ¿Qué tan largo era su pelaje? ¿Actuaba lindo?”
Ante las enormes y bombardeadoras preguntas, Carl la miró desconcertado y se echó a reÃr.
“Creo que esta es la primera vez que me haces una pregunta. Parece que tu informante no debe haberle dado la información de que yo tenÃa un cachorro”.
“Qué significa eso…?”
“Es interesante que nunca hayas sabido que tuve un cachorro antes, a pesar de que has sido consciente de cosas que nadie más conoce, como que me gusten los mir y tria en escabeche”.
“…”
“Aunque fue hace mucho tiempo, no habÃa extraños en el Castillo durante ese tiempo”.
“No obtuve esa información a través del un traficante de información. En realidad, nunca supe nada sobre ti a través del informante”.
Sienna querÃa resolver este malentendido. Era algo que podÃa haber dejado ir, pero sentÃa que era injusto para nada. En el pasado, dijo que conocÃa esta información no por un informante, sino por su sentido de admiración por él, ya que lo habÃa observado, aprendió todo lo que sabÃa de esa manera.
“Asà es como me enteré. Si termino observando a Sir Carl con atención, verás que aprendà a elegir lo que te gusta y lo que no”.
Sienna pensó de alguna manera que las orejas de Carl se veÃan rojas.
* * *
El Duque de Panacio, Depine, estaba frente a un joven en el salón. Él también sonrió brillantemente con una sonrisa varonil.
Recientemente, estaba tan ocupado reuniéndose con nobles para elevar a Valore al trono. Aunque no estaba ocupado, rara vez se encontraba con esos comerciantes en persona. Pero en el momento en que se enteró de que aquel comerciante querÃa seis mil sacos de trigo, tuvo que salir corriendo descalzo a su encuentro.
‘Es un alivio que haya pocos lugares donde invertir dinero. Si aseguro este contrato, no habrá ninguna razón para que regrese a la residencia de la familia Mansou con la cabeza gacha. Fue difÃcil para mà verlos entusiasmados por la idea de que iba a devolver el dinero en este momento, pero ahora me siento realmente contento’.
El comerciante que vino a comprar trigo era mucho más joven de lo que pensaba. ParecÃa tener una edad similar a la de su hijo, Deli. Se le ocurrió que parecÃa haber sido entrenado por caballeros, a juzgar por su apariencia de un vistazo, pero Depine negó con la cabeza.
‘Es un simple comerciante, ¿Cómo puede ser entrenado por caballeros? Tal vez nació como comerciante dotado con músculos y huesos talentosos.’
“Me alegra poder reunirme con su excelencia, el señor Panacio”.
El joven comerciante, de cabello castaño y cejas oscuras, lo recibió con un gesto bastante familiar. Depine se dejó caer en su asiento.
“¿Dijiste la Cámara de Comercio Symphonium? Entonces, ¿realmente vas a comprar seis mil sacos de trigo?”
“Si, eso es correcto.”
“A mÃ, por supuesto, me gusta vender trigo, pero ¿puedes digerir tanto trigo muchacho?”
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